Lo mejor que podría sucederle a una empresa privada de energía sería no llevar el servicio a las zonas rurales que aún no lo tienen y eliminárselo a las que ya lo tienen. En este aspecto poco cuentan las mentiras neoliberales y las necias ilusiones de los despistados.
Entre las muchas consecuencias negativas de la privatización de la Chec, está la grave amenaza que se cierne sobre el servicio de energía eléctrica en las poblaciones apartadas, en las zonas populares urbanas y, especialmente, en las áreas rurales.
Como la privatización significa que el servicio se vuelve un negocio y que los usuarios pasan a ser clientes, es la búsqueda de la máxima ganancia la que entra a determinar a quiénes resulta o no atractivo ponerle y mantenerle la energía eléctrica. Y es obvio que si los estratos uno, dos y tres pagan por el kilovatio de energía menos de lo que le cuesta a la empresa producirlo y transportarlo, aparece la tendencia de los inversionistas a no llevar el fluido a esos sectores. Diga lo que diga la demagogia neoliberal, lo único que le interesa al capital es ganar harta plata, aun a costa de no ofrecerle o quitarle el servicio a muchos colombianos. Y esta realidad es especialmente grave en la áreas rurales, donde toca tender largas redes para ponerle luz a unas cuantas casas, las cuales, además, por su pobreza, normalmente consumen muy poca energía y pagan facturas relativamente bajas. Y las pérdidas para las empresas aumentan cuando ocurren daños en las redes o en los transformadores y hasta cuando algún usuario se atrasa en su factura y la empresa debe, primero, quitarle el servicio y, luego, volvérselo a poner, en una operación que le cuesta más hacerla que lo que cobra en la factura. Lo mejor que podría sucederle a una empresa privada de energía sería no llevar el servicio a las zonas rurales que aún no lo tienen y eliminárselo a las que ya lo tienen. En este aspecto poco cuentan las mentiras neoliberales y las necias ilusiones de los despistados.
Si la Chec tiene 80 mil usuarios rurales, en un cubrimiento que es el mejor del país, ello se debe a que la empresa no ha funcionado como un negocio y a que esa expansión de las redes ha sido subsidiada por los municipios y por los comités de cafeteros. Es bien probable que el llamado "progreso" que ofrecen los neoliberales termine regresando a los habitantes de los pueblos de Caldas y Risaralda, a los campesinos y a los empresarios del campo a las velas de cebo y de parafina.
Alberto Jaramillo Botero Director Ejecutivo Comité Departamental de Cafeteros de Caldas
En el foro realizado recientemente en el seno de la Asamblea Departamental, el Doctor Alberto Jaramillo Botero manifestó su inquietud por la posible privatización de la Chec, basándose en los siguientes argumentos: 1. Aún faltan más de 2.000 viviendas por electrificar, lo que significa una alta inversión por ser casas aisladas, ubicadas en lugares distintos de las cabeceras municipales, lo que requiere un alto contenido de componente social, por cuanto es imposible lograr rentabilidad económica de esta inversión. Añadió que dudaba que una empresa particular acometiera esta obra, y que le angustiaba que tan vital servicio no llegara a esas personas.
2. Comentó la necesidad de garantizar la continuidad del servicio, lo que demanda permanente mantenimiento de las redes ya existentes, con altos costos y poco rendimiento económico para la Chec.
3. Gran parte de los usuarios de la Chec son de estrato 1, 2 y 3, por lo que se necesita mantener tarifas razonables, de los subsidios que otorga el gobierno nacional, los cuales, como todos sabemos, se demoran en llegar. En caso de que una empresa privada preste el servicio, se podría dar el caso de no poder cumplir sus compromisos con esos usuarios por imposibilidad económica.
Añadió, finalmente, que el Departamento, el Comité de Cafeteros, los municipios y los usuarios, han realizado un gran esfuerzo por lograr llevar a la zona rural cafetera de Caldas a un nivel de cubrimiento de más del 95 por ciento, invirtiendo cuantiosas sumas de dinero, las cuales han sido entregadas a la Chec, pero que nunca se han capitalizado; en caso de una venta de la empresa a un tercero, necesariamente se deben reconocer.
Jorge Enrique Robledo Castillo Presidente en Caldas Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria
La privatización de la Chec trae consecuencias negativas para el sector rural, que en este momento se ve seriamente afectado por la crisis que está atravesando la agricultura y, especialmente, el sector cafetero en el país. Sabemos que uno de los sectores que tiene más altos costos en la prestación del servicio de energía es el sector rural y, obviamente, con la privatización, estos serán las primeras víctimas porque se presentará un incremento significativo en las tarifas o la eliminación del servicio prestado a estas comunidades. La privatización de la Chec es entregarle el interruptor del desarrollo del país a los monopolios privados, seguramente extranjeros.
Nicolás Montoya. Presidente en Caldas Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria
La privatización de la Chec trae consecuencias negativas para el sector rural, que en este momento se ve seriamente afectado por la crisis que está atravesando la agricultura y, especialmente, el sector cafetero en el país. Sabemos que uno de los sectores que tiene más altos costos en la prestación del servicio de energía es el sector rural y, obviamente, con la privatización, estos serán las primeras víctimas porque se presentará un incremento significativo en las tarifas o la eliminación del servicio prestado a estas comunidades. La privatización de la Chec es entregarle el interruptor del desarrollo del país a los monopolios privados, seguramente extranjeros.
Mario Cardona Presidente de la Anuc de Caldas
La opinión del campesinado es de mucha preocupación, y hasta de indignación, porque el gobierno nacional quiere privatizar todos lo bienes que aún le quedan al departamento y en los cuales ha puesto todo su esfuerzo el pueblo caldense. Nosotros no estamos de acuerdo con la privatización. Estamos por la defensa de los intereses de la comunidad caldense y por eso estamos acompañando a todos los que luchen decididamente por defender este patrimonio histórico de los caldenses. En el momento de privatizar la Chec sería imposible costear el suministro de energía y los campesinos se quedarían nuevamente comprando velas, como hace treinta años.
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