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Campo Rubiales debe pasar de Pacific a Ecopetrol: Robledo

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre la reversión de Campo Rubiales, Comisión Quinta del Senado, 3 de septiembre de 2014

Tres temas previos: Constancia contra el fracking; Persecución a los mineros de Marmato; Presión indebida del gobierno contra el profesor Óscar Vanegas. ¿Campo Rubiales sí va a pasar a Ecopetrol, como lo ordena la ley, o el gobierno va a maniobrar para alargarle a Pacific el negocio? Que no se cometa ahora el mismo error de Chuchupa y Caño Limón. Desde todo punto de vista, es mucho más Ecopetrol que Pacific. Hay un riesgo inminente de que, ya a punto de terminar el contrato, Pacific recurra a prácticas indebidas y se pierda el petróleo de Rubiales. La Tecnología Star fracasó, porque en el proyecto piloto pactado en Quifa entre Pacific y Ecopetrol la producción cayó en -41%. Con todas las promesas que hizo, Pacific se habría podido ganar el Premio Nobel de Literatura. Sin haber terminado el experimento, la Superindustria de Colombia le dio patente a Pacific sobre la Tecnología Star anunciando su éxito. Todos los partidos deben ponerse de acuerdo en la defensa del interés nacional y exigir la reversión, así el señor Bill Clinton pierda por ahí algún negocio. Pacific está hablándole al oído al presidente Juan Manuel Santos, nada menos que por boca del doctor Néstor Humberto Martínez Neira, hoy llamado “superministro”. Urgen la vigilancia y la movilización, y para ello se creó la Alianza Campo Rubiales para Ecopetrol con voceros de todos los partidos y gremios.

Antes de entrar en materia, tres menciones muy breves. La primera, dejar mi constancia sobre la decisión que acaba de tomar el gobierno para abrirle camino al fracking en Colombia, una tecnología controvertida a escala mundial, consistente en romper las rocas en las profundidades del subsuelo con riesgos ambientales extremadamente graves. Hasta donde conozco, no veo estudios suficientes que le permitan al país embarcarse en una tecnología que puede provocar daños irreparables. Propongo que sea tema de debate para otro día.

En segundo caso, un tema muy puntual relacionado con Marmato, Caldas. Le envié al anterior ministro una carta sobre el tema. No me lo respondió tal vez por no ser un derecho de petición, pero le pido a usted que la responda. Una trasnacional, la Colombia Gold, subsidiaria de Pacific, compró hace unos años una serie de minas de pequeños mineros y después las cerró, lo que produjo un gravísimo problema económico y de empleo en Marmato. En la medida en que quedaron abandonadas, las minas están hoy siendo explotadas por mineros informales, gente conocida en la región. No se puede entonces hablar en este caso de minería criminal. Y resulta que la trasnacional está tramitando medidas judiciales para sacarlos. Cuál es el problema, señor ministro. Que como usted sabe, el artículo 29 de la Ley 685 de 2001 del Código de Minas establece que si el minero que tiene los títulos deja de ejercer la operación sobre la mina y la abandona, pierde la propiedad. Aquí lo que tenemos es entonces el caso de una trasnacional alegando sin validez derechos legales sobre unas minas y, lo peor, sin que el Gobierno intervenga. Su despacho debería intervenir, porque si la ley favorece a los pobres, con más razón hay que cumplirla.

Pegado a lo anterior, ha surgido un problema no menos grave y es que, por determinaciones del Ministerio de Defensa, según entiendo, no se están vendiendo explosivos en Marmato a los mineros informales. Que no son de ahora. Sus bisabuelos, sus abuelos, sus padres, han sido mineros. Lo que termina sucediendo es que ellos artesanalmente los fabrican, con un riesgo muy alto. Mi invitación muy cordial, señor ministro, a que el conflicto se resuelva por la vía civilizada y se permita a estos compatriotas ejercer allí su actividad.

Y en tercer término, mencionar otro tema que realmente me tiene escandalizado. Hace unos meses, el viceministro de Minas le envió una carta al rector de la Universidad Industrial de Santander, UIS, pidiéndole intervenir contra un profesor, ingeniero de petróleos, por estar dando declaraciones y conferencias que contradicen las posiciones oficiales del Gobierno y de las petroleras foráneas. Se trata del doctor Óscar Vanegas, quien nos ha acompañado aquí en más de una ocasión aportándonos sus luces, por ser uno de los mejores especialistas en estos temas. A mi juicio, es una presión absolutamente indebida la suya, señor viceministro Cabrales, pues el director de la Escuela de Petróleo de la UIS, el doctor Nicolás Santos Santos —y con esos apellidos no nos sorprende lo que terminó haciendo— le mandó una carta pública al profesor Vanegas, casi que literalmente insultándolo y descalificándolo de la manera más burda. Argumentó Santos Santos como gran cosa que el doctor Vanegas no había hecho experimentos sobre los temas de los cuales estaba hablando.

