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"Es mejor desarmar ya a las Farc, que ponerse a arriesgar": Jorge Robledo

Entrevista de Olga Lucía Criollo, El País, Cali, agosto 7 de 2016

"Si los colombianos ponen en una balanza lo que pueda ser criticable del proceso de paz y al otro lado ponen desarmar a las Farc y eliminar una violencia de medio siglo, estoy seguro que la mayoría vamos a votar por el Sí”.

Con ese optimismo, que contrasta con su reconocida actitud crítica, el senador Jorge Robledo deja a un lado sus profundas diferencias con quien, según él, “está haciendo méritos para ser el peor Presidente de la historia de Colombia” para respaldar el proceso de paz de La Habana.

En diálogo con El País, el integrante del Polo Democrático Alternativo insistió en su rechazo a la Ley de Zidres y encontró más semejanzas que diferencias entre Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe.

Para muchos colombianos resulta confuso que usted esté en contra del gobierno de Santos pero a favor del proceso de paz...

Es que hay una cosa por entender, no hay dos posiciones sobre el proceso de paz, hay tres: una dice, proceso de paz, sí y Santos sí; otra dice proceso de paz, no y Santos no, y otra dice proceso de paz, sí y Santos no, esa es la del Polo, porque la única coincidencia importante que tenemos con el gobierno del presidente Santos es el tema de la paz, en todos los demás hechos medulares de la vida nacional el Polo está declarado en oposición.

¿Y es que la paz vale tanto la pena como para ayudar a que quien en su concepto ha sido el peor Presidente de la historia del país se lleve el crédito de ser el que logró firmar la paz con las Farc?

Preciso que es un presidente que está haciendo méritos, compitiendo, por ese falso honor de ser el peor presidente de la historia de Colombia. Nosotros pensamos que realmente el éxito de este proceso de paz, el desarme de las Farc, es una cosa muy importante. Pero además, cuando el Polo se creó, en nuestro programa quedó dicho no a la lucha armada, no al uso de la violencia para tramitar las diferencias entre los colombianos, pero sí a un proceso de paz negociado, entonces, cuando el Gobierno Nacional anunció que iniciaba el proceso, lo que hizo fue asumir la posición del Polo, y ahí hay que saludar que Santos haya corregido su posición, porque recordemos que cuando estuvo en el gobierno de Álvaro Uribe esa no era su posición.

¿Qué es lo que más desaprueba de este Gobierno al que tanto critica?

Son muchas cosas, por ejemplo, toda su política económica y social es un desastre. Pero digamos tres cosas de los últimos días: La Ley de Zidres, que es la ley de tierras más retardataria de la historia de Colombia, nadie se había atrevido a una cosa como esa. Otra, nos lleva para el TPT, que es el Trans Pacific Partnership, que es un TLC tan malo, que amenaza con arruinar la industria azucarera y la producción de azúcar en Colombia y el cultivo de la palma. Es un TLC de extrema peligrosidad; y voy a dar otro dato, esta semana anunciaron que salen cinco mil soldados colombianos a participar en guerras internacionales bajo las órdenes de las potencias extranjeras. Son ejemplos de que realmente se trata de un presidente de los peores que uno pueda encontrar.

Pero el Gobierno dice que las Zidres son una reforma agraria...

Lo que las Zidres hace es arrebatarle al campesinado los derechos que hoy le otorga la Constitución en exclusividad sobre las tierras baldías del Estado, para poder entregárselas a perpetuidad a cualquier magnate nacional o extranjero y en cualquier cantidad. Es una auténtica regresión normativa y además inconstitucional, como se evidenció hace cuatro años, cuando, teniendo otro nombre, la demandamos ante la Corte Constitucional, al ser incluida en el Plan de Desarrollo de Santos I.

¿Cómo hace para ser tan crítico con el presidente Santos y al mismo tiempo ser el mayor contradictor del adversario de este, o sea de Álvaro Uribe?

Las posiciones del Polo y las mías no son pleitos personales sino programáticos. Si usted observa, sobre las cosas estratégicas de los asuntos económicos y sociales en lo único que difieren realmente la Unidad Nacional y el Centro Democrático es en la paz, en los otros hechos, incluidos los tres que le mencioné antes, coinciden Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe.

O sea que le resulta contradictorio que hoy estén en orillas opuestas…

Digamos que es evidente que el Centro Democrático le está haciendo oposición al gobierno Santos, pero que es una oposición que está motivada por la divergencia que tienen en torno al proceso de paz, pero no olvidemos que Santos fue ministro de Uribe y que fue él quien lo puso en la Presidencia, con un programa concebido también por él en su momento. Entonces, las coincidencias entre ellos no son una novedad, a pesar de que también es cierta la contradicción grande que tienen en el tema del proceso de paz.

¿No teme que los colombianos le crean al C entro Democrático que es posible lograr un mejor acuerdo con las Farc y voten por el No en el Plebiscito por la Paz?

Vamos a ver qué dicen las urnas, pero pienso que las cosas están dadas y que votando por el Sí podríamos desarmar en el corto plazo a las Farc. Creo que sería un error correr el riesgo de no lograrlo o por lo menos de embolatar ese hecho, porque si gana el No el proceso se desbarata y quedaríamos en una incertidumbre inmensa. Nadie sabe qué pasaría y, dentro de esa incertidumbre, no descartemos que podríamos regresar a la confrontación armada que estamos sufriendo hace 50 años. Entonces es mejor desarmarlos ya, que ponerse a arriesgar a cosas que nadie sabe en qué pueden terminar.

Desde su posición tan crítica, ¿qué le cambiaría a este proceso de paz?

