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El Polo en el Congreso: ¿línea Clara o línea Robledo?

Entrevista de María Isabel Rueda, El Tiempo, julio 21 de 2014

El senador Jorge E. Robledo habla de qué tan averiadas quedaron sus diferencias con Clara López.

¿Era tan absurdo que el uribismo lo propusiera como presidente del senado?

Esa idea no se me consultó; me enteré por los medios de comunicación, y realmente no tuve interés en aspirar a ese cargo. Prefiero estar suelto. Además, en las condiciones del país, eso habría mandado un mensaje que ni el Polo ni yo nos podemos permitir.

Le hago un augurio. A la bancada del Polo la veo en muchas alianzas temáticas con el uribismo en el Congreso en ejercicio de la oposición…

Puede suceder. Se hicieron con el liberalismo contra Uribe. Pero el Polo no se aliará en términos generales con el Centro Democrático. Nuestras distancias con el uribismo son casi iguales a las que tenemos con el santismo. Los consideramos parte de la derecha colombiana.

¿Cómo ve esa mezcolanza de los ‘verdes’? ¿Los ve aliados con el Polo?

Veo una gran confusión; no se sabe quiénes están ahí ni cuáles son sus ideas. Ojalá entraran a la oposición. En Colombia no hay una oposición fuerte, y buena parte de la profunda corrupción nacional tiene que ver con eso, porque así la impunidad está garantizada.

Prácticamente con excepción suya y de una pequeña facción del Polo, toda la izquierda colombiana, con sus vertientes, apoyó la reelección del Presidente por la paz…

Sobre lo que usted llama la “pequeña facción del Polo” hay una confusión. Cuando este tema se trató en el comité ejecutivo del Polo, la inmensa mayoría de quienes podíamos votar en esa reunión nos pronunciamos en contra de hacerlo por Santos o por Zuluaga.

Pero la presidenta del partido es Clara López, y ella sí apoyó al Presidente… ¿Eso no influirá en las relaciones del Polo con el Gobierno en el nuevo Congreso?

El Polo, en una actitud cordial hacia Clara, aceptó la idea del voto de conciencia, para que ella pudiera votar por Santos. Pero no porque esa fuera la posición de la mayoría del partido. Por eso, el respaldo de Clara al presidente Santos fue absolutamente personal. El Polo está en oposición a Santos como una determinación unánime del comité ejecutivo de ese mismo día, y la mayoría de los dirigentes polistas no votamos por Santos.

Pero a usted le dieron una ‘palera’ desde la izquierda, por haber dicho que no apoyaba al presidente Santos ni siquiera por el proceso de paz…

Buena parte de los que me matonearon –porque hubo matoneo– no eran de izquierda, sino de los llamados ‘intelectuales’, que en realidad muchos son de derecha pero que aparecen como de izquierda. Aunque también hubo gente de izquierda, es verdad que no estuvieron de acuerdo con mi posición. Pero no se imagina la solidaridad y el cariño que también he recibido. Ahora: 600.000 colombianos votaron en blanco, y hubo 400.000 votos nulos, más parte de la mayor abstención, que interpreto como un voto de protesta. Luego, tampoco estuve tan solo. ¡Y contra todos los poderes!

La académica de izquierda y columnista Cristina de la Torre llegó a calificar su posición de una “pifia histórica”…

Más bien fue un acierto histórico. A mi juicio, quienes respaldaron a Santos, así fuera solo con el argumento de la paz y del antiuribismo, de todos modos se equivocaron. Es cierto que el Polo dejó abierta esa posibilidad. Pero se terminó enviando un mensaje confuso. Nosotros somos una opción distinta, de verdad, a Santos y a Uribe. No es bueno decir eso por todas partes y terminar haciendo lo contrario.

¿Es un ‘vainazo’ contra la presidenta del Polo?

Ella cometió dos equivocaciones. Una fue votar por Santos, pero, bueno, eso lo aceptó el Polo; la otra fue la forma como lo respaldó, que fue terrible.

¿Por qué terrible?

Primero, porque transmitió la idea de que ese era un voto institucional, de partido, y no lo era; fue un voto personal. Segundo, ella sacó una propaganda en la televisión y en hojas volantes llamando a votar por Santos, por “un sistema de salud más humano y eficiente”, por “un nuevo desarrollo del campo”, por “el pleno empleo”, como si el programa de Santos fuera el del Polo.

¿Por eso publicó una carta abierta contra Clara en la prensa en plena campaña?

La primera carta que se le envió a Clara controvirtiendo su posición no fue mía, sino de la mayoría de lo que se conoce como el Polo social, el sector de Clara dentro del Polo: Carlos Bula, Wilson Borja, Alba Luz Pinilla, Lilia Avella… Pero cuando nos empiezan a llegar protestas de toda Colombia, porque Clara sale con Santos con los brazos alzados y camisas amarillas, no tuvimos otra opción que decirle al país que esa era una posición personal de ella y que estaba por fuera de lo acordado.

¿No reconoce que quizás por eso a ella le fue muy bien en las elecciones?

En la carta que publiqué en EL TIEMPO dirigida a Clara, que espero haya sido amable y cumpliendo con las normas de la cortesía, pero directa, empiezo reconociendo que le fue muy bien en las elecciones. Fue el esfuerzo de ella, claro, pero también de todo un partido, de mucha gente, que no podemos desconocer.

¿Esto puede producir una división en el Polo?

Espero que no.

Hasta ahora, Clara no ha aceptado cargo en el Gobierno. ¿Pero si lo hace, o se deja ayudar para la alcaldía?

