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’El Señor Presidente’

Óscar Collazos, El Tiempo, Bogotá, junio 11 de 2009

"Como ciudadanos libres, conscientes de la obligación en que estamos de velar por nuestro destino, que son los destinos de la Patria (...)." Esta podría ser la primera frase de un discurso del Ministro del Interior y Justicia. Sin embargo, no es de él. Por los "destinos de la Patria" vela tanta gente desde el Gobierno, que cualquiera podría empezar así un discurso ante el Congreso.

¿Quién podría decir en uno de sus artículos que "la salud de la República está en la reelección de nuestro egregio Mandatario y nada más que en su reelección?". Me llama la atención lo de "la salud de la República" y su relación con la "reelección de nuestro egregio Mandatario" porque, de no haber reelección, la República caería seguramente enferma.

Lo que sí han dicho con otras palabras muchos personajes del primer cinturón de poder del Presidente de la República de Colombia es que no es necesario "aventurar la barca del Estado en algo que no conocemos, cuando a la cabeza de ella se encuentra el Estadista más completo de nuestro tiempo, Aquel a quien la Historia saludaría, Grande entre los Grandes, Sabio entre los Sabios, Pensador y Demócrata".

La frase está tan cargada de vieja retórica grecoquimbaya y tan adornada de hipérboles que bien podrían suscribirla Londoño Hoyos o José Obdulio Gaviria. Prefiero creer que ellos podrían ser los autores de esta: "El solo imaginar a otro que no sea él en tan alta magistratura es atentatorio contra el Destino de la Nación, que son nuestros destinos, y quien tal osara, que no habrá quién, debería ser recluido por loco peligroso, y de no estar loco, juzgado por traidor a la Patria (...)".

Es una frase lapidaria. De estilo arcaizante pero lapidaria. Propone "juzgar por traidor a la Patria" (mejor dicho, ponerle una lápida) a quien no acepte que a la cabeza de "la barca del Estado" debe estar "el más completo estadista de nuestro tiempo".

Como sucede en todo discurso concebido dentro o en los alrededores del poder, este va subiendo el tono del ardor patriótico, señalando a un solo benefactor del ritual democrático de elegir a un mandatario hasta llegar a la frase siguiente: "Conciudadanos: las urnas os esperan, votad por nuestro candidato que será reelegido por el pueblo".

Sospechábamos desde el comienzo que el discurso se proponía la defensa de la reelección del Presidente. Algo que sucede en todas partes. En algunas, porque lo permite la Constitución; en otras, porque, si no lo permite, el beneficiario la modifica con un "articulito" para que sea permitida. Modificarla hace parte del acervo "patriótico."

Lo que sucede en esta clase de discursos es que Patria y Patriótico son artículos de fe. ¿A santo de qué se hablaría entonces del "altar de la Patria" y del "sacrificio" de los patriotas? Por eso, los fragmentos citados tienen el tono de una homilía. La democracia, ese invento laico de los griegos, se vuelve religiosa en estas tierras.

Hasta ahora he puesto entre comillas las frases de un texto que tiene las características de un discurso de actualidad: por las circunstancias históricas, por las coincidencias -palabras más, palabras menos- con discursos y artículos publicados en la prensa.

Pero no se trata de un discurso actual. Es un fragmento de la novela El Señor Presidente, del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, inspirada en el dictador Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó su país desde 1898 hasta 1920.

Estrada Cabrera se mantuvo dentro de la Constitución en su primer mandato de seis años. Después la reformó con el fin de lograr un poder permanente. Consiguió así la reelección al final de cada período: sucesivamente, en 1904, 1910 y 1916.

luispuyana - 2009-06-11 20:46:06

CUALQUIER SEMEJANZA CON EL URIBE NO ES NINGUNA COINCIDENCIA. El dictador Cabrera gobernó para la United Fruit Company, o más bien esta empresa americana fue la que gobernó en Guatemala. La misma del genocidio de las bananeras en Ciénaga, Magdalena en 1928. Y si hay alguna diferencia de este dictador con el de aquí lo es, que el reelegido gobierna en beneficio no solo de una empresa sino de todo el capital financiero o parasitario del mundo entero. A todos les ha entregado una porción de la patria para saquearle sus recursos naturales o para valerse de ellos para producir energía costosa para el pueblo colombiano.

MAS BIEN URIBE SE PARECE A TODOS LAS SANGRIENTAS DICTADURAS IMPLANTADAS EN AMÉRICA LATINA.

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