1. LA NACION CHINA
China, nuestra patria, es uno de los mayores países del mundo: su territorio casi equivale a la superficie de toda Europa. En este vasto territorio hay amplias extensiones de tierras fértiles, de las que obtenemos nuestros alimentos y vestidos; grandes y pequeñas cordilleras, con dilatados bosques y ricos yacimientos minerales, atraviesan el país a lo largo y a lo ancho; innumerables ríos y lagos favorecen la navegación y el riego; un extenso litoral nos facilita la comunicación con las naciones de ultramar. Desde tiempos inmemoriales, nuestros antepasados han trabajado, han vivido y se han multiplicado en este inmenso territorio.
En la actualidad, China limita al Nordeste y al Noroeste y parte del Oeste, con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; al Norte, con la República Popular de Mongolia; al Sudoeste y parte del Oeste, con Afganistán, la India, Bután y Nepal; al Sur, con Birmania y Vietnam; al Este, con Corea, y queda próxima al Japón y a las Filipinas. Esta ubicación geográfica ofrece, en el plano exterior, tanto ventajas como desventajas a la revolución del pueblo chino. Lo ventajoso es: la contigüidad con la Unión Soviética, la relativa lejanía de los principales países imperialistas de Europa y Norteamérica, y el hecho de que muchos de los países circundantes sean colonias o semicolonias. Lo desventajoso consiste en que el imperialismo japonés, aprovechándose de su proximidad geográfica, amenaza constantemente la existencia misma de las diversas nacionalidades de China y la revolución de nuestro pueblo.
China cuenta actualmente con 450 millones de habitantes: casi la cuarta parte de la población mundial. Más de las nueve décimas partes de su población pertenecen a la nacionalidad jan. El resto lo forman varias decenas de minorías nacionales, entre ellas, las nacionalidades mongola, jui, tibetana, uigur, miao, yi, chuang, chungchia y coreana; aunque sus civilizaciones se encuentran en distintos niveles de desarrollo, todas poseen una larga historia. China es un país multinacional con una enorme población.
En el curso de su desarrollo, la nación china (aquí nos referimos principalmente a los jan), lo mismo que otras muchas naciones del mundo, vivió durante decenas de milenios en el régimen de la comunidad primitiva sin clases. Desde la desintegración de este régimen y su transformación en sociedad de clases hasta el presente, han transcurrido aproximadamente cuatro mil años, durante los cuales la nación china ha atravesado por las sociedades esclavista y feudal. En el curso de la historia de su civilización, la nación china ha creado una agricultura y una artesanía famosas por su alto grado de desarrollo; ha dado origen a muchos grandes pensadores, científicos, inventores, estadistas, estrategas, hombres de letras y artistas, y ha acumulado un rico acervo cultural. La brújula fue descubierta en China ya en tiempos muy remotos [1]. El arte de fabricar papel fue inventado hace 1.800 años [2]. La imprenta con bloques de madera, hace 1.300 años [3], y la imprenta de tipos móviles, hace 800[4]. El empleo de la pólvora data en China de antes que en Europa [5]. Así, pues, la civilización china es una de las más antiguas del mundo, y China tiene una historia escrita de casi 4.000 años.
La nación china, célebre en el mundo por su capacidad de resistencia y su laboriosidad, es, al mismo tiempo, una nación amante de la libertad y rica en tradiciones revolucionarias. La historia de los jan, por ejemplo, demuestra que el pueblo chino jamás ha tolerado la dominación de las fuerzas tenebrosas y siempre ha hecho uso de medios revolucionarios con el propósito de derrocarla y cambiarla. En los milenios de existencia de los jan, han ocurrido centenares de levantamientos campesinos, grandes y pequeños, contra la tenebrosa dominación de los terratenientes y la nobleza. En la mayoría de los casos, los cambios de dinastía se debieron a estos levantamientos campesinos. Las nacionalidades de China siempre han combatido la opresión foránea y recurrido a la rebelión para liberarse de ella. Están por la unión basada en la igualdad, y contra la opresión de una nacionalidad por otra. En la milenaria historia de la nación china, han surgido muchos héroes nacionales y líderes revolucionarios. Así, pues, la nación china tiene gloriosas tradiciones revolucionarias y un espléndido patrimonio histórico.
