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Además de la represión, Peñalosa continúa con la fracasada política contra los vendedores informales

Transcripción de la Intervención del concejal Manuel Sarmiento, junio de 2019. Concejo de Bogotá, publicado octubre 12 de 2016

Causa estructural de la enorme informalidad es el modelo económico imperante. No es posible combatir la informalidad a punta de Tratados Libre Comercio. No han servido las políticas para enfrentar la informalidad. Las ventas informales no son un problema criminal. Peñalosa continúa con la política de entregar el espacio público a las grandes multinacionales. Censo, políticas de empleo público, verdadera reubicación y transformar profundamente el país, las propuestas del Polo para enfrentar la informalidad.

A los políticos y a los gobernantes nos toca actuar como los médicos, o sea, ir a la causa definitiva de un problema o de una enfermedad y, en este caso, la causa estructural del enorme problema de informalidad en Colombia y en Bogotá radica en las muy malas políticas que estos gobiernos neoliberales vienen aplicando, especialmente desde hace veinticinco años.

No es posible combatir la informalidad a punta de Tratados Libre Comercio, no es posible. La realidad ya nos ha dado la razón a quienes venimos denunciando que la política de libre comercio destruye el aparato productivo nacional.

Hace poco estaba revisando el balance del TLC con Estados Unidos. Cuando se inició ese debate, yo estaba en la universidad y recuerdo que quienes defendían el TLC del gobierno de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos —porque en eso sí se parecen mucho— nos decían que era como una especie de llave al paraíso terrenal y que iban a correr ríos de leche y miel. La realidad nos ha probado lo contrario.

En lo comercial, pasamos de tener superávit a padecer un déficit colosal. Hoy estamos importando de Estados Unidos mucho más de lo que antes exportábamos. La pandilla neoliberal debería pedirle perdón al país y reconocer que su pésima política ha destruido nuestras empresas causando desempleo e informalidad. No me hago ilusiones, no creo que vayan a rectificar, porque con estas políticas tan dañinas gana esa élite criolla que le sirve de intermediaria al gran capital extranjero.

¿Cómo se va a combatir en serio la informalidad si se cierran las empresas? En las afueras de Bogotá se cerraron la fábrica Michelin y la fábrica de Protabaco y se destruyó toda una cadena productiva. Quiero enfatizar: no estamos en Dinamarca sino en Cundinamarca, y aquí hay un problema estructural cuya raíz tiene que ver con la pésima política del Gobierno nacional.

Santos empuja a los bogotanos a la informalidad y Peñalosa los recibe con bolillo

La Administración distrital de Peñalosa está empeorando la situación. Los vendedores informales son ciudadanos humildes, sencillos, que se ven obligados a trabajar muy duro y a la intemperie, sin prestaciones sociales, sin jornada laboral, sin ingresos estables. Y encima, se ven a diario atropellados por la fuerza pública como si fueran delincuentes.

En el debate se demostró que en los últimos años no han servido las políticas frente a los vendedores informales. No ha funcionado la medida de reubicarlos en zonas por donde no pasa un alma, donde no pueden vender ni un chicle, y por eso es que la mayor parte de los quioscos y módulos están desocupados. Los vendedores no lo ven como una buena política de reubicación.

Tampoco funcionan los créditos de dos millones ni esos programas de capacitación donde les enseñan inglés, un absurdo. Lo peor es que el gobierno de Enrique Peñalosa no solo está continuando estas políticas fracasadas, sino que además les agrega una alta dosis de represión, cosa aún más inaceptable.

Peñalosa continúa con la mala política de reubicación. ¿Qué alternativas les dieron a los vendedores informales ubicados en la calle 72? Las mismas zonas de reubicación. Como ya lo explicó el concejal Celio Nieves, la gente no va a esos módulos, sino que vuelve a los andenes, y entonces Peñalosa ordena desalojarla a punta de bolillo.

Peñalosa continúa con la misma política de su primera administración. ¿Qué decía? Que él prefería ver ladrones en las esquinas que vendedores informales, otro exabrupto de esos a los que nos tiene acostumbrados. También le va a dar continuidad a la política de entregarle el espacio público al gran capital. El Decreto 456 de 2013 puso en marcha la privatización del espacio público a favor del gran capital, un decreto absurdo, que le permite el aprovechamiento económico solo a las empresas que ganen una subasta y, como todos sabemos, las subastas las gana siempre el gran capital.

La directora del DADEP nos trajo a este recinto la ideota de hacer Alianzas Público-Privadas en el espacio público. Para ellos es muy malo que una persona humilde y sin trabajo se siente en una esquina a vender chicles, pero cuando se trata de una multinacional, ahí sí les abren todas las puertas.

La propuesta del POLO

Primero, hacer un censo. Ustedes como Administración distrital no pueden implementar una política si no saben cuántos vendedores informales existen en la ciudad y cuáles son sus condiciones.

Segundo, combatir la informalidad con políticas de empleo público. Los países desarrollados aplican políticas de empleo público, porque los privados no alcanzan a cubrir la demanda ni a poner en práctica una política de pleno empleo. La política de empleo en la actual Administración distrital brilla por su ausencia.

Tercero, puede haber reubicación, pero reubicación en zonas adecuadas, en corredores comerciales donde los vendedores sí vean atractivo instalarse. Pero además hay que tener en cuenta que es imposible reubicar a todos los vendedores informales, es imposible, es más, es imposible erradicar las ventas informales. En los países más desarrollados existen ventas informales ubicadas en el espacio público. Las ventas informales sí se pueden hacer de manera ordenada si el Estado interviene. Es un despropósito que la política de ustedes como administración sea sacar a todos los vendedores informales de las calles de la ciudad. En Europa hay corredores culturales, aquí en la Plazoleta de Usaquén se podría hacer un corredor cultural con algunos artesanos en vez de perseguirlos con la policía. Uno de los perros calientes más famosos del mundo es el que uno consigue en los puestos callejeros de Nueva York. Que el Estado intervenga con inteligencia y permita que los vendedores informales estén en el espacio público de manera ordenada. Es una forma de combatir a quienes se aprovechan de esa situación y a quienes la Administración distrital llaman “las mafias”. Siempre que el Estado impone a la brava una política prohibicionista se arma un mercado negro sobre el espacio público. Por ello resulta inaplazable que el Estado intervenga con políticas sanas para ordenar esa ocupación.

Cuarto, hay que derogar el Decreto 456 de 2013 y echar para atrás las políticas de privatización del espacio público.

Cuando inicié mi intervención señalé que la política de la actual administración no soluciona ni resuelve el problema social de la informalidad. Las ventas informales no son un problema criminal. Rechazo el enfoque que se les está dando. Este problema social solo se cambia cuando haya una profunda transformación política del país y se eche para atrás la pésima política económica que hoy tiene a Colombia sumido en el subdesarrollo. Mientras tanto, la informalidad va a seguir siendo un fenómeno social imposible de eliminar.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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