Inicio > Articulos de Actualidad > Israel es el agresor de Palestina

Israel es el agresor de Palestina

Norman Alarcón Rodas, Barranquilla, agosto 1 de 2014

"El pueblo israelí ha votado contra la paz. Quieren la paz con los jordanos, quieren la paz con los egipcios, pero no quieren la paz con los palestinos, pues su intención es exterminarlos para apropiarse de su tierra".

Yasser Arafat, tras la elección de Benjamín Netanyahu como primer ministro de Israel en 1996

"A donde vaya Estados Unidos lo acompañará el espectro de la guerra".

Francisco Mosquera. 20 Aniversario 1994-2014

Las políticas imperiales siempre han estado presentes en la prolongada resistencia del pueblo palestino contra el colonialismo y por el derecho a la autodeterminación como nación. En 1917, en los fragores de la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña acepta la futura creación del hogar nacional judío en tierras de Palestina, en lo que se conoce como Declaración de Balfour, ministro británico de Relaciones Exteriores. Treinta años más tarde, terminada la Segunda Guerra Mundial, la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU, del 29 de noviembre de 1947, pese a la oposición de la Liga Árabe y de los palestinos, crea dos Estados en el antiguo protectorado británico, uno judío y otro árabe, con Jerusalén bajo mandato internacional.

En tierras ancestrales palestinas, el único Estado que se ha podido consolidar como tal es el de Israel, con el apoyo de las potencias occidentales. A los palestinos, en cambio, no se les ha permitido tener un hogar seguro, estable, con fronteras respetadas, espacio aéreo y mar territorial y con producción de bienes y servicios para sus habitantes. Por el contrario, han sido despojados de lo poco que pudieron construir y producir en medio de las adversidades.

¿A qué se debe esta desigualdad de tratamiento?

La geopolítica internacional ha jugado un papel determinante en la situación palestina.

Durante el periodo de la llamada “Guerra fría” entre la URSS y los Estados Unidos, que duró desde la década de los años cincuenta del siglo pasado hasta 1989, cuando se desplomó la Unión Soviética y fue derribado el Muro de Berlín, ocurrieron numerosas confrontaciones entre varios países árabes e Israel, entre ellas, la Guerra de los Seis Días en 1967 y la Guerra del Yom Kipur en 1973, en las cuales Israel, siempre con el apoyo estadounidense, ocupó la península del Sinaí perteneciente a Egipto, las Alturas del Golán de Siria y el resto del territorio palestino (Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental).

La figura cimera de Yasser Arafat jugó un papel protagónico durante décadas de lucha en defensa de la autodeterminación nacional para el pueblo palestino, el regreso de los refugiados al suelo propio y la aplicación de las resoluciones de las Naciones Unidas, tales como la Resolución 242 de 1967 del Consejo de Seguridad de la ONU, por la cual Israel “debe retirar las fuerzas armadas de los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días de 1967 y debe reconocer la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los estados de la región”; la resolución 338 del 22 de octubre de 1973, que llama a las partes a un alto al fuego en la Guerra del Yom Kipur y el cumplimiento de la anterior (la 242).

También tiene importancia la Resolución 1397 de 2002 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que apoya “el concepto de una región en que dos Estados, Israel y Palestina, vivan uno junto al otro dentro de fronteras seguras y reconocidas”, al mismo tiempo que “exigen el cese inmediato de todos los actos de violencia, incluyendo todos los actos de terrorismo, provocación, incitación y destrucción”.

Con el Plan Wye, pactado en 1998 entre Arafat, Netanyahu y Clinton, se abren las posibilidades del retiro de las tropas judías de un 23.1% de Cisjordania.

A partir del 2002 se incrementa la violencia, llevando la peor parte la población palestina, que se ve obligada a responder con variadas formas de lucha, como las intifadas. El gobierno de Ariel Sharon llega al extremo de construir un muro de la infamia entre Belén y Jerusalén, todo lo cual se asemeja a la política del apartheid, de ingrata recordación en Sudáfrica y al final fue derrotada con las batallas históricas de Nelson Mandela.

LA IMPORTANCIA ESTRATÉGICA DEL MEDIO ORIENTE

Razones poderosas han tenido las potencias occidentales para meter baza en Oriente Cercano:

-  Ubicación geográfica privilegiada, como una encrucijada de Europa, Asia y África, cuna de la civilización y del Homo sapiens.

-  Estratégicas vías de comunicación marítimas, como el Canal de Suez, que conecta el mar Mediterráneo con el Océano Índico.

-  Importantes reservas de hidrocarburos, fundamentales para el aparato productivo del mundo desarrollado.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos emergieron como la principal superpotencia de Occidente. Pero a partir de 1989, con el fin de la “Guerra fría”, se erige como el gendarme del mundo con “licencia” para someter el planeta a sus designios imperiales, impone el Consenso de Washington para la dominación económica global y conforma una red de más de 700 bases militares por todo el orbe. Su aparato de Estado tiene como base fundamental el complejo militar-industrial, con un peso enorme en su PIB y, junto con el capital financiero, cuenta con la capacidad de imponer sus políticas económicas y militares alrededor del mundo. La fusión del capital financiero y el complejo industrial-militar configura una forma de fascismo, que deviene en políticas antidemocráticas agenciadas por el gobierno estadounidense.

ISRAEL, PUNTA DE LANZA DE ESTADOS UNIDOS

No hay otra explicación posible al hecho de que Israel se haya convertido en la mayor amenaza para la seguridad del Medio Oriente que el ser en la región la punta de lanza de la primera potencia del planeta. Posee el quinto ejército más poderoso del mundo en tropas y armas modernas. Está además dotado de armas nucleares, con lo que apela al chantaje atómico mientras que se le prohíbe a cualquier otro país incursionar en este tipo de tecnología. Y es receptor de la mayor ayuda económica estadounidense.