El asunto me interesa por ser propio de la Comisión Quinta, pero por sobre todo porque fui profesor durante casi treinta años en la Universidad Nacional de Colombia y sé lo que en la academia valoramos la libertad de cátedra, la libertad de investigación, la libertad de pensamiento, y cómo repudiamos que se nos quieran imponer pensamientos oficiales. El Gobierno tiene el derecho a pensar lo que quiera, pero es absolutamente indebido que utilice el poder del Estado para presionar a la UIS con procedimientos propios de la barbarie.

La tesis de que el profesor no puede hablar porque no ha hecho experimentación directa sobre el tema es absurda. El 99% de la investigación académica en el mundo, y usted lo sabe, ministro, se hace sobre conocimientos indirectos, sobre estudios que uno lee hechos por otras personas. Que un académico como el doctor Santos Santos sea capaz de esgrimir ese argumento me parece terrible. No pueden avanzar la ciencia y el conocimiento en aquellos países donde se establecen por la fuerza los lineamientos oficiales. Durante milenios la Tierra fue plana porque era la norma oficial y al que decía lo contrario lo quemaban.

Formalmente le solicito al Gobierno que le pida excusas públicas al profesor Vanegas y a la academia colombiana, porque no puede ser que este tipo de cosas se abra camino.

Maniobras para impedir la reversión

Entrando ya en materia, de qué se trata este debate. En marzo del 2016 vence el contrato mediante el cual Pacific está explotando el Campo Rubiales, probablemente el principal campo petrolero de Colombia y donde se están extrayendo más de 200 mil barriles de petróleo al día. Que el contrato venza quiere decir que automáticamente el campo tiene que pasar a ser operado por Ecopetrol, como lo establecen expresamente las normas. Estamos hablando de unas reservas calculadas en unos 5.100 millones de dólares en petróleo. Yo aquí de paso pido excusas por otras cifras en las que ha habido confusiones mías o de mi oficina, pero parece que la más cercana a los hechos es la de 5.100 millones de dólares, que podría aumentar dependiendo de si se puede mejorar o no el factor de recobro, una plata grande de todos modos que debe pasar a Ecopetrol. Pero en el ambiente nacional existe la duda de si la operación sí va a pasar a Ecopetrol, como lo ordena la ley, o el gobierno de alguna manera va a maniobrar para alargarle a Pacific el negocio. Es el debate que tenemos.

Pacific ya ha hecho solicitudes formales, anunciando que ellos quieren seguir con el contrato, haciéndole una modificación si es el caso. En esta carta que tengo aquí, la compañía canadiense explica que ella se debe quedar con el Campo porque tiene la Tecnología Star, que va a producir un efecto especialmente benéfico. En resumen, que lo mejor que puede hacer Colombia es dejarles a estos místeres el petróleo que está allí.

No nos debe sorprender la petición. Es la eterna historia del petróleo en Colombia. Cuando terminan los contratos de cualquier tipo con las petroleras y el recurso debe revertirle a la Nación con toda tranquilidad, siempre aparece un lío, porque, claro, las trasnacionales quieren seguir con el negocio y se inventan entonces toda clase pretextos. Que los campos ya no son buenos, que Ecopetrol no sabe explotar, que la nación no tiene plata, en fin, y se han cometido exabruptos tan graves como haberle dejado Chuchupa a la ChevronTexaco. Aquí lo debatimos junto con Hugo Serrano. Fue un horror, una decisión contra el país, como también haberle dejado Caño Limón a otra trasnacional. Mi preocupación y la de muchos es que esta vez suceda lo mismo. Lamentablemente, en muchos casos se ha decidido contra el interés nacional.

Voy entonces a hacer una comparación entre Pacific y Ecopetrol, porque claro, buena parte de los argumentos hacen referencia a que Ecopetrol no es capaz y Pacific sí.

Realmente, si somos objetivos, Pacific no es ni siquiera una empresa petrolera en el sentido estricto de la palabra ni tampoco una empresa de tradición. Es una compañía nueva, con apenas unos seis años de estar funcionando. Ecopetrol cumplió hace rato sesenta años. Pacific no tiene petróleo sino en Colombia, donde explota unos 300 mil barriles diarios, y algo en Perú, una cifra mínima, 2.000, mientras que Ecopetrol explota mucho más petróleo y en muchos campos. Pacific hace alarde diciendo que ellos hicieron subir la explotación de Rubiales a lo que ahora está sacando, una cantidad importante, ciertamente. Quienes no entienden de estas cosas pensarán que ha ocurrido como un milagro del cielo por la capacidad mágica de esta empresa.

Aquí hagamos una aclaración. Cuando Pacific compra el campo, esas reservas ya eran conocidas. En el descubrimiento de ese petróleo, Pacific no tiene nada que ver. Ellos compraron una cosa que ya estaba probada.

