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Conmemoración del 20 aniversario de Francisco Mosquera y 15 de Felipe Mora

Intervención de Gustavo Triana, secretario general del MOIR. Medellín, 3 de agosto de 2014

Camaradas y amigos:

Nos convocamos para rendir homenaje a Francisco Mosquera Sánchez, fundador e ideólogo del MOIR y, sobre todo, el más grande representante de la clase obrera y los trabajadores colombianos y uno de los marxistas más sobresalientes del Continente. En este acto de la ciudad de Medellín también rendimos homenaje, en el 15 aniversario de su fallecimiento, a Felipe Mora entrañable compañero de Mosquera y otro baluarte de nuestra organización.

Veinte años después de su fallecimiento, estamos reunimos hoy aquí quienes nos mantenemos en el empeño de sacar adelante las tareas de la revolución colombiana teniendo como guía su refulgente obra teórica y su impecable práctica revolucionaria. Nuestro modesto pero esclarecido contingente de fogoneros de la revolución, como llamó con orgullo Pacho a los moiristas, no ha sucumbido en los avatares de la lucha de clases, ni caído en el pantano de los oportunismos de derecha e izquierda, a diferencia de tantos otros oferentes y evocadores de su memoria. Nosotros nos mantenemos leales a los intereses de la clase obrera, el campesinado pobre y las clases y sectores sociales susceptibles de engrosar las filas que luchan por el establecimiento de un gobierno nacional y democrático que emancipe a la nación de la sojuzgación de más de un siglo a manos del gobierno imperialista de Estados Unidos, lo que abrirá paso al desarrollo de las fuerzas productivas y brindará bienestar a la población como requisito para alcanzar estadios de transformación social más avanzados.

Ser consecuentes y leales con las enseñanzas de Francisco Mosquera implica que contra toda dificultad no rebajemos la oposición a las políticas imperialistas; denunciemos a los gobernantes lacayos que alcahuetean esa dominación; persistamos en la construcción del Frente Amplio Antiimperialista; organicemos, dirijamos y acompañemos los reclamos y resistencias de los damnificados por la recolonización imperialista. Entraña además estar siempre atentos a descifrar los asuntos tácticos y a practicar una inquebrantable línea de masas que nos aleje de incurrir en formas de lucha que no correspondan al estado de ánimo de las masas, ni a su grado de organización, ni a una correlación de fuerzas favorable. A rechazar métodos y prácticas que, antes que contribuir a acrecentar la resistencia, degraden las organizaciones, frustren a la gente y les sirven de pretexto a las operaciones intervencionistas del imperio y a los reaccionarios para acentuar la violencia y la antidemocracia contra el pueblo y las fuerzas democráticas. Hemos sido rigurosos en deslindar campos con la lucha armada y en condenar las acciones terroristas contra la población y la infraestructura.

Los militantes de reciente ingreso y los amigos de nuestra tendencia no pueden perder de vista que el ascendiente dentro de la sociedad y el meritorio desempeño en la conducción y acompañamiento de las luchas sociales y las causas democráticas por parte de nuestros dirigentes, se debe en gran medida a la formación directa recibida de Francisco Mosquera, Héctor Valencia y Felipe Mora en unos casos, y, en otros, a la incidencia de una formación basada en el estudio de sus escritos y su experiencia política. Beber de la fuente esclarecedora de nuestros fundadores e ideólogos es vital para que nuestra organización pueda acertar en el difícil y exigente quehacer revolucionario de nuestro país. En esta fecha reafirmamos la exigencia de estudiar nuestra teoría revolucionaria. Y como puntualizaba Héctor Valencia: estudiarla para resolver problemas. Llamo a los jóvenes a sacar provecho de los conocimientos y la experiencia política que pueden transmitir los compañeros fundadores del MOIR y muchos otros cuadros que permanecen con nosotros.

Esta conmemoración es oportuna para hacer alusión a dos asuntos que deben concentrar la atención de los revolucionarios y demócratas de Colombia. El primero, la exhortación a denunciar y rechazar la criminal agresión de Israel contra el pueblo palestino y particularmente la cruenta intervención de su ejército en la Franja de Gaza, agresión de la cual es corresponsable el gobierno de Barack Obama, que dota de armas al ejército sionista y de dólares al Estado israelí para que mantenga una ilegal ocupación de la nación palestina y desconozca todas las resoluciones emitidas por la ONU desde 1974, que debieran conducir a concretar el derecho del pueblo palestino a tener su Estado dentro de las fronteras de 1967. Israel posee unas colosales fuerzas armadas, dotadas con arsenal nuclear gringo, con las que adelanta planes de exterminio contra la población palestina de Gaza y Cisjordania, tratando de consumar la ocupación total del territorio.

Israel es una manifestación concreta de los abominables planes del imperialismo, desde su creación, en 1948, en el territorio de Palestina, impuesta como punta de lanza contra las naciones árabes en favor de Estados Unidos, hasta el emplazamiento en sus dominios de un poderoso armamento nuclear que amenaza a las naciones que objeten la presencia del imperio en el Medio Oriente y el norte de África.

