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EN MANIZALES VAN A SER DESPLAZADAS MILES DE PERSONAS PARA BENEFICIAR A UNOS ESPECULADORES INMOBILIARIOS

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre la Comuna San José de Manizales, Comisión Quinta, 1º de septiembre de 2009

El pretexto, la “utilidad pública” y el “interés social”

El enorme déficit de vivienda, dura expresión de la pobreza. La culpa de la pobreza es de los malos gobiernos. Los llamados macroproyectos de interés nacional se disfrazan bajo el membrete de la utilidad pública, el progreso y el interés social. Se va a arrasar una zona histórica de Manizales. 233 manzanas y 2.660 viviendas, un enorme costo social y económico. Un negocio de especulación inmobiliaria financiado en buena parte con fondos públicos. Con Uribe, la plutocracia anda al galope. 92 por ciento de la gente de San José en los estratos uno y dos.

Lo primero, expresar mi inconformidad por la ausencia del señor ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, doctor Carlos Costa Posada, citado a este debate. Me parece que la excusa que presenta es insuficiente. No creo que podamos aceptar una excusa que diga que por motivos ajenos a mi voluntad... No, debería explicar en qué consisten. El ministro está además obligado a entender en detalle estos asuntos, porque son de su Ministerio.

Mi debate va a versar principalmente sobre un proyecto de desarrollo urbano que se pretende adelantar en Manizales. Y hay en otras ciudades proyectos parecidos. En Barranquilla, en Medellín y creo que en Bucaramanga. Y en ese sentido, es un debate que resulta ser de interés nacional, pero me voy a concretar al caso de Manizales, una ciudad donde se van a derribar 2.660 viviendas y edificaciones, con un impacto social y económico supremamente grande.

El enorme déficit de vivienda, dura expresión de la pobreza

Antes de entrar en materia, permítaseme hacer un par de menciones importantes. Se me ha ido volviendo como obligatorio hacer este tipo de aclaraciones, porque hay colombianos que no entienden por qué yo discuto ciertas cosas y por qué insisto en que el país está muy mal. Muchos compatriotas que no conocen estadística o que no han salido al exterior pensarán que Colombia está muy bien. Voy a dar cifras comparativas para mostrar lo mal que está el país en el terreno de la vivienda. Por ejemplo, el déficit de vivienda en Colombia es porcentualmente diez veces más grande que el de Estados Unidos, veintiún veces peor que el canadiense y treinta y un veces peor que el de la Unión Europea. Entonces, cuando discuto aquí, estoy es analizando por qué funciona tan mal la economía y la sociedad colombianas y por qué aquí no podemos tener lo que tienen en otros sitios. Ese es el fondo del debate. Es decir, por qué el capitalismo colombiano es un capitalismo tan perverso, tan subdesarrollado, tan incapaz de atender problemas como lo hacen otros países, y no estoy afirmando que esos otros países sean el paraíso terrenal ni mucho menos, pero por lo menos las cosas no se ven tan mal como aquí. Repito, el déficit de vivienda en Colombia es treinta y un veces peor que el de la Unión Europea. Este es el punto de la discusión. Por qué el capitalismo de allá funciona con diez o quince por ciento de personas en la pobreza y el de aquí con sesenta o cincuenta o setenta por ciento. Por qué esos países, también capitalistas, se mueven con desempleos del cinco, del seis, del diez por ciento, y aquí podemos hablar del veinte o del treinta o del cincuenta por ciento, dependiendo de si incluimos el empleo informal. Es un punto crucial.

Este enorme déficit de vivienda es al final otra dura expresión de la pobreza. Nadie que perciba buenos ingresos lo padece, porque puede comprar o arrendar una vivienda adecuada a sus necesidades. Y entonces aquí volvemos a caer al mismo punto. La pobreza de Colombia es bochornosa, escandalosa. Las últimas cifras que acaba de dar el gobierno son terribles, aceptando que esas sean las cifras, lo que yo dudo mucho, porque este gobierno ha ganado justa fama de paisajear las estadísticas, como se dice, de maquillarlas mediante distintos mecanismos. Y sin embargo, el propio gobierno reconoce que en el 2008, después de tres años de crecimiento económico más o menos bueno, la mitad de la población está en la pobreza. Ya en este momento tenemos que estar peor y el año entrante, peor todavía. El modelo económico colombiano es tan perverso, tan poco apropiado a las necesidades nacionales, que los pobres no disminuyen de verdad ni siquiera cuando la economía crece. Es uno de los grandes escándalos nacionales. La desigualdad social es de las peores de América y del mundo, desigualdad en que hago énfasis, porque explica las dos cosas: una, la extrema pobreza, que en últimas explica la extrema riqueza, y, dos, por qué hay tanta gente de las capas altas que adora a este gobierno: porque les ha ido de maravilla, como a gatos de tienda, suelo decir, gordos y lustrosos. Pero al país le está yendo muy mal.

La culpa de la pobreza es de los malos gobiernos

¿Qué explicación le damos en Colombia a estas tragedias sociales? Pienso que no caben sino tres. Una, que vivamos en un país sin recursos, sin posibilidades, sin riquezas, o muy pequeño. Pero no, Colombia tiene más de un millón de kilómetros cuadrados, costas en los dos mares, aguas de sobra, tierras, todos los climas, o sea, es un país rico, un país maravilloso. Entonces aquí no quedan sino dos posibilidades. O el país funciona tan mal y hay tanta pobreza y tanta miseria y tanto sufrimiento porque los colombianos son vagos, perezosos y brutos y no les gusta trabajar y ese es el castigo a su negligencia. O el país ha estado mal gobernado, mal dirigido. La culpa la tiene la gente o la tienen los dirigentes. Es así de simple. Y cuando señalo a los dirigentes no lo hago como un asunto personal, sino de las políticas. Soy de los que piensan, por razones de principios y por razones de análisis históricos, que el pueblo colombiano es tan bueno como el mejor. Tenemos 45 millones de colombianos que como pueblo son tan buenos como los mejores de Estados Unidos o de Europa o de Japón o de cualquier parte. Contamos además con riquezas naturales de sobra.

No encuentro entonces aquí sino una sola responsabilidad. La culpa es de los dirigentes. Colombia ha estado mal dirigida, mal gobernada, no porque nuestros dirigentes sean brutos, sino porque aplican políticas que no impulsan el desarrollo nacional, pero que a ellos sí los favorecen. Parte del drama del país es que nuestros dirigentes lograron separar su suerte personal de la suerte de la nación. Es gente a la que le va bien aun cuando al país le vaya mal. Y entonces les parecerá que las cosas así están bien y no intentan modificarlas, cosa que tampoco ha intentado hacer de ninguna manera el presidente Uribe. El régimen que se sigue montando en Colombia profundiza la desigualdad, empobrece a la gente y arruina a los pequeños y medianos empresarios. Y vamos a ver, señor presidente, cómo en este debate vuelve y se configura el caso. Este es un debate para mostrar cómo, detrás de los negocios de tres o cuatro en Manizales, se va a sacrificar a mucha gente. Por qué. Simplemente porque son pobres y habitan unas tierras a las que otros les llevan ganas. Cometen el crimen de ser pobres y de estar viviendo en unas tierras supuestamente demasiado buenas para ellos, y entonces hay que montar un proyecto de desalojo aquí y en otras ciudades, que apunta a sacrificar a muchos para beneficiar a unos cuantos.