En segundo término, ¿cuál es el milagro, por llamarlo así, del aumento de la producción? Pacific compra un campo de crudos pesados que en ese momento no se podían extraer porque el negocio no daba, por los precios tan bajos. Y justo cuando Pacific compra, el crudo pesado se pone muy costoso. Sacarlo en estas condiciones era entonces mamey, como se dice. No le voy a negar la capacidad operativa a Pacific, ni mucho menos, porque la ha demostrado, pero tampoco se nos presenten sus propietarios como magos o hacedores de milagros. Lo que hubo allí fue algo normal. Es más, siempre me he preguntado por qué no terminó Ecopetrol haciendo de operadora en Rubiales, porque lo que hizo Pacific lo habría podido hacer mucho mejor Ecopetrol.

Si miramos el tema de la refinación, también Ecopetrol supera a Pacific. La empresa colombiana cuenta con dos refinerías, Pacific no tiene ninguna. Si miramos la tradición en tecnología e innovación, el Instituto Colombiano del Petróleo prueba que Ecopetrol es más que Pacific y está en capacidad técnica y financiera para operar el Campo Rubiales.

Y en lo técnico, sobre todo en lo de los crudos pesados, y quiero detenerme en esto, Ecopetrol opera hoy Castilla y Chichimene, ambos campos de crudos pesados. Los tomó con 23.000 barriles diarios de producción y hoy extrae 114.000 barriles. También fue capaz de aumentar la producción en buena parte favorecida por el mismo fenómeno que expliqué hace un momento. La capacidad técnica de Ecopetrol está perfectamente reconocida. La empresa ha señalado incluso que podría aumentar el factor de recobro, del 13 por ciento actual al 25 o 30%, con métodos primarios de extracción y sin esos expedientes llamémoslos heroicos.

En conclusión, Ecopetrol está en mejores condiciones de quedarse con un negocio que es bueno y sería absurdo que se tomara una decisión en contrario. En alguna de sus respuestas, Ecopetrol explica con claridad que a la finalización del contrato la totalidad de las reservas extraíbles a dicha fecha y la producción futura del campo hasta el agotamiento pasarán a ser ciento por ciento propiedad suya. Es lo que estipula el contrato. Lo que pasa es que el gobierno lo podría cambiar. Es la pregunta específica que le estoy haciendo al ministro, doctor González. Que le diga expresamente al país que con ese campo sí se va a quedar Ecopetrol, como lo ordena la legislación colombiana.

Debe quedar claro de una vez, entre otras cosas, porque hay un riesgo muy grave. En los dos últimos años de un contrato, cuando están a punto de terminar y estas transnacionales sospechan que no se van a quedar con el recurso, empiezan a utilizar prácticas que terminan dañando los campos. Lo sabe el ministro mejor que yo. Y entonces aquí hay un riesgo moral inmenso en lo que queda de operación por parte de Pacific y es que se hagan prácticas indebidas con el propósito de sacarle más al yacimiento y se termine por dañarlo, porque si estos yacimientos se trabajan mal, se descuadran las presiones y se pierde el petróleo.

Resulta entonces apremiante, ministro, que el país sepa hoy, que Ecopetrol sepa hoy, que Pacific sepa hoy y que todo el mundo sepa hoy, que en marzo de 2016 Ecopetrol toma Campo Rubiales y ella verá entonces cómo lo opera.

La Tecnología Star fracasó

Parte clave del debate fue el caso de la Tecnología Star. Se acuerdan de que en junio yo señalé que el Proyecto Star había fracasado. Se armó un cierto revuelo y Pacific salió a aducir que yo estaba diciendo cosas que no eran ciertas. Bueno, ya está demostrado que fracasó o sea que en cierto sentido sobraría repetir mi argumentación. Pero de todos modos voy a detallarlo un poco, porque fui, digamos, atacado personalmente por Pacific en razón de las acusaciones que le hice en esos días.

¿Es nueva la Tecnología Star, como se nos quiere hacer creer? No. Lleva por lo menos un siglo de estar operando y se conoce como combustión in situ. Consiste en calentar el yacimiento para que el calor permita sacar más petróleo. Es un sistema digamos de recobro secundario, pero que ha tenido históricamente varios problemas, primero: quema reservas, por llamarlo así, o sea, destruye petróleo allá abajo en el yacimiento e imposibilita extraerlo más adelante con tecnologías mejoradas. Segundo: arroja impactos ambientales muy graves. Tercero, y es lo más grave, no funciona. En el papel luce perfecta. Si yo exploto un crudo muy viscoso y pesado, genero presiones y entonces saco más. El problema es que eso allá abajo es como un infierno que nadie conoce muy bien. La realidad no se comporta como en el papel y la historia nos lo evidencia. Normalmente, los procesos de combustión in situ han fracasado. Los propios técnicos de Pacific han reconocido que solo funcionan bien en el 10 o el 15% de las ocasiones, una tasa de acierto supremamente baja.

