Inicio > Articulos de Actualidad > Ciencia > Explorando nuestro universo y otros (Fragmento)

Explorando nuestro universo y otros (Fragmento)

Martin Rees, Scientific American, diciembre de 1999. Traducción: Guillermo Guevara Pardo, marzo 29 de 2015

¿INDICIOS DE UN MULTIVERSO?

Los cosmólogos observan el universo como un intricado tapiz que ha evolucionado desde unas condiciones iniciales que fueron imprimidas en los primeros microsegundos después del big bang. Estructuras y fenómenos complejos se han desarrollado desde leyes físicas sencillas –no estaríamos aquí si no las hubiera. Sin embargo, leyes sencillas, necesariamente no conducen a consecuencias complejas. Considere el análogo del campo de las matemáticas fractales: el conjunto de Mandelbrot, un diseño con estructura de profundidad infinita que está codificado por un algoritmo breve; pero otro algoritmo sencillo, superficialmente similar, produce patrones monótonos.

Nuestro universo no se hubiera podido estructurar si no se hubiera expandido a un ritmo especial. Si el big bang hubiera producido fluctuaciones de densidad menores, el universo podría haber permanecido oscuro y monótono, sin galaxias o estrellas. Hay otros prerrequisitos para la complejidad. Si nuestro universo tuviera más de tres dimensiones espaciales, los planetas no estarían orbitando alrededor de estrellas. Si la gravedad fuera mucho más fuerte, ella aplastaría a organismos vivos del tamaño humano, las estrellas serían más pequeñas y vivirían menos. Si las fuerzas nucleares fueran una centésima parte más débiles, únicamente el hidrógeno sería estable: no habría tabla periódica, ni química, ni vida. Por otro lado, si las fuerzas nucleares fueran ligeramente más fuertes, el hidrógeno mismo no existiría.

Algunos podrán argumentar que este ajuste fino del universo, el cual parece providencial, no tiene nada de sorprendente porque nosotros, de otra manera, no existiríamos. Hay, sin embargo, otra interpretación: pueden existir muchos universos, pero únicamente algunos permiten la evolución de criaturas parecidas a nosotros; obviamente estamos en uno de ese subconjunto. Las características aparentemente diseñadas de nuestro universo no necesitan ocasionar sorpresa alguna.

Quizás, entonces, nuestro big bang no haya sido el único. Esta especulación agranda dramáticamente nuestro concepto de realidad. La historia entera de nuestro universo viene a convertirse solo en un episodio, en solo un aspecto, de un multiverso infinito. Algunos universos podrán parecerse al nuestro, pero muchos pudieron haber nacido muertos. Colapsaron después de una breve existencia, o las leyes que los gobiernan no permiten consecuencias complejas.

Algunos cosmólogos, especialmente Andrei Linde de la Universidad de Stanford y Alex Vilenkin de la Universidad de Tufts, han demostrado ya que ciertas conjeturas matemáticas conducen, al menos en teoría, a la creación de un multiverso. Pero tales ideas permanecerán en la periferia especulativa de la cosmología hasta que entendamos de verdad –en lugar de simplemente adivinar− las condiciones físicas extremas que prevalecieron inmediatamente después del big bang. ¿La largamente esperada teoría de la unificación determinará únicamente las masas de las partículas y la fortaleza de las fuerzas básicas? O ¿hay propiedades, en algún sentido resultados accidentales, de como se enfrió nuestro universo –manifestaciones secundarias de leyes aún más profundas que gobiernan todo el conjunto de universos?

Este tema puede parecer arcano, pero el estado de las ideas del multiverso afecta cómo debemos poner nuestras apuestas en algunas de las actuales controversias cosmológicas. Algunos teóricos tienen una fuerte preferencia por un cuadro más simple del cosmos, el cual requiere una omega de 1 [Los datos actuales indican que el universo contiene únicamente alrededor de un 30 por ciento de la materia que necesita para detener la expansión. En la jerga de los cosmólogos, omega –la relación de densidad observada a densidad crítica− es 0,3] –el universo debe tener la densidad necesaria para detener su propia expansión. Ellos no están satisfechos con las observaciones que sugieren que el universo no está ni cerca de tal densidad y con complicaciones adicionales tales como la constante cosmológica. Quizás debamos aproximarnos a la lección de los astrónomos del siglo XVII Johannes Kepler y Galilieo Galilei, quienes estaban descontentos con el hallazgo de que las órbitas planetarias eran elípticas. Los círculos, opinaban ellos, eran más simples y más bellos. Pero Newton, más tarde, explicó todas las órbitas en términos de la sencilla ley universal de la gravedad. Estando Galileo aún vivo, él seguramente se habría reconciliado gozosamente con las elipses.

El paralelo es obvio. Si un universo de baja densidad con una constante cosmológica parece desagradable, tal vez esto muestre nuestra limitada visión. Al igual que la Tierra sigue una de las pocas órbitas keplerianas alrededor del Sol que le permiten ser habitable, nuestro universo puede ser uno de los pocos miembros habitables de un conjunto mucho más grande.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
Siga a Jorge Enrique Robledo en Twitter
  • Imágenes
  • Videos
  • Audios
  • Todas
  • Todos
  • Todos

  • Suscríbase a la lista del PDA-MOIR

    Comunidades del MOIR

    POR LA SOBERANIA, EL TRABAJO Y LA PRODUCCION ¡RESISTENCIA CIVIL!
    Sede Nacional : Carrera 24 No. 27-25 Bogotá Colombia - Teléfono: (57 1) 245 7126.

    Seguir la vida del sitio