2. LA ANTIGUA SOCIEDAD FEUDAL
Aunque China es una gran nación, con un vasto territorio, numerosa población, historia milenaria, ricas tradiciones revolucionarias y espléndido patrimonio histórico, su desarrollo económico, político y cultural fue por largo tiempo muy lento, después de su paso de la sociedad esclavista a la feudal. De las dinastías Chou y Chin en adelante, la sociedad feudal se ha prolongado por unos tres mil años.
Las principales características del sistema económico y político de la era feudal de China son las siguientes:
1) Predominio de la economía natural. Los campesinos producían no sólo los productos agrícolas que consumían, sino también la mayor parte de los artículos artesanales que necesitaban. Lo que los terratenientes y la nobleza arrancaban a los campesinos en forma de arriendo de la tierra también estaba destinado principalmente al consumo y no al intercambio. Si bien en aquel tiempo había intercambio, no desempeñaba un papel decisivo en el conjunto de la economía.
2) La clase dominante feudal — terratenientes, nobleza y emperador — poseía la mayor parte de la tierra, en tanto que los campesinos tenían muy poca o ninguna. Estos cultivaban con sus propios aperos la tierra de los terratenientes, la nobleza y la familia imperial, a los que tenían que entregar, para su consumo, el 40, el 50, el 60, el 70 e incluso el 80 o más por ciento de la cosecha. Los campesinos eran en realidad siervos.
3) No sólo los terratenientes, la nobleza y la familia imperial vivían de la explotación de los campesinos por medio del arriendo de la tierra, sino que, además, el Estado de la clase terrateniente obligaba a estos a pagar impuestos y tributos y les imponía prestaciones personales para mantener una horda de funcionarios y un ejército destinado principalmente a reprimirlos.
4) El aparato del Poder que protegía este sistema de explotación feudal era el Estado feudal de la clase terrateniente. Si, en el período anterior a la dinastía Chin, el Estado feudal estaba dividido en principados rivales, más tarde, al ser unificado el país por el primer emperador de la dinastía Chin, se convirtió en un Estado absolutista con un poder centralizado, aunque siguió subsistiendo hasta cierto punto el fraccionamiento feudal. En el Estado feudal, el emperador era todopoderoso. Nombraba a los Funcionarios que en las diversas partes del país se encargaban de los asuntos militares y judiciales, de las finanzas y de los graneros estatales, y se apoyaba en los terratenientes y los shenshi, pilares de todo el régimen feudal.
Bajo la explotación económica y la opresión política feudales, los campesinos chinos vivían de generación en generación como esclavos, en medio de la miseria y los sufrimientos. Atados al yugo del feudalismo, carecían de libertades personales. Los terratenientes tenían derecho a insultar, golpear e incluso matar a su antojo a los campesinos, quienes estaban privados de todo derecho político. La extremada miseria y atraso de los campesinos, consecuencia de la despiadada explotación y opresión a que los sometía la clase terrateniente, constituye la causa fundamental del estancamiento económico y social de la sociedad china durante miles de años.
En la sociedad feudal, la contradicción principal era la existente entre el campesinado y la clase terrateniente.
En esa sociedad, sólo los campesinos y los artesanos constituían las clases fundamentales que creaban la riqueza y la cultura.
La despiadada explotación económica y opresión política de los campesinos por la clase terrateniente, los forzó a alzarse en numerosas rebeliones contra la dominación de ésta. Hubo centenares de levantamientos, grandes y pequeños; todos ellos fueron acciones de rebeldía de los campesinos, guerras revolucionarias campesinas, por ejemplo, los levantamientos de Chen Sheng y Wu Kuang y de Siang Yu y Liu Pang[6], en la dinastía Chin; los de Sinshi, Pinglin, Chimei, Tungma[7] y Juangchin[8], en la dinastía Jan; los de Li Mi y de Tou Chien-te[9], en la dinastía Sui; los de Wang Sien-chi y Juang Chao[10], en la dinastía Tang; los de Sung Chiang y de Fang La[11], en la dinastía Sung; el de Chu Yuan-chang[12], en la dinastía Yuan; el de Li Tsi-cheng[13], en la dinastía Ming, y el del Reino Celestial Taiping[14], en la dinastía Ching. La envergadura de los levantamientos campesinos y guerras campesinas de la historia china no tiene paralelo en el mundo. Las luchas de clase del campesinado, sus levantamientos y guerras, fueron la única fuerza motriz real del desarrollo histórico en la sociedad feudal china. Cada uno de los levantamientos campesinos y guerras campesinas relativamente importantes fue un golpe para el régimen feudal de la época y, por consiguiente, impulsó en mayor o menor grado el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. No obstante, como en aquellos tiempos no existían nuevas fuerzas productivas y nuevas relaciones de producción, ni nuevas fuerzas de clase, ni partidos políticos avanzados, estos levantamientos campesinos y guerras campesinas no contaron con una dirección justa, como la que ejercen hoy el proletariado y el Partido Comunista; de este modo, las revoluciones campesinas terminaron siempre en el fracaso y fueron invariablemente utilizadas, durante su curso o después, por los terratenientes y la nobleza como instrumento para realizar cambios dinásticos. Así, aunque con cada gran lucha revolucionaria campesina se lograba cierto progreso social, las relaciones económicas feudales y el sistema político feudal quedaban en lo fundamental inalterados.
