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Declaración Política del Sexto Congreso de la CUT: POR PAZ, SOBERANÍA, DEMOCRACIA Y DERECHOS LABORALES

Sexto Congreso CUT, Santa Marta, septiembre 26 de 2014

La crisis capitalista, la más profunda desde la Gran Depresión de 1929 y de la cual aún no se sale, viene siendo descargada sobre naciones, pueblos y trabajadores. La ofensiva, que es impulsada desde las grandes potencias encabezadas por Estados Unidos y la Unión Europea, ha ahondado la desigualdad y ha desatado diversas conflagraciones, especialmente en Medio Oriente y Asia, donde repican tambores de guerra.

La reciente decisión de lanzar una nueva intervención directa en Siria e Iraq, utilizando las sofisticadas técnicas de su fuerza aérea con bombardeos desde drones, pone de presente la verdadera condición del espurio Nobel de Paz Barack Obama, que recurre a la fuerza de su poderío militar para invadir sin sujetarse a norma alguna, ahora con el pretexto del Estado Islámico (EI). Sin embargo, los resultados de sus más recientes invasiones en Afganistán, Iraq y Libia nos muestran que el otrora todopoderoso imperio gringo está en declive y no cuenta con la suficiencia y mandato que le precedieron en idénticas actividades filibusteros en el pasado. Estados Unidos sufre hoy las crisis propias de las naciones imperialistas, razón que lo hace mucho más agresivo, al extremo de convertirse en el principal peligro contra la soberanía del resto de naciones del mundo.

Los Estados Unidos metieron mano en los asuntos propios del pueblo ucraniano, fraguaron actividades subversivas y financiaron grupos antigubernamentales contra el legítimo presidente Yanukóvich sindicándolo de mantener estrechos lazos políticos y económicos con Rusia y oponerse al tratado de libre comercio con la Unión Europea. Ucrania es hoy objeto de un pulso estadounidense que se ha concretado en la ampliación del radio de acción de la OTAN hasta colocarlo en la frontera rusa. Gas, petróleo y despensa agrícola, junto con puntos estratégicos claves en el aspecto militar, son los asuntos que rondan éste escenario que puede generar situaciones de mayor complejidad en el futuro inmediato.

En el genocidio ocurrido en Palestina con la muerte de más de 2.000 personas, la mayoría civiles indefensos y muchos de ellos niños, hay un responsable directo, que es Israel, pero un mentor innegable, Estados Unidos. La ocupación debe cesar. Los palestinos tienen derecho a un territorio donde establecer su nación y a su autodeterminación como pueblo. Los demócratas del mundo entero deben ser solidario con su causa. La CUT cumplió y cumplirá con este deber ético y moral.

Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) son países que procuran socavar el dominio económico y militar norteamericano. Estas potencias emergentes se han asociado con el fin de crear organismos económicos con fondos para eventuales préstamos, definen realizar intercambios comerciales en sus propias monedas buscando desechar el dólar como coyunda extorsiva, estrechan sus lazos comerciales y coordinan acciones en organismos multilaterales y, aunque sus avances son aún incipientes, no dejan de ser inquietantes para Estados Unidos. Los trabajadores debemos ver con agrado toda reivindicación de los derechos a la soberanía de cualquiera de las naciones del mundo. Somos los primeros en aupar las medidas que los países adopten en contra de la dominación imperialista.

En esta línea de conducta, respaldamos a los gobiernos democráticos de América Latina que se han distanciado del gobierno imperialista de Estados Unidos desde distintas ópticas, niveles y procedimientos. Rechazamos las agresiones e intromisiones de toda índole que se lanzan desde Washington contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Argentina y demás países, no solo los intentos de desestabilización política y económica, metiendo narices en los asuntos internos de estos países, sino también la extorsión económica con los llamados fondos buitres.

En medio de esta tormentosa situación, América Latina ha logrado construir gobiernos alternativos, democráticos y progresistas, fortalecidos por importantes procesos de movilización popular que, a partir de la derrota del ALCA, han dado respuesta a las políticas neoliberales e imperialistas con políticas que han fortalecido el papel del Estado y recuperado derechos y libertades usurpadas en periodos anteriores.

Desafortunadamente, en Colombia no se ha podido construir un gobierno del estilo de la mayor parte de las naciones suramericanas.

Con la reelección del Gobierno de Santos se prevé la continuidad en la aplicación de las medidas económicas y sociales neoliberales, iniciadas desde 1990 con la apertura económica y seguidas con los depredadores tratados de libre comercio, TLC, especialmente los firmados con EU, la UE y la Alianza del Pacífico, que han profundizado la pérdida de soberanía económica y la entrega de nuestros recursos, mercados, sectores productivos nacionales y mano de obra abaratada a los intereses de las grandes trasnacionales y al parasitario capital financiero.