Actuando, digamos, con astucia o con sensatez. Pacific le dice entonces a Ecopetrol: hagamos un experimento para ver si funciona o no. Yo poseo la gran maravilla de las técnicas, que se llama el Proyecto Star. Déjeme aplicarla. Ya era de entrada bastante discutible, porque Star qué es, en el fondo. Un afinamiento de la combustión in situ, como decir: nosotros resolvimos lo que nadie hasta ahora había podido resolver y vamos a manejar el frente de combustión así y así y ofrecieron no sé qué más cosas, con el propósito, repito, de quedarse con el yacimiento. ¿Qué hizo Ecopetrol? Dijo: bueno, ensayemos con un proyecto piloto a ver qué pasa. En el experimento, Pacific metió 193 millones de dólares y Ecopetrol 83. A mi juicio, la manera como contrató Ecopetrol fue acertada. Abrigo muchas diferencias con los directivos de Ecopetrol, pero aquí he de reconocer que lo hicieron bien, senador Sierra. Por qué. Porque lograron sentar a Pacific a hacer una prueba perfectamente controlada en sus variables para que no cupiera el día de mañana interpretar con toda libertad el resultado. Se plantearon unas pruebas numéricas, exactas, precisas, que no eran de libre interpretación, todo acordado contractualmente por los técnicos de cada una de estas dos empresas.

Y definieron con toda claridad que el único criterio de éxito radicaba en aumentar la producción en los pozos de Quifa, muy parecidos a los de Rubiales, en relación con una curva básica establecida contractualmente. Pacific dijo: a partir de un determinado volumen de producción, yo me comprometo con la combustión in situ a subirla en una determinada cantidad. De inmediato quedó pactado que si la empresa canadiense la subía en más de 125%, la tecnología sería exitosa. De lo contrario, fracasaría. Quedó claramente planteado entre Pacific y Ecopetrol, repito, acordado hasta en sus mínimos detalles, porque Pacific ha intentado insinuar que la información manejada por mí no era la exacta y que no sé qué y sí sé más cuentos.

¿Qué sucedió al final? Que en vez de aumentar la producción en 125%, se cayó en menos 41%. ¿Conclusión? Terminante. Fracasó el experimento. Muy bonitas las teorías, muy bonitos los tubos de ensayo, perfectos los números en las computadoras. Pero en la práctica no funcionó el experimento. Repito, no funcionó el experimento. Y claro, la trasnacional ha salido por la prensa a dar sus interpretaciones y a presentarlo como exitoso. Porque además, conviene señalarlo desde ya, los negocios petroleros no son solo de extraer crudo sino de valorizar acciones. Cada vez que los directivos dan una buena noticia, les suben las acciones en América del Norte y lo contrario, si la noticia es mala. A veces ganan más plata por especulación bursátil que lo que ganan por petróleo. Entonces estas discusiones públicas son por supuesto delicadas.

Las dos compañías presentan notables diferencias con respecto al proyecto piloto Star, pero con una clara diferencia. Ecopetrol respalda sus análisis en la curva base acordada por las dos compañías, por las dos, ministro, mientras que Pacific respalda su análisis en una curva definida unilateralmente. Eso es falta de seriedad. ¿A mí no me funciona un experimento? Cambio entonces los números para que la cosa sí me dé. Pero es que aquí la evaluación estaba acordada entre las dos partes.

Precisa Ecopetrol: teniendo en cuenta la producción real obtenida entre el 18 de febrero y el 31 de octubre, porque también se definieron claramente las fechas y cómo era un promedio de producción y no un pico, Pacific no cumplió con el factor de éxito establecido. Reafirma Ecopetrol en varios apartes que no se obtuvo producción incremental. Tengo incluso aquí un documento firmado tanto por Pacific como por Ecopetrol donde se confirma lo que estoy afirmando. Queda claro que Ecopetrol considera que el proyecto piloto Star no cumplió con el factor crítico de éxito.

Pacific ha mencionado el factor de recobro, que no era lo que definía. Lo que definía como único criterio de éxito era el incremento de la producción. ¿Qué es el factor de recobro? Yo tengo cien de petróleo allá abajo, pero puedo sacar apenas el 20 o el 30 o el 40 dependiendo del tipo de Rango. Los crudos pesados funcionan con factores de recobro bajos. Entonces los de Pacific ofrecieron llevar el factor de recobro al 50%. Con todas las promesas que hicieron se hubieran podido ganar el Premio Nobel de Literatura. Pero bueno, eso fue lo que ofrecieron. ¿Qué sucedió? Tampoco llevaron el factor de recobro a donde prometieron. Me lo confirman tanto Ecopetrol como la ANH.

Sucedió aquí un incidente que a mí me perturba mucho y es que la Superindustria le dio a Pacific la patente sobre la Tecnología Star. Es una potestad de la Superintendencia, pero lo grave es que, de acuerdo con un boletín del 1° de octubre del 2013, y el experimento terminaba al final de ese mes, ya la Superintendencia anticipa que con la Tecnología Star se han obtenido tasas de recuperación que duplican los promedios que se logran con técnicas tradicionales. ¡Y resulta, ministro, que el experimento no había terminado! Ministro, cómo es posible que la Superintendencia otorgue una patente sobre algo cuya eficacia no está demostrada y justo en medio de un experimento. Claro, se disparó el precio de la acción en el mercado mundial. La Superintendencia se jacta de ser la entidad más rápida en Latinoamérica en cuanto a expedición de patentes. Pero qué patentes las que expide.