Sólo en los últimos cien años se ha producido un cambio en la situación.
3. LA SOCIEDAD COLONIAL, SEMICOLONIAL Y SEMIFEUDAL DE NUESTROS DIAS
La sociedad china, como hemos explicado arriba, fue feudal durante tres mil años. Pero, ¿sigue siendo hoy completamente feudal? No, China ha cambiado. A partir de la Guerra del Opio de 1840, China se ha transformado paso a paso en un país semicolonial y semifeudal. Y, más aún, después del Incidente del 18 de Septiembre de 1931, cuando el imperialismo japonés inició la invasión armada de China, ésta se ha convertido en un país colonial, semicolonial y semifeudal. Explicaremos ahora el proceso de este cambio.
Como ya hemos dicho en la sección z, la sociedad feudal china duró alrededor de tres mil años. Fue sólo a mediados del siglo XIX cuando, con la penetración del capitalismo extranjero, se produjo en ella un importante cambio.
Dado que la economía mercantil que se desarrollaba en la sociedad feudal china llevaba ya en su seno los gérmenes del capitalismo, la sociedad china se habría transformado lentamente en capitalista, aun sin mediar la acción del capitalismo extranjero. La penetración de éste aceleró tal transformación. El capitalismo extranjero ha desempeñado un papel muy importante en la desintegración del régimen económico-social de China: por un lado, ha socavado los cimientos de la economía natural y arruinado la industria artesana de las ciudades y la artesanía doméstica de los campesinos; por el otro, ha acelerado el desarrollo de la economía mercantil en la ciudad y el campo.
Todo esto no sólo ha conducido a la desintegración de los cimientos de la economía feudal china, sino que, al mismo tiempo, ha creado ciertas condiciones y posibilidades objetivas para el desarrollo de la producción capitalista, porque la destrucción de la economía natural ha abierto al capitalismo un mercado para sus productos, y la ruina de gran número de campesinos y artesanos le ha proporcionado un mercado de mano de obra.
En efecto, hace ya sesenta años, en la segunda mitad del siglo XIX, al influjo estimulante del capitalismo extranjero y debido a cierto resquebrajamiento de la estructura económica feudal, algunos comerciantes, terratenientes y burócratas comenzaron a hacer inversiones en la industria moderna. Hace cuarenta años, a finales del siglo pasado y comienzos del presente, el capitalismo nacional de China dio los primeros pasos en su desarrollo. Más tarde, hace veinte años, durante la Primera Guerra Mundial imperialista, debido a que los países imperialistas de Europa y Norteamérica, ocupados en la guerra, relajaron temporalmente su opresión sobre nuestro país, la industria nacional china, principalmente la textil y la harinera, cobró un nuevo desarrollo.
El proceso del surgimiento y desarrollo del capitalismo nacional chino es al mismo tiempo el del surgimiento y desarrollo de la burguesía y del proletariado. Si los precursores de la burguesía china fueron una parte de los comerciantes, terratenientes y burócratas, los del proletariado chino fueron una parte de los campesinos y artesanos. Como clases sociales con características propias, la burguesía y el proletariado de China son clases recién nacidas, que nunca antes habían existido en la historia de nuestro país. Se han constituido en nuevas clases sociales surgiendo de las entrañas de la sociedad feudal. Son dos clases interrelacionadas y, a la vez, antagónicas, gemelas nacidas de la vieja sociedad (la sociedad feudal) de China. Sin embargo, el proletariado chino ha surgido y se ha desarrollado de modo simultáneo no sólo con la burguesía nacional china, sino también con las empresas directamente explotadas por el imperialismo en China. Así, resulta que una gran parte del proletariado chino es más antiguo y tiene mayor experiencia que la burguesía china, y por ello su fuerza social es mayor, y su base social, más amplia.
