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El magisterio debe aprestarse para la batalla contra la arremetida de Santos

Tribuna Magisterial, Bogotá enero 22 de 2015

El desastre de la economía por cuenta de haber especializado al país en producir petróleo y minerales, de convertirlo en un paraíso financiero para los especuladores internacionales y de prácticamente acabar sus sectores agropecuario e industrial con los TLC, demuestra con lujo de detalles lo perversa que ha sido la política de los gobiernos de las última décadas, entre los cuales sobresale el de Santos por su empeño destructor presentado como si fuera el gran remedio a los males que padecemos.

En esas circunstancias de crisis se da una gran arremetida contra Colombia. La OCDE, la cual nos presentan como si fuera el paraíso perdido al cual debemos entrar a como dé lugar, viene presentando sus “recomendaciones” que son órdenes que acata con gesto sumiso el doctor Santos, de las cuales señalamos las siguientes:

Aumento de la edad de pensionarse para las mujeres, pensiones por debajo del salario mínimo, impuestos sobre las pensiones “altas” (ya lo dijo el Ministro de Hacienda: pensión por encima del mínimo es alta).

Otra reforma tributaria encaminada, como todas las anteriores, a aumentar las exoneraciones a las multinacionales y el sector financiero y gravar todavía más a los trabajadores, las clases medias y los productores nacionales del campo y la ciudad.

La muy sospechosa iniciativa de Jornada Única sin infraestructura, sin salario profesional, sin alimentación escolar, que en esas miserables condiciones debe cubrir al 42,4% de los estudiantes para el 2018.

Santos desarrolla esos designios imperiales en el Plan Nacional de Desarrollo que se está cocinando. En lo atinente a educación revela que la Jornada única no es, como lo consideran las almas cándidas, simplemente más horas de clases sino, ante todo, un “nuevo enfoque pedagógico” para acabar de entronizar el modelo de educación pobre para pobres, la precaria producción de mano de obra muy barata y muy poco calificada, con el total arrasamiento de la autonomía escolar, profundizando la imposición de un currículo donde se imponen las competencias con la universalización de programas como Todos a Aprender. Destrozar la planta docente con maestros tercerizados (como sucede en la Bogotá Humana de Petro) sin estabilidad, con salarios por horas, con contratos de prestación de servicios, plantas temporales y voluntarios extranjeros para enseñar inglés, horas extras, utilizar las relaciones técnicas para hacer sobrar maestros, establecer distintas jornadas laborales, en síntesis, todas las formas de envilecimiento de las condiciones laborales. Y mantener a los nuevos maestros en la provisionalidad como está sucediendo con el concurso docente que impone records mundiales de dilación con sus eternos 26 meses de demora, para que el Gobierno pueda negarle a los maestros mínimos derechos por un lado, mientras, por el otro, los usa como botín de la politiquería.

El mantenimiento de la desfinanciación y al mismo tiempo la más vulgar demagogia sobre la educación como uno de los ejes fundamentales del Gobierno Santos. Al respecto se plantea prolongar el esquema establecido en los actos legislativos 01 de 2001 y 04 de 2007 y la ley 715 de tipologías donde se le pone precio, bien ínfimo por cierto, por estudiante, maniobra “técnica” para reducir los recursos públicos de educación a los más bajos niveles.

A ello agreguémosle, como si no fuera suficiente evidencia, la política santista de imponer en la Comisión Nacional de Concertación, un “reajuste” miserable del mínimo, con la cual va a ir a la mesa de negociaciones de los salarios de los trabajadores del Estado.

La decisión gubernamental de imponer en la comisión de ascensos del 1278 un modelo que agredía todavía más el legítimo derecho al ascenso, posición que llevó al traste con la negociación en el mes de noviembre.

Ante esta arremetida del Gobierno santista el magisterio colombiano debe levantar la bandera de la unidad y la lucha para defender la nivelación salarial, el ascenso, el nuevo estatuto, las prestaciones y la salud, el cumplimento de los acuerdos y el bienestar de los maestros, razón por la cual FECODE va a aprobar en la Junta Nacional del 3 de febrero el pliego de peticiones que presentaremos el 26 de febrero en una multitudinaria toma de Bogotá.

Ante la crisis económica y social causada por el gobierno los maestros debemos aprestarnos para las grandes luchas que se avecinan.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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