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’Espero que el Polo no vaya a perder su rumbo’

Entrevista de Cecilia Orozco Tascón, El Espectador, Bogotá, noviembre 9 de 2014

Un fuerte comunicado dirigido por ella al comité ejecutivo del Polo revela su animosidad contra Robledo y la posibilidad de que la izquierda se divida entre las dos figuras más prominentes de esa colectividad. Santos es la manzana de la discordia.

Clara López reveló el contenido de un comunicado que ella le dirigió al comité ejecutivo del Polo en que se nota la gravedad de las diferencias entre ustedes dos. En una parte, dice que usted la retó a “pelear” y asegura que ella le contestó: “¿cuál pelea? Peleará solo porque yo no voy a pelear” ¿Ese episodio sucedió así?

Jamás he dicho nada que pueda interpretarse como que vaya a agredir a alguien. Lamento que Clara haya presentado las cosas así. La historia es esta: la noche que se tomó la decisión de permitir el voto a conciencia que implicaba que ella podría respaldar a Santos y que otros, como yo, votaríamos en blanco, hubo que pensar cómo se presentaba tal decisión. Y se acordó que ella hiciera una presentación neutra en que no decía quiénes estaban con una posición o con la otra. Cuando bajábamos por la escalera, junto con unas veinte personas, le dije, en tono coloquial, que cuándo empezábamos la pelea refiriéndome, no a los puños sino al debate que inevitablemente vendría más adelante. Fue una conversación normal y no sucedió en medio de un alegato, un manoteo o algo parecido. Ese no fue ni siquiera un incidente para mí.

Entonces, ¿cuál es el fondo de este asunto?

Lo que de verdad ocurre es que la profunda diferencia en torno a la manera como ella respaldó a Santos, se convirtió en un nuevo debate sobre cuál debe ser, ahora y en el futuro, la posición del Polo frente al gobierno y al santismo.

¿Cuánta posibilidad hay de que el Polo termine dividido por las diferencias entre ustedes, las dos figuras más significativas del partido?

Espero que el Polo no se vaya a dividir. Para que ello no suceda, contribuiré en todo lo posible como lo he hecho a lo largo de estos años en que he trabajado, por el contrario, en función de unirlo y fortalecerlo. Pero también espero que el partido no vaya a perder su rumbo: a volverse santista o uribista, porque el Polo se creó para respaldar a los colombianos que se defienden de un régimen inicuo y para ganar la profunda transformación democrática que necesita el país.

Parece tener dudas sobre el que llama “el rumbo” del Polo ¿Cree que Clara y quienes la apoyan se están inclinando hacia el santismo?

Si se lee el documento de Clara que es, en parte, el que motiva esta entrevista, es evidente que la valoración que ella tiene sobre Santos y Uribe la lleva a concluir que el Polo debe escoger entre esas dos opciones. Y de ese documento se desprendería que ella se inclina por llegar a acuerdos con el santismo para derrotar al uribismo en las próximas elecciones, que fue el mismo argumento que usó para apoyar en Santos en la segunda vuelta presidencial.

¿Por qué le molestó tanto el voto de ella por Santos si el Polo decidió, tal como usted lo reitera, dejar que sus miembros “votaran en conciencia”?

El acuerdo al que llegamos –como un gesto con ella, que estaba en minoría– fue el de permitir que cada uno votara en conciencia. Es cierto. Pero también aprobamos, y por unanimidad, que seríamos oposición a cualquiera que ganara, Santos o Zuluaga. Si la controversia no concluyó en ese momento fue porque la forma que ella le dio a su respaldo a Santos, creó la idea de que esa era la posición del partido cuando era personal. También porque presentó el programa presidencial santista como equivalente al del Polo, siendo antagónicos, salvo en el proceso de paz. Fue tal el desenfoque que, después de la segunda vuelta se retiraron del ‘Polo Social’, que es hoy el sector de ella, de Carlos Romero y de Jaime Dussán, un grupo de distinguidos dirigentes. Pero también es cierto que esta controversia hubiera podido terminar el día en que Santos ganó la Presidencia. Si no ocurrió así, fue porque ahora se nos dice que, en la controversia entre Santos y Uribe, el Polo debe escoger a Santos.

¿Salvo el proceso de paz, dice usted? Fuera del Polo quedó la impresión de que su grupo también se opone o por lo menos no apoya con entusiasmo la negociación.

No es verdad que en el Polo haya polémicas sobre si se respalda o no el proceso de paz con las Farc y el ELN. En el programa de creación del partido, en 2006, establecimos dos cosas. Primero: no a la lucha armada. Y segundo, sí a la búsqueda de una salida negociada entre el Estado y quienes se le oponen militarmente. De otra parte, el Moir lleva décadas defendiendo la idea de que las diferencias entre los colombianos no deben tramitarse a bala. El debate se limita a si el Polo debe volverse santista por el proceso de paz, es decir, insisto, a escoger entre Santos y Uribe.

Y usted, junto al Moir, ¿qué escogerían?