Matoneo a la contralora delegada

En medio de este debate, ocurre un pasaje que es importante mencionar. Cuando Pacific, también antes de terminarse el experimento, empieza hacer anuncios en el mercado mundial sobre el éxito de la Tecnología Star, como usted lo sabe, señor ministro, y a ufanarse de que iba a la perfección, le sale al paso la contralora delegada de Minas con una carta confidencial al Superintendente Financiero, que se supone vigila el precio de las acciones, y le hace ver que la afirmación de Pacific no se corresponde con la realidad. La funcionaria estaba simplemente cumpliendo con su deber, consistente en impedir que se manipule con informaciones tendenciosas el precio de las acciones, una práctica de una gravedad inaudita.

Curiosamente, a pesar de que la carta es confidencial, la Agencia de Prensa Bloomberg filtra lo que le informa la Contraloría a la Superfinanciera y entonces Pacific monta un escándalo y se rasga las vestiduras alegando ser víctima de la persecución del Estado colombiano y no sé qué más cosas. Y remata con algo que también quiero resaltar porque lo he denunciado varias veces aquí. Pacific demanda penalmente a la contralora delegada de Minas. Es la matonería de las transnacionales contra un funcionario modesto, como los suelen ser los funcionarios colombianos, que se atreve a cumplir con su deber y a hacer frente a estos grandes poderes económicos. Yo aquí mencioné o mencionamos cómo el doctor Néstor Humberto Martínez, hoy flamante superministro, un de Ministerio inexistente, siendo abogado de Pacific en otro litigio con Ecopetrol que la empresa canadiense había perdido en el Tribunal de Arbitramento, se atrevió a amenazar a Ecopetrol y a Colombia con llevarnos a un Tribunal de Arbitramento nada menos del TLC con Canadá y, claro, procedió en la misma dirección. Quiero repudiar esta matonería de las trasnacionales contra nuestros funcionarios porque el propósito es paralizarlos. La pretensión es que el funcionario no se atreva a ponerles el cascabel a estos gatos para que ellos puedan hacer lo que se les antoje.

Cuando yo hice la denuncia en julio fue lo mismo. Pacific sacó una declaración calculada para maltratarme y para confundir y engañar a los colombianos, claro, con un tonito melifluo como para que no se notara tanto. Pero se les notó. Dijo Pacific: se filtró “información errónea” sobre los resultados del Proyecto Star. No. Yo estaba dando las cifras de Ecopetrol, confirmadas después hasta la saciedad por la misma Ecopetrol y por la ANH y por todo el mundo y que nadie ha podido cuestionar.

Pacific pone en entredicho los fundamentos técnicos de la información del gerente regional de Oriente de Ecopetrol. La información de ese funcionario era verídica, pero la empresa canadiense sale a aducir verdades a medias. Una, que se evidenció el encendido del yacimiento. Claro, pero la prueba no consistía en encender el yacimiento, sino en subir la producci125%. Arguye que permitió la recuperación parcial de crudo. Pero la prueba no era para ver si podía sacar algún barrilito más de petróleo, sino que consistía en extraer el porcentaje al que se había comprometido. Alega que se redujo la viscosidad. Pues sí, muy bueno, pero eso no era lo pactado en el contrato. Cacarea que expertos internacionales dicen que la combustión in situ fue efectiva. Paja. Serán los expertos de Pacific, porque los hechos mostraron que no habían subido ni de lejos al 125%. Aseguraron que la combustión in situ se usaba con éxito en todo el mundo, lo que tampoco es cierto.

Pacific remata presentándose como la víctima. Ve con preocupación que se busque detener la posibilidad de incrementar la tasa de recuperación secundaria del crudo en Colombia. Como quien dice, el oficio del senador Robledo y de quienes estamos haciendo estas denuncias es impedir el progreso de Colombia, porque Pacific se siente que ella es Colombia, como lo machaca su propaganda. Todos los demás quedamos como ciudadanos de segunda categoría.

Este debate sobre la combustión in situ tiene su importancia, pero el punto central del que yo no quiero salirme es qué va a pasar en marzo del 2016, quién se va a quedar con el negocio y con la plata, Colombia o Pacific.

Insisto en que hoy aquí el señor ministro González debe decirles a los colombianos en nombre del Gobierno nacional que el contrato se va a cumplir tal como está estipulado, que Pacific le va a entregar en marzo el campo a Ecopetrol, como debe ser. Y esperar que Ecopetrol lo opere con toda tranquilidad y ojalá con pleno éxito en el aumento de los recobros mediante distintos procedimientos. Finalmente, Ecopetrol y el Estado colombiano deben afinar la vigilancia sobre lo que pase en Rubiales de aquí al 2016. No estoy viendo visiones. Me limito a repasar la historia de los últimos años. Revierten los campos y cuando el país va a ver qué hay, se encuentra con una montaña de chatarra o con yacimientos dañados por una explotación irracional y acelerada. El país tiene que ser perfectamente vigilante.

