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Informe de Fiscalía en el VI Congreso de la CUT: Promovamos la lucha de los trabajadores contra el gobierno de Santos

Winston Petro, Fiscal CUT, Santa Marta, septiembre 24 de 2014

Ordenar su ambiente interno, para asumir las inevitables tempestades futuras, resume el cometido del VI Congreso de la CUT, lo que nos confiere la enorme responsabilidad de validar los aciertos, desterrar los errores, y actuar en consonancia con los intereses de la clase social que representamos.

Nuestro máximo evento se celebra en aciaga circunstancia de la historia de los trabajadores y la nación. Si el panorama externo se torna cada vez más sombrío, en nuestro contorno todo confirma el empeoramiento de la vida de los asalariados debido a la descarga incesante de medidas conculcadoras de todas las conquistas laborales, dispuesta en la Apertura Económica desde1990. Todo se nos empeora con la debilidad cuantitativa e ideológica del movimiento sindical, expresadas tanto en la baja tasa de agremiados (3,9 % de la PEA), como en los tumbos y descarríos de buena parte de su dirección. Para colmo, padecemos la desmadrada influencia del Estado oligárquico en nuestras filas, lo que le permite al reelegido servidor de la dominación norteamericana, Juan Manuel Santos, ufanarse incluso del respaldo que obtuvo de grupos sindicales en los recientes comicios presidenciales.

La confrontación internacional

Hace pocos días, el papa Francisco, rector de la cristiandad, advirtió que el mundo se encuentra librando la Tercera Guerra Mundial “por partes” y denunció a los “planificadores del terror, a la industria armamentista y a la indiferencia que suele reinar en la sociedad”, como sus causantes. Casi simultáneamente, uno de sus prosélitos, Barack Obama, con el beneplácito del Congreso de mayoría demócrata, inició el bombardeo sobre el pretendido Estado Islámico yihadista, sin dejar de incluir en la bárbara intromisión el territorio sirio, en aras de respaldar a los rebeldes enfrentados a Bashar Al Assad, legítimo presidente de esa nación. Un “tomatodo” delirante de incógnitos resultados.

Todavía no se atenúa el dolor de los palestinos por sus víctimas en la guerra llevada a cabo en su contra por Israel con el infaltable auspicio de su mentor, el Estado yanqui, con el respaldo de gobiernos como el de Juan Manuel Santos, cuando actualizamos noticias de las escaladas tensiones en Ucrania, donde se incuban conflictos de envergadura; en tanto, Afganistán se mantiene en estado de confrontación armada, Egipto no aclimata sosiego estable, la movilización de tropas en el Oriente europeo en preparativos de la Otan, no se disimula, China mira con celo su espacio marino y con preocupación sus inversiones en el extranjero (en América Latina depositó ya U$ 270.000 millones, y es nuestro 2do socio comercial) para emprender su carrera armamentista, que la ubica ya en el segundo lugar del presupuesto militar global, mientras Rusia lustra su armamento nuclear. El planeta entero se crispa, las secesiones en España y Escocia confunden las salidas adecuadas. En ningún lugar se respira tranquilidad. La confrontación económica y sus formas políticas entre Estados Unidos y sus aliados, con las Brics y el resto de países entrampados por los endeudamientos externos, en los que se solazan los “fondos buitres”, parecen abrirle paso, parcialmente, a “la política por otros medios”.

Quien mire, incluso superficialmente, como en estos breves enunciados, el panorama internacional, encontrará un protagonista de primer orden en todos los conflictos: el gobierno de Estados Unidos, es decir, de acuerdo con la definición económica científica, el imperialismo norteamericano. Los datos de su poderío industrial son conocidos y sus maniobras económicas se implantan contra la soberanía de los pueblos casi sin chistar, en medio de su relativo declive. Pero, su poderío militar es escalofriante. Tiene en su haber el 43% del gasto militar mundial, (Obama, el premio Nobel de la Paz, lo ha reajustado en 6%, respecto de su antecesor). El aparato de inteligencia cuenta con más personas con acceso a información clasificada que el total de habitantes de Washington; sus bases militares, con distintas especialidades, abrazan luctuosamente el planeta con un número superior a las 730 formales, subvenciona y selecciona el personal de los ejércitos ajenos y les impone tareas de ocupación en comandita hasta a los países europeos. Con razón, varios analistas exclaman aterrados: “¡Estados Unidos, invadió literalmente el mundo!”.

