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Análisis de la historia y la posición de la CUT frente a los gobiernos neoliberales

Winston Petro, Fiscal de la CUT, Bogotá, noviembre de 2016

Compañeros y compañeras:

Con 30 años a cuestas, la CUT se somete al examen de la historia destilando sus aciertos, sin que sus errores puedan echarse al olvido. En el balance participan propios y extraños, habida cuenta de la importancia que posee la organización con mayor ascendiente obrero, siendo, igualmente, la más cercana al funcionamiento democrático que reclaman los trabajadores colombianos .El juicio sobre lo realizado será provechoso, si el esfuerzo colectivo que encarna como destacamento de los asalariados, se pone al servicio de las transformaciones democrático-revolucionarias requeridas para vencer a los opresores del pueblo y de la Nación, contribuyendo tesoneramente en la superación de las dificultades presentes y reafirmándose como el principal dique de contención al neoliberalismo y a su recurrente ejecutor durante 26 años, Juan M. Santos. Menciono, de manera breve, aspectos relevantes en el recorrido de la Central, sin dudar de su papel reivindicativo, aludiendo de igual modo, los temas de mayor discusión interna.

La instalación de la CUT, tuvo una similitud infortunada con algunas de las circunstancias que rodearon el congreso constitutivo de la CTC en 1936, guardadas las diferencias de época. En el tercer decenio del siglo XX, se amalgamaron las fuerzas que dirigían las primeras e intensas luchas obreras – en las que prevalecían el PCC, al lado del Partido Liberal- con el gobierno de la” Revolución en Marcha” de Alfonso López Pumarejo, para instituir la primera Confederación Obrera, siendo el mandatario liberal el encargado de presidir y pronunciar el discurso principal en el evento de su fundación en la ciudad de Cali.

En 1986, el reagrupamiento de sectores sindicales(en el que estuvieron la CSTC, casi todas las franjas del sindicalismo independiente y segmentos de UTC y CTC ) que desembocó en la aparición de la CUT en dicho año , contó con el respaldo de las corrientes políticas adscritas a la influencia de Cuba y de la URSS, obteniendo también el auspicio del gobernante de turno, Belisario Betancur, (artífice de un malogrado proceso de paz) quien le encomendó a su Ministro de Trabajo, Jorge Carrillo, hacerse cargo de los destinos de la nueva Central , en calidad de primer presidente. Una aleación con los poderes establecidos cuyos rastros nos conducen al presente.

La lucha de clases, inmersa en todos los actos de la sociedad, tuvo un giro abisal en los escenarios internacionales con la debacle de la Unión Soviética en 1989, echando por tierra las pretensiones hegemónicas de la cúpula reinante en el Kremlin, responsable de traicionar el marxismo, enlodar la memoria de Stalin, para convertir la patria de Lenin en el cuartel de otra burguesía imperialista sin escrúpulo. Esa nueva circunstancia, le otorgó imprevistamente a Estados Unidos, la prerrogativa de recobrar el dominio orbital sin adversario de monta en ese lapso, aherrojando las economías que, como las de su “patio trasero”, sufrieron las consecuencias del Consenso de Washington, las modificaciones constitucionales que promovieron la desaparición de los remanentes de soberanía, la Apertura Económica y las reformas pensadas, entre otros fines devastadores, contra los trabajadores y sus conquistas.

Como siempre, las incidencias externas afectaron nuestro destino. Desaparecida la amenaza soviética, apareció la recolonización norteamericana, ante la cual fue posible crear un clima, no tan pugnaz como en el pasado, entre las distintas banderías políticas y sindicales. Atendiendo la necesidad de enfrentar al enemigo común se produjo otro reagrupamiento, esa vez, mediante la convergencia de la expresión sindical orientada por el MOIR, dispuesta a ensanchar la estructura de la CUT, sobre la base de porfiar en la democracia sindical, aumentando el tono del debate contra la conciliación con el Estado oligárquico pro- imperialista.

