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El Polo está en la oposición porque el actual gobierno es el continuismo del anterior

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate al ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, sobre garantías a la oposición, plenaria del Senado, 17 de agosto de 2010.

La Corte nos dio la razón a quienes sostuvimos que el acuerdo sobre las siete bases militares era inconstitucional. Que se derogue la norma que prohíbe comercializar la leche cruda. Por qué está el Polo en la oposición. Santos es Uribe III, con retoques cosméticos. El gabinete, la Selección Colombia del neoliberalismo. El Polo sí defiende un verdadero proyecto de unidad nacional. La agenda legislativa es retardataria. Mucha gente piensa que hacer oposición es un delito. El Polo no se opone absolutamente a todo. Empresa criminal del DAS contra el Polo. El Polo debe estar en el Consejo Nacional Electoral y regir los organismos de control. Nueve dirigentes del Polo asesinados. Que se respete la institucionalidad del Polo. Si no es para continuar con el tapen tapen, ¿por qué Santos deja a Felipe Muñoz al frente del DAS? El Polo no se va a entregar. Así hubiera garantías políticas democráticas, por causa del régimen plutocrático el Polo también estaría en la oposición.

Antes de entrar en materia, un par de comentarios breves. El primero, regocijarnos de la decisión tomada hoy por la Corte Constitucional de hundir por ilegal y por inconstitucional el famoso acuerdo de las bases gringas, de las siete bases de guerra. Sucedió lo que habíamos advertido aquí en la plenaria y es que el trámite era ilegal, por ser un tratado internacional que tenía que ser tramitado por la Cámara y el Senado. La preocupación que debe de asaltar hoy al gobierno, y el gobierno lo sabe y por eso intentó evadir su paso por el Congreso, es que no hay artículo de la Constitución que les permita hacer lo que quieren hacer. Entonces muy probablemente el santismo va a aprobar el tratado, pero también es bien probable que la Corte Constitucional se lo hunda, porque no hay norma, repito, en la Constitución colombiana que permita a otro país construir instalaciones de guerra en el territorio nacional y mucho menos que soldados extranjeros operen desde aquí.

En segundo término, doctor Benedetti, y aprovechando la presencia en la televisión institucional, un llamado reiterativo que venimos haciendo desde la Comisión Quinta del Senado sobre el tema lechero. Está por entrar en vigencia una resolución que prohíbe el comercio de leche cruda en Colombia, una decisión absolutamente disparatada que podría agravar el caos de la ganadería de leche en Colombia y que arruinaría a miles de compatriotas que hoy comercializan leche cruda y que además dejaría sin la posibilidad de consumir leche, ni hervida –porque así se usa la leche cruda– ni pasteurizada a millones de compatriotas, porque, entre otras cosas, las plantas pasteurizadoras no son capaces de pasteurizar toda la leche que se produce en Colombia. Luego nuevamente les hago un llamado al ministro de la Protección Social y al ministro de Agricultura para que deroguen esa norma absurda, no vayan a meter a este país en un problema social de extrema gravedad.

Entrando ya en materia, senadores y colombianos, este debate que hoy hace el Polo Democrático Alternativo va a desarrollar tres aspectos principales. El primero, para explicarle al país por qué el Polo Democrático Alternativo le declaró la oposición al gobierno del doctor Juan Manuel Santos. El segundo, que se deriva del anterior, por qué no hacemos parte de la llamada unidad nacional, unidad nacional que nosotros, con la franqueza que nos caracteriza, hemos denominado gran manguala. Y en tercer término, señor ministro, vamos a hablar de lo que consideramos son derechos de la oposición, tanto los legales como los más importantes, los derechos políticos, ante todo, el derecho a no ser agredidos y perseguidos como hemos sido de manera brutal por parte del gobierno que afortunadamente terminó el pasado 7 de agosto.