Los demócratas no podemos desligar esta horrorosa masacre, que ya ha cobrado la vida de más de mil palestinos inermes, niños buena parte de ellos, de las recientes ocupaciones, directas unas y con mercenarios otras, que Estados Unidos y la OTAN han cometido en contra de gobiernos legítimamente constituidos en Iraq, Afganistán, Libia, Siria y Ucrania, entre otros, con el claro despropósito de mantener su supremacía económica y militar sobre el planeta.

La denuncia quedaría incompleta si pasamos por alto la vergonzosa postura del gobierno de Juan Manuel Santos, que junto con el de Panamá, son los únicos de América Latina que no reconocen al Estado Palestino.

El segundo asunto concierne a la tarea definida por Francisco Mosquera como estratégica para la revolución colombiana y a cuya concreción hemos dedicado la mayor parte de nuestras vidas: el Frente Amplio Antiimperialista, el aglutinamiento de todas las clases sociales con arraigo en la nación colombiana y defensoras de la democracia y el progreso. En condiciones muy variadas de la situación nacional e internacional hemos participado en varios intentos para impulsar esta tarea y podemos asegurar que el Polo Democrático Alternativo ha resultado ser la experiencia más provechosa para la lucha por la soberanía y la democracia. Ha contado desde su fundación con brillantes y combativas bancadas y representaciones en las corporaciones públicas, desde donde se alienta la resistencia contra las políticas del imperialismo y se estimulan el crecimiento y la organización de las fuerzas del campo democrático y alternativo. El POLO ha participado ya en tres elecciones presidenciales con alentadores resultados y tiene una organización reconocida y extendida por todo el país. Se halla todavía en construcción y consolidación, pero sus instrumentos de navegación, los Estatutos y el Ideario de Unidad, han demostrado su efectividad en la lucha por los objetivos de una nueva democracia.

El Polo tuvo formidable desempeño en las recientes elecciones para el Congreso y el Parlamento Andino. Elegimos cinco senadores y tres representantes, con el agregado de que Jorge Enrique Robledo fue el senador más votado del país y Germán Navas el representante con más votos en el Distrito Capital. En la primera vuelta presidencial, la fórmula Clara López - Aida Avella alcanzó casi dos millones de votos, que reflejan una excelente aceptación de las tesis del Polo, de su consecuente oposición a Santos y de la vinculación a las luchas y el buen desempeño de la candidata.

Al abordar el qué hacer en la segunda vuelta presidencial, el Polo enfrentó dificultades y un sector minoritario del Comité Ejecutivo Nacional manifestó su decisión de apoyar la reelección de Santos con el argumento de defender las negociaciones de paz con las guerrillas y detener el regreso al poder de Uribe por intermedio de Óscar Iván Zuluaga. El asunto se concilió en el CEN reunido el 29 de mayo, decretando la libertad para votar a conciencia, pero puntualizando en la misma decisión el rechazo a los programas de Santos y Zuluaga, decretando anticipadamente la oposición al ganador y reafirmando el apoyo a las conversaciones de paz.

No fue posible que todos respetaran lo aprobado y, hubo un sector del partido que hizo campaña por Santos apoyando elementos de su programa, comprometiendo los símbolos del Polo y pidiendo un voto de confianza para su segundo gobierno. Ante el desconcierto que dicho mensaje causó entre seguidores del Polo, las demás tendencias y dirigentes tuvimos que reiterar nuestro llamamiento a no apoyar ni a Santos ni a Zuluaga. De ahí en adelante se han presentado una serie de anuncios y actuaciones que no se corresponden con el funcionamiento estatutario del Polo y que ponen en peligro la unidad de la organización. Ayuda a la transparencia en el debate señalar que hubo dirigentes y militantes del Polo que hicieron uso del voto a conciencia sin comprometerse con la campaña santista, contra ellos no hemos manifestado reparo alguno.

Deberemos abordar el asunto con espíritu unitario y argumentaciones persuasivas, con apego a los Estatutos y al Ideario de Unidad y defendiendo la línea política aprobada en el III Congreso: oposición a Santos, respaldo a las luchas sociales, apoyo a los diálogos de paz y organización y consolidación del Polo. No vamos a transigir ante las pretensiones de rebajar los mínimos programáticos y estatutarios que han permitido la viabilidad y el éxito del Polo como único partido de la oposición democrática en el país y como reconocido actor en las luchas de los indignados de nuestra sufrida población, hasta convertirse en el referente para una gran convergencia que pugne exitosamente por el cambio de modelo económico, el rescate de la soberanía nacional y el establecimiento de un gobierno democrático. La oposición a Santos ha de ser contundente y sin matices, de lo contrario le daremos ventajas a la falsa oposición de Álvaro Uribe, desorientaremos la protesta ciudadana y desestimularemos el crecimiento del campo democrático.

Con toda seguridad, en las enseñanzas de Francisco Mosquera encontraremos la guía para abordar con éxito tan encomiable tarea.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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