Ayer les escribí una carta a los accionistas privados de Ecopetrol diciéndoles que se unan a esta causa. Parte de esa plata de la que estamos hablando tiene que ver con los accionistas. Les aclaro, primero, que me opuse a la venta de acciones de Ecopetrol, a ese negocio que ellos hicieron. A unos les fue bastante bien y a otros les ha ido bastante mal. Ese fue un desacuerdo que tuvimos, pero bueno, ahora deberíamos coincidir todos los colombianos y, en tal sentido, yo invito a todos los partidos a que nos unamos en la idea de que aquí hay que hacer lo que el sentido común ordena, así se irriten los de Pacific y así el señor Bill Clinton termine perdiendo por ahí algún negocio. Pero es que aquí estamos hablando es de la conveniencia nacional, del interés nacional, y es en su defensa en el que yo pienso que nos deberíamos poner de acuerdo.

Expreso de todos modos mi preocupación, doctor González. A mí no se me olvida que el doctor Cárdenas, hoy Ministro de Hacienda, hizo una reunión en Canadá cuando era ministro de Minas, en la que les contó a los gerentes de las trasnacionales canadienses cómo acababa de montar un Viceministerio que tenía como propósito hacerlos felices. Él se puso bravo cuando lo denunciamos aquí en este mismo recinto, pero las pruebas ahí están y son irrefutables. ¿Qué es lo que me preocupa? Esa mentalidad del Gobierno nacional y, en particular, el pésimo mensaje que manda el nombramiento del doctor Néstor Humberto Martínez Neira, abogado de todas las trasnacionales que operan en Colombia y particularmente de Pacific, como él mismo se ufana. Me preocupa que al final, en vez de actuar el gobierno con sensatez y ateniéndose al sentido común, termine regalándole el campo a Pacific. Ahora, que siga operando en el país, que explore, que busque otros negocios, bueno, no es lo que estamos discutiendo en este momento. Hay un hecho central sobre el que quiero insistir y alrededor del cual ya se ha creado un comité nacional, todos los sectores políticos y gremiales, que se llama Alianza Campo Rubiales para Ecopetrol, con el propósito de que ese campo pase a Ecopetrol.

(En medio de la intervención hecha en el mismo debate por el presidente de Ecopetrol, Javier Gutiérrez Pemberthy, el senador Robledo lo interpela sobre una de las cifras).

La cifra que yo terminé dando de unos 5 mil millones se refiere específicamente a lo que le correspondería a Pacific, si siguiera el contrato tal como está. Ahí no se está hablando de regalías ni de nada. Esa es la cuenta que he hecho en mi oficina. El porcentaje que se gana por operar el campo equivale a unos 5 mil millones de dólares contra el total de las reservas, suponiendo que se mantenga el mismo factor de recobro.

Entonces la pregunta es esta, doctor Gutiérrez. Si se logra llevar el factor de recobro a las tasas que usted ha mencionado, con esa tecnología de acercar los pozos entre sí, de cuánta plata podríamos hablar. El ministro ha insistido, pienso que con acierto, en que esto al final es un problema de plata. Entonces de cuánta plata podríamos estar hablando, en cuánto se podrían aumentar las reservas, cuánto le entraría a Ecopetrol si ella se quedara operando con 25% de recobro y petróleo a 100 dólares. Ojalá usted nos ayudara a aclarar eso.

No, no, la pregunta es muy simple. En cuánto aumentarían las reservas extraíbles, pero aplicado a la cuenta específica de lo que hoy está tomando Pacific por operar. Precíseme bien de que me está hablando y yo hago las cuentas que puedan estar haciendo falta. Pero es importante que el país sepa de cuánta plata estamos hablando. Hoy sabemos de cuánta plata estamos hablando porque tenemos un factor récord de recobro del 13 o el 14%. Si se va al 20 o al 25, de cuánta plata estamos hablando y cuánto le tocaría a Ecopetrol si ella asumiera la operación.

(Responde el presidente de Ecopetrol)

Ok, voy a darle un número del estimado de reservas, pero es claro que para usted obtener esas reservas, tiene que…

(Senador Robledo)

Yo estoy hablando es del valor bruto que tiene ese petróleo.

(Presidente de Ecopetrol)

Ok, listo, digamos que cada 10% de aumento representa del orden de 400 millones de barriles, de reservas 1P, que si usted fuera a hacer una compra, paga 1P a 50, lo pagaría a 35 ó 40 dólares, o sea, estaría pagando entre 30 y 40 dólares, dependiendo, por cada barril de reservas probadas.

(Senador Robledo)

Si compra. Pero si opera, ¿a cómo vende ese petróleo?

