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Antorchas contra alzas de energía

Armando Portela, Comité Cívico por la defensa del Cesar, Valledupar, diciembre 2 de 2015

La tarde marcaba con lentitud cada minuto que la acercaba al ocaso de ese 1º de Diciembre de 2.015. El cielo nublado, con un sol mortecino opacado por densos nubarrones blancos y un sofocante bochorno, como suele ocurrir en la época de lluvias, hacían casi insoportable el ambiente en los estrechos espacios de la glorieta de Los Tres Alegres Compadres, contigua a la Ceiba, el añoso y emblemático árbol, testigo de innumerables desfiles y manifestaciones políticas, sindicales, sociales y culturales protagonizados por muchas generaciones de vallenatos.

Eran las cinco de la tarde cuando hicieron su arribo los miembros del Comité Cívico en Defensa del Cesar, tal cual había sido acordado en reunión preparatoria de la víspera. Acuciosos, hacían verificación de cada una de las tareas definidas: control del orden, equipos de sonido, consignas unificadas, responsables del transporte, oradores y tiempo de cada intervención en el sitio de llegada.

Entusiastas activistas del Comité, aprovechaban el nutrido y lento flujo vehicular de la hora, para distribuir los pocos volantes publicitarios de la Marcha, que aún quedaban; ahí estaban Livis, Maryis, Thalía, la profe Ceci y otras, incansables. Mientras, uno que otro ciudadano o ciudadana inconforme, acudiendo al llamado y, sin preámbulos, ante los presentes expresaba su ira contenida contra la respectiva empresa de servicio causante de sus dolencias.

Cuando los relojes indicaban que sólo faltaban 15 minutos para las 6 dela tarde, hora señalada para el inicio del evento, la tristeza y el pesimismo comenzó a embargar el ánimo de algunos marchantes debido a la escasa asistencia de personas, unas pocas decenas en ese momento.

La preocupación dibujaba su forma macabra en los rostros de los dirigentes cívicos. Alfonso Martinez, el popular “Yiyo”, alma y nervio del grupo, con celular, con gestos, no paraba un momento instando a uno y otro aligerar acciones. Dency Navarro, micrófono en mano, arengaba e invitaba a los transeúntes a vincularse a la Marcha: “Electricaribe nos afecta a todos. Empresa ladrona. ¡Qué se vaya de Colombia! Unidos somos más”, decía. Juan Carlos Prieto, por su parte, iba y venía de un lado a otro de la multitud, orientando, poniendo orden y dando ánimo a quienes empezaban a dudar. En fin, todos los del Comité activos y atentos a los acontecimientos: Aníbal, Araujo, Olger, Campos, José Bermúdez, Canela y otros tantos que desde el anonimato pusieron su decisivo esfuerzo para que el resultado fuera exitoso.

De repente, como una gran eclosión, marejadas de personas aparecieron y atiborraron por completo la glorieta; las antorchas, faroles y velas dejaron ver su dorada flama; rechiflas y arengas contra las alzas de tarifas, contra los responsables de ellas y contra Electricaribe, atronaban el espacio: “¡Presidente Santos, exigimos revocatoria de las resoluciones que aumentaron las tarifas de energía y gas!” “¡Contra los abusos y atropellos de Electricaribe, resistencia civil!” “¡Esta Marcha sí existe; si no hay solución, esta Marcha se repite!” y repetían; los medios de comunicación enfocaban sus cámaras y los flahses hendían la noche que llegaba; entrevistas por aquí, personalidades políticas y gremiales por acá, pasacalles y pancartas por allá, el río humano empezó a estirarse cual gigantesca y cansada serpiente hasta tomar la forma de un inmenso enjambre de luciérnagas rutilantes.

“ESTAMOS MAMA’OS DE ELECTICARIBE robando a la gente. ELEVEMOS LA VOZ CONTRA EL ALZA DE TARIFAS DE ENERGÍA” se leía en el imponente pasacalle que encabezaba aquel impetuoso río humano. Uno, denunciaba a los parlamentarios que apoyaron el alza de las tarifas, entre ellos, José David Name y Efraín Cepeda. Otros más exigían al gobierno de Santos derogar la ley 142 de 1994 y a Electricaribe, frenar sus abusos y que salga del país.

Cuando el alegre y colorido desfile estaba a la altura de la emisora Radio Guatapurí, en forma ordenada y pacífica, pero combativa, enfiló hacia la calle 16. En las intersecciones de las carreras 12, 10ª y 9ª hubo sendas paradas, donde dirigentes políticos y concejales, de manera espontánea, hicieron uso de la palabra en respaldo al Comité Cívico y oposición a Electricaribe y sus inaceptables atropellos.

A partir de la carrera 9ª, la calle 16 ingresa al viejo Valledupar y sufre el estrangulamiento heredado de su diseño colonial, estirándose la Marcha hasta la amplia explanada de la mítica Plaza Alfonso López que, salvo en circunstancias de programaciones artísticas, hacía mucho rato no veía colmar su extensión por una multitud motivada por reclamaciones sociales.

Desde la legendaria tarima Francisco El Hombre, con plaza en efervescencia, los oradores designados por el Comité Cívico dieron a conocer las razones y propósitos de su causa. Fabio Pinto, en representación de los estudiantes, enfatizó el compromiso de la juventud con las necesidades de la comunidad. Evelio Daza, dirigente del Partido Verde, conminó al nuevo alcalde a cumplir el mandato constitucional de ser garante de la prestación de los servicios públicos.

En su turno, Juan Carlos Prieto, denunció el robo de más de 23 billones de pesos que los colombianos han pagado en el llamado Cargo por Confiabilidad, por parte de las generadoras de energía, con la complacencia del presidente Santos; condenó las extorsivas tarifas de energía y gas y afirmó que “este acto es el primer paso en la lucha por rechazar las arbitrariedades de Electricaribe, empresa que debe ser asumida y operada por el Estado; contra el abandono y privatización de la salud y de las carreteras que piensan sembrar de peajes para estrangular la vida económica, social y cultural de la región, enriqueciendo a unos cuantos a costa de la miseria y la ruina de toda la región”.

Por su parte, José Luís Urón, dirigente liberal y gerente de la Cámara de Comercio de Valledupar, culpó a Electricaribe de ser “el principal perturbador del orden público en toda La Costa”, hizo una profusa y detallada explicación de la complicidad entre parlamentarios y funcionarios del gobierno con Electricaribe y generadoras de energía; respaldó la iniciativa del Comité Cívico y le exhortó a realizar más marchas masivas y pacíficas.

Cerró el acto “Yiyo” Martínez, quien en breves palabras anunció que la lucha continúa, que la gente debe unirse y fortalecer al Comité Cívico, donde opera el sentido de amplitud, sin discriminación; finalizó denunciando a “los parlamentarios Name, Cepeda y al gerente de la Asociación de Gobernadores, Amílkar Acosta, por vendidos a Electricaribe”.

Una suave brisa decembrina, procedente del nordeste, refrescaba el ambiente; en el cielo despejado se insinuaba la pronta aparición de la luna, cuando el Maestro de Ceremonia, Aníbal Barros, anunció el final del acto, agradeció a los manifestantes su asistencia y los invitó a regresar a sus hogares en orden y en paz. Todavía retumba en la Plaza Alfonso López, el eco profundo de ese colosal grito que permanecía ahogado en las gargantas de una población trabajadora y creadora de riqueza, insubordinada contra quienes pretenden arrebatarle sus derechos. Las ondas de ese eco se escuchan allende las fronteras del Cesar.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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