Por qué está el Polo en la oposición  

Empecemos diciendo que el origen de la oposición del Polo al gobierno anterior y al actual tiene que ver con que dolorosamente, para millones de compatriotas, Colombia se ha convertido en un infierno. Si uno compara a Colombia con Francia, con España, con Italia, para poner unos ejemplos, todas comparaciones en el seno del capitalismo, tendremos que coincidir que aquí padecemos niveles de pobreza y desempleo exageradamente más altos. Y aquí aparece entonces la primera pregunta que el Polo le hace al país. ¿Por qué Colombia tiene una economía de mercado con problemas de desempleo y de pobreza infinitamente mayores que los de otras latitudes? ¿Por qué estamos viviendo en un país tan absurdo en el cual sobran hoy seis millones de hectáreas de tierras cultivables que no encuentran cómo aplicarse productivamente? ¿Por qué se han visto forzados a irse a otros países a ganar el sustento cerca de cuatro millones de compatriotas, cuando aquí, en otras condiciones, podríamos verlos empleados y aplicándose productivamente? ¿Por qué se tiene una economía que invita a la inversión extranjera, pero cuando aparecen unos cuantos dólares de más hay una especie de pánico, porque la revaluación destruye la industria y el agro y lo que supuestamente nos iba a salvar se convierte en una gran desgracia?   El debate central que plantea el Polo Democrático Alternativo, y es nuestra primera gran diferencia con el sector que hoy nos gobierna, es que nosotros pensamos que el país está tremendamente mal. Colombia podría ser muchísimo mejor, con un desarrollo bastante mayor, porque posee, colombianos y senadores, las dos riquezas que debe tener una nación para salir adelante, siempre y cuando se la gobierne bien: un territorio inmenso y pletórico de todo tipo de riquezas y un pueblo trabajador, inteligente, creativo como el que más, al que si lo pudiéramos aplicar productivamente, otra sería la historia de esta república.   Aquí hay entonces un debate sobre el modelo económico que ha venido defendiéndose particularmente en los últimos 20 años, desde la administración de César Gaviria, el modelo del neoliberalismo, del libre comercio, del Banco Mundial, del Consenso de Washington, como quieran llamarlo, un modelo que ha generado un desastre. Nosotros estamos proponiendo un modelo diferente, un modelo en el cual haya relaciones con el mundo entero, pero también desarrollo, un modelo económico en el que no tengamos, como hoy, 70 por ciento de los colombianos o en el desempleo o en el rebusque y a más de la mitad de la población en la pobreza. Un modelo distinto del que nos agobia hoy, en el cual los pequeños y medianos empresarios ya ni siquiera trabajan con las uñas, porque se les cayeron de tanto arañar los muros de las malas políticas oficiales. El modelo actual no solo empobrece a los trabajadores y a las gentes del común, sino que lesiona cualquier forma de economía que no sea la monopolista.   A lo largo de la campaña electoral, el doctor Juan Manuel Santos nos hizo saber que él quería llegar a la dirección del Estado para continuar con las políticas de Álvaro Uribe. Que después esté cambiando un poco la hoja, por razones obvias a las cuales me voy a referir, no niega el hecho de fondo de que el actual gobierno es el continuismo del anterior. Y qué es lo que quieren continuar, es la primera pregunta que se hace el Polo Democrático Alternativo. Lo primero, las políticas de la seguridad democrática. Y aquí valga la pena insistir en que nuestra contradicción no es en torno a que un país como Colombia necesite medidas y políticas de seguridad. Nosotros, que hemos rechazado la lucha armada, el secuestro y cualquier forma de terrorismo, entendemos que cualquier Estado del mundo debe contar con una política de seguridad, pero, eso sí, debe ser una política democrática. El problema de la seguridad democrática del presidente Uribe, como primera característica, es no haber sido democrática. Capturas masivas; chuzadas de teléfonos por parte de uno de los comandos superiores de la Policía; falsos positivos, es decir, secuestros y asesinatos de jóvenes para cobrar recompensas; persecución a las Cortes; el DAS convertido, lo asevera la Fiscalía, en una empresa criminal para perseguir al Polo y a todos aquellos que nos opusimos de una u otra manera a las determinaciones oficiales; y siete bases de guerra. Esa es entonces la primera contradicción con el gobierno. Y no dejo de mencionar otro aspecto, y es que tras ocho años de la llamada seguridad democrática, no existe en Colombia monopolio del Estado sobre las armas, que es lo que constituye la paz en una república como la nuestra. Cosa que yo lamento.   La otra política con la que se comprometió el doctor Santos, y constituye el eje de su propuesta, es lo que se conoce con el nombre de confianza inversionista, la política macroeconómica que organiza los asuntos de la economía nacional. Quiebra del agro y la industria, como ha sido lo predominante a lo largo de todos estos años, más monopolios y trasnacionales controlando la economía, especialización en minería como en los tiempos de la Colonia española, desnacionalización de prácticamente todas las empresas del Estado y establecimiento de dolarductos entre esas trasnacionales y sus casas matrices. Súmenle a lo anterior un atraso científico y tecnológico que nos avergüenza ante el mundo y una revaluación de la moneda que hace imposible que pueda funcionar la economía. Y por supuesto, como resultado de la confianza inversionista, desempleo y pobreza en proporciones abrumadoras. Y el tercer pilar, la cohesión social. ¿De qué se trata? Otra política del Banco Mundial, porque desafortunadamente aquí la creatividad de quienes gobiernan se reduce prácticamente a cero. ¿Qué es la cohesión social? Tirarles unos cuantos mendrugos a los pobres de Colombia para poderle abrir camino, dice el Banco Mundial, a la confianza inversionista. Cosas como Familias en Acción, convertidas en la carnada, en la lombriz, en el grillo con el que se oculta la punta del anzuelo de la confianza inversionista. Sumémosle también fenómenos realmente impresionantes de favoritismo y corrupción que oportunamente denunciamos en este mismo recinto cuando hablamos del caso de las zonas francas o de Agro Ingreso Seguro.   La pregunta que el Polo Democrático Alternativo se hace y le hace a todo el mundo en el país, colombianos, es por qué se mantiene como política económica y social fundamental esto tan horrible, esta especie de infierno en el que se ha convertido Colombia para tantos compatriotas. Por qué, cuál es la gracia. Y la respuesta es una sola. Aquí no hay un régimen democrático en lo económico. Aquí lo que hay es un régimen plutocrático. Si la democracia se refiere al gobierno del pueblo, la plutocracia se refiere al gobierno de los ricos, en este caso al gobierno de los monopolios y las trasnacionales, porque ya mencioné que los empresarios pequeños y medianos están siendo lesionados de mil maneras por la política imperante. Es lo que explica por qué Colombia es hoy el sexto país en la peor desigualdad social en la Tierra, uno de los hechos que más nos deben avergonzar ante el mundo, queridos compatriotas. De cerca de 150 países, solo hay cinco en el mundo donde es peor la relación entre la extrema riqueza y la extrema pobreza. Eso es lo que nos quieren perpetuar en el gobierno del presidente Santos, propuesta que el Polo Democrático Alternativo de ninguna manera puede compartir. Porque aquí, y este es uno de los asuntos más dolorosos y gráficos de lo que ocurre, el sueño que han intentado imponerles a los colombianos para salvaguardar su futuro es no parecer colombianos. El truco de quienes mangonean al país ha consistido desde hace mucho rato en separar su suerte personal de la suerte de la nación, de manera que a ellos les vaya bien mientras que al resto de los colombianos les va mal, y que mientras mejor les vaya a ellos, al resto de los compatriotas les vaya peor. Y es lo que explica engendros como el libre comercio, que desquicia el agro y la industria, desnacionaliza la economía y concentra la riqueza, y sin embargo, ellos lo defienden. ¿Quiénes lo defienden? Los pocos beneficiados por esas políticas que cuenta con una sobrerrepresentación en un Congreso como el Congreso colombiano.  