Durante los últimos 25 años, en medio de agudas controversias internas, la CUT, ha desempeñado un papel de oposición a las medidas depredadoras de los gobiernos aperturistas, sin que algunas parcialidades, en veces mayoritarias, se hayan despojado de la inveterada conducta de encontrar caminos de entendimiento alternos a la confrontación con las disposiciones dictadas desde la Casa Blanca, aplicadas con abyección por los inquilinos del Palacio de Nariño. No obstante, ante los varapalos de la política estatal que suprimieron de tajo todas las reivindicaciones legadas por los luchadores del siglo anterior, se actuó unificadamente en la gestación de las protestas y de la indignación con las que los trabajadores han condenado los desafueros neoliberales.

Como resultado de sus orígenes, de su heterogeneidad y de la presencia en su seno de dirigentes proclives al establecimiento, tres de sus presidentes, Jorge Carrillo, Orlando Obregón, Lucho Garzón, y uno de sus secretarios, Angelino Garzón, han sido Ministros de Trabajo, en tanto que, otro de sus presidentes, Carlos Rodríguez, fue confeso partidario del Contrato Sindical, la forma más oprobiosa de la intermediación laboral. Al respecto, vale la pena indagar si algunas determinaciones asumidas por la Cartera del Trabajo, fuera de las consabidas poses cosméticas, han sido beneficiosas para los que fundan su existencia en el trabajo asalariado. Con algo de razón, muchos que aspiran a las dignidades descritas, estiman el tránsito por las membresías sindicales como un “asunto de oportunidad”, mientras entonan con fruición el popular tango Cambalache, del compositor argentino, Enrique Santos Discépolo, contribuyendo a la caída de la moral proletaria. Habrá que preguntarse cuántos de nuestros compañeros no confunden los sindicatos con las entidades del Gobierno al ver los desplazamientos de los dirigentes, hacia una y otra vera invocando el “Diálogo Social” y la argucia jurídica, ignorando que las luchas son la herramienta infaltable para defenderse de la anulación de sus derechos. Si se borran las antagónicas contradicciones entre oprimidos y opresores, la suerte estará echada en nuestra contra.

Las ejecutorias de la CUT en contra de la terrible obra de gobierno que lleva a cabo el actual Presidente, Juan M. Santos, son dignas de exaltación porque , a pesar de lo afanosos que estuvieron incontables dirigentes sindicales para reelegirlo, acatando la orientaciones de sus respectivos Partidos, la Central ha propulsado la resistencia unitariamente y se apresta a encabezar las profundas batallas contra el régimen en el futuro inmediato, si como está acordado en su plataforma de lucha, representa los intereses de los que están acorralados materialmente, a menos que encalle y sea merecedora del olvido.

La paz, o el respaldo a los acuerdos entre el Gobierno y las Farc, que se formalizó en la compartida campaña por el SÍ, denotó otro episodio unitario. Sin embargo, las definiciones de la pasada Junta Nacional de mantenerse equidistante ante los definidores del proceso de La Habana en el ánimo de no aparecer como furgones de cola y darle mayor volumen a la refrendación plebiscitaria, no fue tenida en cuenta. Varias organizaciones desfilaron hacia los comités presididos por el vociferante César Gaviria, con el apoyo de miembros del Comité Ejecutivo Nacional, quebrantando la democracia sindical. Hecho que puede desencadenar un ambiente en el que nadie sabrá a qué atenerse y los acuerdos y definiciones se desmoronarán, como ya se ha hecho en alguna subdirectiva, exponiéndonos a cualquier trastada. En las organizaciones sindicales no es un crimen pertenecer a una u otra definición religiosa, política e intelectual, pero es una torpeza no cumplir lo acordado, y no permitir que la mayoría, atenidas a la democracia sindical, determinen el quehacer, sin destripar las minorías.

