El 21 de junio pasado, en un Congreso con la asistencia de casi 500 delegados, se creó en Medellín la Asociación Antioqueña de Ligas de Usuarios de los Servicios Públicos Domiciliarios. El evento, que contó con la presencia de 61 delegaciones, provenientes de todo el departamento y de barrios de la capital, fue instalado por voceros del alcalde y el gobernador y por Jorge Enrique Robledo Castillo, Secretario General de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, Asesor de las Ligas de Usuarios de Servicios Públicos y Director del periódico El Usuario.
Estos inversionistas además saben que poseen la capacidad para extorsionar al Estado, puesto que las privatizaciones tienen que hacerse según lo establecido en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y en consonancia con el espinazo flexible de quienes gobiernan a Colombia.
Jorge Enrique Robledo Castillo, Asesor Liga de Usuarios de Servicios Públicos de Manizales El caso de la Central Hidroeléctrica de Caldas (Chec) permite ilustrar, en detalle, las distintas medidas tomadas por los neoliberales para imponer las privatizaciones de las empresas de servicios públicos del país.
Francisco Cabrera Los usuarios debemos prepararnos para enfrentar las alzas que se avecinan. Aunque el nivel de la protesta viene creciendo, estas siguen siendo dispersas, descoordinadas. En Bogotá surgen diariamente decenas de nuevos comités en los barrios. Una meta debe ser llegar a la unificación de las diversas formas organizativas que están surgiendo para plantear acciones de gran envergadura.
Nadie recuerda, porque no existe, una etapa peor en la historia económica de Colombia que la que se inició en 1990, una vez César Gaviria Trujillo decidió aplicar en el país las políticas neoliberales dictadas por el Fondo Monetario Internacional y el gobierno de Estados Unidos, orientaciones que, al pie de la letra, continuaron Samper y Pastrana. En un país en el que siempre muchos han vivido en medio de todo tipo de estrecheces y carencias, éstas han llegado a niveles que ni los más pesimistas pudieron imaginar: 26 millones de colombianos en la pobreza y, entre éstos, nueve millones en la indigencia, cifras que resumen el impacto de abrir el país a las importaciones de todo tipo de géneros agrarios e industriales, de convertirlo en el paraíso de prestamistas y especuladores de todas las layas y de poner en venta una buena porción del patrimonio público, todo en medio de una corrupción que en el país de las corruptelas ha batido todas las marcas.
“La mundialización sólo funcionará si Estados Unidos actúa con la fuerza todopoderosa de su posición de superpotencia. La mano invisible del mercado no funcionará sin el puño invisible. El puño oculto que garantiza un mundo seguro gracias a la tecnología de Silicon Valley se llama aviación, ejército de tierra, mar y el cuerpo de marina de Estados Unidos”.
Norman Alarcón Rodas, Director Comité Intergremial de La Dorada y el Magdalena Medio Hace ya un lustro que la empresa Hidromiel viene presionando por todos los medios la obtención de la licencia ambiental para el proyecto de trasvase del río Guarinó al río La Miel, con el fin, según lo han admitido públicamente sus directivos, de aumentar la capacidad de generación de la central hidroeléctrica Miel I y en esta forma mejorar la tasa de ganancia del capital invertido. Esta nueva generadora de energía se construye en el municipio de Norcasia, oriente de Caldas, con una capacidad de generación de 375 megavatios a través de tres turbinas accionadas por las aguas del río La Miel, la primera de las cuales estará operando a mediados del año 2002.
En todo el país se desarrolla un gran debate sobre la crisis de la salud pública. Se analizan sus efectos y sus causas. Y se plantean soluciones por parte de diversos sectores. Unos proponen modificar la Ley 100 de 1993, pero sobre la base de considerar que “es buena”, pero que ésta “mal aplicada”. Otros quieren hacerle algunas reformas pero sin tocar su esencia. Muchos creemos que hay que derogarla. Veamos algunas razones.
Los habitantes de Jardín, municipio cafetero localizado al final de la carretera que de Medellín conduce al suroeste antioqueño, acaban de concluir la primera etapa de una ejemplar resistencia civil en contra de las exorbitantes cuentas del servicio de acueducto y alcantarillado. La historia fue la siguiente.
Si los subsidios del Estado no han desaparecido del todo —aunque los hayan reducido de manera notable— es porque los gobiernos le han temido a la airada protesta de unos colombianos empobrecidos y hartos de tener que quitarse el pan de la boca para satisfacer la voracidad de los monopolistas.
0 | 10
POR LA SOBERANIA, EL TRABAJO Y LA PRODUCCION ¡RESISTENCIA CIVIL!
Sede Nacional : Calle 39 Nº 21-30 Bogotá Colombia - Telefono: (57 1) 245 9647.