Ojalá no vaya a cometer ese error. Sería muy grave. Precisemos esto: ella estuvo en la reunión del Polo donde por unanimidad se decidió que “somos y seremos oposición” a Santos, y ha dicho que no participará en el Gobierno.

¿Y si algún polista aparece en el gobierno Santos?

Espero que Santos no le sonsaque dirigentes al Polo. Y el que se deje se pone por fuera del Polo.

¿No será que Clara López se aburrió de no tener opción de poder y es la que le está abriendo la gobernabilidad al Polo?

El Polo tiene pendiente hacer un balance de lo que pasó en las elecciones, en el entendido de que sus determinaciones, y así está en los estatutos, las toma el comité ejecutivo o la junta nacional.

¿Una especie de golpe a Clara?

No. Así ha sido siempre, según los estatutos.

Pero Clara terminó haciendo lo que ella quería.

Si hace lo que ella quiere sin consultar con el Polo, no está procediendo de acuerdo con los estatutos. Espero que el Polo siga unido en torno a que somos la oposición a Santos. Y a que la vamos a ejercer de verdad, como lo hemos hecho estos cuatro años.

Quién va a mandar la parada del Polo en el Congreso: ¿Clara, como presidenta en su línea de acercamientos con el Gobierno, o usted como senador en la oposición radical?

Las bancadas de Senado y Cámara del Polo, por consenso, respaldamos la decisión del partido de ser oposición al Gobierno. Nos opondremos a Santos II con los mismos criterios con los que controvertimos a Santos I, pues son lo mismo. Haremos una oposición de principios y argumentada, que le dirá pan al pan y vino al vino, porque tenemos una idea de país distinta a la neoliberal. Voy a ser inmodesto: el trabajo del Polo en el Congreso ha sido ejemplar, si se piensa en un partido de izquierda, claro.

¿No le dará remordimiento histórico por no haber apoyado al Presidente en un momento tan crucial? Tampoco apoyó la ley de víctimas y tierras…

Pero la vida le dio la razón al Polo. Salió mal la ley de restitución de tierras. No han llegado a mil restituciones, de 160.000 mil prometidas. Tampoco comparto la tesis de que, porque hay proceso de paz, con todo lo importante que es, se puede pasar por encima de los demás asuntos de la vida nacional. Yo no puedo decirles a los campesinos que como va a haber proceso de paz que se olviden de los TLC, que como va a haber proceso de paz, que los colombianos se olviden de las EPS. Quieren usar la paz como cortina de humo para tapar los demás problemas.

¿Usted no le reconoce absolutamente nada al Presidente? El 70 por ciento del país lo está apoyando…

Creo que ese porcentaje de apoyo es jalado por la Selección Colombia. Pero así Santos acierte en el proceso de paz, proceso que, repito, respaldamos, eso no es suficiente para volvernos santistas. Él representa unos intereses de lógica plutocrática y nosotros, unos democráticos.

¿Su actitud de no respaldar el esfuerzo de paz de Santos no fue bastante sectaria?

No. Sí respaldamos el proceso de paz, y damos razones coherentes para eso y para lo que rechazamos. Pero a propósito, por Uribe se enloqueció de sectarismo parte del país.

¿Está hablando de los uribistas o de los antiuribistas?

De los dos tipos. Hay una especie de enfermedad de prouribismo y de antiuribismo. Yo fui y soy fuerte contradictor de Uribe, pero espero no estar de siquiatra (risas).

De usted dicen que solo acepta las convergencias cuando son alrededor de su partido, el Moir…

Eso es contrario a los hechos. Me la jugué por Carlos Gaviria, que nunca ha sido del Moir. Por Petro, que nunca fue del Moir. Clara López tampoco lo ha sido y nadie la ha respaldado más que yo. Llevo 4 años cargándole el maletín. Renuncié a mi precandidatura presidencial en beneficio de ella y sin una sola condición. En las dignidades agrarias estamos los del Moir con el resto del Polo, pero ahí hay de todo: hasta uribistas y santistas.

‘Semana’ dice que a partir de las últimas elecciones, Santos representa a la nueva izquierda colombiana…

Muy vivos los de Semana (risas). Cayeron hasta en la falacia de presentarnos a Santos, que es el principal jefe de la derecha en Colombia, como el jefe de la izquierda, dizque porque está haciendo un proceso de paz. Pues resulta que las derechas del mundo también han firmado procesos de paz.

¿Qué tan definitiva fue la izquierda en la elección de Santos?

Más decisoria fue la derecha. Sin Gerlein, Roy, el Partido Conservador, ‘la U’, Cambio, el Pin y el liberalismo, no hubiera ganado. Con el cuento de que la izquierda fue decisiva andan con la astucia de que Santos es el jefe de la “nueva izquierda”…

¿Y qué piensa sobre la teoría de que nace una nueva derecha con Uribe, con Zuluaga, con Marta Lucía?

Es parte de la misma derecha que ha gobernado al país toda la vida, pero con la viveza de no proclamarse de derecha. Los de izquierda decimos: sí somos de izquierda y por eso a veces nos toca responder por cosas con las que no estamos de acuerdo. Pero la derecha se las ha ingeniado para tener como cinco o seis partidos y no responder por ninguno, porque es la manera de camuflarse. Es obvio que Santos, Gaviria, Samper, Pastrana y Uribe son la derecha de Colombia. Estoy por escribir un artículo que se va a llamar ‘¿No existe la derecha en Colombia?’, porque aquí nadie es de derecha.

¡Ni yo! (risas).

¡Ni usted! (risas).

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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