(Presidente de Ecopetrol)

Recordemos que estamos hablando del caso de Campo Rubiales, un crudo que puede tener a hoy un diferencial de unos 10, 12 dólares. O sea, que pudiéramos estar hablando de 90 dólares: A eso descuéntele los costos de transporte, y podemos estar hablando del orden de 8 o 10 dólares, o sea que nos estaríamos quedando en 80 dólares, senador.

(Senador Robledo)

Pero brutos son 90 dólares, o sea, el precio internacional…

(Presidente de Ecopetrol)

Sí, pero llevarlo a puerto…

(Senador Robledo)

Y hay que apuntarle a todo los impuestos…

(Presidente de Ecopetrol)

Y de ahí tiene que descontar un costo de producción que pudiera estar alrededor de unos 30 dólares.

Réplica final del senador Robledo a las intervenciones de los funcionarios

Destacar en primer término la información que da la Contraloría en el sentido de la eficacia de varios de sus controles de advertencia. Es cierto lo que dice el doctor Arbeláez y lo quiero resaltar porque he estado oyendo en estos días que hay que acabar con las funciones de advertencia de la Contraloría. Imagínense. En medio de la corrupción en que está hundido este país, cuando yo ayer explicaba cómo los señores de Saludcoop se tumbaron 1.4 billones de pesos, una denuncia que no causó ninguna conmoción anoche en el Congreso y al gobierno también le pareció que no había problema, y nos dicen ahora que hay que acabar con los controles de advertencia de la Contraloría. ¡Curiosa manera de gobernar!

En segundo término, el tema de los sismos en la zona de Rubiales. Lo tenía anotado y se me pasó. Oportunamente, la senadora Maritza Martínez lo tocó en detalle y yo me uno a su preocupación. Quienes algún seguimiento le hemos hecho al problema sísmico, y en Manizales es un tema que se trabaja mucho, sabemos que en los Llanos Orientales no ha habido nunca sismos, porque la geología no da. Y preciso, cuando empieza el proyecto Star, empieza a aparecer un enjambre de sismos en la zona. Cualquiera relaciona una cosa con la otra. De nuevo me preocupa mucho entonces que esa posibilidad se descarte de plano por una información unilateral entregada por Pacific. Rafael Pombo, el poeta, decía “Gobiernos dignos y timoratos, donde haya queso no pongáis gatos”. Lo menos que le pediría al gobierno es entonces que las cifras que nos traigan aquí sus voceros no sean las que les aporte la parte interesada. Porque, claro, de creerle a Pacific, aquí estaríamos corriendo un riesgo mayor, senadora Maritza, muy distinto al proyecto Star, y es que ahí estuviera naciendo Godzila y el país se hallara entonces al borde de una catástrofe ambiental producto de un monstruo verde, comepiedra, que vive en el centro de la Tierra. Llamo con seriedad al gobierno nacional a que nos presente aquí con todo rigor las cifras oficiales, claras, precisas, y no despachar de plano y con sospechosa rapidez problemas de tanta gravedad.

Ahí acaban de hacer en mi oficina unas cuentas, porque se vuelve muy importante, doctor Gutiérrez y ministro, que esta discusión sobre Rubiales se traduzca en dinero y se sepa de cuánta plata estamos hablando si Ecopetrol opera y toma lo mismo que hoy está tomando Pacific. Si se trata de las reservas actuales, sin que aparezcan otras nuevas tecnologías, podemos estar hablando de que lo que le toca a Pacific, aparte de regalías —son cuentas gruesas, pero tambien sirven como punto inicial de discusión—, de más de 4 mil millones de dólares. Pero si suponemos apenas un 7% de aumento en el factor de recobro, podríamos estar hablando de 280 millones de barriles más, que valen una fortuna, más de 10 mil millones de dólares. Y con solo aumentar el factor de recobro al 20, y el gerente de Ecopetrol ha dicho que podría ser al 25, al 30, estamos hablando de una plata enorme, sobre la que le quiero llamar la atención al país para invitar a todos los colombianos a que nos metamos al debate. Un asunto de tanta magnitud no puede ser solo una preocupación del gerente de Ecopetrol o del ministro de Minas o de dos o tres congresistas de la Comisión Quinta. Debe ser la preocupación de todos porque es mucha la plata de la que estamos hablando.