Santos es Uribe III, con retoques cosméticos

  Es lo que quieren que siga sucediendo en Colombia. Así nos lo explicó el doctor Santos a lo largo de la campaña electoral. Y después de obtenido el triunfo, ha venido ocurriendo una especie de fenómeno que no deja de ser entre curioso y gracioso, y es que el doctor Santos ha sufrido como una especie de transmutación. Ya no parece haber tenido un pasado, ni haber sido el ministro del gobierno espantoso del doctor Álvaro Uribe. Ha venido sufriendo como un proceso de blanqueamiento, como si le aplicaran clórox, y ahora se nos presenta como algo diferente. Obvio que quiera presentarse como otra cosa, porque para él sería dramático que su primer año de gobierno apareciera como el de Uribe III y no como el de Santos I. ¿Cómo podría poner en práctica el engatusamiento propio de la política tradicional? Pero la realidad nos dice que en estos asuntos de la economía y las relaciones sociales Santos I es Uribe III. No tengan la menor duda, colombianos, Santos es la confianza inversionista, Santos es la cohesión social, Santos es el régimen plutocrático, Santos es el Consenso de Washington, Santos es las orientaciones del Fondo Monetario Internacional. No idéntico a Álvaro Uribe, por supuesto que no, nadie es idéntico, nadie es clon de nadie, pero las modificaciones son de índole cosmética y apuntan a lograr los mismos fines planteados desde antes. Engañarse sobre Santos es el error en el que no pueden caer los colombianos y particularmente quienes no compartimos, durante la campaña electoral, su propuesta de gobierno.

Santos sigue siendo el mismo y voy a mencionar por qué de manera breve. Santos es el ministro de Comercio de César Gaviria, el gobierno de la apertura, del neoliberalismo y de las privatizaciones. Santos es el ministro de Hacienda de Andrés Pastrana, el mismo que recortó las transferencias para salud, educación y saneamiento básico a las regiones. Santos es el ministro que tramitó una carta de intención con el Fondo Monetario Internacional el 20 de diciembre de 2001 y en el que textualmente se hace explícito que “el Fondo Monetario Internacional acoge el Plan Colombia”. Porque el Plan Colombia no son solo los instrumentos bélicos y las estrategias militares. El Plan Colombia son veinte páginas de letra menuda sobre economía, donde se impone por ejemplo que Colombia tiene que suscribir tratados de libre comercio con Estados Unidos. Santos es además el ministro estrella de Álvaro Uribe, el coautor de todo lo ocurrido en esa administración en lo económico, lo social y lo político. Que no lo vengan ahora a presentar como algo nuevo.

Los 110 puntos de la campaña electoral de Santos constituyen el ideario del libre comercio. Infortunadamente el tiempo aquí no alcanza para detallar, pero todo está allí, absolutamente todo. Y ha nombrado un gabinete considerado de lujo por algunos. Se ha dicho incluso que es un gabinete de gente inteligente, cosa que por supuesto es una obviedad. Los minusválidos mentales ni llegan a la Presidencia de la República ni llegan a los gabinetes, aun cuando a ratos pareciera que sí. Pero la verdad es que se trata de un gabinete al que algunos hemos llamado la Selección Colombia del neoliberalismo, cuadros de altísimo nivel pero de esa concepción. ¿Para qué son ilustrados, para qué son inteligentes? Para desarrollar las mismas políticas que vienen aplicándose. No hay tiempo para examinar a cada ministro uno por uno, pero cualquier análisis nos lo indica. Luego en este sentido estamos peor que nunca, porque el presidente designó un gabinete tanto tan linioso en asuntos de neoliberalismo y libre comercio que ni siquiera hay la esperanza que, de pronto, por error acierten, porque en lo relacionado con los menesteres del Fondo Monetario Internacional nunca se van a equivocar. El doctor Santos bien puede quedarse tranquilo en Anapoima, porque su gabinete le garantiza que el libre comercio se va a mantener como la línea rectora para todos los asuntos de la vida del país.

Los colombianos tendrán que estar de acuerdo conmigo en que el Polo Democrático Alternativo no puede hacer otra cosa que declararse en la oposición. Si no estuviéramos en la oposición, nos traicionaríamos a nosotros mismos. Es que llevamos ocho años dando argumentos y razones de este tenor para no estar con Juan Manuel Santos ni con Álvaro Uribe. No es posible que asumamos ahora una posición diferente.  