Las dificultades inherentes a su añejo sistema de dominación, no le apagan los propósitos de controlar la economía mundial y los mercados financieros, ni le impiden poner mano fuerte sobre todos los recursos naturales, mucho menos poner bajo su tutela a casi 191 representantes gubernamentales en la ONU. Su norte es la conquista, la ocupación y la vigilancia de todo, pacífica o militarmente.

Colombia padece la dominación norteamericana profundamente. En todas las manifestaciones sociales se hace notoria la zarpa neocolonial que impide nuestro desarrollo. A la CUT no le cabe extraviarse en la ubicación de sus enemigos en el campo internacional, menos dejarse confundir en sus tareas para orientar a los trabajadores. Por ello, debemos ponernos en guardia frente a los pregoneros encubiertos del control norteamericano que, entrometidos en nuestras labores institucionales, nos reclaman nuestra permanente invocación a la soberanía y, ahítos de dineros oficiales, nos proponen ser felices con cualquier pleito menudo ganado ante los jueces, o que estallemos en júbilo los acuerdos de Obama y Santos.

Gozamos del respaldo de numerosas organizaciones internacionales, entre ellas, la CSI, la CSA, la AFL-CIO, la FNV, LO-TCO con las que hemos labrado respetuosas relaciones de las que brotan la solidaridad y el apoyo permanente en las labores que adelantamos, sin que dejemos de lado las manifestaciones fraternas de la FSM. La clase obrera se unirá en pos de sus objetivos, sin miramientos de nacionalidad.

El gobierno de Santos y el rumbo del movimiento sindical

Los trabajadores, al igual que la mayoría de los sectores vinculados al esfuerzo productivo, empeoraron su situación durante el primer cuatrienio presidencial del omnipresente ministro de los gobiernos de la apertura, pese a que muchos pensaron que no era posible mayor debacle, después de 20 años de aplicación del Consenso de Washington. Ni los energúmenos comisionistas de los negocios multinacionales, financiadores de los serviles propagandistas de la reelección, pueden esconder los escombros a los que quedó reducida la industria, ni la entrega de nuestro mercado, ni la pérdida de nuestra capacidad alimentaria y la desaparición de los remanentes de las reivindicaciones laborales. Por recursivos que sean los defensores del reelegido, no pueden evitar ser objeto de las iras de los asalariados cuando estos les muestran el descenso de su poder adquisitivo, ubicado en rangos menesterosos después de las Leyes 50, 100, 789, los paupérrimos resultados de la reducida negociación colectiva, las alzas generales y el despojo tributario reciente, todo unido a la consolidación de la normativa neoliberal y al desmonte de las garantías democráticas.

Como en un inesperado retorno a las iniquidades de la Colonia, estamos dependiendo de los altibajos en los precios internacionales de la industria extractiva, con una mano de obra más abundante que en los fastos del imperio español. El exministro de Comercio, de Hacienda, de Defensa y de “los falsos positivos” fue ayudante de cocina en la aplicación de las retardatarias reformas y actos legislativos que separan las generaciones laboriosas, mediante las cuales los jóvenes ingresan al mercado laboral sin lo poco que tuvieron sus antecesores, y sin la fuerza solidaria de ellos, realidad empeorada durante el primer gobierno del reelegido. La ruina industrial se nota como un factor importante en la configuración de los organismos de dirección sindical, en los que “brillan por su ausencia” los obreros industriales.

El segundo período santista, resultó de la mezcla de factores conocidos en la tradición electoral del país. Siempre ha habido vulgar uso de los dineros públicos y privados para orientar el sufragio; entre más complicada sea la opción del escogido por la plutocracia, mayor será la cifra de la corrupción con la que se inunde al descompuesto establecimiento. La utilización política del proceso de paz con las Farc y el ELN le rindió los primeros frutos al más fuerte candidato de la Casa Blanca. Los sectores, que rememoraron a su manera la vieja disyuntiva mitológica griega entre el monstruo y el abismo, decidieron la suerte comicial, como sus ancestros políticos lo hicieron en favor de López Pumarejo, Eduardo Santos, Gabriel Turbay, Alberto Lleras y López Michelsen.

Como muestrario de la calidad de las recompensas, se nombró como ministro de Trabajo a Luis Eduardo Garzón, personaje que cortó amarras con la causa obrera hace lustros y oficia de inocuo invitado en los asuntos oligárquicos, pero de quien se esperan rendimientos demagógicos apreciables, dado el embeleso que causa en facciones sindicales afectas al gobierno. El desencanto con las declaraciones de Garzón sobre el tema de la restitución de los pagos de las horas nocturnas a partir de las seis de la tarde y los montos de dominicales y festivos, burlando la promesa electoral, no amilanó a sus aduladores que porfiaron en someter al sindicalismo para invitarlo a creer en el ministro esquirol.

