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El veneno oculto que mata a trabajadores de Cerro Matoso

Comité Pro Asociación Ex trabajadores y Pensionados CM, Montelíbano, septiembre de 2014

Cuando en 1956, el gobierno Colombiano autorizó a la Richmond Petroleum Company burear los suelos Colombianos, nunca imagino que ésta multinacional de petróleo, encontraría una mina de níquel en las entrañas del departamento de córdoba y más concretamente en el que es hoy municipio de Montelíbano. Sus legendarios habitantes indígenas zenues al igual que sus posteriores habitantes descendientes Africanos, como también campesinos mestizos procedentes de las sabanas de sucre y Córdoba, tampoco imaginarían que a comienzo de la década de los ochenta se instalaría una planta para explotar la mina de níquel que otrora había encontrado la Multinacional en mención.

Pues bien, se conformó Cerro Matoso S. A. y el gobierno Colombiano se hizo partícipe a través del Instituto de fomento Industrial-IFI-, y las compañías extranjeras, Hanna Mining Company y Billiton mediante la concesión 866 firmada en el año de 1963.

Con falaces posturas, el gobierno colombiano argumentó que la explotación de la mina de níquel desarrollaría la Nación, el Departamento de Córdoba y Montelíbano y crearía fuentes de empleo para la población. Bajo ese postulado, empezó la explotación de la mina de níquel de Cerro Matoso con el lema que decía “NIQUEL PARA EL MUNDO”, esa es la verdad y nada más que la verdad, pues solo ganancias para la multinacional BHPbillinton y deterioro del medio ambiente y enfermedades para los Colombianos.

Quienes fuimos contratados para trabajar en los menesteres del proceso de ferroníquel, lo calificaríamos como una luna de miel, pero ¡Oh sorpresa!, esa luna de miel se ha visto empañadas por los sucesos que a continuación narramos.

Asesores extranjeros que contrató la Empresa para entrenarnos, entre los que se cuentan guatemaltecos, Canadienses y norteamericanos, nos advirtieron que a vuelta de unos 15 años, aflorarían las enfermedades respiratorias y degenerativas de toda naturaleza. Caso omiso le hicimos a esas advertencias. Y sí, transcurridos no muchos años, murieron compañeros trabajadores, sin que alcanzáramos a entender la prontitud de dichos decesos, por lo que de manera oculta el veneno de los gases metálicos del níquel y en general del proceso de ferroníquel hacían sus estragos. Cabe señalar entonces que; las muertes por infarto, ocurridas a lo largo de la historia laboral de Cerro Matoso, de los compañeros trabajadores; José María Monterrosa (cocoli), Ciro Barrera, Juan García, Jorge Cárdenas, Willy Hartman, Orlando Villa, Luis Manchego, Manuel Contreras, Eliecer Benavides, Guillaurme Ortega, Joaquín Causil y Luis Arenas, tienen su puntual origen.

De igual forma, un listado de trabajadores y extrabajadores fallecidos por enfermedades degenerativas o cánceres, nos confirman cuan malévolo es el proceso de ferroníquel; ellos son, Jorge Anaya, Anastasio Camargo, Luis Guerra, Oscar Vanegas (el Meca), Hildelbrando Turizo, Carlos Cálao, Nicanor Causil, Álvaro Moreno, Jorge Luis Hoyos y los más recientes, Pedro Nisperuza, Alexio Villadiego (contratista), Ismael Gonzales y Rodrigo Rodríguez.

Y correlativo a lo anterior, un número indeterminado de extrabajadores padecemos enfermedades adquiridas en Cerro Matoso, entre los que se cuentan; Julio Acosta, Alfaro Osorio, Federmann de la Ossa, Emilio Soto, Kenny Centeno, Julio Berrocal, Víctor Pineda, Josefa Jaaman, Jorge Duque (contratista), Dionisio Arroyo, Eduardo Vidal, Carlos Mato, Lucio Bohórquez, Rafael Vergara, Fernando Borda, Oscar Ortiz, Ranulfo Baños, Jesús López, Luis Javier Carvajal, Manuel Castro, Rafael Restrepo, Lucio Borquez, Oscar Fontalvo, Criseldo Ricaurte y Roberto Rubio etc. Igualmente sabemos de enfermedades con las mismas características que presentan trabajadores activos, pero que por respeto omitimos mencionar.

