Arrecian los vientos de la crisis internacional, el Euro como moneda común y cadena tejida por los poderosos para mantener la soga al cuello a los débiles en Europa toca a su fin, presumiblemente Grecia será el primero en salir del redil, obligado por la resistencia de su pueblo a rehusarse al chantaje y las vejaciones de Alemania y Francia, los grandes beneficiarios del mercado común.
Con el cinismo que caracteriza a los zares de las finanzas, Christine Lagarde directora del FMI conmina a los endeudados Griegos a pagar más impuestos, reducir sus salarios y renunciar a derechos fundamentales, imputándole al pueblo raso la responsabilidad de quienes desde el gobierno promovieron los créditos con la banca teutona para comprar los bienes y servicios que su poderosa industria produce; los banqueros de orillas del Rin, se beneficiaron vendiendo a los descendientes de la cultura helénica sus cachivaches y ahora los estrangulan con los intereses de los prestamos concedidos para desbordar su consumo.
Al otro lado del océano, la patética disputa por el poder en los Estados Unidos entre dos peleles del capital financiero, con el crecimiento desbordado del desempleo como telón de fondo, presagian la movilización de los afectados que suman millones, sin techo, sin servicio de salud, sin futuro.
Mientras tanto nuestro histrión, como en una carpa de circo barato acude a trucos que los espectadores terminan por descubrir: no hay magia en sus disposiciones, corrijamos: solo la hay para unos pocos; la realidad terminará por imponerse y los millones con el estomago vacío, los excluidos del POS y del Sisben, los desertores de la escuela, los extorsionados por la usura, los despojados de derechos, todos juntos harán temblar la tierra y los cimientos de un modelo basado en el principio del capital: rentabilidad a toda costa. Las cifras lo confirman: un sector financiero con utilidades en billones chupando la savia de la economía; multinacionales mineras y petroleras exentas de impuestos con utilidades astronómicas, resquebrajando el equilibrio de la naturaleza con la contaminación y destrozando el ecosistema; EPS asaltando el erario so pretexto del cobro de atenciones en salud no prestadas y sin embargo el ampuloso heredero de la dinastía de los Santos, de los vendepatria insiste en atornillar la legislación en beneficio de esas sanguijuelas que apuran la anemia de la economía colombiana hasta que la sociedad enferma termine por hacer la catarsis necesaria.
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