Durante los casi veinte años de aplicación de las políticas imperiales de apertura, privatización y flexibilización laboral, los trabajadores y con ellos la mayoría de los colombianos han perdido casi todo lo que alcanzaron durante cien años quienes los precedieron. Y aunque las conquistas alcanzadas en el siglo pasado, tan sólo significaban para los trabajadores, disponer de algunas Leyes y mecanismos que, de alguna manera, permitieran el acceso y ejercicio de los derechos democráticos de la clase obrera, las reformas implementadas durante estos veinte años, lograron lo que siempre han soñado las clases dominantes: acabar los sindicatos, impedir la organización gremial, evitar la negociación colectiva, imposibilitar el derecho a la movilización, el paro y la huelga, desaparecer las conquistas sindicales y las convenciones colectivas, cercenar el derecho a la protesta, rebajar los salarios -incluido el mínimo legal-, descargar el peso de la crisis financiera mundial aumentando la presión sobre los ingresos salariales y someter a los trabajadores, no sólo gremial, sino lo que es más grave, políticamente.
Y aunque la resistencia civil de los trabajadores ha sido valerosa y amplia, la verdad es que haciendo uso de la represión estatal y criminalizando organizaciones y dirigentes, la gran oligarquía y el imperialismo norteamericano, han logrado silenciar muchas voces y sostener la mentira de que en Colombia existen libertades sindicales y derechos para los trabajadores. La minoría vendepatria que gobierna, en este período, también ha logrado crear algunas organizaciones sindicales de bolsillo para que, a nombre del movimiento sindical, acepte, por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio TLC con los Estados Unidos.
Esta situación, en la que quieren someter a los trabajadores por las buenas o por las malas, no ha impedido que, en medio de la lucha por la defensa de sus intereses y derechos, decenas de miles de trabajadores comprendan que para alcanzar sus derechos y los de la nación, es indispensable asumir posiciones radicales y organizarse políticamente si quieren quitarse la coyunda de encima. No será asumiendo las posiciones políticas de quienes los explotan y oprimen como resolverán las contradicciones de clase que acompañan su lucha y su ideario.
Hoy, en medio de la más profunda crisis del capitalismo financiero mundial, del imperialismo, los obreros y los pueblos del mundo construyen la más amplia unidad de todos los afectados, sin la cuál será imposible derrotar las políticas neoliberales, sacar del poder y gobierno a sus propiciadores y abrirle el paso a una nueva democracia que construya una nación próspera y soberana y garantice sus derechos a las diversas capas y sectores patrióticos, y en especial a la clase obrera.
Para alcanzar ese anhelado objetivo es necesario que los trabajadores al tiempo que luchan sindicalmente por sus derechos y reivindicaciones, lo hagan también organizándose políticamente y, en unidad y alianza con otros sectores sociales, adquieran el gobierno y el poder. Sin el poder político no serán capaces de alcanzar las profundas transformaciones sociales, económicas, laborales y culturales que la nación requiere.
Por eso, no basta con organizarse sindicalmente, es necesario organizarse políticamente. En la Colombia de hoy, lo decimos con respeto, la alternativa es el Polo. Desechar el miedo y la apatía, es requisito para emprender cualquier tarea y alcanzar cualquier victoria. El futuro, según lo enseña la historia, es siempre el cambio y transformación social, el progreso de la sociedad. Las políticas neoliberales del imperialismo y Uribe se pueden derrotar. Organizarse y aprestarse para dar la batalla política por las propuestas expresadas en el Ideario de Unidad del Polo es el camino. Luchar para que el Polo sea, cada día más, un partido político de los trabajadores y demás sectores democráticos y patriotas es la consigna.
Por eso, el Polo Democrático Alternativo de Caldas quiere hoy, invitarlos a que ingresen a nuestro partido, a que organicen comités de base del Polo en la fábrica, en el barrio, en la escuela, en el campo. Convencidos de que sin organización política los trabajadores no pueden alcanzar el gobierno y mucho menos el poder. Y sin gobierno y sin poder no pueden transformar la sociedad y garantizar que sus derechos sean derechos y que sus propuestas de organización social alcancen el reconocimiento y aceptación de las demás capas y sectores democráticos de la nación colombiana.
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luispuyana
- 2009-04-20 06:44:34
TRES GRANDES VICTORIAS HAN SIDO ILUMINADAS POR EL PROGRAMA OBRERO DE 1848. LA PRIMERA, reivindicada por F. Engels, cuando por primera vez se siente la unidad de los trabajadores a nivel mundial por la jornada de 8 horas en el primero de mayo de 1886. En el antagonismo entre el capital y el trabajo, éste último logra su primera victoria. LA SEGUNDA. Se cumple fielmente lo pronósticado por Marx, sobre que en la crisis salen los sepultureros para aplastar el capital financiero. Así sucedio en 1917 en Rusia, y en 1949, en China, cuando de las guerras mundiales de rapiña por la conquista del planeta emergen las dos primeras sociedades socialistas encaminadas a eliminar las diferencias entre el campo y la ciudad, y se puso en vigencia la producción de alimentos jamás antes vistas bajo la dirección de los trabajadores con su producción colectiva de la tierra estatal. Solo que el socialismo fue traicionado por la era de oportunistas que impusieron de nuevo la dictadura del capital financiero y lo primero que hicieron fue la contrarrevolución agraria para aniquilar la producción colectiva de la tierra, que fue expropiada a favor de los terratenientes. LA TERCERA: LA RECOLONIZACIÓN DE AMÉRICA LATINA POR EL NEOLIBERALISMO IMPUESTO PARA TRAGARSE LAS EMPRESAS ESTATALES Y LA INDUSTRIA EN MANOS DE LA BURGUESÍA NACIONAL QUE SUMISAMENTE SE ENTREGÓ. Esa salvaje arremetida contra las empresas de agua, luz, teléfono para desnacionalizarlas provocó un estallido democrático entre los pueblos andinos que decidieron romper con los ligamentos de los oligárquicos partidos liberales y conservadores, cipayos del imperiliasmo y elegir gobierno de izquierda democrática bajo la dirección de una clase social nacionalista de la clase media que inició por expropiar a los expropiadores de los grupos financieros del petróleo y demás recursos naturales y hacer intentos serios de una reforma agraria para aniquilar el latifundio improductivo. EL ZARPAZO NEOLIBERAL LE SALIO CARO AL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO CUYA HEGEMONÍA SE QUEBRÓ A FAVOR DE UNA REVOLUCIÓN EN CAMINO AL SOCIALISMO. CONCLUSIÓN: Cada crisis provocada por los dueños de los capitales parasitarios ha sido motivo de levantamientos de los oprimidos contra la oligarquía financiera internacional y sus letales empréstitos. Solo un programa de los trabajadores opuesto al de la oligarquía podrá señalar el camino deseado para defender nuestra producción nacional, sus recursos naturales y un salario digno con pensión. ESTE PRIMERO DE MAYO DEL 2009 DEBE SER EL REINICIO DE UNA LUCHA CONTINUADA PARA LA ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO CONTRA EL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO. |
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