Exámenes científicos denominados Test de Melisa realizados a extrabajadores a pobladores indígenas y afrodescendientes; dan cuenta de cuanto níquel tenemos en la sangre, en la orina y de cuantos metales pesados tenemos alojados en el organismo. Pero ya en el año 1996, la ARP Colmena, mediante mediciones que llevó a cabo, le señalaría a la Empresa, que estaba operando por encima de los estándares permitidos. Por lo que el doctor Milton Quintana, Director de la Unidad de Investigación, Desarrollo e Innovación en Genética y Biología Molecular de la Universidad Simón Bolívar, sostiene, que la cadena del ADN, en trabajadores y habitantes aledaños a la mina de níquel se rompió. No en vano han surgido entidades Internacionales como la IARC, y un grupo de científicos Brasileros encabezado por Juliana Da Silva y Joao Pegas Henríquez, expertos en Biología Molecular, que han contribuido a esclarecer las enfermedades surgidas de los procesos operativos del níquel y en especial el de, Cerro Matoso.

Pero no muy lejos de presentar enfermedades que padecen trabajadores activos y extrabajadores, están los trabajadores contratistas o denominados tercerizados y nuestros vecinos Indígenas y Afro-descendientes que habitan en el área de influencia de la mina de níquel tales como; Pueblo Flecha, Puente Uré, Bocas de Uré, Torno Rojo, Centro América, San Antonio, Puerto Colombia y La Odisea. Con razón el medio informativo “Las Dos Orillas” señaló “en la población aledaña a la multinacional minera de Cerro Matoso, nacieron tres niños sin ano, uno sin pene ni vagina y otros con labios leporinos y paladares hendido y luego continua diciendo que, entre los años 2009 y 2011, casi no nacen; de 36 embarazos, 14 fueron abortos. Finalmente sostienen que el presente de un centenar de trabajadores de la compañía ya está echado ya que estos presentan; cáncer, perforaciones de tabique, dermatitis severa, sordera, asma, trastornos de columna y enfermedades citogenéticas”. Concomitantemente a esta apreciación, el DANE, señalo que entre 2009 y 2011 se incrementó el cáncer y las enfermedades respiratorias de manera alarmante en Montelibano. Así que, cualquiera de nosotros, llámese trabajador activo de CMSA, ex trabajador de CMSA o habitante adyacente a CMSA, está expuesto a una enfermedad degenerativa.

Las anteriores razones, nos llevaron a tomar la decisión de exigirle a Cerro Matoso –BHPbilliton, una indemnización por los daños causados a la salud de; nosotros los ex trabajadores, de los Indígenas y Afrodescendientes afectados, a través de la firma de Abogados, que representan los Doctores Abelardo de la Espriella y José De La Hoz.

Las mentiras que la Empresa a dicho por los distintos periódicos de circulación nacional o regional, o sus propios medios periodísticos, a través de sus relacionistas públicos o abogados defensores de esta multinacional, de que “el proceso de ferroníquel no contamina y no produce enfermedades directas degenerativas y colaterales”, no se las creen ni ellos mismos y no las pueden sostener frente a las evidencias de las muertes por cáncer de extrabajadores y de trabajadores que estaban activos, como , Jorge Luis Hoyos y Rodrigo Rodríguez y de enfermedades degenerativas que padecemos los extrabajadres. Pero, además se suma a todo ello, las pruebas existentes de contaminación de las aguas de la quebrada de Uré y el rio San Jorge. Así mismo la contaminación del medio ambiente, debido a los gases metálicos y partículas en suspensión, o lo que es lo mismo, la volatilidad de la escoria con su alto contenido de sílice, que viajan a unos 50 kilómetros a la redonda y que inciden en enfermedades de la población de Montelibano.

No cejaremos en nuestro propósito, hasta lograr que la Empresa BHPbilliton, dueña absoluta de Cerro Matoso S.A. indemnice a los Indígenas, a los afrodescendientes y ex trabajadores. Y finalmente presionaremos para que CMSA, tome los correctivos de seguridad de manera rigurosa en la operación de los procesos operativos para la obtención del ferroníquel.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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