No es unidad nacional sino una gran manguala

  Por las mismas razones no hacemos parte de la “unidad nacional”. Astuta sin duda la frase acuñada por el doctor Santos de hablar de un gobierno de unidad nacional. Lo nacional, claro, le gusta a todo el mundo y la unidad le gusta a todo el mundo. Pero mi pregunta es si ese gobierno tan amplio en su configuración política, hasta el punto de que se atrajo a cerca de 90 senadores, es un gobierno que por sus fines es de unidad nacional. ¿Apunta a servirle a toda la nación o más bien, como yo lo creo, a configurar una gran manguala para servirles a las mismas minorías de siempre? Detallémoslo un poco. ¿Cómo puede ser de unidad nacional un gobierno que va aplicar los TLC y va a arruinar a lecheros y arroceros? ¿Cómo de unidad nacional un gobierno que protege a los monopolios y sacrifica a las pequeñas y medianas industrias? ¿Cómo de unidad nacional un gobierno que les disminuye los impuestos a los monopolios y a las trasnacionales y se los sube al pueblo raso y a las capas medias, como ha venido sucediendo en estos años? ¿Cómo de unidad nacional un gobierno en el cual una gente se embolsilla la plata de la salud y otra pone los enfermos y los muertos? ¿Cómo de unidad nacional un gobierno que mantiene privatizada la educación, que garantiza a unos pocos tener acceso a una educación de buena calidad, mientras que condena al común de las gentes a una educación de pésima calidad? ¿Cómo es la unidad nacional con el 70% de los colombianos en el desempleo o en el rebusque? ¿O cómo es la unidad nacional con siete bases de guerra de Estados Unidos, el único imperio que hoy por hoy podría convertir a Colombia en un Irak o en un Afganistán? La unidad de la mula y el jinete es una unidad, claro está, pero preguntémosle a la mula si le gusta.

  He querido destacar lo anterior por una razón de fondo. En el Polo Democrático Alternativo estamos por un proyecto de unidad nacional, el Polo mismo es un proyecto de unidad nacional. El Polo Democrático Alternativo no se propone un proyecto de tipo socialista. El Polo Democrático Alternativo defiende en su Ideario concepciones en las que está representada casi toda la nación. Les cuento esto a los senadores, y los más atentos seguramente lo vieron. En enero, doctor Vargas Lleras, pagué en El Tiempo un aviso de un cuarto de página, titulado “Por un proyecto de progreso y unidad nacional”. E invitaba a una gran unidad nacional, pero una gran unidad nacional que les sirva a los de abajo y a las capas medias, que proteja la industria y el agro y que proteja la salud y la educación como derechos básicos, y no una gran manguala para seguir gobernando en beneficio de los mismos de siempre. Lo que hoy se está haciendo en Colombia se vivió hace medio siglo. Se llamó el Frente Nacional, la manguala entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, que decidieron repartirse milimétricamente los puestos y los contratos, insuflándole a este país en materia gravísima el virus de la corrupción, que todavía hoy nos acosa. Se acabó la oposición y los debates de control político desaparecieron por décadas. Pero eso, ese proyecto de unidad nacional no fue el proyecto de unidad nacional que necesitaba Colombia, sino una gran manguala en beneficio unas determinadas minorías, las minorías de siempre.  

El proyecto de unidad nacional del Polo consagra por lo menos cuatro principios fundamentales: el primero, defender la producción industrial y agropecuaria, incluida la de los empresarios; el segundo, defender el trabajo y a los trabajadores, el tercero, la soberanía y el cuarto, la democracia. ¿Puede haber un proyecto de unidad nacional donde el pueblo se muera de hambre? ¿Cómo invitar al pueblo a unirse con quienes los hambrean, cómo invitar al pueblo a que se una con quienes no le dan empleo, con quienes no le dan salud ni educación? El Polo Democrático Alternativo no puede auspiciar un estropicio de ese calibre. Y hablamos también en el proyecto del Polo de democracia auténtica, no de este remedo que hay en Colombia y que tiene como uno de sus nortes violar las más elementales normas democráticas. Les hago una pregunta cordial a los congresistas santistas: ¿me van ustedes a decir que el sistema electoral de Colombia es un sistema electoral democrático, que la manera cómo se hacen las elecciones en Colombia hace parte de una verdadera democracia y refleja realmente la verdadera mentalidad del pueblo colombiano? Por supuesto que no. Y no puede haber proyecto de unidad nacional sin soberanía. Es que desde el siglo XV la unidad nacional se establece por sobre todo como un esfuerzo por afirmar la nacionalidad. Lo hizo Francia en su momento, y España, y Estados Unidos, y por supuesto, la República de Colombia. Hablar de unidad nacional con siete bases de guerra gringas, hablar de unidad nacional desarrollando a pie juntillas el Consenso de Washington y las órdenes de Estados Unidos es una farsa. Para caricatura puede servir, pero no tiene que ver nada con las realidades del país.  

La agenda legislativa es retardataria  

Si observamos la agenda legislativa, resulta evidente que aquí siguen imperando como aspecto principal las políticas retardatarias. Infortunadamente el tiempo es escaso y aún no ha acabado el gobierno de presentar el conjunto de la agenda legislativa. Me voy a referir a dos proyectos que ya sabemos con alguna precisión que nos vienen encima, la llamada ley de responsabilidad fiscal y la reforma constitucional sobre regalías. Hoy los discutíamos en la Comisión Quinta del Senado y me pareció sentir un consenso entre los senadores en el sentido de que el de regalías apunta a quitárselas a los municipios y a los departamentos para seguirlas concentrando en manos del gobierno nacional. Y la ley de responsabilidad fiscal apunta a congelar los derechos sociales de la Constitución del 91. Es imposible una norma más retardataria que esa. Si hubiera existido en los años anteriores, la Corte Constitucional no habría podido aprobar el respaldo a los desplazados ni unificar el POS del sistema contributivo y el subsidiado, porque la sentencia atentaría contra la llamada responsabilidad fiscal. Y todo para qué. Para que en últimas Colombia consiga el llamado grado de inversión del capital extranjero y de las trasnacionales. En otras palabras, nuevamente se sacrifican los derechos sociales del pueblo colombiano en pos de lograr que las trasnacionales y monopolios puedan seguir haciendo de las suyas en todo el territorio nacional. El Polo Democrático Alternativo no puede estar de acuerdo, porque son fórmulas que no impulsan el progreso del país, el desarrollo cierto de la economía, la distribución de la riqueza, sino más concentración y más plutocracia.

