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El discurso vacío sobre ciencia y tecnología en el PND

Álvaro Zerda Sarmiento*, Bogotá, UN Periódico, mayo 9 de 2015

Aunque ciencia, tecnología e innovación se plantean en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) como una estrategia fundamental para avanzar en el crecimiento económico del país, no está claro cómo se financiarán los principales retos en estos campos.

El Plan Nacional de Desarrollo del gobierno de Juan Manuel Santos, titulado “Todos por un nuevo país”, postula que la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) serán claves como estrategia transversal para impulsar la productividad de las empresas y mejorar la competitividad de la economía colombiana.

De esa manera, se podrán aumentar las exportaciones para compensar la caída en los precios del petróleo, impulsar el empleo y aumentar los ingresos. Sin embargo, no está claro cómo se lograrán esos propósitos, pues la estrategia está desfinanciada y no ha pasado del nivel del discurso, al inscribirse en el modelo tradicional de desarrollo que se ha construido en el país durante las últimas décadas.

En efecto, los gobiernos de Colombia, a partir de la presidencia de César Gaviria, a comienzos de los años 90, han considerado en sus planes de desarrollo a la ciencia y la tecnología como estrategias transversales de crecimiento que, al favorecer a todos los sectores económicos, permiten aumentar la eficiencia productiva y mejorar la competitividad para la inserción en mercados internacionales.

Sin embargo, los hechos evidencian lo contrario, pues durante todo el periodo, el gasto en CTI se ha mantenido por debajo del medio punto porcentual del PIB nacional. Peor aún, sus resultados han sido contrarios a los pronosticados, porque no se ha visto un impulso significativo en la innovación empresarial. Más bien, el porcentaje de empresas que no innovan creció del 60,6 % al 73,6 % entre 2010 y 2012, de acuerdo con las encuestas de innovación que adelantan Planeación Nacional y el Dane. Como consecuencia, el país ha visto cómo la actividad industrial ha perdido participación en la economía, al pasar de representar el 20 % del PIB total en los años 80 a un escaso 12 % en la actualidad. Las exportaciones, entretanto, han estado dominadas en un 60 % por los rubros de materias primas sin transformación.

Problemas de financiación

El texto del PND es confuso en cuanto a la manera en la que se van a alcanzar los objetivos fijados para CTI, pues, para empezar, no está claro cómo se financiarán.

En los últimos 10 años, por ejemplo, de acuerdo con información del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, el 58 % de los recursos ha provenido del presupuesto central, el 40 %, del sector privado, y el 2 %, de fondos internacionales. En el plan del Gobierno Santos se traslada la mayor responsabilidad del gasto en CTI a la iniciativa privada, con un 75 %, sin que se aclare de qué manera se alcanzará ese objetivo.

El panorama es más incierto si se tiene en cuenta que se aspira a que el 10 % de las regalías por explotación de recursos naturales no renovables, que se destinan al Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación (uno de los cinco fondos establecidos por la reforma al sistema de regalías), aporten el 15 % del total de financiación de los 17,2 billones de pesos a precios del 2014.

Es bien sabido —así lo ha aceptado el Gobierno al recortar en 9 billones de pesos el presupuesto total del PND— que la caída de los precios internacionales de los llamados commodities afectará el ingreso de regalías al país. Esto significa que los recursos del Fondo se verán disminuidos, por cuanto la devaluación que ha experimentado el peso frente al dólar no es suficiente para compensar la disminución en cuantía de los ingresos en divisas. Los recursos proyectados en 2012, al entrar en vigencia la Ley de Regalías, no llegarán al Fondo en esas cuantías y más bien se verán disminuidos, en un escenario internacional de bajos precios sostenido por largo tiempo.

La situación se torna todavía más crítica, al advertirse que el promedio anual de recursos provenientes del presupuesto central para CTI, proyectado en el PND para los cuatro años (430.000 millones de pesos del 2014), es prácticamente el mismo que ha recibido Colciencias durante los últimos tres años, con un aumento de tan solo 1,9 % en términos reales.

Las consecuencias

Si bien es cierto que la CTI como estrategia transversal para el crecimiento ha fracasado en el país, también lo es que esta situación se debe, en buena parte, a la ausencia de una política industrial estructurada e integrada a las necesidades regionales y sectoriales, que establezca fuerzas de atracción hacia otras actividades de la economía. El reto es que se puedan generar ingresos y empleo, como lo ha evidenciado buena parte de la literatura económica sobre crecimiento.

Aun así, el desarrollo científico y tecnológico es fundamental para alcanzar mayores niveles de ingreso y mejores condiciones de vida de la población, así como lo muestran experiencias de otros países que destinan porciones más altas del PIB a las actividades de CTI. Ya lo recomendaba, en 1995, la Misión Ciencia, Educación y Desarrollo, que advirtió que Colombia debería llegar a invertir el 2 % en estas actividades en el 2005, ante lo cual el país guarda un significativo rezago en relación con países latinoamericanos como Argentina y Brasil.

En conclusión, aunque el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 destaque a la CTI como una de sus estrategias importantes, la exigua financiación realmente asegurada impondrá más obstáculos a la investigación científica-tecnológica en el país, lo que implica prolongar las condiciones de rezago y dependencia. También plantea mayores dificultades a las universidades públicas, a las que se les había prometido compensar los limitados ingresos para sus aspiraciones investigativas con los recursos que pudieran provenir de proyectos financiados con regalías. Si la tendencia actual se mantiene, estas no se verán realizadas.

Peor aún, la ausencia de una visión integral del crecimiento económico en el Plan, que permita establecer estrategias y acciones que involucren los diferentes componentes y actores de un sistema social de producción e innovación, no aportará al propósito del bien-estar global, si por ello se debe entender la integración de paz, equidad y educación.

*Profesor asociado Facultad de Ciencias Económicas - Universidad Nacional de Colombia

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