Santos prepara peores cosas para el país. Las informaciones filtradas acerca de los compromisos derivados del vínculo con el Acuerdo de Libre Comercio para el Sector de los Servicios, Tisa (Trade in Services Agreement) y su persistencia en el ingreso al club de la Ocde, hacen prever la entrega completa del filón de los negocios de la salud, la educación y los servicios financieros a las multinacionales del bando norteamericano y sus aliados, que sirva de modelo para la reactivación de la OMC y cerque los acuerdos creados por países “revoltosos” como los que integran Unasur, el Alba y demás. La denominada Alianza Pacífico estará al servicio de tales definiciones económicas y contará con una constitucionalidad supranacional, tan neoliberal y favorable a la potencia del Norte como nuestra propia Carta Magna. ¿Quiénes pagarán los platos rotos del faltante presupuestal estimado en 12.5 billones, siendo en realidad infinitamente mayor si se corrigen las cuentas oficiales y se agregan los déficits en salud, educación, justicia…? Si la CUT cae en el tremedal santista, su rumbo se apartará de los intereses de los trabajadores y de la nación. Que el Sexto Congreso sirva como impulso de resistencia a la política del gobierno, es lo único que la hará merecedora del reconocimiento histórico.

La vida interna de la Central

No fueron pocas las reclamaciones, debates y demandas que aparecieron con motivo de la elección del actual Comité Ejecutivo Nacional de la CUT. Sin embargo, el trabajo adelantado por el Tribunal Electoral fue exhaustivo y sus determinaciones reflejaron cabalmente el querer de los votantes, otorgándole inobjetable legitimidad al organismo de dirección. Pero nadie debe ocultar que hubo conductas equivocadas que, si bien no incidieron en el resultado, de no corregirse darán al traste con el sistema eleccionario vigente. Desde ya deben procurarse las medidas correctivas.

La participación de los sindicatos con menos de 500 afiliados en el Congreso, animó la discusión en la antesala del certamen, porque algunas tendencias internas la convirtieron en agrios señalamientos contra la democracia en la Central. Al respecto, vale recordar, en primer lugar, que el régimen electoral aplicado fue aprobado sin oposición de fuerza alguna. En segundo término, la última junta nacional, por propuesta del fiscal, orientó la unión de organizaciones hasta llegar a la cifra estatutaria para elegir un delegado fraternal. Por último, este tema debe ser parte de las deliberaciones de este certamen, antes de convertirse en motivos que afecten la unidad requerida

El manejo de los recursos económicos ha sido, a juicio de la Fiscalía, pulcro, tal como puede verificarse en el informe financiero. Ha habido señalamientos por parte de personajes vinculados a la Central en el pasado, en los que se insinúan prácticas indeseables. Puedo afirmar que la CUT espera ser retribuida, por lo menos, con una actitud fraterna por parte de quienes, dado su transitorio estado de indefensión económica, fueron cubiertos con la acostumbrada solidaridad proletaria.

Los avances en el recaudo directo y en la centralización de los recursos provenientes de la solidaridad internacional, son evidentes. Corresponde mencionar el aumento de las dificultades económicas, esto guarda relación con la baja tasa de sindicalización y con las alzas de las tarifas y los costos de las labores institucionales. Hay quejas en el manejo financiero de las regiones, cuyo tratamiento y solución también deben abordarse. Vale recordar el cumplimiento de las obligaciones laborales por parte de las subdirectivas, el olvido de esto constituye un desconocimiento del trabajo de los compañeros y una vena rota para la tesorería nacional.

Los organismos de control, señalados en el estatuto, deben elegirse o actualizarse ojalá en este congreso, pues contribuyen al ejercicio de la democracia interna. El de Ética deberá acompañar a la fiscalía en los casos de conflictos de intereses cuando se aborda la representación de los trabajadores en las instancias gubernamentales y empresariales. No cabe duda que debemos revisar con el mayor tino, las relaciones con instituciones de investigadores que, a juicio de numerosos compañeros, desbordan su actividad y prorrumpen indebidamente en los asuntos internos.

Hasta el momento, las decisiones del Comité Ejecutivo han estado cobijadas por la democracia sindical. Sobrevienen discusiones intensas sobre el camino a seguir en las que ojalá no perdamos la cabeza, y con cabeza fría y sindéresis propiciemos el concurso revolucionario de la Central en las gestas del pueblo por su soberanía, los derechos de los trabajadores y la derrota de gobiernos como el de Juan Manuel Santos.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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