Y cuando el Polo se para con franqueza a hacer estas precisiones, no faltan colombianos, incluso colombianos buenos a quienes yo respeto, que se ofusquen y se molesten y se irriten. Porque en Colombia es tal la perversión del pensamiento político que hay compatriotas que creen que estar en desacuerdo es un delito. Es la pésima herencia del Frente Nacional, cuando ese clima se auspició desde la propia jefatura del Estado. Colombia es un país donde se ha matado a sectores inmensos de la oposición por tener otros puntos de vista, un país absolutamente intolerante, y uno de los propósitos de este debate es que los colombianos entiendan que las causas que nosotros defendemos son nobles y que es parte de nuestra decencia y de nuestra honradez no estar con el proyecto de la llamada unidad nacional. Para el Polo sería más fácil entrar a la gran manguala. Estén seguros, colombianos, de que nos correrían ríos de leche y miel desde los Ministerios y desde la propia Presidencia de la República. Pero tenemos posiciones de principios, creencias firmes en las que no cedemos. Y si uno mira el mundo civilizado, ¿cómo es? En Estados Unidos gana el Partido Demócrata y los republicanos quedan en la oposición. Por estos días alguien le pedía al presidente Obama una ley sobre migrantes y Obama respondió, no puedo, porque no tengo los votos suficientes en el Congreso. ¿Y saben cuántos votos le faltaban? ¡Uno! Pero ay del republicano que para ganarse una prebenda vote como demócrata, porque traiciona sus principios y es severamente censurado por la opinión pública. En España gobiernan los socialistas y el PP queda en la oposición y la que hace es bien dura. En Francia gobierna Sarkozy y los socialistas quedan en la oposición. Es lo que sucede en las repúblicas medianamente civilizadas. Solo aquí se sataniza a la oposición y se la presenta como una cosa horrenda a la que más le valiera no existir sobre la faz de la Tierra. En una república como la nuestra, con un tipo de democracia tan poco democrática como la que padecemos, la falta de oposición configuraría una dictadura, ni más ni menos, senadores y colombianos. Porque a nadie le van a meter el cuento de que en Colombia el ciento por ciento de la gente está de acuerdo con las ejecutorias del gobierno anterior o con las de César Gaviria o con las de Juan Manuel Santos. Sería una monstruosidad, una especie de engendro impuesto a la brava que no resiste un análisis medianamente democrático.

Les hago otra pregunta: si en el gobierno de Álvaro Uribe pasó lo que pasó estando el Polo en la oposición, e incluso el Partido Liberal, que infortunadamente abandonó, ¿qué habría sucedido si no hubiera habido oposición? Ustedes se imaginan a los hijos del presidente o a Andrés Felipe Arias solitos por ahí haciendo de las suyas sin nadie que estuviera vigilándolos. ¿Y qué habría pasado si no hubieran estado los articulistas que en los medios de comunicación se la jugaron de manera patriótica en la defensa de sus puntos vista? Si la Corte Suprema de Justicia se hubiera arrodillado ante los designios del presidente de la República, ¿dónde estaría Colombia? En cualquier parte del mundo la falta de oposición es una monstruosidad, pero ¿en Colombia? ¿Más de la mitad de la población en el hambre y que no haya oposición? ¿70% en el desempleo y en el rebusque y que no haya oposición? ¿Corrupción que apesta y que no haya oposición? ¿Violencia de todos los tipos y que no haya oposición? Por supuesto, no vamos a renunciar a nuestro papel. Con todo orgullo y con todo honor, el Polo Democrático Alternativo aspira a representar a los millones de colombianos que no votaron por Santos, que no están de acuerdo con el gobierno de Santos, que buscan una transformación profunda de la vida del país, que no pretenden sumarse a las minorías que mangonean el país, algunas de las cuales renunciaron a una determinada manera de pensar a cambio de un plato de lentejas. Nos mantendremos en nuestras posiciones con nuestras razones y con nuestros argumentos.  

Y si al doctor Santos le da por poner un bombillo en una escuela, no gritaremos abajo el bombillo. Y si sucede lo que ocurrió en estos días, cuando se tomó la determinación de sustituir la diplomacia de los gritos y el micrófono por una diplomacia diplomática, medianamente civilizada, en que las diferencias con los vecinos se tramitan en privado, el Polo Democrático Alternativo aquí, en esta misma corporación, dijo hace veinte días que compartíamos ese punto de vista. Luego tampoco caben las estigmatizaciones que dicen que nos oponemos absolutamente a todo. No, estamos hablando de los hechos fundamentales. En algo tendrían que acertar, por lo demás, porque sería el colmo que se gastaran 150 billones de pesos al año y no hicieran nada, absolutamente nada. No, tampoco. Entendemos de qué se trata y de qué estamos hablando.  