Los llamados macroproyectos de interés nacional

¿Cuál es el origen del plan de renovación urbana de la Comuna San José en Manizales? El Plan Nacional de Desarrollo, o sea, la Ley 1151 de 2007, que en su artículo 79 impulsa los llamados macroproyectos de interés social nacional para “promover la disponibilidad de suelo”. Ojo a lo que dice la ley: promover la disponibilidad de suelo. Son proyectos que apuntan a conseguir suelo para la ejecución de programas, proyectos u otras obras de “utilidad pública” o de “interés social”. No nos confundamos con lo del interés social. No hay ley en Colombia que no busque como propósito el interés social, entre comillas. En la presentación de este, todo es interés social. Y sin embargo, lo cierto es que cada vez están peor las relaciones sociales. Es algo bien curioso. Todo lo que aprueba el gobierno dizque tiene como beneficiarios a los pobres y a las capas medias, y nunca habían estado peor los pobres y las capas medias. Luego eso es pura fraseología.

Repito: ¿cuál es el propósito del artículo 79? Promover la disponibilidad de suelo. En esto voy a hacer hincapié a lo largo de la charla, porque cuando miremos el mapa, encontraremos que parte de la zona afectada es una zona donde hay viviendas en riesgo, principalmente de deslizamiento. Y entonces en Manizales se viene presentando lo de San José como un proyecto para beneficiar a los afectados por el riesgo de deslizamiento. Y resulta que eso nada tiene que ver con lo que dice el Plan Nacional de Desarrollo. El Plan de Desarrollo no habla de que estos proyectos sirvan para atender problemas de deslizamiento, sino, repito, para promover suelo. Señala el Conpes 3583 del 2009 que la dificultad para desarrollar estos macroproyectos es la escasez de suelo urbano. Tampoco menciona el problema de los deslizamientos. No, los macroproyectos son para enfrentar un problema al que ellos llaman “escasez de suelo urbano". ¿Y para qué conseguir suelo urbano? Para hacer negocios de construcción.

Este es el primer hecho que quiero dejar en claro y que es bueno que los manizaleños entiendan. Que en esta zona existan unas viviendas en riesgo resulta ser una casualidad de la política. Y que lo están utilizando para embellecer el proyecto, queda bien claro, pero esa no es la razón de ser del proyecto. Y vamos a ver cómo la mayor parte de las viviendas que van a tumbar no son las que están en zona de riesgo, y allí no cabe entonces el argumento que han estado esgrimiendo. Ya lo mencioné pero quiero reiterarlo, proyectos similares a estos hay en Barranquilla, en Medellín, en Bucaramanga, y probablemente se estén estableciendo otros. El proyecto de Ciudad Victoria en Pereira es más o menos lo mismo. Cogieron a un sinnúmero de pobres que poblaban una zona central de la ciudad y los sacaron para montar un desarrollo de lujo a partir de unos hipermercados y obras de ese corte. La lógica no es nueva. Todos ellos obedecen en últimas a políticas de desarrollo urbano planteadas por el Banco Mundial y por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, en últimas los financistas de los estudios y de este tipo de proyectos, y en parte los financistas de la política de subsidios de vivienda, que en últimas se terminan aplicando también aquí. Como decía Jaime Garzón: “y el gringo ahí”. Siempre está ahí, definiendo la política, trazando la orientación. Y eso sin las bases militares. Cómo irá a ser ahora con las bases. Cómo irá a ser la respirada en el pescuezo que les van a meter a todos los colombianos los gringos de las bases.

Una zona histórica de Manizales

En el mapa que está en la pared y que los senadores y quienes ven el debate por televisión pueden observar, espero ubicar a los que no son manizaleños o a quienes no conocen bien la ciudad para que se sepa de qué estamos hablando. En el área en colores es donde se va a desarrollar este proyecto de renovación urbana. Es lo que conocemos en Manizales como la Comuna de San José. Es un área histórica de la ciudad, desarrollada por allá desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Muy central. Aquí donde señalo es la Catedral y la Plaza de Bolívar, o sea, el puro centro de la ciudad. Muy cerca de la Plaza de Bolívar.

Toda la gente que vive aquí viene a pie a la Plaza de Bolívar y al área comercial de la ciudad. Manizales es una ciudad que tiene muy concentrada su economía en este sector. Esta que señalo es la plaza de mercado o galería, como llamamos en Manizales y en la zona del antiguo Caldas las plazas de mercado. Esta es la Universidad de Manizales y estos son barrios ya de ingresos superiores. Pero esta de San José es una zona muy popular. Esto que estoy marcando es como un borde urbano y por aquí corre una vía que quieren hacer. Ahora voy a hablar de ella, pero por el momento se la muestro a ustedes como un borde urbano. A este pedazo de aquí lo llaman la Ladera Norte. Es una zona bastante más popular. El mapa que estamos viendo, vale la pena advertirlo, es de cómo quieren los urbanistas que sea la zona hacia al futuro. No exactamente como es hoy. Hoy, en esta zona hay viviendas de estratos uno y dos, muy populares. Esta parte de aquí es la zona donde puede haber viviendas en riesgo. Lo mismo aquí, por la vieja entrada a Manizales desde Medellín, toda esta vía. Y esto sin duda es una zona de una topografía bastante fuerte, donde hay viviendas en riesgo. ¿Cuántas? Es otra discusión.

El área en colores, la de la renovación, es una zona que en las condiciones de Manizales se considera plana. Puede que no tan plana como la de otras ciudades, pero en Manizales, sí. Estas tierras son urbanísticamente muy deseadas, siempre lo han sido, porque conseguir en Manizales tierras planas y con servicios públicos no es cosa fácil. Dejemos entonces planteado el tema. Están afectando una zona con una ladera más o menos fuerte, aun cuando no tan fuerte en todas partes. Por ejemplo, esto es lo que llaman el plan de la Avanzada, una zona que tampoco es de tanta ladera y, en las condiciones de Manizales, bastante plana. Por aquí bajan y suben automóviles. Recordemos otra vez que Manizales es una ciudad de topografía muy fuerte. Pedazos con topografías tan fuertes hay muchos más, estos de aquí, por ejemplo, o estos de aquí. Tampoco piensen los que no conocen a Manizales que solo este es el sitio de las laderas. No, Manizales es una ciudad de montaña con todo lo que eso significa, como puede serlo Medellín u otras.

En esta área de aquí, la llamada Ladera Norte, el proyecto pretende derribar unos 961 predios, para reemplazarlos por estos que aparecen aquí de amarillo. Estos amarillos son los nuevos. Y en esta área de aquí pretende derribar 1.700. Esta raya que pasa por aquí es la Avenida del Centro. Fíjense ustedes que es una zona bien servida por una avenida. Aquí le acaban de hacer un intercambiador vial supremamente grande. Esta raya que rodea la zona lila es una vía que quieren hacer y sobre la que me voy a detener. Échenle ojo a esta vía, porque la idea es no volver a repetir el mapa. La van a llamar el par vial de la Avenida Colón, o Avenida Colón, que empata por aquí con esta zona de la ciudad y por aquí con esta otra zona. Desde ya advierto que la Avenida Colón no va a ninguna parte. Solo da una vuelta aquí y se devuelve o de pronto sale por aquí, pero es una vía que realmente tiene como propósito justificar la tumbada de todas estas casas, porque no encuentran cómo derruirlas sin justificación. Es uno de los grandes exabruptos del proyecto, una vía que vale 90 mil millones de pesos, simplemente para utilizarla como pretexto para tumbar unas casas y desalojar a un sinnúmero de pobres que les estorban en ese sitio, una vía que realmente no se necesita, la ciudad no la necesita. La zona perdió congestión. Era una zona relativamente congestionada de la ciudad, porque tiene aquí la galería y tenía aquí era la terminal de transporte, que ya quitaron, o sea, que ese factor de congestión vial desapareció. Los estudios que ha hecho el proyecto no toman en consideración los cambios viales y urbanos que ha habido en la zona.

