En esto, los recalcitrantes de la burguesía saltan diciendo: Bueno, ya que ustedes, los comunistas, dejan el sistema socialista para una etapa posterior, y declaran que "siendo los Tres Principios del Pueblo [. . .] lo que China necesita hoy, nuestro Partido está dispuesto a luchar por su completa realización"[10], entonces, ¡archiven su comunismo por el momento! Este argumento, bajo el lema de "doctrina única", se ha convertido en una Febril batahola, cuya esencia es el despotismo burgués de los recalcitrantes. Sin embargo, por cortesía, podríamos llamarlo simplemente crasa ignorancia.
El comunismo es la ideología completa del proletariado y, a la vez, un nuevo sistema social. Esta ideología y este sistema social difieren de todos los demás, y son los más completos, progresistas, revolucionarios y racionales que haya conocido la historia humana. La ideología y el sistema social feudales ya pasaron al museo de la historia. La ideología y el sistema social capitalistas se han convertido en piezas de musco en una parte del mundo (la Unión Soviética), mientras que en los demás países se asemejan al "moribundo que se extingue como el sol tras las colinas de Occidente", y pronto serán también relegados al museo. Sólo la ideología y el sistema social comunistas, llenos de juventud y vitalidad, se extienden por todo el mundo con el ímpetu del alud y la Fuerza del rayo. Desde que el comunismo científico se introdujo en China, nuevos horizontes se han abierto ante la gente y también ha cambiado la fisonomía de la revolución china. Sin el comunismo como guía, la revolución democrática de China jamás podría triunfar, para no hablar de la etapa siguiente. Esta es la razón por la cual los recalcitrantes de la burguesía exigen con tal griterío que "se archive" el comunismo. En realidad, no se puede "archivar" porque en tal caso China sería subyugada. Hoy, la salvación del mundo depende del comunismo, y China no constituye una excepción.
Es del dominio público que el Partido Comunista tiene, respecto al sistema social que propugna, un programa para el presente y otro para el futuro, o sea, un programa mínimo y uno máximo. Para el presente, la nueva democracia, y para el futuro, el socialismo: éstas son dos partes de un todo orgánico, guiadas por una y la misma ideología comunista. ¿No son el colmo del absurdo los furiosos gritos de que "se archive" el comunismo en razón de que el programa mínimo del Partido Comunista coincide en lo fundamental con los postulados políticos de los Tres Principios del Pueblo? Precisamente esta coincidencia fundamental nos hace posible a los comunistas reconocer que "los Tres Principios del Pueblo constituyen la base política del frente único nacional antijapones" y declarar que "siendo los Tres Principios del Pueblo [. . .] lo que China necesita hoy, nuestro Partido está dispuesto a luchar por su completa realización"; de otro modo, no podríamos hacerlo. Aquí se trata de un frente único entre el comunismo y los Tres Principios del Pueblo en la etapa de la revolución democrática, el tipo de frente único en que pensaba el Dr. Sun Yat-sen al decir: "El comunismo es el buen amigo de los Tres Principios del Pueblo."[11] Rechazar el comunismo es, en realidad, rechazar el frente único. Los recalcitrantes han urdido sus argumentos absurdos para rechazar el comunismo justamente porque quieren hacer valer su doctrina de un solo partido y rechazar el frente único.
Por su parte, la teoría de la "doctrina única" es asimismo un absurdo. Mientras existan clases, habrá tantas doctrinas como clases haya, e incluso distintos grupos de una misma clase tienen sus respectivas doctrinas. Puesto que la clase feudal tiene el feudalismo; la burguesía, el capitalismo; los budistas, el budismo; los cristianos, el cristianismo, y los campesinos, el politeísmo, y que, en los últimos años, alguna gente ha abogado también por el kemalismo, el fascismo, el vitalismo[12] y la "doctrina de la distribución según el trabajo"[13], ¿por qué el proletariado no puede tener el comunismo? Puesto que hay innumerables "ismos", ¿por qué a la sola vista del comunismo se alza el grito de "¡archívenlo!" Francamente, no se lo puede "archivar". Más vale que hagamos una competencia. Si el comunismo pierde, los comunistas reconoceremos de buen talante la derrota. Pero, si no, "archiven" cuanto antes su paparrucha de "doctrina única", contraria al Principio de la Democracia.