Empresa criminal del DAS contra el Polo

  Colombia no es un país corriente. Colombia es una anormalidad por muchas razones, no solo por la violencia, sino también por el estilo que implantó la administración anterior. El país tuvo en los últimos ocho años un presidente que nos catalogó a los senadores del Polo como terroristas vestidos de civil, que señaló que Gustavo Petro, en ese entonces el principal senador del Polo, era amigo o socio de la guerrilla, que dijo que Samuel Moreno, nuestro alcalde de Bogotá, también tenía componendas con las FARC y de la misma manera se refirió a Carlos Gaviria. Es el país en el que estamos, el país en el cual, dice la Fiscalía, el DAS montó una “empresa criminal” –es una frase de la Fiscalía, no mía– para perseguir a la Corte Suprema de Justicia, a la Corte Constitucional, al sindicalismo, al Polo y a dirigentes del Partido Liberal. ¿Cuál era el objetivo con el Polo? El DAS debía, primero, dividirlo. Segundo, está en los documentos, meter la mentira de que los del Polo éramos de las Farc, y tercero, insistir en que la Alcaldía de Bogotá era corrupta, y todo lo anterior montado como una conspiración dentro de ese organismo de seguridad. Es el tipo de cosas que han venido sucediendo en Colombia. Cómo sería de grave lo que pasó en el DAS que Juan Gossaín, director de RCN, dijo: “Estas no son chuzadas. Esto es el espionaje más horrendo y asqueroso y repugnante del mundo. Son atentados terroristas”. De allá es de donde venimos. La táctica del uribismo fue clara: había que liquidar al Polo, por la vía de dividirlo o por la vía de convertirlo en un partido de derecha, porque también lo intentaron, y son muchas las cosas que nos permiten sostener esa afirmación. Álvaro Uribe Vélez no quería que existiera un partido como el Polo Democrático Alternativo.  

¿Qué va a pasar ahora con el nuevo gobierno? En lo económico y en lo social, ya he dicho que Santos I es Uribe III. No hay nada que hacer, esos son los hechos, se puede demostrar hasta la saciedad, hay libros sobre el tema. ¿Qué va a pasar en lo político? Han dicho que vienen tiempos distintos, pero nosotros no olvidamos, y tenemos el derecho a no olvidarlo, que todo el uribismo, hoy en el santismo, no elevó su voz en los últimos ocho años para oponerse a los desmanes de los que hemos sido víctimas. No olvidamos que el doctor Juan Manuel Santos fue nada menos que el ministro de Defensa de ese gobierno espantoso, tan arbitrario que en el propio Estados Unidos decidieron no concederle un tratado de libre comercio porque no fue capaz de ganar un examen en derechos humanos. Este es el pasado que todavía nos agobia. Han dicho que las cosas van a modificarse. Ya veremos. Pero de entrada diremos también que juzgaremos a la gente por lo que hace y no por lo que dice de si misma. El doctor Uribe se fue y todavía insiste en aducir que aquí no pasó nada, que hubo garantías democráticas para todos y que su gobierno fue un ejemplo para poner ante la faz de la Tierra. Y me hago una pregunta clave en este debate: el desconocimiento de la separación entre los poderes no es intentar arrodillar a la Corte Suprema a látigo, sino también intentar arrodillarla mediante lisonjas y carantoñas. Todo este tipo de mecanismos también es una práctica indebida que desde ya hay que rechazar.  

Los derechos de la oposición  

¿Cómo es el problema de los derechos de la oposición? Nosotros aspiramos a que en el ordenamiento jurídico colombiano, no para el Polo, sino para la oposición en general, se reconozcan una serie de principios. Ya en el artículo 112 de la Constitución está dicho que declararse en oposición es un derecho que concede más derechos. Uno de los que concedía era tener representación en el Consejo Nacional Electoral. Pues bien, en el 2003, el uribismo, aquí en esta misma corporación, lo desmontó para imponer en el CNE una manguala de oficialistas y excluir en particular a lo que podía ser la representación de la izquierda democrática. Estamos planteando reivindicaciones como por ejemplo la de un derecho ampliado de réplica, es decir, que podamos debatir con el jefe del Estado no solo en el momento en que nos ataca o cuando se venga con desproporciones, sino en el debate político sobre los asuntos económicos y sociales. Estamos planteando también que la oposición tenga silla –y repito, no solo el Polo es la oposición, mañana pueden ser otros partidos– en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, en la Comisión de Acusaciones de la Cámara, en el CNE –donde la tuvo por Constitución y que escamoteó el Congreso colombiano– y que podamos regir los organismos de control como la Procuraduría, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía.  

Sobre la agenda legislativa, ya veremos. Fuimos claros en decirle al doctor Germán Vargas Lleras el día en que nos reunimos con él que el propósito no era por supuesto que la agenda legislativa del gobierno fuera la misma nuestra. No somos inocentes. El santismo llega con su propia agenda legislativa y con sus propias propuestas, que seguramente votaremos en contra porque tenemos maneras diferentes de ver las cosas. Y nosotros presentaremos nuestras propias propuestas y ya veremos qué pasa en el debate. Y en lo que coincidamos, coincidimos y no pasa nada. Pero sí vamos a plantear derechos para la oposición a fin de adelantar ese debate con plenas garantías. Me pregunto además: ¿no va a haber miembros de la oposición como coordinadores ponentes de los principales proyectos? ¿Ese derecho le va a ser negado en la práctica a la oposición? Aquí nos negaron de facto un derecho consagrado en la Constitución y que fue refrendado por un fallo del Consejo de Estado, y es el derecho del Polo, como único partido que se ha declarado en oposición, a tener silla permanente en las mesas directivas de la Cámara y del Senado.