El propósito de la paz por la vía del diálogo y de una solución política negociada al conflicto armado que hoy intentan concretar el gobierno nacional y la guerrilla de las FARC-EP en La Habana y que se espera sea extendida a un similar proceso con el ELN y el EPL, es muy importante para los trabajadores y el pueblo. Por ello la CUT ratifica su respaldo a dicho proceso y espera que sea refrendado respetando el interés de la nación.

Como un tema que vincula a la nación entera, la CUT acoge el clamor para que se concrete cuanto antes un cese al fuego y se otorguen garantías a todo el pueblo para que sea protagonista en la construcción de una Colombia con plenas libertades, soberanía, derechos e igualdad.

Es necesario que las corrientes alternativas, democráticas y progresistas se constituyan en una opción de gobierno distinta a las militaristas y a las que entrañan el modelo neoliberal y la barbarie.

Nuestra realidad económica, social y laboral, caracterizada por la quiebra del sector productivo nacional y el predominio de las multinacionales, el mayor desempleo y desigualdad en América Latina, una informalidad laboral del 70%, la ausencia de una política de trabajo decente, la salud privatizada y el fin de las pensiones, los empleos precarios y los bajos ingresos, acompañado todo de una violencia antisindical que no para y una impunidad del 98% que sirve de amparo a las fuerzas de ultraderecha y con una afiliación sindical de menos del 4%, es un cuadro que corresponde al mayor desafío que ha enfrentado en toda su historia el movimiento obrero y que a la CUT, en particular, la obliga a recuperar el protagonismo social y político, junto con el resto de fuerzas democráticas.

El discurso de posesión del presidente Juan Manuel Santos para su segundo periodo se centró en tres temas: la paz, la equidad y Colombia la más educada. Nada distinto a lo manifestado en campaña y a lo transitado en su primer cuatrienio.

En el tema de la paz, la CUT ha sostenido que el gobierno debe hacer todos los esfuerzos por concretar un acuerdo que dé fin al conflicto armado. Sólo nos basta ratificar nuestros deseos por que así sea y cuanto antes mejor; convencidos de que en esa nueva situación, los trabajadores y la población podremos adelantar con más vigor las movilizaciones que en medio de la resistencia civil permitan mejorar las condiciones de vida digna, como también las garantías laborales y los derechos democráticos.

Los anuncios de un país con mayor equidad contrastan con lo realizado en los primeros cuatro años de su gobierno. La alta informalidad laboral y el panorama desolador de la tercerización fustigaron a los asalariados de todos los renglones de la producción con la consabida inestabilidad, precarización laboral, desempleo y pérdida de importantes garantías y derechos. El Estado sigue siendo el empleador con mayor cantidad de trabajadores sin vinculación directa, pues en la mayor parte de las instituciones gubernamentales campean la precarización y la informalidad. Saludamos y respaldamos las crecientes luchas y movilizaciones de distintos sectores de trabajadores estatales y privados contra semejante ignominia.

De igual manera, frentes de trabajo minero-energéticos como el petróleo y el carbón; las plantaciones de palma, banano, caña y flores; las grandes plataformas de centros comerciales; las transportadoras y los puertos y, en general las actividades del sector privado, son atendidos por millones de trabajadores a los cuales se les niega la estabilidad laboral, condición necesaria para poder construir sindicatos y tener derecho a una negociación colectiva que reivindique unos salarios dignos y reconquiste vitales prestaciones económicas. Para que no haya duda de lo anterior, Colombia ha sido objeto de debates, sanciones y requerimientos año tras año en las conferencias de la OIT. Y este año, el de la reelección de Santos, nuestro país fue incluido en la deshonrosa lista de los 25 países que más violan los derechos laborales, en este caso, el Convenio 81 de la OIT.

El presidente Santos completa 25 años de estar aplicando el neoliberalismo desde los diferentes gobiernos en que cuyo gabinete ha participado y no hará más que profundizar la política económica que acuñó en su anterior mandato . Más tratados de libre comercio como el de la Alianza Pacífico y nuevamente el tratado con Corea, que rematará la ya precaria existencia de la producción nacional, tanto industrial como agropecuaria, resentida por los más de 14 TLC ya firmados, los cuales llevan implícita la garantía a las multinacionales de empleo barato y precario para el incremento de sus ganancias.

Por cuatro años más, el país sufrirá la aplicación de políticas retardatarias en contra del interés nacional, seguirá adelante en el otorgamiento de condiciones favorables a la inversión extranjera en la gran minería, el sector financiero, las grandes obras de infraestructura y los servicios. La agricultura, la ganadería y demás renglones de la producción, como también la educación y la salud serán las víctimas, con la consecuente asfixia de los productores e inversionistas nacionales. El equipo ministerial es un reflejo de lo que se nos viene en contra. Personajes como Néstor Humberto Martínez, el más emblemático representante de las multinacionales y el capital financiero, fue nombrado como superministro, lo que pone al desnudo el talante del gobierno de Santos.

