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PRIMERA PARTE: DESARROLLO HISTÓRICO DE COLOMBIA EN EL SIGLO XX

El imperialismo, o dominio del capital financiero, es el capitalismo en su grado más alto...

Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo.

Cuando el capitalismo de la época de libre competencia se desarrolló y convirtió en imperialismo... surgió la contradicción entre el capital monopolista y el no monopolista...

Mao Tse Tung, sobre la contradicción

La historia de Colombia del siglo XX no está determinada solamente por su proceso de desarrollo interno, sino que se enmarca en el contexto mundial de una época cuyo signo es el de una transformación radical y cualitativa del capitalismo mundial. Emprender una interpretación de la historia política colombiana del siglo XX tiene que partir obligatoriamente de una localización de las transformaciones fundamentales que sufre el mundo en esta etapa. La primera y la segunda guerra mundiales, la lucha por la hegemonía entre las grandes potencias imperialistas, antes y después de ambas guerras, las grandes revoluciones socialistas y de liberación nacional, como las de Rusia, China, Corea, Cuba y Viet Nam, la crisis económica de los años treinta y de los años setenta, la transformación de la economía mundial, todos ellos y otros más son procesos que no pueden dejarse por fuera en un análisis serio y científico de nuestra historia contemporánea.

La tendencia entre los autores sobre la definición histórica del siglo XX se caracteriza por una ausencia casi total del análisis de esta perspectiva mundial. Historiadores de las más diferentes tendencias y con los más diversos intereses caen en el mismo error. Su punto de partida interpretativo elude dar una visión de la etapa general en que se desarrolla la historia de Colombia durante el siglo XX. No se trata de defender que el único elemento que determina la historia nacional es el desarrollo de la economía o de la política mundial, con lo que se estaría negando la existencia de una verdadera historia nacional. El punto más bien radica en precisar que no puede entenderse el proceso de la historia nacional, más en el siglo XX que en el siglo XIX, sin partir de una caracterización de la etapa que vive el mundo y de su trascendencia para la historia nacional. En último término, es este elemento mundial el que define la diferencia esencial que media entre la historia colombiana del siglo XIX y la del siglo XX. En la interpretación del elemento diferenciador de estos dos períodos históricos, los historiadores toman distintos caminos.

No es fácil determinar cuáles son las interpretaciones que los principales historiadores y políticos han dado de nuestra historia contemporánea. Para Gerardo Molina, el cambio fundamental de nuestra historia del siglo XIX al XX radica en la aparición de las clases medias "que necesitaban al avanzar el siglo tres requisitos mínimos: la paz, la estabilidad monetaria y el Estado burgués de derecho’’. Esto fue lo que significó, según él, "la aproximación a un nuevo tipo de sociedad" (1). En cambio, López Michelsen define el signo de la historia contemporánea de Colombia como el del fortalecimiento del Estado, como su intervencionismo, a diferencia de un Estado liberal que favorecía el capitalismo sin límites, pero en el que, en forma semejante al Estado colonial español en América, limita los intereses particulares (2). Un grupo de sociólogos de la Universidad Nacional que adelantaron un trabajo sobre la estructura de clases en Colombia de 1920 a 1970 analizan más bien al siglo XX como el proceso a través del cual se opera la unificación de la clase dominante (3). Por su parte, Mario Arrubla, que niega la historia nacional por considerar que nuestro desarrollo ha sido el del mundo en su conjunto desde la conquista, pone a girar la historia de Colombia alrededor de las condiciones del mercado internacional impuesto por el sistema capitalista mundial (4). Historiadores de la importancia de Álvaro Tirado Mejía o Jorge Orlando Meló pasan por alto la diferenciación de los dos períodos y no ofrecen una caracterización general de la historia del siglo XX (5).

Aunque el Surgimiento de las clases medias sea un fenómeno de la historia del siglo XX en Colombia no puede decirse que los artesanos constituyan esas clases como lo defendió Núñez, y con quien parece coincidir Molina, ni que su desarrollo, tanto el de los artesanos como el de otras clases medias, explique fenómenos fundamentales de nuestra historia contemporánea, por ejemplo, la industrialización, el auge del sector financiero, el ascenso del partido liberal al gobierno, el intervencionismo de Estado y otros semejantes. Esto podría ser así, en el caso de que Molina definiera como clases medias a la burguesía o al proletariado, cuyo carácter sería intermedio entre el campesinado y los terratenientes. Pero esta interpretación falsearía toda la tesis de Molina. No queda sino la pequeña burguesía intelectual y profesional, a la que puede señalarse como la verdadera clase media y a la que no le cabe el papel que Molina le asigna a las clases medias en el sentido de definir la naturaleza de la historia del siglo XX en Colombia. En un sentido la tesis de Molina es imprecisa, en el otro sentido es falsa. Igualmente discutible es la tesis sobre la unificación de la clase dominante. Primero, porque para que se hubiera dado esta unificación, tendría que haberse operado la desaparición de la clase terrateniente y su transformación en burguesía, fenómeno que contradice toda la evidencia de la estructura social y económica del país. Segundo, porque confunde las alianzas de las clases y de los partidos con una identificación de intereses, la cual pudiera ser base para hablar de una unificación de la clase dominante. Y tercero, porque el fenómeno de las alianzas por sí mismo no tiene valor explicativo para el proceso del siglo XX, ni siquiera para el surgimiento del Frente Nacional, porque, en esencia, no tiene cómo clarificar el surgimiento del sector financiero en la economía y su trascendencia para la política nacional, ese sí fenómeno peculiar del siglo XX mundial y nacional.