No hay proceso de estos en los que no hayan temas que se puedan debatir, pero no creo que valga la pena hacer un listado de eso. Pero sí le digo algo, yo no me imagino votándole facultades extraordinarias a Juan Manuel Santos en las leyes que vienen, porque que la Unidad Nacional confíe en él para generarle un cheque en blanco, pues es comprensible, pero que el senador Robledo lo haga, con franqueza le diría que no volvería a dormir quién sabe por cuántos días.

Miembros de partidos pequeños han dicho que darles curules directas a las Farc en el Congreso los pondría en desventaja, ¿qué opina?

La actitud del Polo es facilitar las cosas en ese sentido, actuar con generosidad, aun cuando eso pueda tener algún tipo de consecuencias, dado que es tan importante desarmar a las Farc. Ahora, sí hemos señalado que la política nacional necesita una transformación profunda, distinta a la de los acuerdos de La Habana y en eso hemos coincidido con los Verdes y con el Mira.

¿Y cuáles deberían ser los ejes de esa transformación?

Hemos planteado cuatro cosas: la primera, que se debe cumplir la ley que ordena el voto electrónico, que este Gobierno no ha querido cumplir y en ese sentido se está votando en medio de un prevaricato. En segundo término, hay que hacer una reforma que impida que los recursos públicos se conviertan en mermelada para comprar las elecciones, como se hace en este momento. Como tercera medida, hay que hacer un cambio profundo del sistema electoral, de forma que no haya un Consejo Nacional Electoral sino un sistema completamente diferente, y, en cuarto término, hay que modificar el umbral para darle garantías a fuerzas como el Polo, los Verdes y el Mira, que tenemos tantas dificultades para hacer política en Colombia porque no la hacemos a punta de mermelada.

¿Y cree que el Gobierno está preparado para asumir los costos del posconflicto, ya que asegura que su política económica es errónea?

Depende de cuántos sean, porque sobre eso tampoco hay precisión, pero quiero enfatizar en que el solo desarme de las Farc es de tal importancia que los otros asuntos resultan ser secundarios. Además, tengo la certeza de que los demás problemas de los colombianos no se van a resolver, y no lo digo como una crítica al proceso de paz, pero en Colombia las cosas van a seguir tan parecidas, que va a seguir de presidente Juan Manuel Santos.

¿Cómo así?

Van a seguir los problemas de desempleo, de pobreza, de crisis agraria e industrial, de salud, de educación, y de corrupción, entonces que no resulte que las realidades que puedan aparecer en el posconflicto se usen para empañar la inmensa importancia de eliminar una violencia que nada bueno le dejó a Colombia. El padre Francisco de Roux hizo una frase excelente a mi juicio, dijo: ‘No arregló nada esa violencia y lo empeoró todo, entonces salir de eso ya es una cosa importantísima, así otras cosas no sucedan de una determinada manera’.

¿Entonces cómo explicarles a quienes viven en las ciudades que aun así es mejor votar por el Sí?

Yo creo que hay tres muy poderosas razones para votar Sí al proceso de paz. La primera es que siempre será bueno que en Colombia haya menos sangre, menos viudas, menos huérfanos, menos destrucción de la propiedad pública y privada, así incluso se mantengan vivas otras violencias, como va a ser. Segundo, es probable que algún día, no digo que inmediatamente, Colombia pueda disminuir su gasto militar y queden algunos recursos para cualquier otra necesidad del país, salud, educación, agro. Y, tercero, y esto lo valoro mucho, esta violencia de medio siglo ha sido un estorbo para lograr las transformaciones democráticas que necesita Colombia; en la medida en que desaparezca, va a haber un ambiente más democrático para la lucha política, civil, social, y haremos esas transformaciones profundas.

¿Y no le preocupa que se vaya a usar mucha ‘mermelada’ para incentivar el voto por el Sí?

Yo he estado insistiéndoles a los partidarios del Sí que no hagamos una campaña de agravios ni de agresiones a nuestros contradictores. Los argumentos para el Sí son lo suficientemente buenos y no necesitan de eso. Estoy convencido que tampoco necesitan de ninguna forma de constreñimiento a los electores. Creo que las elecciones deben hacerse con las reglas de juego que deben ser, el todo vale no es aceptable ni en este caso ni en ninguno, pero así y todo soy optimista de que el Sí va a triunfar, porque si los colombianos ponen en una balanza lo que pueda ser criticable del proceso de paz y al otro lado ponen desarmar a las Farc, destruir esas armas, eliminar una violencia de medio siglo, estoy seguro que la mayoría vamos a votar por el Sí.

En tiempos de paz, ¿qué tan cerca está su paz con la ministra Clara López?

“Tenemos unas diferencias notorias, es un hecho, y hay que tramitarlas de la manera más cordial posible, pero lo que importa dejar claro es que ella está en ese cargo a título personal, que su actos no nos comprometen ni nos representan a los del Polo”.

Muchos lo ven como un seguro candidato paras las presidenciales del 2018, ¿qué responde?

“Que no tengo una decisión tomada, pero si las necesiades de la lucha por transformar este país me llevaran a aceptar un reto de ese calibre, estaría dispuesto a asumirlo, pero solo si se trata de una candidatura que no se entienda como la candidatura del Polo o de las fuerzas alternativas colombianas o de la izquierda, sino que se trataría de promover una gran convergencia nacional con gente de todos los orígenes políticos con quienes coincidiéramos en un programa que defienda los intereses del ciudadano raso, de las clases medias y del progreso de la producción empresarial. Sería defender la vida de los trabajadores y una cosa muy clara contra la corrupción, incluido el clientelismo”.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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