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Décimo aniversario de la muerte de Felipe Mora

Intervención del camarada Gustavo Triana en el acto convocado por el PDA en su sede de Medellín el día 7 de abril de 2008.

Elvia, Andrés y Felipe, amigos y camaradas polistas.

Es muy gratificante para nuestra tendencia rendir este sentido homenaje a la memoria de Felipe Mora, uno de los fundadores e insigne dirigente del MOIR, en compañía de quienes día a día y sin desfallecimientos se empeñan por extender y consolidar nuestro partido, el Polo Democrático Alternativo, por todos los rincones de la patria. Hoy avanzamos acompañados del mayor contingente de izquierdistas y demócratas que se haya podido congregar en la historia reciente de Colombia, reclamando un gobierno de nueva de democracia que cristalice el tan anhelado sueño de construir una nación soberana, independiente y próspera. Tan ambicioso propósito demanda igualmente de la más amplia unidad y del más juicioso esfuerzo en la organización y el funcionamiento si queremos estar a la cabeza de las luchas reivindicativas de las masas, derrotar las pretensiones reeleccionistas de Álvaro Uribe e impulsar la candidatura presidencial del Polo. Se necesita que las tendencias que conformamos este Partido de izquierda democrática aportemos sin reservas lo más preciado de nuestras tradiciones revolucionarias, todo el bagaje acumulado en la experiencia organizativa y propagandística y nuestra mística de militantes disciplinados y entusiastas. Emulemos la ejemplar vida de esos hombres y mujeres que como Felipe Mora hicieron de la brega por la emancipación de las clases desposeídas y de la lucha por la soberanía y la democracia la motivación mas preciada de su existencia.

Asegurado como está el rumbo de izquierda en el Ideario de Unidad y el funcionamiento en el apego a los estatutos, el PDA salió de su II Congreso en óptimas condiciones para echar raíz entre las inmensas aglomeraciones de ciudadanos que aguardan esperanzados el llamamiento a la rebelión y una propuesta seria y certera de cambio para Colombia. Es el momento justo para lanzarnos con premura a cumplir el objetivo de hacer crecer el Polo compenetrándonos con las masas populares y acompañando cada una de sus luchas. Sin esa ligazón, nuestro proyecto no podrá concretarse.

Las difíciles y complejas circunstancias que envuelven a la superpotencia norteamericana, causante del menoscabo de nuestra soberanía, y las no menos graves tribulaciones que minan al ya desgastado gobierno uribista, son claros indicadores de que las condiciones son favorables para impulsar propuestas que vayan a las raíz de los centenarios problemas de la nación y con ellas ganar el favor de las mayorías que padecen la explotación y el saqueo del imperialismo y de la oligarquía intermediaria.

El revolucionario a quien rendimos homenaje optó por este camino desde temprana edad. A los escasos 20 años se desplazó a China pasando por Rusia en procura de aprender y ver de cerca las mayores realizaciones del proletariado en la conducción de esas dos inmensas naciones. Muy joven también, a los 21 años, ya formaba parte de la dirección nacional de la vertiente del Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino, MOEC, que bajo la dirección de Francisco Mosquera trazó los lineamientos básicos sobre la estrategia y la táctica de la revolución colombiana y empezó a construir este modesto contingente del Moir que hoy se enorgullece de compartir militancia junto a todos los revolucionarios y demócratas que integramos el Polo Democrático Alternativo. Felipe estuvo al pie del cañón desde 1964 hasta 1999, primero al lado de Francisco Mosquera y luego de Héctor Valencia, con fervor revolucionario y con vigilancia proletaria, cuidando lo que con igual celo debemos hacer hoy los polistas, el rumbo de izquierda de la organización, su funcionamiento estatutario y el crecimiento y extensión del Partido. Así lo hizo siempre. Era característico de Felipe enseñar dando ejemplo: vida sencilla y trabajo duro, alejado de burocratismos y vicios, sin apego a bienes materiales, marcando la pauta en la realización de las tareas, desde repartir la chapola y pintar las consignas hasta las más complejas responsabilidades de dirección partidaria y de relación con otros sectores políticos y sociales, todo lo contrario a la pereza, el burocratismo y el pesimismo, esas conductas que conducen a la perdición a los buenos cuadros.

Exhortemos a la militancia del Polo a emular la ejemplar vida de Felipe Mora y a que, como sabiamente lo señalan las masas populares cuando de aprender y hacer se trata, a que se metan al barro. En lo a que nuestra tendencia corresponde, no puede exceptuarse a nadie de cumplir este llamamiento.

Observador del Acontecer Nacional - 2009-04-09 22:50:58

Palabras de elogio más que merecidas para Felipe, que con Mosquera, Valencia y Naranjo, entre otros veteranos luchadores de la causa libertaria, constituyen la primera generación de forjadores del partido de la clase obrera colombiana, inmerso hoy en el Polo con la genérica denominación de tendencia moirista. De ese puñado de cuadros revolucionarios salidos del MOEC, que bajo la dirección de Francisco Mosquera decidieron deslindar campo con el extremo izquierdismo predominante en la época, empeñado en crear muchos Vietnam en América Latina, por estar a la orden del día la lucha armada, luego de la revolución triunfante en Cuba, y optaron por hacer lo dificil, "nadando contra la corriente", como lo fue la construcción de un auténtico partido marxista leninista con la misión de impulsar y dirigir el proceso revolucionario en Colombia, con una linea de masas como táctica al mando, un programa nacional y democrático y una linea estratégica de Frente Unido, cuyo embrión se visiona ya en el Polo Democrático Alternativo.

Pero llegar a este punto no ha sido fácil. A los pioneros, haciendo gala de un estilo de vida sencilla y de trabajo duro, les correspondió sembrar la semilla moirista en todos los confines del pais. Pocos, pero en todas partes. La política llamada de "pies descalzos" le permitio a los intelectuales conocer la realidad nacional y huntarse de pueblo y la política de Unidad y Combate dilucidar los principios de la unidad que le sirve al pueblo y a la revolución. Y apertrechados del pensamiento de Francisco Mosquera, con la segunda generación de cuadros, Gustavo Triana, Francisco Valderrama, Jorge Enrique Robledo, Aurelio Suarez, entre otros de una larga lista de connotados "fogoneros", de una "fibra especial", culminada en lo fundamenntal la primera gran tarea, se aprestan en acometer la segunda, a saber, la consolidación del Frente Unico Antimperialista en la presente coyuntura para coronar con éxito las tareas democráticas pendientes.

Para Francisco Mosquera, Héctor Valencia y Felipe Mora, gratitud eterna de los demócratas, patriotas y revolucionarios de Colombia y América Latina. La historia les está dando la razón cuando pacientemente perseveraban en su empeño, con pasión y convicción, soportando estoicamente los mandobles de tirios y troyanos, los unos endilgándoles los remoquetes de "reformistas", "traidores" y "electoreros", y los otros de "radicales" y "extremistas". A la actual dirigencia nacional, un cheque en blanco de confianza, porque estamos seguros que no serán inferiores a las exigencias que el momento y la historia les plantea.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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