Los enredos del Presidente que han desbordado las truculencias de sus antecesores, y su manifiesta impopularidad, parecen no ser obstáculo para la firma de otro remozado acuerdo de paz este jueves venciendo la contumaz oposición del ultramontano Álvaro Uribe Vélez. Ojalá las torpezas del Ejecutivo, de veras, enfermo de megalomanía y soberbia, no traigan peores incidencias en la tensa situación nacional y la sociedad cumpla las garantías ofrecidas a quienes retornan (o debutan en algunos casos) a la vida civil, después de recorrer un camino equivocado. Mantener indefinidamente la discusión sobre el Si o el No cuando ya hay un nuevo, que contempla sustanciales cambios sugeridos por los promotores del NO, es meter al país en un nuevo frente nacional entre santistas y uribistas, mientras se hacen los oídos sordos a los problemas centrales del país, tales como la soberanía nacional, la producción industrial y agraria, y la abismal desigualdad social El baño de sangre perpetrado en estos días contra muchos dirigentes populares, enciende las alarmas y debe ser rechazado con la máxima energía.

Para fortuna de los trabajadores, el rechazo a las pretensiones de Clara López de apadrinar la conversión del movimiento sindical al santismo, hasta el momento ha fracasado. La otrora cabeza de la oposición es hoy la altanera defensora de la Reforma Tributaria y la que más gimotea por los anuncios de campaña sobre el TLC con Estados Unidos, por parte del ganador de la elecciones en esa Nación ,Donald Trump .La Ministra de Trabajo y sus amigos pueden tranquilizarse: dada la naturaleza servil de la mayoría Congreso , la peor reforma contra todo el pueblo de las 12 impuestas en los últimos 25 años, será puesta en vigencia y el magnate gringo mantendrá, fuera de matices, la dominación sobre las naciones sometidas, y hasta puede hacer la guerra para intentar perpetuarla. Entre tanto, puede hacer objeto de burlas a quienes creyeron en la promesa de retrotaer los pagos de las horas extras nocturnas y de dominicales, a lo existente antes de la ley 789.

Las relaciones de la CUT con las organizaciones internacionales son la liga con los trabajadores del mundo. El beneficio de ello es indiscutible. Pero, si bien, mediante esos lazos se obtienen recursos para el funcionamiento y nuestras labores, debemos mantener la independencia y nuestra autonomía a toda costa. La propuesta presentada al Comité Ejecutivo, a cargo de la ENS, para configurar una especie de comandita en procura de obtener dineros del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, linda en la impudicia. Por eso fue rechazada, mayoritariamente. Quienes poseen la ventaja de obtener dineros a manos llenas de los verdugos de la Nación para penetrar las organizaciones con el punto de vista de la claudicación y el sometimiento, podrán obtener influencias y descrestar calentanos, pero, finalmente serán desenmascarados y puestos en su lugar. Recordemos el affaire Usaid.

Compañeros y compañeras, contamos con la herencia de las luchas de la clase obrera, avancemos en el rumbo de combatir a los enemigos del pueblo, rechazando cada medida que nos afecte. Unifiquémonos en la defensa de nuestros intereses, si el fin de año no nos posibilita un despliegue de todas nuestras fuerzas para derrotar el engendro tributario, aumentemos las razones para avivar las confrontaciones futuras contra el régimen santista, independientemente de nuestras contradicciones internas. Recordemos con gratitud a quienes nos acompañaron en el pasado, como Domingo Tovar, Jorge Gamboa, Raúl Arroyave, Gloria Inés Ramírez, Gustavo Triana, Hubert Ballesteros, Tarsicio Rivera y tantos otros. La CUT, presidida con la ponderación y el equilibrio de Luis Alejandro Pedraza, saldrá adelante interpretando el momento presente con todos ustedes a bordo, dirigiendo a los obreros y trabajadores de Colombia. Es conveniente ratificar la propuesta de 14% en el incremento del salario mínimo en esta Junta Nacional, al mismo tiempo deben prodigarse todos los esfuerzos para contribuir la gesta de los habitantes de la Costa contra los desmanes de Electricaribe, que aspira a sumirlos en las oscuridades primitivas. Quienes llaman a la concordia se equivocan, nuestro futuro se cimentará favorablemente si, al lado de todos los sectores patrióticos, defendemos lo nuestro y derrotamos las reformas dispuestas en los cenáculos del FMI y la OCDE.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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