Espero que con el mapa haya quedado claro de qué estamos hablando. Reitero entonces, es una zona central ocupada por sectores populares. El riesgo afecta a unas viviendas, pero no a todas. La parte principal del proyecto es obvio que carece de cualquier riesgo que no sea el normal de todas las ciudades de Colombia, donde puede haber sismos y este tipo de cosas. Y lo que están es buscando tierra barata y urbanizable para hacer un proyecto de especulación con suelo urbano. Lo que proyecta el municipio es comprar o conseguir tierras relativamente baratas para revenderlas más caras. Eso lo explica el ministro con todo cuidado. Insisto, son 2.661 predios, de los cuales por lo menos 2.000 no están en riesgo y no hay pretexto para tumbarlos, como quieren hacer. Todavía el proyecto está muy en borrador, no hay diseños de detalle. Pero esto son bloquecitos de apartamentos, viviendas de interés prioritario, en esta zona de aquí, las viviendas que promueve el gobierno, más baratas. Y en el resto, van a impulsar viviendas de interés social y cambios de usos de suelo. Van a tumbar, por ejemplo, un colegio que tiene la diócesis ahí, un buen colegio, y no entiendo por qué. Se están inventando un supuesto parque de desarrollo tecnológico, y bien curioso que se quiera poner allí. Hablaron de un comando de la policía, pero después dijeron que no. De un desarrollo de edificios de justicia, y después dijeron que no. En síntesis, buscando cosas que hacer allí que permitan justificar el derribamiento de todas estas edificaciones.

Enorme costo social y económico

Este es un proyecto que va a afectar negativamente a toda esta gente que vive allí y va a beneficiar a unos cuantos, en primer término, a los constructores de todas estas viviendas. Hablan de 5.500 apartamentos. Falta ver cuántos serán al final, pero habrá un número importante y los constructores se van a ganar un montón de plata. También los banqueros que financien las obras. Con el proyecto se hará política de lo lindo. Imagínense arriando electores a las urnas con todos estos contratos de obras públicas. Ahí fácilmente está elegida la mitad del concejo de Manizales, para no mencionar todas las placas de mármol que se destaparán cada vez que inauguren una obra. Las razones por las cuales hay sectores minoritarios interesados en el proyecto son muchas, no tengo la menor duda, y eso no está en discusión. Advierto además, que no me opongo a que haya desarrollos urbanos, lo advierto desde ya, ni a que se promuevan las empresas constructoras, ni a que se hagan negocios. Ese no es el punto. El punto es si es así como se deben hacer las cosas, si para que unos pocos se beneficien hay que sacrificar los intereses de tanta gente.

El otro punto que es bueno que se conozca, muy discutible también, es cómo se va a financiar todo el proyecto. Esto vale un montón de plata. La financiación oficial, dice el ministro, es del orden de 251 mil millones de pesos, sin contar los recursos privados que va a haber involucrados allí, sumas supremamente grandes, pero los solos recursos oficiales van a ser de 251 mil millones de pesos. La iniciativa es del gobierno nacional, ya lo expliqué, y el proyecto figura en el Plan Nacional de Desarrollo. De esos 251 mil millones de pesos, el gobierno nacional apenas pone 10 mil milloncitos. Es el esfuerzo del municipio de Manizales el que están involucrando en este asunto. Voy a dar las cifras en números redondos: 88 mil millones de regalías de Aguas de Manizales. Aguas de Manizales es una empresa municipal, digamos, aun cuando técnicamente puede que no lo sea, pero para facilitar las cosas, la presento como una empresa de acueducto del municipio. Entonces una parte bien grande de las utilidades o de las regalías, como se quieran llamar, que produce esa empresa, se va a gastar allí. Pero ojo, no olvidemos que como la mayoría de la gente que paga servicios públicos es gente pobre o de escasos recursos o de capas medias, estamos hablando de una fuente de financiación que proviene de los sectores populares, de las gentes del común, no de grandes empresarios ni de grandes monopolistas. Otras empresas de servicios públicos, sin especificar cuáles, van a poner 26.702 mil millones. Cabe aquí el análisis anterior. Es otra vez la gente del común, los manizaleños, los que están financiando la operación.

Vigencias futuras del municipio: 126.265 millones. A esto le cabe una observación: son vigencias futuras extraordinarias, porque ya las vigencias futuras ordinarias están comprometidas, porque se las gastaron en otra alcaldía. La actual alcaldía se inventa entonces algo llamado vigencias futuras extraordinarias. Solo este hecho ameritaría ya un debate. ¿Tiene sentido dejar al municipio endeudado y embarcado por todos los años que cubra este asunto de las vigencias futuras, que no es otra cosa que gastarse la plata que no tienen? ¿Cuáles serán las tasas de interés de los créditos que hay detrás? Esto da 241mil millones, y 10 mil milloncitos, repito, los pone el gobierno nacional, que hasta donde sabemos, se van a aplicar en parte o en todo en desarrollar unas viviendas en una zona distinta, adonde van a pasar a un cierto número de familias (de las de este caso). Porque desde ya digamos que aquí hay un lío complicado. El gobierno nos va a aducir que a las personas desalojadas las van a asentar ahí mismo. Yo creo que no y este el centro del debate. Y empiezan mal, claro, porque para poder tumbar lo que hay necesitan ubicar a la gente en alguna parte. Y desde ya están hablando de construir mil apartamentos en los extramuros de la ciudad, plan que le quita a la gente la única ventaja que tienen, y ojo con esto, porque es uno de mis alegatos principales. Es gente muy pobre mucha de ella, que no goza en Manizales sino de una ventaja frente al resto de la población, y es que están cerca del centro. Un número muy grande de la gente que vive en el sector trabaja allí mismo, en la zona de la galería, o como vendedores ambulantes, en fin. Y hay muchos negocios de talleres y buena actividad. Pienso que esa gente no se va a quedar allí. Esa es parte de la discusión principal. Y tan no se va a quedar allí que ya empezó a caminar un proyecto para desplazar a muchos de ellos, por lo menos mil apartamentos hacia una zona de la ciudad bien lejana del centro, según están diciendo, por el Barrio El Solferino, o sea, a una distancia bien grande, como lo saben los manizaleños, lo que les quita, repito, la principal ventaja que tienen en Manizales y es estar cerca del centro. Hoy no tienen que gastar buses para ir a trabajar, pueden ir a almorzar a la casa, cosas que para la gente de estratos uno y dos son de gran importancia.