Nosotros defendemos un Polo “ni-ni”: ni con Santos ni con Uribe porque no hay cómo sustentar, en el programa, que haya que tomar partido entre las fracciones del bloque de poder que ha mal gobernado el país. Eso sería un suicidio político: perderíamos el respaldo de los colombianos que constituyen nuestra espina dorsal.

Pero analistas públicos sostienen que hay grandes diferencias entre Santos y Uribe, incluso aceptando que representan un mismo sector político y económico ¿Se mantiene en que son iguales?

Cuando digo que son iguales tengo en mente a los caimanes de la misma charca que pueden no ser idénticos, pero aconsejo que no les metan el brazo porque pueden perderlo. Lo que intento que se entienda es que representan los mismos intereses, que no son los del agro, la industria, el empleo, los buenos ingresos, el medio ambiente, la salud, la educación, la soberanía, la democracia, el país, en una palabra, sino los de las transnacionales, el capital financiero y la gran minería, por ejemplo. Si se exceptúan sus desacuerdos en torno a cómo desarmar a la guerrilla, ¿en qué temas de importancia difieren? Diferenciarlos por el mote “de derecha” o “de extrema derecha” para escoger al uno u al otro, no resiste ningún análisis.

Aún admitiendo lo que usted dice, puede haber diferencias importantes entre ellos.

Estamos ante un truco manido. El Partido Liberal siempre le ha dicho a la izquierda que debe respaldarlo para derrotar a la derecha-derecha conservadora, pero cada medida regresiva, de derecha o de extrema derecha o como se llame, la han aprobado las élites de esos partidos.

López llega a afirmar que, a los debates sin resolver en su partido se suma la dificultad creada por “la cultura dogmática… que se traduce en un estilo ofensivo” ¿Alude a usted y al Moir?

Durante cuatro años el Moir y este senador respaldamos cada aspiración política de Clara López: ser fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro, presidenta del partido en varias ocasiones, alcaldesa de Bogotá y candidata a la Presidencia de la República, distinción que facilité al renunciar a mi precandidatura presidencial . Nunca, hubo ninguna queja sobre nuestro estilo.

A propósito, Clara cuenta algo sorprendente: dice que el Moir, usted incluido, prefería tener, en vez de Aída Avella de la UP, a un empresario conservador como fórmula vicepresidencial del Polo. Y añade que Aurelio Suárez, amigo suyo, viajó a Cali a ofrecerle esa candidatura a Emilio Sardi, ejecutivo de Tecnoquímicas ¿Cómo explica lo que se ve, en apariencia, como una contradicción ideológica?

En nombre de Clara y acordado con ella, Aurelio Suárez le ofreció la candidatura a la vicepresidencia a Emilio Sardi, el empresario que ha dado la más profunda y valerosa batalla contra los TLC que destruyen el país. Este llamó a Clara, le agradeció y le explicó que no aceptaba por razones de salud. Luego su maltrato a Emilio Sardi no tiene ninguna justificación. El Polo no propende por estatizar la economía, acabar con la propiedad privada o negarse a trabajar con personas que vienen de los partidos tradicionales pero que coinciden con nosotros en la defensa de la soberanía, la producción y el trabajo. ¿Puede haber algo más de izquierda que defender el empleo y, con él, las empresas en donde se genera? ¿Pueden el Polo y los pobres de Colombia, solos, sacar el país adelante? De esta manera se entiende por qué no compartimos la decisión de Clara sobre su vicepresidenta. Con ella (Aída Avella), el Polo no amplió su base social. Estoy seguro de que con un mensaje de mayor apertura, Clara habría sacado un millón de votos más.

El próximo año habrá elecciones y se supone que Clara será la candidata del Polo a la alcaldía de Bogotá. Esa candidatura ¿está en duda por la disputa interna del partido?

Los resultados presidenciales ponen a Clara como una opción para la alcaldía de Bogotá. Pero es temprano para saber qué pasará. Toca esperar a que tome la decisión de anunciar que será precandidata del Polo, para que, de acuerdo con los estatutos del partido, se inicie el trámite. Y en el proceso podrían o no aparecer otras opciones. No sé. El ideal sería, sin duda, una candidatura que unifique al partido y esa podría ser la de ella.

Le preguntaré de manera más directa: tal como está la situación interna del partido hoy, ¿usted apoyaría la candidatura de Clara López a la alcaldía de Bogotá?

Lo que yo quisiera es poder respaldar la candidatura de Clara López a la alcaldía de la capital.

¡Qué diplomacia! Si ella fuera la candidata a la alcaldía del Polo y Santos decidiera apoyarla, ¿qué harían usted y el Moir: aceptarían ese apoyo o lo rechazarían y le retirarían a ella su acompañamiento?

No me suena entrar en controversias públicas sobre conjeturas. Pero me pregunto: ¿Santos respaldaría una candidatura, la de cualquiera, que se propusiera realizar en Bogotá un programa de gobierno diferente al de la Unidad Nacional? ¿Puede el Polo renunciar su programa?

Suponga que a Santos le interesa la candidatura de Clara López. El presidente ha mostrado simpatía por ella, aún sabiendo que lo lógico es que apoye a Rafael Pardo. La pregunta sigue sin respuesta: si Santos apoya a Clara, ¿qué haría usted y quienes lo acompañan en el Polo?