La intervención norteamericana y sus aliados en Irak, que destruyó una nación con un importante legado de los inicios de la civilización, se realizó con un pretexto falso, el de las armas de destrucción masiva en manos del gobierno de Sadam Hussein, que de haber sido cierto, tampoco era motivo para el intervencionismo extranjero. ¿Acaso Israel no posee ese tipo de armamento y mucho más?

El predominio global llevó a que Estados Unidos se aproveche de la llamada “Primavera árabe”, iniciada en Túnez hace casi un lustro para extenderse por el mundo árabe. Libia fue objeto de una descarada intervención con el visto bueno de la ONU, llegando al asesinato vil de Gadafi, por cuanto su país tiene importantes recursos petroleros y los más grandes acuíferos del norte de África. Egipto ha caído en manos de los generales adictos a Washington, después de un golpe militar encabezado por el general Al-Sisi, quien, al ser elegido a principios de 2014 como presidente, declaró fuera de la ley a la Hermandad Musulmana.

Punto aparte merece el desastre que las potencias occidentales le han causado a Siria. Con un gobierno laico y con avances en su desarrollo económico y social, Siria mantiene un grave conflicto con Israel, que sigue ocupando las Alturas del Golán, y fue objeto de una intervención de grupos terroristas, entre ellos Al Qaeda, financiados por potencias occidentales y armados por Estados Unidos. Es Importante señalar que el gobierno de Bashar Al Asad ha resistido valientemente y está derrotando la agresión extranjera. El año pasado realizamos en Barranquilla un acto frente al consulado sirio en solidaridad con el gobierno legítimo y su valiente pueblo. A contrapelo, Juan Manuel Santos declaró a El Tiempo que se consideraba “pronorteamericano”, por lo que no es extraño que le haya enviado condolencias a Netanyahu por la “agresión palestina”, con lo que ha convalidado los crímenes del Estado judío en Gaza. Esta posición del reelecto presidente no representa los sentimientos de la mayoría de colombianos, que respaldamos la causa palestina.

LA NATURALEZA DE UNA CONFRONTACIÓN

Siempre es necesario, cuando hay enfrentamientos armados entre países o grupos de países, precisar cuál es el agresor y cuál el agredido. En la Segunda Guerra Mundial fue claro para la humanidad que el Eje Berlín-Roma-Tokio era el bando agresor que pretendía la hegemonía global a través de la guerra. En ese marco se dio, hay que recordarlo, el holocausto judío por parte del fascismo hitleriano, que a la postre fue derrotado por el Frente Aliado de la URSS, Inglaterra, Francia, Estados Unidos.

En el caso que nos ocupa es claro como la luz del sol que el Estado judío es el agresor del pueblo palestino y de otros países árabes, que ha ocupado y ocupa territorios por la fuerza y perpetra incontables masacres, crímenes de guerra y genocidios, prevalido de la fortaleza militar y el respaldo incondicional del gobierno de Estados Unidos. En medio de la actual matanza, el Pentágono le sigue suministrando al ultraderechista Netanyahu municiones y armamento que utiliza contra la población inerme de la Franja de Gaza, como lo ha denunciado la comisionada de Derechos Humanos de la ONU.

Es obvio que sin el apoyo incondicional del Imperio del Norte y de la OTAN, el Estado de Israel no podría cometer tal cúmulo de barbaridades que avergüenzan a la humanidad. No hay palabras para describir lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza.

LAS CAUSAS JUSTAS TERMINAN TRIUNFANDO

Hay una profunda apreciación surgida del cerebro genial de Mao Tse Tung y que los demócratas del mundo debemos tener en cuenta en la hora presente. El imperialismo norteamericano es un tigre de papel. Si lo vemos en la actualidad, es un verdadero tigre que invade, aniquila naciones y comete toda clase de atrocidades. Pero si lo miramos estratégicamente, a largo plazo, es un tigre de papel cuyo gobierno será borrado del mapa por los pueblos del mundo. La misma lógica opera con el Estado de Israel. En la actualidad es un tigre auténtico que ocupa territorios, comete asesinatos en masa de manera cobarde e infame y pretende resucitar el apartheid, método bárbaro del colonialismo. Pero en perspectiva, estratégicamente, es un tigre de papel porque las cosas cambian, los procesos sociales son indetenibles como leyes de la historia y más temprano que tarde, con el debilitamiento que ya denota la potencia imperial que le sirve de sustento y el avance de las luchas de los pueblos del mundo por la independencia y la paz mundial, el pueblo palestino, con el heroísmo que siempre lo ha caracterizado y el respaldo de la comunidad internacional, logrará coronar el sagrado objetivo de la autodeterminación nacional, recuperará sus territorios ancestrales para erigir su propio Estado con fronteras seguras, espacio aéreo y mar territorial y hará realidad el regreso de millones de sus hijos, hoy refugiados, para construir unas fuerzas productivas propias que le sirvan de base para asegurar el bienestar de su nación.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
Siga a Jorge Enrique Robledo en Twitter
  • Imágenes
  • Videos
  • Audios
  • Todas
  • Todos
  • Todos

  • Suscríbase a la lista del PDA-MOIR

    Comunidades del MOIR

    POR LA SOBERANIA, EL TRABAJO Y LA PRODUCCION ¡RESISTENCIA CIVIL!
    Sede Nacional : Carrera 24 No. 27-25 Bogotá Colombia - Teléfono: (57 1) 245 7126.

    Seguir la vida del sitio