Tomado de El Mundo, Medellín, 11 de junio de 2006 Luis Pérez Gutiérrez
Desde hace varios años el sector privado venía tratando infructuosamente de venderle a EPM el 50% de las acciones de Orbitel. Nunca fue posible el negocio porque los privados siempre pedían más de lo que valía.
En abril de 2001, cuando Orbitel estaba de moda, los accionistas privados ofrecieron en venta a EPM el 50% de las acciones por 235 millones de dólares menos los pasivos, según valoración que hizo una entidad privada. Como debe ser, antes de tomar una decisión, la Junta le solicitó a Técnicos de EPM realizar una valoración del 50% de Orbitel y recomendaron ofrecer una cifra de 156 millones de dólares menos la mitad de los pasivos que ascendían a U$90 millones. Se hizo la oferta pero no se aceptó.
Luego, en abril del 2002, Rudolf Hommes, como representante de los accionistas privados, visitó al Alcalde de ese entonces, y pidió reactivar el negocio teniendo como base la oferta preparada por los técnicos de EPM en el 2001, pues el Doctor Hommes no encontró comprador en la subasta internacional que abrió para vender a Orbitel.
Ante esta nueva propuesta, EPM decidió ordenar la actualización de la valoración de Orbitel debido a que la voraz competencia hace perder valor. La valoración 2002 realizada por expertos de EPM, entre los cuales estuvo el Presidente de OLA y en ese entonces Gerente de Telecomunicaciones, dio un valor de 114 millones de dólares menos pasivos, o sea que se valoró en U$69 millones la mitad de la empresa sin deudas.
La Gerencia de EPM hizo esta oferta pero fue rechazada por los accionistas privados.
Hoy la situación empresarial de Orbitel es crítica, de cuidados intensivos. La feroz competencia tiene a la empresa en agonía, la licencia de larga distancia que pagó por 10 años se extingue, y las pérdidas la amenazan con hacerla inviable. Mientras en el 2003 ganó $50.000 millones; en el 2005 presupuestó utilidades de $30.000 millones, pero solo ganó $3.000 millones. Y lo más grave, en los primeros 4 meses de 2006, perdió $11.000 millones y proyecta perder cerca de $40.000 millones en este año.
Atrevido pagar tan alta suma por una empresa que va camino al abismo en utilidades. El Gerente de EPM, Juan Felipe Gaviria, manifestó en una conferencia a ejecutivos, que Orbitel era una buena empresa en un mal negocio.
No obstante este dramático análisis, y el reconocimiento público por parte del Gerente de EPM de que Orbitel es un mal negocio, la Junta de EPM decidió comprar el 50% de Orbitel por 85 millones de dólares, más los pasivos que a 31 de diciembre de 2005 sumaban $274.000 millones. En síntesis, se pagó cerca de 135 millones de dólares por ese 50%. Con este batacazo, EPM cargará con una deuda de $274.000 millones, y absorberá los $40.000 millones de pérdidas del 2006 y las de los años siguientes, pues en el corto plazo no existe clara garantía de que Orbitel vuelva a dar utilidades.
Hay que mirar con respeto el pasado. Orbitel nunca pudo pagar la deuda que adquirió desde su creación, y por el contrario, la ha aumentado.
Todo lleva a pensar que Orbitel nunca dará utilidades suficientes para pagar aunque sea la deuda de $314.000 millones que tendrá al final del 2006, y cuyos solos intereses de deuda superan las utilidades netas obtenidas aún en los años de gloria.
En el 2002, cuando Orbitel era viable y daba jugosas ganancias se valoró en 69 millones de dólares el 50%; y en el 2006, cuando da pérdidas y está en entredicho su futuro, se pagaron U$85 millones más la deuda, lo que suma cerca de 115 millones de dólares.
La ciudadanía está desconcertada con este negocio.
Y hay dos detalles adicionales.
Uno. En el 2005, el gobierno nacional convocó a las empresas que cumplieran con unos requisitos para entregarles la licencia de Banda Ancha inalámbrica WiMax. Telecom y ETB cumplieron los requisitos y recibieron la licencia. EPM no peleó la licencia. Orbitel no cumplía los requisitos porque uno de ellos era contar con un millón de abonados a líneas fijas, pero generosamente EPM le cedió gratuitamente ese derecho y Orbitel recibió la licencia de Wimax, para convertirse así en un competidor adicional de EPM.
Palabras más palabras menos, alguien en EPM “donó” a Orbitel la licencia de WiMAx, y al parecer, lo que se regaló es lo que ahora EPM está comprando.
Dos. Al interior de EPM quedó el sabor de una mala práctica de gobierno empresarial y de una derrota a la transparencia. El valor a pagar no fue consultado a expertos de EPM. La Junta se citó sólo a discutir: “avance proceso de Orbitel”, no entregaron ningún material a tiempo y se decidió la compra. No fue informado ni el Comité de Gerencia ni el Comité Estratégico.
Hubo muchos movimientos que para la ciudadanía se ven sospechosos.
Las decisiones públicas son siempre controvertidas y es bueno que así sean pues los dineros públicos se deben proteger. Conviene a la ética y a la democracia una explicación pública de la valoración de Orbitel, del verdadero estado de la empresa y de los planes de negocios para que, en el futuro, se pueda identificar al responsable por si Orbitel no vuelve a dar ganancias. Conviene, además, analizar si en lo que se pagó, se incluía el negocio de la Banda Ancha inalámbrica Wimax, para saber si EPM compró lo que regaló.
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