Inicio > Bitácoras > José Fernando Ocampo > Eduardo Galeano, otra visión. Nota disidente sobre "Las venas abiertas de América (...)

Eduardo Galeano, otra visión. Nota disidente sobre "Las venas abiertas de América Latina"

José Fernando Ocampo T., Bogotá, abril 14 de 2015

Leí por primera vez Las venas abiertas de América Latina de Galeano en Estados Unidos en plena guerra de Vietnam, cuando la juventud estadounidense se rebelaba contra su gobierno. Tomaba un curso sobre América Latina con el profesor Dale Johnson en la Universidad de California. Me impactó. Me alimentó una posición antiestadounidense. En las universidades americanas se leía marxismo, estaban de moda Althusser, Poulantzas, Deutscsher, Mandel, Sweezy, Harnecker. Participé en la manifestación contra la guerra en Vietnam de más de cien mil personas en San Francisco. El profesor Johnson nos puso a leer a Galeano que acababa de aparecer en su primera edición para sacarme de estos marxistas teóricos que no llegaban a una teoría del imperialismo.

Volví a leerlo en Medellín dos años después, en la Universidad de Antioquia, donde acababa de entrar de profesor. Había venido estudiando la historia de Colombia con la de América Latina porque me convencí que la ciencia política en pura teoría no llegaba a nuestra realidad política concreta. Fue cuando conocí a Francisco Mosquera fundador del MOIR. Entonces me revolvió las venas abiertas de Galeano. Mosquera me dio una visión de la historia latinoamericana y colombiana que reñía por completo con la de Galeano.

Las Venas abiertas iban desde el descubrimiento, la conquista, la colonia, la independencia, hasta el siglo XX. Estados Unidos aparecía en el siglo diecinueve como imperialista. En otras palabras, Estados Unidos siempre había sido imperialista en la concepción de Galeano, una vez lograda su independencia de Inglaterra. Su carácter imperialista se había impuesto sobre América Latina desde la declaración de Monroe de “América para los americanos”. Pero la concepción de Galeano sobre el imperialismo nada tenía que ver con la concepción marxista que había desarrollado Lenin de que el capitalismo de libre competencia de los siglos XVIII y XIX había dado origen al colonialismo pero no al imperialismo. Tanto uno como otro era dominación, pero uno era dominación directa y el otro era dominación indirecta. No era cualquier diferencia semántica. No. La dominación colonial se basaba en la invasión militar y la dominación imperialista se basaba en el dominio del capital financiero. Esto fue lo que no entendió nunca Galeano, que el siglo XIX no era el siglo XX.

A Galeano lo que lo enfurecía era la posición imperialista de Estados Unidos sobre América Latina. Pero lo que no captaba era la historia del país norteamericano. No era lo mismo Estados Unidos en el siglo diecinueve que en el siglo veinte. La consigna del presidente Monroe de “América para los americanos” lo que defendía era el continente todo del colonialismo europeo, fuera inglés, francés, holandés, español o portugués. Monroe avizoró la intención europea de la reconquista colonial de la llamada Santa Alianza. Ninguno de esos países era imperialista, es decir, no se basaban para su dominación de otros países en el capital financiero que no había surgido todavía en la historia. Las economías europeas más avanzadas se constituían en el capital industrial y comercial, así sus experiencias coloniales se hubieran originado en las excursiones de los “descubrimientos” de la tierra. Su dominación era de las armas, no de la exportación de los capitales. Estados Unidos se había erigido en vanguardia de la lucha contra ese colonialismo una vez hubo derrotado a los ingleses.

Galeano no distingue esa historia. Las venas de América se habían cerrado a las invasiones con la lucha de independencia. Washington, Bolívar, Hidalgo, San Martín, O’Higgins derrotaron el colonialismo europeo. Europa no logró reconquistarla. Por eso el siglo XIX es un siglo independiente en América, a pesar de los intentos de la Santa Alianza. No hubo “dependencia”. Estados Unidos tuvo que dedicarse a la guerra civil interna que no le dejó posibilidad de expandir su capital, su industria o su comercio. Abraham Lincoln ni fue colonialista ni imperialista, fue un demócrata revolucionario. Su país estaba enfrascado en su lucha contra la esclavitud. Por eso los “dependentistas” que se pusieron de moda en la década del sesenta del siglo pasado se equivocaron y con ellos Galeano.

La historia de América Latina de Galeano no es la historia de este continente. El Moir tuvo que adentrarse en la historia de Colombia y del continente para clarificar una influencia perjudicial de Galeano en la izquierda del país. Mosquera dedicó gran parte de su trabajo político a clarificar esta historia y nos legó esa tarea de continuar su estudio. La historia de Galeano no fue la que estudiamos y la que aprendimos con Mosquera. Por esta razón no estoy de acuerdo con Galeano. Tenerlo en cuenta, entonces, ha sido importante para reconstruir la historia de la lucha democrática en el continente y en este país y clarificar la verdadera dominación imperialista sobre el continente.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
Siga a Jorge Enrique Robledo en Twitter
  • Imágenes
  • Videos
  • Audios
  • Todas
  • Todos
  • Todos

  • Suscríbase a la lista del PDA-MOIR

    Comunidades del MOIR

    POR LA SOBERANIA, EL TRABAJO Y LA PRODUCCION ¡RESISTENCIA CIVIL!
    Sede Nacional : Carrera 24 No. 27-25 Bogotá Colombia - Teléfono: (57 1) 245 7126.

    Seguir la vida del sitio