El Polo no puede respaldar a ningún cargo, a ningún candidato que tenga el respaldo de Juan Manuel Santos o de Álvaro Uribe.

Del otro lado, ¿qué cree que haría ella: recibiría el aval y apoyo del presidente o lo rechazaría para mantener su opción en la izquierda?

Entre mis coincidencias con Carlos Gaviria hay una sentencia suya que viene al caso: “que la derrota tenga la dignidad de la que la victoria carece”. Ojalá ese fuera el pensamiento rector de cada polista, siempre con la idea de atar su suerte a la de la gente.

Esta es la coyuntura más difícil de su carrera, senador, por varias razones: A. El Polo y usted se enfrentan a una nueva división después de la del petrismo. B. Clara tiene buen recibo en el establecimiento y eso lo pone a usted en aprietos. C. Si Clara obtiene la mayoría del Polo, Robledo quedaría por fuera ¿Ese análisis se ajusta a lo que podría pasar?

Espero que las diferencias puedan resolverse positivamente en el marco del respeto al programa del Polo, incluido nuestro respaldo a una salida negociada del conflicto armado. Tengo el convencimiento de que la idea de que ni con Santos ni con Uribe, aprobada en el comité nacional de mayo, se ratificará en el próximo Congreso del partido.

Aceptado que la situación que actualmente enfrenta el Polo los puede destruir a todos ¿cuál es su estrategia para evitar llegar a ese punto?

No hay concesión positiva que no estemos dispuestos a hacer para mantener unido al Polo. Así lo hemos hecho desde su fundación porque, además, el programa del Polo da suficientes bases para mantener y fortalecer un partido político en el que la máxima amplitud no exija sacrificar la coherencia mínima que requiere el logro del objetivo para el cual lo creamos.

¿Cuáles similitudes y diferencias ve usted entre este cisma López-Robledo que podría producirse, y el del petrismo?

Quien no se confunda por las falsedades promovidas por él mismo y por el santismo, reconocerá que Petro se fue del Polo porque el comité ejecutivo se negó a elegirlo presidente del partido para desarrollar el acuerdo político que ya había hecho con Santos. Esa vez constituimos una mayoría para mantener a Clara en la presidencia del partido y para no entregarnos a Santos. Lo peor para Colombia sería que Santos –con la ayuda de Samper, que en esto anda– tuviera éxito en dividir otra vez al Polo Democrático.

López y Robledo: blanco y negro

Las discrepancias de forma y fondo entre la excandidata presidencial del Polo Democrático, Clara López, quien obtuvo un respetable apoyo en primera vuelta (cerca de 2 millones de votos), y Jorge Enrique Robledo, el senador de mayor votación en el actual Congreso (192.000 votos) pese a pertenecer a la minoría política, se han conocido parcialmente después del respaldo que López le diera al actual mandatario en segunda vuelta. Según Robledo, el partido dejó en libertad a sus seguidores de votar en conciencia, pero esa autorización no se podía interpretar como libertad para adherir a los programas del gobierno, tal como pareció hacerlo López cuando grabó comerciales promocionando las promesas de la campaña reeleccionista. Según la excandidata, “la polémica viene incubándose de tiempo atrás… agravada por ingredientes subjetivos de la cultura patriarcal” en una alusión a un presunto machismo del senador. Dice López que los debates aplazados tienen que ver con la posición del Polo ante el proceso de paz, la política de las alianzas y la manera de hacer oposición. Robledo afirma que la actitud favorable del Polo a la solución negociada del conflicto armado nunca ha estado en duda y que la verdadera discusión es si esa colectividad debe dejarse cooptar por el presidente o si guarda lealtad a la ideología de izquierda.

“La controversia no se reduce a un pleito entre Robledo y Clara”

Clara López afirma que “nos equivocamos” cuando decidieron no asistir a una marcha por la paz de abril de 2012 ¿Usted supone que si se apoya la paz, se apoya a Santos?

Santos juega a desarmar a la guerrilla pero también a desarmar ideológica y políticamente a la izquierda democrática, destruirle su naturaleza, cooptarla. Santos ya puso en su cauda a los Garzón (Angelino y Luis Eduardo) y a Petro. Y eso mejoró su conocida capacidad de engaño. El Polo no puede caer en la celada. En resumen, proceso de paz, sí; Santos, no.

Se conoció una carta de un tercer sector del Polo en que quienes la suscriben piden no “apostarle a la división”. Ese grupo ¿podría ser una solución u otro motivo de disolución?

En parte, ese sector lo conforman dirigentes que estuvieron con Clara en el ‘Polo Social’ pero quienes, ante las diferencias, optaron por crear su propia tendencia. Allí confluyeron grupos como el del senador Alexánder López. Ellos son unos convencidos de la importancia de la unidad del Polo y de mantener los acuerdos políticos que nos dieron origen. Y, en la práctica, desbaratan la falacia de que la controversia se reduce a un pleito personal entre Robledo y Clara.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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