Sin embargo, el nuevo fenómeno del que hemos hablado, el surgimiento y desarrollo del capitalismo, constituye sólo un aspecto del cambio operado a raíz de la penetración del imperialismo en China. Hay otro aspecto que es concomitante con el primero y que, a la vez, lo obstaculiza: la colusión del imperialismo con las fuerzas feudales chinas para impedir el desarrollo del capitalismo chino.
Al penetrar en nuestro país, las potencias imperialistas de ningún modo se proponían transformar a la China feudal en una China capitalista. Su objetivo era todo lo contrario: hacer de ella una semicolonia o colonia.
Para ello, las potencias imperialistas han utilizado y siguen utilizando todos los medios de opresión militar, política, económica y cultural, lo que les ha permitido convertir gradualmente a China en una semicolonia y colonia. Esos medios son los siguientes:
1) Han desencadenado numerosas guerras de agresión contra China, como por ejemplo la Guerra del Opio desatada en 1840 por Inglaterra, la guerra lanzada en 1857 por las fuerzas aliadas anglo-francesas[15], la Guerra Chino-Francesa de 1884[16], la Guerra Chino-Japonesa de 1894 y la guerra emprendida en 1900 por las fuerzas aliadas de las Ocho Potencias[17]. Derrotando a China por la fuerza de las armas, las potencias imperialistas se apoderaron de países vecinos que se encontraban bajo la protección de China; además, arrebataron o tomaron "en arriendo" parte del territorio chino, por ejemplo, el Japón ocupó Taiwán y las islas Pengju, y tomó "en arriendo" Lüshun, Inglaterra se apoderó de Hongkong, y Francia tomó "en arriendo" Kuangchouwan. Aparte de anexarse territorios, impusieron cuantiosas indemnizaciones. De este modo, el inmenso imperio feudal chino recibió golpes extraordinariamente duros.
2) Han forzado a China a concluir numerosos tratados desiguales, mediante los cuales se han arrogado el derecho a acantonar en ella fuerzas de mar y tierra y a ejercer la jurisdicción consular [18], y se han repartido el país en esferas de influencia [19].
3) Mediante los tratados desiguales, se han asegurado el control de todos los puertos comerciales importantes de China y han establecido "concesiones"[20] bajo su administración directa en muchos de ellos. Han implantado su control sobre las aduanas, el comercio exterior y las comunicaciones (marítimas, terrestres, fluviales y aéreas). De esta manera, han podido inundar China con sus mercancías, convertirla en un mercado para sus productos industriales y, al mismo tiempo, subordinar la producción agrícola china a sus necesidades imperialistas.
4) Han establecido en China numerosas empresas de industria ligera y pesada, a fin de utilizar sobre el terreno las materias primas y la mano de obra barata, y por este medio ejercen presión económica directa sobre la industria nacional de China y frenan directamente el desarrollo de sus fuerzas productivas.
5) Por medio de la concesión de empréstitos a los gobiernos chinos y del establecimiento de bancos, han monopolizado la banca y las finanzas del país. De esta forma, no sólo han abrumado al capitalismo nacional chino en la competencia mercantil, sino que además tienen atenazada a China en la esfera bancaria y financiera.
6) A fin de explotar más fácilmente a las masas campesinas y otras capas de la población, han creado en China una red de explotación formada por compradores [21] y comerciantes-usureros, que se extiende desde los grandes puertos de comercio hasta los rincones más remotos; así han creado una clase compradora y comerciante-usurera a su servicio.
7) Han hecho de la clase terrateniente feudal de China, al igual que de la burguesía compradora, el pilar de su dominación en China. El imperialismo "se alía en primer término con las capas dominantes del régimen social precedente — los señores feudales y la burguesía comercial-usurera —, contra la mayoría del pueblo. En todas partes, el imperialismo intenta preservar y perpetuar todas aquellas formas de explotación precapitalistas (particularmente en el campo), que son la base de la existencia de sus aliados reaccionarios."[22] "[. . .] el imperialismo, con todo el poderío financiero y militar que tiene en China, es la fuerza que apoya, alienta, cultiva y conserva las supervivencias feudales, con toda su superestructura burocrático-militarista."[23]
8) Han proporcionado a los gobiernos reaccionarios de China considerable cantidad de armas y municiones y puesto a su disposición gran número de consejeros militares, a fin de suscitar guerras intrincadas entre los caudillos militares y reprimir al pueblo.