Un negocio de especulación inmobiliaria

¿Cuál es el fondo del asunto? Este es uno de los puntos más discutidos. Lo que hay aquí es un proyecto especulación inmobiliaria que consiste en qué: sacar estas familias y reemplazarlas indefectiblemente a todas o a casi todas por gente de estratos económicos superiores. Comprar la tierra a un precio y revendérsela a los nuevos habitantes a un precio superior. Un proyecto de especulación inmobiliaria, así de simple. El Estado aparece poniendo todo el peso de su poder para comprar tierras baratas mediante la coacción, porque ahí nadie quiere vender ni quiere irse. Los van a obligar volcándoles el peso de la ley con el cuento del progreso, la utilidad pública y el interés común. Desalojan a casi todos los actuales moradores y después el municipio se posesiona y desarrolla proyectos en los que las tierras se venden más caras. Ese es todo el cuento. Y a mi juicio, quienes hoy las habitan no pueden volver porque no son capaces de pagar casas más caras, así de simple. Es además una práctica muy vieja, lleva siglos desarrollándose. Yo soy arquitecto, de esto estamos hablando en el mundo desde hace muchísimos años. Hay los libros que ustedes quieran al respecto.

Miren cómo lo explica el ministro. Me excusan que lea pero este es un punto crucial. El ministro lo admite con toda franqueza y yo saludo que se hable con franqueza. Dice: “El suelo de La Avanzada”, o sea este de aquí (de la Ladera Norte), donde se construirán unas viviendas que ellos llaman subsidiadas, se subsidiará “con otros terrenos que se destinarán a viviendas de estratos medios y de actividad comercial”. Fíjense ustedes, con otros terrenos se subsidiará la operación. “Asimismo las zonas recuperadas y renovadas podrían obtener estratos superiores”. Es una redacción bastante confusa pero queda claro de qué están hablando. Se trata de cambiar la estratificación de la zona para poder hacer esta operación. Miren otra más clásica y todavía más precisa. Dice: “El mayor valor del suelo obtenido de la operación urbana”, ¡el mayor valor del suelo obtenido de la operación urbana!, “en la unidad de ejecución estadística No. 1, par vial Avenida Colón”, o sea esta parte de aquí, “se destinará al apalancamiento de los equipamientos comunitarios y especialmente al desarrollo de la ejecución de la unidad urbanística Nº 2 avanzada proyecto de vivienda interés social Minambiente”, o sea, a construir esto aquí. Pero es en esencia un proyecto de especulación inmobiliaria en que se gastan la plata, y me imagino que el ministro dirá que la causa es noble y no sé qué, comprando tierras baratas para después revenderlas caras y financiar ciertas cosas. Y al revenderlas caras, sacan a la gente. Inevitable, porque casi nadie puede pagar ese mayor valor.

Dice también el Ministro que para alcanzar a cubrir el valor total del proyecto, “el municipio de Manizales deberá apalancar recursos, para lo cual se utilizarán los generados de la plusvalía de la zona mixta y el parque tecnológico, toda vez que los demás proyectos no producen utilidad”. La misma historia, sin entrar en muchos detalles. La plusvalía que se obtenga, la valorización, o sea, la especulación inmobiliaria que se haga en unas zonas del proyecto, financiará obras en otras zonas. Está perfectamente claro que se trata de coger estas tierras, comprarlas baratas y revenderlas caras, y con las utilidades emprender planes de construcción. Por qué tienen que ser estos miles de personas quienes paguen las cosas que se hacen es mi discusión de fondo. Quién los escogió a ellos, y por qué ellos y no otros. Además de ser pobres, cuál es el crimen, porque aquí hay un montón de gente con casas si ustedes quieren pequeñas, pero donde están vivienda tranquilamente, y hay negocios y otras actividades.

Uno de los peores aspectos del proyecto es lo que llaman la Avenida Colón. Me parece realmente dramático. Soy arquitecto y algo entiendo de estas cosas. Es una vía que no va a ninguna parte, como lo sabemos los manizaleños. Ahora, no es una vía de menor cuantía. Cubre 3.700 metros, casi cuatro kilómetros. De tres carriles en cada sentido. Y la ponen a serpentear por el sector con el propósito de poder tumbar todas estas casas. Porque, claro, uno de los líos más complicados que enfrentan los proyectos de renovación urbana es cómo quitarle la casa a la gente. Nadie se quiere ir. Las gentes viven ahí tranquilas. Tienen sus amigos, sus familiares, sus negocios, sus locales, muchas veces en las propias casas, alquilan piezas, manejan tiendas, y un buen día llega el municipio y con el cuento del progreso les dice, ustedes se me van de aquí. La gente, como es obvio, resiste. Resulta entonces muy fácil, y esto se ha hecho históricamente, trazar vías, sea que se necesiten o no, y utilizarlas para tumbar las casas en nombre del progreso, de manera que quien se oponga, queda como enemigo del progreso. Es el otro problema que presentan estos debates. Si uno pone en duda lo que están haciendo, lo discute o se opone, uno aparece como enemigo del progreso. Lo que pasa es que esa es la discusión, qué es progreso. En Bucaramanga, me informa aquí el senador Reyes, están haciendo algo parecido. ¿Tumbarle la casa a la gente es progreso? O progreso es atender esas necesidades que hay allí, las zonas de riesgo, mejorando el entorno, generando desarrollo, haciendo inversiones y tantas otras cosas, mediante proyectos más sensatos, más ajustados a la realidad, más respetuosos con la gente. A mí este proyecto, lo he dicho muchas veces, me recuerda que Nerón quemó a Roma para propiciar un proyecto de desarrollo, una renovación urbana. Es verdad. A los especuladores les parecía que estaba muy fea la ciudad y le metieron candela para conseguir tierras baratas. Esa es la historia del urbanismo mundial. Lo de Manizales no es lo mismo, pero se parece. Porque estamos hablando de un impacto bárbaro. Este número de predios en una ciudad relativamente pequeña como Manizales es de un impacto feroz.

La vía cuenta además con quinientos metros de empalmes, glorieta con accesos elevados, dos puentes con sesenta metros de luz y acceso a desnivel en la Avenida del Centro, y está a menos de dos cuadras de distancia de la Avenida del Centro, un sobreequipamente por completo innecesario, salvo que se actúe con la lógica de Pambelé, según la cual es mejor tener más que menos. Pero el problema es que nos gastamos en esa vía ¡90 mil millones de pesos!, que le hacen falta a Manizales, una ciudad llena de problemas. Entonces mi pregunta es, ¿se justifica tirar 90 mil millones de pesos en esa vía? No, invéntense otra cosa, sean más ingeniosos para propiciar negocios si eso es lo que quieren. No voten la plata, les quiero enfatizar, no voten la plata como lo están haciendo.

