El Senado de la Serenísima República de Venecia declararó el 25 de agosto como la fecha oficial para conmemorar el día del telescopio. La decisión se tomó después de que ese día de agosto de 1609 el profesor de matemáticas de la Universidad de Padua, Galileo Galilei que entonces tenía 45 años de edad, diera a conocer a las autoridades de la República el telescopio por él construido: un tubo de 18 centímetros de largo con dos cristales en su interior y un poder de aumento de ocho veces. La demostración se hizo en el campanario de la catedral de San Marcos y las autoridades allí presentes no salían de su asombro al comprobar que era posible observar muy cerca, los barcos que se acercaban a la Ciudad de los Canales, barcos que por estar tan lejos no podían verse a simple vista. Galileo exaltaba entre los asistentes la importancia económica y militar del artilugio óptico: el Senado compensó al científico de Pisa con un significativo aumento de su salario, el cual pasó de 320 a 1000 florines. Pero Galileo tenía en mente otro uso para su telescopio: lo apuntó hacia los cielos y con este acto abrió una ventana para el conocimiento del Cosmos, ventana que amplían y aún mantienen abierta los astrónomos 400 años después.
Como todo invento técnico el telescopio no ha dejado de evolucionar y le correspondió a sir Isaac Newton el honor de hacerle las siguientes mejoras técnicas las cuales, junto con una mejor comprensión de las leyes de la óptica, permitieron que estos aparatos aumentaran de tamaño y potenciaran su poder de resolución facilitando cada vez más descubrir nuevos cuerpos en las profundidades de las esferas celestes. Durante gran parte del siglo XX los telescopios del Monte Palomar y del Monte Wilson fueron los reyes. Con ellos se demostró que el Universo no era una estructura estática (como erróneamente lo creyó Einstein) sino una dinámica, en constante expansión (como acertadamente lo demostró Hubble).
Los telescopios actuales son verdaderos gigantes, como el Gran Telescopio de Canarias que tiene un espejo de 10 metros de diámetro y 17 toneladas de peso. Algunos se encuentran asentados a grandes alturas en Hawai o en los desiertos andinos de Chile. El Géminis Norte, el Subaru y el Keck están a 4205 metros sobre el nivel del mar en la cumbre del Mauna Kea, un volcán inactivo de la isla de Hawai, mientras que el Very Large Telescope se encuentra en Cerro Paranal, a 2600 metros de altura, en la árida región de Antofagasta. A esas alturas y condiciones geográficas se evita en gran parte la acción distorsionante del vapor de agua de la atmósfera.
Pero también se han colocado telescopios en el espacio extraterrestre, algunos de los cuales como el Hubble orbitan allá desde 1990, el Telescopio de rayos X Chandra desde 1999 o el Telescopio Espacial Spitzer lanzado en 2003. Con los telescopios terrestres y los espaciales son varios los misterios del Universo que se han solucionado pero también muchas incógnitas han quedado planteadas: con ellos se descubrieron cientos de planetas más allá del sistema solar, las extrañas estrellas enanas marrones, se tuvo la certeza de la existencia de los agujeros negros y de las estrellas hechas únicamente de neutrones; pero también ha quedado la incógnita de la composición de la llamada materia oscura, la expectativa de detectar planetas como el nuestro o saber dónde puede haber otros seres inteligentes.
Los telescopios que vienen son de gran poderío y tamaño, como el Gran Telescopio de Magallanes, el Telescopio Extremadamente Grande o el Gran Telescopio de Rastreo Sináptico. Estos monstruos tecnológicos serán capaces de hacer en una noche lo que los actuales hacen en un año: el salto cuantitativo y cualitativo del conocimiento será espectacular. Después del año 2014 se lanzará el Proyecto Espacial Darwin que buscará detectar señales de vida en planetas extrasolares.
Con los futuros telescopios será posible observar el Universo hasta distancias de 10.000 millones de años luz. Los telescopios son artefactos que nos permiten ver hacia el pasado del Cosmos, pues la luz recorre una distancia de 300.000 kilómetros en un tiempo de un segundo: la luz que sale del Sol gasta ocho minutos en llegar a la Tierra, de modo que cuando observamos nuestra estrella central la vemos como era hace ocho minutos; Alfa Centauri es la estrella más cercana al Sistema Solar, está a algo más de cuatro años luz, es decir, que la luz de esa estrella gasta algo así como cuatro años para alcanzarnos. Cuando los grandes telescopios por venir encuentren estructuras astronómicas a 10.000 millones de años luz quiere decirse que la luz tardó 10.000 millones de años en llegar hasta la retina del maravillado astrónomo que la está observando, es decir, esa luz salió de allá cuando la Tierra ni siquiera existía…paradojas de la relatividad.
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Observador del Acontecer Nacional
- 2009-09-17 19:35:00
A nuestro pueblo le han negado una educación científica que potencie el pensamiento crítico, la inferencia, la lógica, la dialéctica, la inventiva. En lugar de ello han recibido una educación empírico y/o libresca de corte dogmático que los lleva a ver las cosas en blanco y negro, a pensar pensamientos y no realidades. Eso se deduce de los altos índices de aceptación que muestran las encuestas sobre el presidente Uribe, o que en el momento de votar, el pueblo lo ha hecho secularmente por sus verdugos. La razón salta a la vista: no distinguen entre sus amigos y sus enemigos, intoxicados por la acción mediática de los medios de comunicación que manipulan la opinión ( "El mensaje es el masaje", Herber Marcuse en el Hombre Unidimensional ). El común de la gente no ve mas allá de sus narices, sus conceptos son aprirori, guiados la mas de las veces por prejuicios. Y cuando planteamos la necesidad de una educación científica no nos referimos a una enseñanza erudita sobre todo lo humano y lo divino. Si no al desarrollo de procesos del pensamiento referidos a la comprensión de cómo funciona la realidad para poder transformarla. La idea es que la gente desarrolle pensamiento matemático y mire la realidad con los ojos de la ciencia, liberando su mente de prejucios. El método es la crítica, o sea el exámen riguroso de los hechos. Es todo lo contrario de la educación dogmática, a la que nos tienen acostumbrados desde las aulas escolares, sea dogmatismo tradicional catolico, opusdeista, o del otro, el que se hace en nombre el marxismo, formando marxólogos. El dogmatismo no concientiza sino que adoctrina y fanatiza. El dogmático se mueve por resortes emocionales, mas no por motivos racionales. Y obedecen a la ley del péndulo, oscilan de un extremo a otro ( el transfuguismo, palabreja hoy en boga en Colombia) como los ex-guerrilleros que hacen del equipo de Uribe Velez. Las colaboraciones de Guillermo Guevara Pardo llenan un vacío en nuestro medio, tan necesitado de divulgación científica, a fin de que la "diosa razón" y el pensar dialéctivo se arraiguen en la conciencia colectiva, para contrarrestrar el neomedievo en que nos tienen subsumidos la llamada cultura de la post-modernidad, versión novísima del rancio irracionalismo que divulgan las clases reaccionarias para
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luispuyana
- 2009-09-17 08:08:16
El telescopio de Galilei Galileo para verificar el pasado tiene el mismo valor de la obra EL CAPITAL de Carlos Marx pero para otear el futuro de fraternidad de la humanidad sin la presencia de los bancos agiotistas. |
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