9) Además, nunca han relajado sus esfuerzos por adormecer el espíritu del pueblo chino. Esta es su política de agresión cultural, que ponen en práctica a través de las actividades de los misioneros, el establecimiento de hospitales y escuelas, la publicación de periódicos y el reclutamiento de estudiantes chinos para cursar en sus países. Su objetivo consiste en formar intelectuales a su servicio y embaucar a las grandes masas del pueblo chino.
10) Desde el Incidente del 18 de Septiembre de 1931, el imperialismo japonés, con su invasión en vasta escala, ha convertido gran parte del territorio de China, que era ya semicolonial, en una colonia japonesa.
Estos hechos constituyen el otro aspecto del cambio operado a partir de la penetración imperialista en China: el sangriento cuadro de la transformación de la China feudal en un país semifeudal, semicolonial y colonial.
Así se ve claramente que, con su agresión contra China, las potencias imperialistas, por una parte, han acelerado la desintegración de la sociedad feudal china y el crecimiento de elementos de capitalismo, convirtiendo así la sociedad feudal en semifeudal, y, por la otra, han impuesto sobre China su cruel dominación, transformándola de país independiente en país semicolonial y colonial.
Resumiendo los dos aspectos, se puede decir que nuestra sociedad colonial, semicolonial y semifeudal posee las siguientes características:
1) Han sido destruidos los cimientos de la economía natural de la era feudal, pero la explotación del campesinado por la clase terrateniente, base del sistema de explotación feudal, no sólo permanece intacta, sino que, ligada con la explotación ejercida por el capital comprador y el usurario, predomina manifiestamente en la vida económica y social de China.
2) El capitalismo nacional se ha desarrollado hasta cierto punto y desempeña un papel considerable en la vida política y cultural de China. Sin embargo, no ha llegado a convertirse en la forma principal dentro de su régimen económico-social; es muy débil, y en su mayor parte está o menos asociado con el imperialismo extranjero y el feudalismo interno.
3) El Poder autocrático del emperador y la nobleza ha sido derrocado y en su lugar ha surgido, primero, la dominación de los caudillos militares y burócratas pertenecientes a la clase terrateniente, y, luego, la dictadura de la alianza entre la clase terrateniente y la gran burguesía. En las zonas ocupadas, detentan el Poder el imperialismo japonés y sus títeres.
4) Los imperialistas controlan no sólo las palancas de la vida financiera y económica de China, sino también sus fuerzas políticas y militares. En las zonas ocupadas, todo lo monopoliza el imperialismo japonés.
5) El desarrollo económico, político y cultural de China es extremadamente desigual porque ésta se halla bajo la dominación total o parcial de muchas potencias imperialistas, porque, en realidad, no está unificada desde hace largo tiempo, y porque su territorio es inmenso.
6) Bajo el doble yugo del imperialismo y el feudalismo, y en especial como resultado de la invasión en vasta escala del imperialismo japonés, las grandes masas populares de China, particularmente los campesinos, se empobrecen cada día más e incluso se arruinan en gran número; viven en medio del hambre y el frío y privadas de todo derecho político. Raros son los lugares del mundo donde se observa tanta miseria y falta de libertad como las que conoce el pueblo chino.
Tales son las características de la sociedad china colonial, semicolonial y semifeudal.
Esta situación está determinada principalmente por las fuerzas imperialistas del Japón y otras potencias, y es el resultado de la colusión entre el imperialismo extranjero y el feudalismo interno.
La contradicción entre el imperialismo y la nación china y la contradicción entre el feudalismo y las grandes masas populares, son las contradicciones fundamentales de la sociedad china moderna. Naturalmente, existen otras, tales como la contradicción entre la burguesía y el proletariado y las contradicciones en el seno de las clases dominantes reaccionarias. Pero, de todas ellas, la contradicción entre el imperialismo y la nación china es la principal. Estas contradicciones y su agudización engendran inevitablemente movimientos revolucionarios cada vez más amplios. Las grandes revoluciones de la China moderna y contemporánea han surgido y se han desarrollado sobre la base de estas contradicciones fundamentales.
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