92 por ciento en los estratos uno y dos

¿Cuál es el nivel de pobreza, particularmente el de la zona norte? Un 24 por ciento de la población está desempleado. Hay 40 por ciento de trabajadores independientes, 28 por ciento en actividades informales. Entre el estrato uno y dos está el 92 por ciento de los habitantes de la zona, y en el tres, el ocho por ciento restante. No puedo creer que esa gente sea capaz de quedarse viviendo ahí después de hecho el proyecto. No me dan las cuentas. Hay un número grandísimo de inquilinos, que pagan arriendos relativamente bajos. ¿Se va a quedar ahí esa misma gente? No lo creo. La experiencia nos dice que los proyectos de renovación urbana, como este, que se han hecho en medio mundo, consisten en sacar gente pobre o menos rica, como ustedes la quieran llamar, para traer a otros de mayores ingresos. Y lo que está aquí planteado es justamente eso, ministro, porque ustedes van a inflar los precios del suelo para financiar operaciones. Y al inflarlos, sacan a la gente, que si está ahí es porque esa es una zona de alquileres relativamente bajos y de precios del suelo relativamente bajos, porque si no, vivirían en otras zonas. A mí no me echan el cuento, repito. La historia del urbanismo nos aclara que estos proyectos conducen a sacar a toda la gente, o a casi toda, porque dejarán a tres o cuatro para mostrarlos como pruebas de que sí se quedaron. Los van a usar como a la señora de los tintos que compró una acción de Ecopetrol, y la mostraron en todos los periódicos como la prueba de que a Ecopetrol la estaban comprando las señoras de los tintos. Y resulta que ahí estaba la prueba de que no era así. Es la excepción que confirma la norma. La propia lógica de la especulación del suelo impide entonces que la gente se quede.

Hay otro asunto interesante. Una parte muy grande de las viviendas son de bahareque. Bahareque son esas casas de estructura de guaduas y maderas y tierra. Que sean de bahareque significa varias cosas: primero, que afirmar, como lo hace el ministro, que están en riesgo de sismo no es verdad. Sería una discusión para hacer en detalle, porque si algo conozco es el tema del bahareque, y precisamente la gracia del bahareque es la sismorresistencia, viceministro. Esa es la gracia del bahareque. Por eso Manizales, zona sísmica, es de bahareque, porque si no lo hubiera sido, no se habría podido construir. Ahí llevan cien años esas casas. Dicen también ustedes, es que tienen riesgo de incendio, y es verdad que en el bahareque hay un riesgo mayor de incendio, pero todos los que conocemos a Estados Unidos sabemos que la casi totalidad de las casas gringas son de madera. Decir construcción de madera y deducir que hay un riesgo intolerable de incendio es también una manipulación. Repito, en Estados Unidos el grueso de las casas son de tabla. Y claro, hay un mayor riesgo de incendio que en una casa de concreto, pero eso no quiere decir que haya que derruirlas. Luego aquí surge toda una discusión sobre el riesgo.

Ustedes mismos informan, ministro, que lo que está en riesgo allí no es todo, solo el 67 por ciento. En esta área de aquí, en la Ladera Norte, lo reconocen ustedes mismos, el riesgo no es sobre el ciento por ciento sino sobre el 67 por ciento. Y sin embargo, la van a tumbar toda. Pero además, yo les discutiría el riesgo a los técnicos que a ustedes les hicieron el estudio. Y el riesgo de incendio lo pongo en duda, y el de sismo aún más, porque, repito, si alguna gracia tienen las construcciones de bahareque es su sismorresistencia. Todo el barrio de los Agustinos también es de bahareque, y hay montaña muy fuerte. Buena parte de la zona más céntrica es de bahareque, y ahí está en pie. Si algo ha durado en Manizales y en Caldas y en Pereira y en Armenia y en todas partes, es el bahareque. Entonces decir que hay que tumbarlo no resiste el análisis.

Paso a explicar otro de los puntos más dramáticos del proyecto. Cuando a una persona que habite una buena casa de bahareque, de un piso, de dos pisos, una casa grande donde él y su familia viven tranquilos, llegue a comprarle el municipio, así la pague con todos los avalúos, y suponiendo que no haya corrupción y le dé un trato respetuoso, aun así lo que le paga en últimas es el suelo. Porque en estas condiciones, la construcción de bahareque vale muy poco como edificio. Es la contradicción que encierra el bahareque. Como bien de uso es impecable. Puedo vivir sin problemas en una casa de bahareque si la cuido, como hay que cuidar todas las cosas. Pero a la hora de venderla, como ya no es el bahareque lo que prima, comercialmente el precio se va al piso. ¿Que es lo que pasa? Que yo vendo una casa de bahareque, senador Jaramillo, digamos de 200 metros cuadrados, y con lo que me den por ella no logro adquirir una casa de material de iguales proporciones. Ahí hay una contradicción insalvable.

La misma contradicción que cuando ustedes dicen que van a sacar a los pobres para llevarlos a apartamentos. Primero, apartamentos de 42 metros cuadrados en edificios se vuelven un problema social grave. Una casa de 42 metros es terrible para una familia, pero bueno, se le puede agregar una pieza, se le construye un poquito más. El fenómeno también está estudiado en la historia del urbanismo. Los malos desarrollos urbanos, como es el caso, generan conductas supremamente complejas en las relaciones entre la gente, problemas sociales casi que de imposible manejo. Está estudiado en Europa y en Estados Unidos desde después de la Segunda Guerra Mundial. Meter a la gente en cajas de bocadillos de 42 metros trae una serie de secuelas, así aquí digan que es una maravilla.

Y ojo, son más caros 42 metros en altura que 40 metros en un piso o en dos pisos, por los costos de la estructura. Entonces seguimos sacando a los pobres, porque no creo que ahí se vayan a quedar. Así es como se presenta, pero no es así, no ha sido así en ninguna parte del mundo. Y los pobres, quiero enfatizar, terminan perdiendo el emplazamiento en el centro de la ciudad. Y cuando digo pobres, estoy diciendo desde pobres muy pobres hasta gente que no lo es tanto. Por ejemplo, al señor que hoy aquí tiene una tienda, que es de propiedad suya o alquilada, a ese lo desplazan, este es un proyecto de desplazamiento urbano. Y al señor que regenta un negocio de reparar bombas de espalda para fumigar cafetales. Esta es una zona de una vida económica riquísima, con todo tipo de actividades. Allí queda el colegio de la diócesis, un colegio bastante bueno, y estuvimos en un acto de protesta con el propio arzobispo de Manizales, Monseñor Fabio Betancur. A mí por qué me van a tumbar el colegio, cuál es el problema que causa mi colegio, se quejaba. Yo pregunto con toda franqueza, aquí está el alcalde de Manizales, ¿puede nuestra ciudad darse el lujo de andar tumbando colegios? ¡No! Cómo no se va a poder hacer ahí un desarrollo de respaldo a la economía y atender los problemas de las viviendas que estén en riesgo, y mejorar la zona, pero no sobre la base de este urbanismo de buldócer y de tierra arrasada. Aquí lo que van a hacer es echar un buldócer para tumbar no sé cuantas manzanas de construcciones, lo que urbanísticamente, arquitectónicamente, es un adefesio. ¡Un adefesio urbanístico, y en pleno siglo XXI! Es una propuesta como del siglo XIX, y puede sonar exagerado, pero me recuerda a Nerón quemando a Roma, un urbanismo que en ese siglo estaba perfecto, pero no hoy, en pleno año 2009 y en Manizales, una ciudad que se precia de ser civilizada y que sin duda lo es, y de gente buenísima. Yo por supuesto no puedo compartir ese tipo de lógicas.