El anuncio de la reforma tributaria para exprimir aún más a los sectores medios de la población desató el repudio generalizado de la opinión nacional, obligando al gobierno a retroceder de manera momentánea en su malévolo propósito. No más impuestos a la población, debe ser el grito de batalla. Si hace falta dinero para financiar el presupuesto, los 12,5 billones deben recaer sobre el gran capital financiero y las multinacionales, principales actores del saqueo de las riquezas naturales y el trabajo de los colombianos.

Las reformas a la salud y la educación están centradas en afianzar las inequidades que en ambos sectores han deteriorando la calidad convirtiéndolos en negocio de los sectores privados. Denunciamos la declaratoria de ilegalidad de la huelga de ANTHOC por parte del Ministerio del Trabajo. Llamamos a continuar la lucha por un sistema de salud sin la intermediación de las EPS y una educación pública, gratuita y de calidad financiada y ofrecida directamente por el Estado.

Para completar el cuadro del engaño, Santos lanza la frase “una Colombia educada”, que no dejará de ser parte de la carnada que oculta el anzuelo de la privatización y la entrega de la educación a las “alianzas público-privadas” como los neoliberales denominan ahora la privatización, tal como lo señala el informe del estudio de la Fundación Compartir, que Santos adoptó como su programa. Así lo comprueba el anuncio de las becas con el señuelo de favorecer a los más pobres para que accedan a la educación superior ofrecida por entidades privadas, mientras se mantiene la precariedad en la contratación laboral de los docentes universitarios.

El asunto para el presidente Santos no es la financiación de la educación pública de una manera adecuada, que garantice la permanencia de la totalidad de los que ingresen al sistema educativo ofrecido por el Estado, equipando a colegios y universidades con materiales y equipos avanzados para una educación del más alto rigor científico y una formación de los docentes para todos los niveles de la educación, acorde con los últimos aportes del conocimiento científico, la tecnología, las artes y el pensamiento. No, el asunto para este gobierno se reduce a un poco más de presupuesto para que los empresarios de la educación entren en el festín de los contrato, y terminen imponiendo las condiciones del mercado, arrasando de paso con las justas aspiraciones del magisterio colombiano de tener un régimen laboral con garantías y derechos, negados hoy por el Decreto 1278.

Por lo anterior, este Congreso ratifica la agenda laboral presentada en el primer mandato del gobierno y reiterada al actual periodo presidencial, a saber:

➢ Libertades democráticas (derecho de asociación, negociación y huelga) y cese de la violencia contra los líderes y las organizaciones sindicales.

➢ Restablecimiento pleno de derechos y condiciones de trabajo digno.

➢ Reparación colectiva al movimiento sindical y construcción de la Mesa de Alto Nivel para la Reparación.

➢ Pronta y oportuna atención a los conflictos laborales y sindicales.

➢ Una política salarial progresiva para el salario mínimo y los trabajadores del Estado.

➢ Inspección laboral oportuna y eficaz.

➢ Impulso de una propuesta de Estatuto del Trabajo.

➢ Manifestamos nuestro apoyo y solidaridad con los pliegos presentados por las organizaciones populares que conforman la cumbre campesina, indígena, étnica y popular y las Dignidades Agrarias.

➢ La CUT mantendrá su posición de rescatar el derecho de negociación y huelga, que hoy empresarios y gobierno pretenden liquidar en la OIT.

Para la consolidación de esta agenda laboral, la CUT, con el resto del movimiento obrero, con el Comando Nacional Unitario y con todas las organizaciones sociales y políticas, promoverá la más amplia movilización, que nos permita incidir frente al gobierno y los empresarios en nuestras exigencias y que logren transformaciones democráticas y soberanas en el país.

La CUT fortalecerá sus relaciones con las diferentes organizaciones internacionales de los trabajadores, enarbolando las banderas del internacionalismo en la Jornada Mundial por el Trabajo Decente del 7 de octubre. Igualmente, el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, participará en la jornada nacional por la paz, entre otras iniciativas.

En este contexto general, la CUT seguirá trabajando en la construcción de la unidad de acción con los trabajadores y el movimiento popular colombiano, demandando soluciones a la problemática laboral, sindical y social. Recurrirá asimismo a las herramientas político-sindicales para lograr el restablecimiento de los derechos y libertades.

Denunciamos los montajes judiciales contra dirigentes sindicales como el caso del compañero Huber Ballesteros, miembro del Comité Ejecutivo de la CUT. Como él, hoy más de cien sindicalistas están encarcelados. Para ellos exigimos la libertad inmediata. Denunciamos también las declaratorias de ilegalidad de las huelgas, los despidos, las estigmatizaciones y los atentados contra el derecho a la vida que se suceden en todo el país.

La CUT expresa su disposición para que en Colombia se concrete un acuerdo de paz que nos permita el desarrollo de la lucha política civilizada y en un ambiente de debate democrático. El VI Congreso ratifica en esta declaración su lema central: POR PAZ, SOBERANÍA, DEMOCRACIA Y DERECHOS LABORALES

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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