Para evitar equívocos y abrir los ojos a los recalcitrantes, se hace necesario dejar en claro las diferencias y los puntos comunes entre los Tres Principios del Pueblo y el comunismo.
La comparación de las dos doctrinas revela analogías y diferencias.
Primero, las analogías. Estas se encuentran entre los programas políticos básicos de ambas doctrinas para la etapa de la revolución democrático-burguesa en China. Los tres postulados políticos revolucionarios: Nacionalismo, Democracia y Vida del Pueblo, según la nueva interpretación que dio Sun Yat-sen en 1924 a los Tres Principios del Pueblo, son en lo fundamental análogos al programa político del comunismo para la etapa de la revolución democrática de China. Gracias a estos puntos comunes y a la puesta en práctica de los Tres Principios del Pueblo, nació el frente único entre las dos doctrinas entre los dos partidos. Es erróneo pasar por alto este aspecto.
Segundo, las diferencias. 1) Diferencia parcial entre los dos programas para la etapa de la revolución democrática. El programa político del comunismo para todo el curso de la revolución democrática incluye la implantación definitiva del Poder popular, la jornada de ocho horas y una revolución agraria cabal, pero no así los Tres Principios del Pueblo. A menos que esto se añada a los Tres Principios del Pueblo y haya disposición a ponerlo en práctica, ambos programas democráticos serán análogos sólo en lo Fundamental, y no totalmente. 2) diferencia entre incluir y no incluir la etapa de la revolución socialista. El comunismo prevé, además de la etapa de la revolución democrática, la etapa de la revolución socialista y, por consiguiente, no sólo tiene un programa mínimo, sino también un programa máximo, es decir, el programa para el establecimiento del socialismo y del comunismo. Los Tres Principios del Pueblo prevén solamente la etapa de la revolución democrática y no la de la revolución socialista, y, por ende, contienen sólo un programa mínimo y no un programa máximo, es decir, no tienen un programa para el establecimiento del socialismo y del comunismo. 3) Diferencia en la concepción del mundo. La concepción comunista del mundo es el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, mientras que la de los Tres Principios del Pueblo es la que explica la historia en términos de la vida del pueblo, que en esencia es dualismo o idealismo; estas dos concepciones del mundo son opuestas entre sí. 4) Diferencia en cuanto a la consecuencia revolucionaria. Los comunistas hacen concordar teoría y práctica, esto es, tienen consecuencia revolucionaria. Entre los partidarios de los Tres Principios del Pueblo, excepto los más leales a la revolución y a la verdad, no existe unidad de la teoría con la práctica, sino contradicción entre lo que dicen y lo que hacen, o sea, no tienen consecuencia revolucionaria. ’Tales son las diferencias entre las dos doctrinas, diferencias que distinguen a los comunistas de los partidarios de los Tres Principios del Pueblo. Indudablemente, es muy erróneo pasar por alto estas diferencias, ver solamente la unidad y no la contradicción.
Una vez comprendido todo esto, queda claro por qué los recalcitrantes de la burguesía exigen que "se archive" el comunismo: o por despotismo burgués, o por crasa ignorancia.
NOTAS
[10] Cita del manifiesto del Comité Central del Partido Comunista de China, publicado en septiembre de 1937, anunciando el establecimiento de la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista.
[11] Véase Sun Yat-sen, "Conferencias sobre el Principio de la Vida del Pueblo", 1924, segunda conferencia.
[12] Un grupo de plumíferos reaccionarios, contratados por Chen Li-fu, uno de los cabecillas del servicio secreto de la camarilla de Chiang Kai-shek, escribieron, bajo el tristemente celebre nombre de aquél y con el título de Vitalismo, un libro en el que lanzaron una sarta de disparates predicando el fascismo kuomintanista.
[13] Consigna de la que alardeaba impúdicamente Yen Si-shan, caudillo militar y representante de los grandes terratenientes y de los magnates de la burguesía compradora de la provincia de Shansí.
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