Estoy a favor, señor viceministro, de que atendamos todos los problemas de riesgo que haya allí, pero no con discursitos ideológicos, porque las casas son de bahareque y están en riesgo, pura basura. Soy especialista en el tema del bahareque, y en Manizales hay especialistas por cantidades en el tema. Pregunten en la Universidad Nacional, en arquitectura o en ingeniería civil, si es verdad que hay que tumbar todas las casas de bahareque. Basura. Miremos cuáles son las que están en riesgo, y de qué tipo. Que eso que en ninguna casa el riesgo es mitigable, tampoco se lo creo, me da pena. Si algo se ha hecho en Manizales y en Caldas es mitigar riesgos. Salamina iba a desaparecer hace cincuenta años y ahí está sostenida por trabajos ingenieriles que se han hecho. Esta es una zona donde hay problemas de riesgo y de deslizamiento desde la década del diez del siglo XX, lo expliqué en un libro mío sobre la historia de Manizales. Entonces, analicemos con detalle si esta sí, si esta no, qué le hacemos a esta, qué le hacemos a esta otra, cuidando lo que tenemos. Protejamos lo que tenemos. Esto no pueden ser los negocios de cuatro constructores, los que iluminen el camino, ni los deseos de unos cuantos funcionarios interesados en inaugurar obras relucientes. Es un debate que se debiera hacer con todo rigor.

Que esta es una zona deprimida y con mucha gente pobre y con los problemas que hay en las plazas de mercado y las galerías en Colombia, sí. Pero eso tampoco es un crimen. Los que conocemos el mundo lo sabemos. Delante del parlamento suizo, en Berna, queda una venta ambulante, en todo el parque de enfrente. El mercado de los italianos en Boston es un mercado ambulante. El principal mercado de Barcelona queda sobre Las Ramblas. Entonces aquí nos inventamos el cuento de que donde haya una papaya hay que montarle como un consejo de guerra y perseguir al propietario, porque aquí somos muy modernos y muy desarrollados, y a ver cómo se esconde a los pobres y se los saca de todas partes. Este es un debate de fondo. La civilización no es perseguir pobres, la civilización no es arrasar plazas de mercado, la civilización no es ni siquiera sacar las terminales de transporte del centro de la ciudad. La gran estación de Nueva York queda en pleno Manhattan. Entonces aquí nos parece una genialidad echar diez kilómetros afuera una terminal de transporte que les servía muy bien a los manizaleños, solo para complicarle la vida a la gente y para hacer otro negocio de construcción.

Hay mucha tela qué cortar en Manizales sobre los desarrollos de los últimos años. Se inventaron otra genialidad, que Manizales va a tener, como sistema de transporte masivo, un cable aéreo. Inconcebible. Ojalá me equivoque, pero creo que vamos para un desastre con ese proyecto. Complicándole la vida a la gente, encareciéndole la vida, haciéndoles más largos los recorridos. Un progreso bastante mal entendido.

Mejoremos esta zona todo lo que podamos. Muchas iniciativas se pueden hacer ahí, intervenciones puntuales y demás. Que se quiere estimular el negocio de la construcción y otros negocios, muy bien, que se estimulen, no lo discuto. Yo soy arquitecto. Sé que es un sector económicamente importante, pero, hagámoslo bien, no así.

Hagamos cosas sí, pero no así. No de estas, que no resisten un análisis técnico cuidadoso, respetuoso, democrático, porque este es también un problema de la democracia, manizaleños y colombianos. La democracia no es solo echar un voto en una urna. Les voy a decir algo, señor alcalde y viceministro. Ustedes podrán hacer de San José una zona reluciente, porque estoy seguro de que in pectore se proponen sacar también la galería. Este proyecto empieza aquí y nadie sabe dónde termina. Y ustedes podrán volverlo de estrato cinco o seis, pero no se metan el cuento de que los pobres van a desaparecer de la ciudad. Esos pobres que ustedes van a expulsar de ahí se van para otro lado, porque qué más hacen. ¿Qué es lo que estamos viviendo aquí en el parque Tercer Milenio? Llega el doctor Peñalosa y tumba no sé cuantas casas, ¿y qué pasó con los pobres, se acabaron? No, no se acabaron. Y qué pasó con esos ciudadanos que vivían en tan terribles condiciones de vida en lo que llamaban la Calle del Cartucho, ¿se acabaron? No, por ahí están, en otro sitio. Tampoco nos echen ese cuento, que también está claro por lo menos desde el siglo XIX.

El proyecto no toma una sola determinación para cambiarles de verdad las condiciones de vida a esas gentes. Determinaciones estructurales. ¿Este proyecto apunta a que esos compatriotas tengan empleo de verdad para que dejen de ser pobres y puedan vivir distinto? Por supuesto que no. El solo hecho de que la zona cambie de estrato saca a los pobres. O cómo hace un pobre, de estrato uno o dos, para pagar tarifas de estrato cuatro o cinco o seis o siquiera de tres, si ustedes además le están quitando los subsidios. Hasta eso los saca. También los saca el impuesto predial, en permanente aumento. Todo los saca. Y ustedes no intentan ni siquiera morigerar las cargas. Entonces mi llamado muy cordial al Ministerio y a la Alcaldía de Manizales es a que replanteen por completo ese proyecto, por completo. Obremos con sensatez, señores, analizando los detalles y no a punta de ideología.

Le cuento algo, señor viceministro. Hay gente en Manizales que está bregando a hacer esta operación tan bárbara desde hace por lo menos cuarenta años. Es una especie de obsesión con los de San José. Hay que sacarlos, hay que sacarlos, hay que sacarlos. Nadie hasta ahora se había atrevido. No me parece tampoco una curiosidad que se atrevan en el gobierno del doctor Uribe. En este gobierno se están atreviendo a lo que no se habían atrevido nunca antes. Aquí había ciertos valores como el del respeto, el de cierta lógica democrática, el de una cierta prudencia del qué dirá la gente. Ahora ¡todo vale! Con Uribe, la plutocracia anda al galope. El cuarto de hora hay que aprovecharlo. Pesquemos rápido, dirán, no sea que se nos vaya el doctor Uribe y se nos embolaten los negocios.

Repito, no me opongo a que se atiendan las zonas de riesgo, no me opongo a que se mejore urbanísticamente la zona todo lo que se pueda. No me opongo a que se estimule el negocio de la construcción o la actividad constructora. Pero no así, señor viceministro.

Réplica a las intervenciones del alcalde y el viceministro

Cuando en algún debate pasado afirmé que el gobierno ofrecía diez huevos, ponía uno y cacareaba 50, tenía que ver con la política de vivienda, viceministro. Todos sabemos que el gobierno está muy por debajo de las metas fijadas. También dije en esos días, ante el ministro Juan Lozano, que me parecía inaudito que 400 mil subsidios de cien mil pesos para legalización de títulos se les sumaran a otros subsidios de millones de pesos para juntar los 800 mil del plan de vivienda que se le presenta a la prensa. A mí ese tipo de trucos me molesta. Ahí es cuando digo que ofrecen diez, ponen uno y cacarean cien.

Cuando mencioné aquí diez mil millones de pesos de aportes hechos por el gobierno nacional para el proyecto de San José, lo hice siguiendo lo que usted me dijo, viceministro (Lee). Si usted me da un dato que no es y usted lo rectifica, no tengo inconveniente en aceptar su rectificación. Pero yo me limité a usar el dato que usted me dio.