Por último, decirles que no me gustó la intervención del señor ministro, lo digo con franqueza. Por dos razones, la primera, porque usted deja en el aire el problema de fondo al utilizar la frase de que el proyecto Star se va a evaluar. No, ministro, permítame corregirlo: el proyecto Star ya se evalúo y está evaluado negativamente. Ese proyecto fracasó para los efectos para los que fue diseñado. Fracasó, porque no se trataba de hacer un ejercicio académico a ver si el yacimiento se prendía o no se prendía y a ver si aumentaba la liquidez del petróleo o si el gas se movía por aquí o por allá. No, todos eran asuntos meramente funcionales para tantear si la tecnología servía o no para sacar más petróleo. Se evaluó y fracasó. Y fracasó además frente a lo que nos ofreció el señor Ronald Panting, el jefe de Pacific. Aquí está la carta que él le dirigió a Ecopetrol, a su gerente y a la junta directiva, en que les ofrecía el proyecto Star a los colombianos. Dice: “Estamos convencidos de que si se inicia rápidamente la aplicación de la Tecnología Star en Rubiales y Piriri, no solo se detendría la inminente declinación que se va a presentar en la producción de dichos campos, sino que además se incrementaría sustancialmente la producción y las reservas por el aumento del factor de recobro”. Es lo que les estaba ofreciendo Pacific a las autoridades del gobierno colombiano. Si se aplica la Recnología Star, nos va a ir de maravilla y si no, el desastre.

Y aquí lo que hemos oído es exactamente lo contrario. La Tecnología Star no funcionó, fracasó. Y nos aclara el señor gerente de Ecopetrol que se pueden utilizar tecnologías alternativas, como la perforación Infill, para aumentar el factor de recobro en proporciones bien importantes. Ya los hechos dictaron su veredicto, señor ministro, y no voy a aceptarle que sobre este tema específico se inventen teorías de que no hay evaluación. Sí la hay, y el gobierno lo tiene que reconocer, porque el colmo sería que mañana se inventaran cifras para concluir que la Tecnología Star sí funcionó y con ese cuento les prorrogara el negocio a los señores de Pacific.

Ahora, que se van a hacer observaciones sobre los resultados, claro, está bien, yo no me opongo. Que se calentó un poquito, que el gas se movió para allá, que estamos aprendiendo, no voy a decir que no, pero es que este no es un ejercicio académico. Ecopetrol metió 80 millones de dólares ahí.

Ahora, que el conocimiento de la humanidad mejoró un poquito en el tema de las combustiones in situ, bueno, pues sí, pero ese no era el propósito del experimento. Lo que estipulaba el contrato firmado entre las partes era un negocio específico, cuyos resultados ya están evaluados. Si el día de mañana a algún funcionario se le ocurre aplicar la Tecnología Star tal como está diseñada, se mete en un lío gravísimo, señor ministro. Si el día de mañana se inventan otro experimento sobre lo que sea, bueno, ya lo miraremos y habrá que evaluarlo, pero que no se diga que aquí no hubo un veredicto de los hechos. Sí lo hubo. La Tecnología Star fracasó, señor ministro.

Lo segundo que me preocupa todavía más, es que el señor ministro afirme que el gobierno no tiene una decisión tomada sobre qué hacer con Rubiales. ¡Cómo así! Colombia tiene un campo conocido del que se saca petróleo en abundancia, con enormes posibilidades de aumentar sus reservas, cuenta con una empresa capacitada que puede hacer ese negocio y operar, y el gobierno del doctor Santos dice que no sabe qué hacer. Y entonces nos anuncia que va a introducir, ojo a la palabreja, lo que llama el “valor presente neto”.

A los más nuevos en esta Comisión les explico que con el cuento del “valor presente neto” y “las opiniones del Consejo de Estado” y un “documento Conpes” fue como le quitaron a Ecopetrol el negocio de Chuchupa, el gas de La Guajira, un negocio pulpo, perfecto. Lo denunciamos con todo detalle con Hugo Serrano, con quien fuimos hasta allá a conocer la plataforma. El gobierno se lo dejó a la ChevronTexaco de una manera arbitraria. Con este galimatías del “valor presente neto”, se levantó la tesis de que Ecopetrol no tenía 53 millones de dólares para invertir.

Y con ese mismo cuento no revirtió tampoco Caño Limón. Es historia patria, pero se la estoy contando a los colombianos para que echemos ojo. Ahora es más urgente que nunca, senadora Maritza Martínez, ver cómo vamos a montar una vigilancia estricta y a movilizarnos, porque estoy sintiendo pasos de animal grande. Mañana vuelven y se inventan un galimatías aritmético, simplemente para concluir que Ecopetrol no debe coger el lomo del negocio petrolero sino contentarse con algún hueso que le tiren los místeres de Pacific, a quienes los colombianos estamos obligados a atender con toda consideración y respeto.

¡Ojo, colombianos! No son cuentos abstractos. Son negocios jugosos y Pacific está hablándole al oído al presidente Juan Manuel Santos, nada menos que por boca del doctor Néstor Humberto Martínez Neira, hoy superministro y nada menos que el jefazo de todo este tejemaneje.

Lo tengo que decir aquí con toda franqueza, porque alguien lo tiene que decir. A mí a ratos me aburre que la tarea me toque a mí. Ojalá pudiéramos compartirla con otros. Pero bueno, cumplo con mi deber de salir en defensa del interés de la nación.

Finalizo invitando a todos los colombianos a que nos unamos sin distingos políticos a defender la idea de que ese negocio pulpo, mamey, lo puede hacer Ecopetrol. Que las utilidades se vengan para acá y no se vayan para el otro lado.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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