Sobre el tema del control político, hay otro tema que ventilar. ¿Se va a seguir aquí con la ficción de que el control político es función simultáneamente de la oposición y del gobierno? ¿Aquí se va a seguir con la ficción de las mayorías santistas de que ellos son gobierno y oposición? Consiguen los votos mediante contratos, puestos, canonjías, indicativos de donde se gasta la plata del Estado, y también los consiguen parándose aquí cada quince días y echándose un discurso opositor, un tiempo que le arrebatan al Polo Democrático Alternativo, la fuerza que de verdad está en la oposición. Todos estos temas se deberían tratar.  

El punto central es si va a haber garantías democráticas de fondo y en la práctica, si va a haber respeto a la existencia de la oposición, a la existencia del Polo Democrático Alternativo, o si van a continuar con el propósito de aplastarnos, de borrarnos del mapa, si van a seguirla calumniándonos, si van a seguir mintiendo sobre el Polo como se ha venido haciendo, si va a seguir operando el DAS o cualquier otra institución que lo reemplace como una policía secreta adscrita a la Presidencia de la República que tiene como uno de sus propósitos montar una empresa criminal para reprimir a la oposición. ¿Van a seguir las amenazas contra el Polo Democrático Alternativo? Es muy grave que cada vez que el Polo Democrático Alternativo exprese un punto de vista le caiga una amenaza. Mañana hay un debate en la Cámara de Representantes citado por dos de nuestros congresistas, Iván Cepeda y Wilson Arias, y ya fueron amenazados de muerte porque van a hacer un debate sobre asuntos de la ruralidad colombiana, sobre problemas de tierra. Y les cuento que en las últimas semanas han sido asesinados nueve dirigentes del Polo: Luis Socarrás, Inocencio Rengifo, Ibio Efrén Caicedo. Rogelio Martínez, Iván De la Rosa, Rogelio Tunusco, Francisco Antonio Abello, Francisco Antonio Abello y Carlos Wagner Valencia. Estamos hablando de hechos realmente espantosos que están sucediendo en Colombia. ¿Va a haber respeto a nuestro carácter de Partido de la izquierda democrática? ¿Se va a continuar con el propósito de dividirlo, de empujarlo hacia la derecha? ¿Se va a respetar la institucionalidad del Partido? El Partido tiene una presidenta, un Comité Ejecutivo, un Congreso Nacional, una organización estatutaria. ¿Los va a respetar la administración o no? ¿Y va a meter mano en las contradicciones que se dan dentro del Polo, que por lo demás, son contradicciones naturales en cualquier organización? Y la misma pregunta hago sobre el movimiento social: ¿se va a continuar con la idea de satanizar el movimiento social, el sindicalismo, a los indígenas, a las gentes que luchan? ¿Se va a continuar con la idea de dividirlos, de maltratarlos, de cooptarlos?  

Estos son los temas de fondo, porque no hay norma democrática que pueda funcionar si el talante del gobierno no es democrático. Siempre habrá pretextos para violar las normas. Y en este, que es el tema de fondo, el gobierno de Juan Manuel Santos empezó muy mal a nuestro juicio. ¿Se acuerdan del pleito que se armó con las mesas directivas del Congreso? Ahí se violó en la práctica un artículo de la Constitución, que señala que al partido de oposición hay que darle representación en las mesas directivas. Al Polo se lo excluyó de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, la que hace de juez del presidente de la República. Hasta a los del PIN les dieron ahí representación, y sería bueno que el gobierno reconociera de una vez por todas que el PIN hace parte de la administración y no les siguiera dando ese tratamiento a mi juicio irrespetuoso que ha venido dándoles, un hecho suficientemente conocido por los colombianos. Tampoco se nos dio la posibilidad de participar en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, donde una fuerza opositora debería también tener participación. El doctor Angelino Garzón, y dadas las circunstancias lamento tener que referirme a él en este debate, anda bregando a dividir el sindicalismo y cooptando dirigentes del Polo Democrático Alternativo. Pienso que es indebido. No es de talante democrático. Angelino Garzón fue además capaz de decir esto: “Cada día que se dilata la aprobación del Tratado del Libre Comercio es un triunfo de los grupos armados ilegales”. Habría podido firmarlo Álvaro Uribe.  

Que Felipe Muñoz salga del cargo

  Y por último, paso a mencionar el pleito central que hoy tenemos con el gobierno, porque repito, aquí no es lo que se dice sino lo que se hace. Juan Manuel Santos ratificó a Felipe Muñoz en la jefatura del DAS. María Jimena Dusán dice que fue “una pésima decisión” del gobierno. El doctor Muñoz viene de la administración anterior y nada menos que del DAS. Enfrenta graves acusaciones, que se tramitan en la Fiscalía, con respecto a un acceso de información ilegal que le dio María del Pilar Hurtado en la UIAF cuando él era superintendente de Vigilancia. Afronta graves acusaciones por obstrucción a las investigaciones del DAS, graves acusaciones por interceptaciones telefónicas durante su administración, graves acusaciones porque se afirma que conoció las filtraciones que se le hacían a la Corte Suprema de Justicia. Les pregunto a los santistas. Ustedes son nueve millones, ¿y entre los nueve millones el único que podía ser nombrado para la dirección del DAS era el señor Felipe Muñoz? ¡El único! Casi increíble que entre los nueve millones de santistas, al único al que pudieran dejar era al señor Felipe Muñoz, preciso el que estaba subjudice en el caso que nos ocupa. Si no es para que continúen el tapen tapen, ¿por qué lo dejan allí? Si no es para proteger las espaldas de alguien, ¿para qué lo dejan allí? ¿Él es el único que sabe, nadie más en Colombia puede ejercer esa función? Al Polo Democrático Alternativo le parece un hecho suficientemente grave la manera como está empezando el nuevo gobierno.  