Yo no he negado nunca que en San José y en muchos otros sitios de la ciudad haya problemas. Manizales es una ciudad llena de problemas. De entrada, ahí no está sino la mitad de las viviendas en riesgo de la ciudad, y usted lo sabe, alcalde. Con un agravante, y es que la gente sigue ocupando zonas de riesgo, porque es tal la miseria y tan evidente la falta de atención, que el problema no se logra siquiera contener. Se erradican unos barrios, pero vuelve y aparece el lío en otra parte, como creo que va a pasar también aquí. Buena parte de las familias a las que van a sacar de San José terminarán ocupando zonas de ladera en condiciones supremamente difíciles, porque no comparto la tesis de que con un plan de urbanismo se resuelven los problemas sociales de Manizales.

Lamento que las fotos presentadas por el alcalde solo hayan hecho referencia a esta zona de aquí (la Ladera Norte). Porque en estos otros sectores hay una gran cantidad de casas muy bien construidas y que no tienen problemas. Si las fotos las hubiera traído yo, habría demostrado lo contrario. Aquí hay dos zonas distintas (señala en el mapa). E incluso no es lo misma esta zona, a la que llamamos el Plan de la Avanzada, que esta de aquí. El análisis que estamos adelantando debería hacerse detalle por detalle y no del tipo de urbanismo del buldócer, en el que yo tumbo todo y después voy mirando. El urbanismo contemporáneo y civilizado exige estudiar con detenimiento qué se hace, una cosa en una esquina y otra en la siguiente, porque las necesidades son distintas.

Insisto en que el macroproyecto tiene origen en el Plan Nacional de Desarrollo, que no se propone atender problemas de riesgo sino generar suelo para negocios de construcción. No es verdad que en Manizales no haya suelo, viceministro. No es verdad que en el país no haya suelo. Lo que pasa es que lo tienen acaparado los especuladores y no lo sueltan. Por eso es tan absurdo que para conseguir suelo urbanizable en Manizales haya que arrasar 233 manzanas. No, hay cantidades de tierra en Manizales que se podrían urbanizar para proyectos de vivienda de interés social, pero que están en poder de los especuladores. ¿Cuál es el encanto de la Comuna San José? Que la Alcaldía va a coger a un número enorme de pequeños propietarios, les quita la tierra a precio de quema y hace con ella un proyecto de especulación vendiéndola más cara. ¿Por qué no le hace usted, alcalde, ese mismo plan a otros que tienen en la ciudad lotes de engorde y les compra la tierra bien barata para viviendas de interés social? ¿Por qué lanzarse sobre Pedro Pérez, dueño de esta casa de aquí, para quitársela a precio de quema y no sobre otra gente en otros barrios? Toda la propaganda del proyecto se va montando sobre cuentos y hacen como una camándula de cuentos, para sacar conclusiones falsas.

No es cierto que todas las casas de la Ladera Norte estén en riesgo. Usted me certifica, viceministro, tomando datos de la ciudad, que están en riesgo, no 1.660, como dijo el alcalde, sino 961, o sea, el 65 por ciento. Piensan tumbar 300 casas que no presentan riesgo ninguno, suponiendo que todas las demás sí haya que tumbarlas, que es otra discusión.

El otro hecho sobre el que insiste el alcalde es el eje de esta discusión. Cierto, la pobreza en el área es inmensa. Es una zona llena de pobres, pero donde hay también actividades económicas de capas medias y personas acomodadas. Hay negocios, servicios, talleres. Y muchos pobres. Aquí en la ladera norte, el 51 por ciento son de estrato uno y el 40 por ciento, de estrato dos, y este es el problema, alcalde. El plan que ustedes están montando no atiende esta realidad, esa es mi teoría. Si el municipio interviniera a los estratos cinco y seis probablemente no habría problema, porque es gente que vuelve y compra un buen apartamento. Pero no es lo que va a suceder aquí.

Dijo el viceministro, y ojo con el dato, que en Bogotá hay 80 mil subsidios de vivienda que nadie toma. Cómo será la pobreza de la gente que no hay quién tome esos 80 mil subsidios, en parte porque les venden muy cara la tierra, como va a ocurrir en San José, donde va a haber un proceso de especulación con el suelo urbano, y también porque la gente es tan pobre que no puede acceder a un préstamo bancario. O me a decir usted, alcalde, que a estas gentes de la Ladera Norte van a correr a prestarles plata las corporaciones de ahorro y vivienda.

En tono despectivo se afirmó aquí, y se lo oí decir al senador Sierra y al alcalde, que el 60 por ciento son inquilinos. Es una realidad y yo pregunto, ¿qué se va a hacer con los inquilinos? Porque son inquilinos ¿no importa? Precisamente porque son inquilinos es que hay un problema social que debe atenderse. Y no le puedo dejar pasar, señor alcalde, las veces en que usted hizo referencia a las casas humildes de estas personas llamándolas “ratoneras”. Le pido el favor de no utilizar más ese término. Es gente muy pobre que vive en condiciones tremendamente duras, pero calificarles de ratoneras sus hogares, tan respetables como la casa de dos mil o tres mil metros cuadrados, me parece absolutamente inaceptable, y menos dicho ante las cámaras de la televisión. Es el tipo de durezas por las que usted y yo tenemos un pleito, alcalde. Son problemas de las sensibilidades, a los que usted en algún momento le agregó una frase, que “aquí algunos tenían que sufrir por causa natural del proyecto”. Ahí está el punto, alcalde. Esa es la discusión que tenemos. A algunos les parece natural que la gente sufra cuando se acomete un macroproyecto y otros pensamos que las cosas se deberían manejar con sensatez.

Usted hace un discurso muy entonado, alcalde, para intentar demostrarnos que el propio proyecto va a resolver el problema social de estos miles de compatriotas. Le quiero contar algo que tal vez usted no sepa. El mundo lleva por lo menos dos o tres siglos soportando teorías descabelladas según las cuales el problema social se arregla a punta de urbanismo. Fueron los falansterios, que recuerdan a Robert Owen y a Charles Fourier. Esa es una teoría caduca. Pensar que los problemas sociales de desempleo, de pobreza, de malos salarios se van a resolver haciendo casas o edificios es una concepción del siglo XIX ya refutada por los hechos. Hoy casi nadie la defiende. Aquí hubo una versión moderna, del doctor Misael Pastrana, llamada las Cuatro Estrategias, la que nos trajo las upac. También nos echaron el mismo cuento, que la construcción, que la vivienda, que la renovación urbana, en un carrusel de euforias, y no faltó el alelado que saltó a decir que era la maravilla, ¿por qué se habían demorado tanto ustedes en resolvernos la pobreza? Lamento decirles, y por ahí empecé mi intervención, que no es así. Hay que atender los problemas sociales y económicos para que se arreglen. Usted, alcalde, se ufanó por ejemplo de unos call center que van a instalar ahí, y usted sabe muy bien que los habitantes de la Ladera Norte y en parte también los de este sector no funcionan en un call center. ¿Cómo me va a decir usted que personas de estratos uno y dos son las que van a trabajar en los call center? No es realista y no resiste análisis. Esos cuentos yo no me los como. A mí nadie me ha demostrado que esas gentes que van a sacar de ahí van a poder vivir en el mismo sitio y no encuentro nada en la concepción que apunte a eso, porque la política de ustedes no es regalarle a la gente la plusvalía, el mayor encarecimiento de los lotes, sino utilizarla para su propio beneficio. No encuentro hechos que me permitan deducir que ahí se va a quedar la gente, porque, entre otras cosas, alcalde, eso no ha sucedido en ninguna parte del mundo.