Sin la definición de la etapa mundial en la que se encuadra Colombia en esta época y sin la determinación de cuál sea la contradicción principal que recorra toda la historia contemporánea colombiana, es imposible hacer una historia que no se convierta en la historia oficial de las clases dominantes —"Una nueva historia oficial"—, editada, auspiciada y financiada por el Estado, o en una historia que no reedite los modelos imperialistas aprendidos en las universidades norteamericanas, francesas, alemanas o soviéticas. Podría decirse que Arrubla cumple con estos dos requisitos fundamentales de la historia científica. Sin embargo, por una parte, Arrubla no toma en cuenta las etapas históricas del capitalismo y se hunde en unas categorías estructurales esquemáticas que lo llevan a desconocer los hechos concretos del desarrollo de la historia mundial. Por otra parte, el desarrollo del capitalismo mundial es tan determinante que desaparecen las condiciones internas de la historia nacional y las contradicciones generales del siglo XX toman el carácter de problemas secundarios como la inflación, el deterioro de los términos de intercambio, el predominio de un tipo de industria, el intercambio desigual, fenómenos que, o son eminentemente transitorios o encuentran su explicación en la transformación del capitalismo que Arrubla no analiza. En su último estudio sobre la década del sesenta prescinde por completo del marco que había utilizado para una generalización de la historia contemporánea en trabajos anteriores, lo cual estaría probando que su referencia a la época mundial le era completamente adjetiva (6).

Nosotros trataremos de hacer una interpretación general del siglo XX en Colombia que sirva de marco para el análisis particularizado de las etapas de su desarrollo histórico. Con ese propósito tomaremos como punto de partida un estudio somero del proceso histórico mundial en el que se desenvuelve la historia de nuestra patria durante este siglo. Ese marco general es el carácter del capitalismo en su era actual. De ahí arrancaremos para seguir la forma que toma en Colombia durante este siglo consistente en el control que Estados Unidos va adquiriendo sobre nuestra economía, en primer lugar. Y en segundo lugar, examinaremos el proceso de los dos partidos tradicionales, liberal y conservador, que ha determinado nuestro desarrollo histórico hasta el momento.

NOTAS

1.Gerardo Molina, Las ideas liberales en Colombia, 1849-1914, Sexta Parte, Cap. Segundo.

2.López Michelsen, El Estado fuerte. Una introducción al estudio de la Constitución de Colombia. Editorial Revista Colombiana, Bogotá, 1968.

3.Sección de Investigaciones Sociales del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional, Hipótesis generales derivadas del estudio exploratorio del período 1920-1970, febrero de 1971, Bogotá.

4.Mario Arrubla, Estudios sobre el subdesarrollo colombiano. Editorial La Oveja Negra, 1971.

5. Ver, por ejemplo, Jorge Orlando Meló, "La república conservadora", en Colombia hoy, Siglo XXI Editores, 1978; y Tirado Mejía, "Colombia: Siglo y medio de bipartidismo", en Colombia hoy, Siglo XXI Editores, Bogotá, 1978.

6. Mario Arrubla, "Síntesis de historia política contemporánea", Colombia hoy, op. cit.

    Capítulo Primero. El proceso histórico mundial

    Entre 1871 y 1917 se inicia una nueva etapa de la historia del mundo. Por una parte, el capitalismo entra en su fase imperialista, cualitativamente distinta de su momento anterior de consolidación y ascenso, en la que el viejo colonialismo toma características peculiares y da surgimiento al neocolonialismo que dominará la historia del siglo XX. Por otra parte, se inicia la época de la revolución socialista con la revolución de octubre en Rusia, la cual da comienzo a una nueva forma de producción (...)

    Capitulo Segundo. De la revolución democrática a la dominación imperialista en Colombia

    Los historiadores modernos del siglo XIX en Colombia tienden a adoptar una posición lastimera respecto de las profundas y agudas luchas que enfrentaron al partido liberal y al partido conservador o a sus fracciones, sobre todo después de promulgada la Constitución de Rionegro. En esta posición continúan indudablemente la tradición sentada por Núñez, quien, hábilmente, explotó el sentimentalismo, el romanticismo, la sensiblería y la obsesión del orden por el orden que se apoderó de tantos colombianos (...)

    Capítulo Tercero. Los partidos liberal y conservador en el siglo XX

    El establecimiento del Frente Nacional entre los dos partidos tradicionales colombianos, después de que se enfrentaron en guerras civiles durante el siglo XIX y de que fue precedido inmediatamente por una década de lucha intensa entre los dos, ha desatado las más disímiles interpretaciones. Tres puntos centrales pueden llevarnos a clasificar estas interpretaciones. Primero, es el punto de que se concibe a los partidos liberal y conservador como partidos pluriclasistas, de lo cual podría (...)

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