Concluyo con un mensaje de tranquilidad a los polistas y a los no polistas que no comparten los asuntos de fondo de esta administración. ¡No nos vamos a entregar! No vamos a renunciar a lo que somos. No vamos a dejar de ser la oposición democrática. Seguiremos cumpliendo con nuestro papel. Ni nos vamos a desdibujar ni nos vamos a confundir ni nos vamos a dejar enredar. Seguiremos fieles a la idea de no engañar, de no faltar a la verdad, de no manipular. Pero también haremos esfuerzos porque los demás no engañen ni manipulen ni engatusen, porque aquí en Colombia necesitamos que se abra paso la verdad y que algún día los colombianos entiendan lo que está pasando y respalden a la dirección del Estado alternativas distintas que empiecen a encarrilar a este país por la senda del progreso, para toda la nación y no solo para unos cuantos potentados que han logrado separar su suerte personal de la suerte de los demás compatriotas.

  Réplica a la intervención del ministro  

Lo primero, insistir en el punto de fondo de las razones del desacuerdo con la administración del presidente Santos. Es el proyecto económico, social y político del santismo y el uribismo y por eso es que digo que Santos I es Uribe III. Eso no tiene la menor discusión, se puede demostrar de muchas maneras. Y es un proyecto económico y social que no compartimos porque encierra los dos peores males que pueda tener un proyecto económico y social. El primero es que incentiva una descomunal desigualdad social. En distintas palabras, en lo económico es un régimen de una lógica plutocrática, no democrática. Y más grave aún, destruye la potencialidad de este país de crear riqueza. Nos está sobrando la tierra y nos está sobrando la gente, porque la globalización que se nos impone nos impide aplicar productivamente a nuestro pueblo a las faenas productivas. Peor no puede ser. Por eso es que insinué y quiero ahora plantearlo con mayor precisión aún: si en Colombia hubiera todas las garantías políticas y esta fuera una democracia perfecta, y no este horror que hemos vivido, el Polo Democrático Alternativo seguiría en la oposición, porque la política finalmente es un medio para establecer un cierto tipo de relaciones económicas y sociales.

Y ratificarme en una idea: el gobierno del presidente Santos empieza fundamentalmente mal, ministro Vargas Lleras, en los temas de la oposición, aun cuando se termine tramitando un estatuto de la oposición. Y empieza mal porque se empeña en dejar en la dirección del DAS a una persona que no debería ejercer ese cargo. Me parece insuficiente la explicación que da el ministro del Interior. Todos sabemos el horror de lo sucedido en el DAS y ustedes dejan en la dirección del DAS probablemente al único colombiano a quien no se podía dejar. Disponían de nueve millones de candidatos para llenar el reemplazo y dejaron precisamente a ese. ¿Y para qué, a mi juicio? Para dejarlo allí en las labores del tapen tapen, porque todos sabemos qué pasó y los vínculos que tenía con los hechos la cúpula uribista, hoy en buena medida la cúpula del santismo.

Y este no es un problema judicial, como se ha dicho, sino un problema político. Aquí se está heredando el mismo estilo de la administración anterior. Entonces el señor Fabio Valencia Cossio nunca se sintió impedido a renunciar a pesar de los horrores de su hermano. Ahí siguen estando Sabas Pretelt y otros funcionarios subjudice disfrutando de altos cargos. Un país donde no hay responsabilidades políticas, que son distintas de las judiciales, no puede resolver satisfactoriamente sus problemas. Una de las peores herencias de la administración del presidente Uribe es que aquí se eliminaron las responsabilidades políticas y todo se terminó volviendo un problema de los jueces. Les pregunto a ustedes: en qué país de la Tierra podría pasar lo que aquí pasó en el DAS sin que hubiera ni una sola renuncia. No, colombianos, en cualquier otro país se habría caído el gobierno entero, no porque la Fiscalía comprobara o no las violaciones cometidas, sino porque el solo hecho político sería suficiente. Esta es una de las peores herencias de la administración de Álvaro Uribe que al parecer asume completa el presidente Santos. Es el hecho grave de que se va a proteger a ciertos funcionarios pase lo que pase. Otra razón de más para que el Polo Democrático Alternativo se mantenga en la oposición. Y estén seguros los colombianos: no nos vamos a entregar, no nos vamos a doblegar, no vamos a entrar en componendas, no vamos a ponerle adjetivos a nuestra oposición, porque no compartimos la manera cómo se gobierna a este país.

Rosita - 2010-08-30 17:23:39

ME SIENTO MUY ORGULLOSA DE HABER VOTADO POR USTED SENADOR JORGE ENRIQUE ROBLEDO. Y cada vez veo con mas claridad como definitivamente el PDA es y sera el guia del cambio estructural profundo que necesita nuestro pais.... el Polo es el verdadero partido en oposicion que garantiza y garantizara las tareas de la segunda liberacion..... se que como Usted hay mucha gente dentro del POLO que se las juega todas por este pais.... Fuera los yanquis de Colombia...... COLOMBIA SOBERANA !!!!!.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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