Hice alguna referencia a la terminal de transporte y usted, alcalde, la cogió por donde no era. Afirmé que al sacar la terminal de transporte, la zona se descongestionó y eso le quitó necesidad a esta vía, la Avenida Colón. Ahora, que el transporte en Manizales se va abaratar, eso también lo quiero ver, porque ese mismo cuento nos lo echaron en Transmilenio, y las cifren nos dicen lo contrario. Parte del lío que tenemos con estos proyectos es que cuando llega la hora de tumbar las casas, pintan pajaritos de oro y todo es perfecto y nadie va a sufrir. Y cuando llega la hora de la cruda realidad, entonces, como lo dijo el señor alcalde, algunos tendrán que sufrir como consecuencia natural del proyecto. Y agregó, en tono algo desabrochado: es que esto es un negocio. Es que aquí nadie funciona por la bandera y por la patria, sino que la cosa es con billete, ¡con billete! Eso me preocupa todavía más, alcalde, y me permite asegurar que el proyecto no va a terminar bien. Ahora, que se van a ganar unos pesos con edificaciones de estrato cinco e incluso de estrato seis, de eso no me cabe la menor duda. Pero no es lo que estoy discutiendo.

Lo de la vía. No sé por qué insisten en discutirme el punto. Vamos a suponer, senador Sierra, en gracia de discusión, que de verdad la vía se necesita desde este punto hasta este otro. No lo creo, pero supongamos que sí. Por qué entonces no hacen una sola vía de dos calzadas, y no un par vial con tres carriles de lado y lado. No boten la platica. Esa misma vía que a ustedes les va a costar 90 mil millones de pesos se puede hacer con 30 mil. ¿Por qué hacen el adefesio? Porque tienen que justificar de alguna manera tumbar las casas, así sean de material, nuevas, sismorresistentes y sin ningún problema. Les sugiero una vía que no sea un par vial, es más, la empezaron a hacer una vez. Se llamaba la Avenida Colón. No les voy a negar que el proyecto en las fotos se ve bonito, pero aquí estamos discutiendo cosas distintas.

Insisto en mi punto de vista. Lo que va a haber es un desalojo bárbaro de una cantidad de pobres y capas medias, gente que va a sufrir más de lo que hoy ya sufre. Van a perder su localización en el centro de la ciudad, algo muy grave para una persona de estrato uno o dos. Y si se mueven para el barrio Los Agustinos (vecino de la zona afectada), va a haber un alza en los arriendos y otros problemas de rebote supremamente complicados. Veo además que vienen por la galería. Todos, hechos gravísimos que, en la lógica mercantilista de los constructores, no ameritan discusión. Entiendo que haya constructores en Manizales que no ven la hora de que les dejen el sector sin nada, plano y con un solo dueño, el municipio. ¡El sueño de un constructor! Pero eso socialmente hablando no es correcto.

Y estoy seguro de que numerosas familias van a buscar uno de los muchos recodos que hay en Manizales para montar sus casas en condiciones aún más difíciles, porque no encuentran otra solución. Les quiero insistir. Esta gente pobre a la que aquí nos mostraron en tono despectivo, durmiendo en el suelo, no es que lo haga por capricho. Es el establecimiento del que usted ha disfrutado tanto, señor alcalde, el que la tiene así. Y lo que ustedes están proponiendo no les resuelve el problema a esos compatriotas. No me lo han demostrado. La lógica con la que está concebido el proyecto no apunta a eso. Ya se ha vivido, y no solo en Ciudad Victoria, sino también aquí en Bogotá. El doctor Peñalosa sacó no sé cuantas personas para hacer el Parque del Tercer Milenio. Y el caso más dramático fue el de las personas que vivían en la drogadicción. Y yo les pregunto, ¿se acabaron esas personas? No, están en otros sitios. Ahora, los especuladores se van a ganar también ahí un billete largo, como se dice coloquialmente. Y van a tumbar otras muchas casas con el proyecto de Ciudad Salud, pero tampoco eso resuelve el problema. Ustedes están actuando con la lógica de mover plata. Ahí se mueve plata y se hacen negocios, pero al costo de un sufrimiento extremo para un número muy grande de colombianos a los que no deberían tratar de esa manera.

Busquemos que la economía de la ciudad funcione mejor, pero no a un costo tan bárbaro, con consecuencias que se van a sentir, de rebote, incluso en los estratos tres y cuatro.

Chris Masters - 2010-03-09 22:21:52

Muy buen articulo...se nota que la persona quien lo escribio se preocupa bastante por las problematicas sociales. Sin embargo, se debe destacar que: ¡DEBEMOS PROGRESAR, URBANIZAR, MEJORAR, MODERNIZAR! Debemos convertir a Manizales en una ciudad visualmente espectacular. Por lo tanto, es un proyecto maravilloso para modernizar y otorgar lujo a la ciudad. Fuera de esto, la comuna de San Jose es un sector bastante degradante el cual le da muy mal aspecto a la ciudad, aparte de que es considerado de alta peligrosidad ya que gran parte de las personas que deambulan por alli son en su mayoria delincuentes de la peor calaña. PERFECTA LA IDEA DE REMOVER TAL COMUNA!

Observador del Acontecer Nacional - 2009-09-10 05:07:33

"Ustedes están actuando con la lógica de mover plata. Ahí se mueve plata y se hacen negocios, pero al costo de un sufrimiento extremo para un número muy grande de colombianos a los que no deberían tratar de esa manera."

Los ricos no aprenden de la experiencia ajena. Su voracidad los lleva a maltratar a media humanidad, en nombre del "desarrollo", que es llana y lisamente desarrollismo, sin que se percaten de que están cabando su propia tumba, tal como lo muestra la actual crisis financiera mundial. Es la contradicción fundamental del capitalismo: la super explotación a la que someten a los trabajadores negándoles un salario digno, la pauperización progresiva de las capas medias bajo el imperio de la usura y la especulación propios del capitalismo salvaje y las condiciones miserables de vida a las que someten a la pobrecía, conducen a lo mismo: al colapso de la economía porque la gente termina sin capacidad de compra y las mercancias se enmohecen en las bodegas, y vienen las socorridas crisis con parálisis de la producción, los despidos masivos, el incremento del desempleo, la inflación, la desaceleración, la desflación...y de crisis en crisis hasta hacerse una necesidad histórica el cambio del sistema de roducción y del consabido modelo económico.

En Colombia la plutocracia se muestra "sorda ciega y muda" ante el drama humano que significa el 70% de pobres arrumados en los cordones de miseria que bordean las ciudades y en el campo, por supuesto. Y esta inequidad social las masas populares que la sufren la resolverán de manera revolucionaria. Hasta ahora el régimen mantiene la "cohesión social", o mas propiamente el control social, a base de represión y de subsidios, en desmedro del potencial productivo de nuestro pueblo. Pero ninguna sociedad funciona así de manera indefinida y la oligarquía tarde que temprano será víctima de su propio invento. Así que senador Robledo, sus advertencias caen en los oidos sordos de la clase dominante, enloquecida por el afán de lucro y de ganancia que los mueve, ajena a toda sensibilidad social. Pronto advertirán que su mundo basado en la explotación y la injusticia se les derrumba como un castillo de naipe. Entonces pensarán, el senador Robledo nos los advirtió hasta la saciedad, pero ya será demasiado tarde.

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