Jairo Antonio Mejía Álvarez
¿Qué opina del servicio de la Chec? La Chec nació en 1944 y desde su inicio contó con administradores serios interesados en desarrollar uno de los ramos más importantes para el desarrollo de cualquier región. Así alcanzó altos niveles de funcionamiento administrativos, financieros y técnicos. En Planeación Nacional la tenían como la empresa insignia del sector eléctrico en el país. Y la Chec ha seguido esa senda de buen manejo tanto en el servicio a la comunidad como en su equilibrio económico. Por ello los caldenses la tenemos como patrimonio nuestro. Es de las únicas en el país que puede mostrar un nivel de cubrimiento de cerca del 95 por ciento, incluidas las poblaciones apartadas y las zonas campesinas.
¿Cuáles serían las consecuencias para la región de la decisión del gobierno nacional de privatizar la Chec? Me parece que la privatización de la Chec tendría nefastas consecuencias para el pueblo caldense, porque es una empresa que la hemos construido con el esfuerzo de todos y ahora se le quiere vender a tres o cuatro personas para que vengan a imponernos la reglas y, sobre todo, a arrasar como hacen los privatizadores cuando llegan: disminuir el empleo, aumentar tarifas, frenar la expansión donde el servicio no les sea bien rentable y contratar con especialistas de fuera de la región. Hay varias consecuencias fácilmente detectables. La primera es una rebaja sustancial del número de empleados y obreros. Todos sabemos que los privatizadores llegan a ver cómo disminuyen al 50 por ciento la nómina, lo cual tiene una gran incidencia en la calidad del servicio a la comunidad. La segunda, es un aumento tarifario. No es sino ver lo que ha pasado con el aseo en Manizales, comparar las tarifas de hace tres o cuatro años, de 1.500 o 2.000 pesos, con las de hoy, de 17.000 y 18.000 pesos. Y los señores de la superintendencia de servicios públicos van aprobando esas alzas en las tarifas mansamente, porque los supuestos controles no operan. La tercera es que la función de llevar el servicio a sectores apartados, a sectores rurales y a sectores desprotegidos ya no se seguiría haciendo en la forma tan significativa como lo ha venido haciendo la Chec. Por otra parte, y como lo anotaba un importante columnista en el diario El Tiempo sobre la privatización de ISA e Isagen: que no resulte que mañana tengamos que comprar esas mismas empresas por un valor tres o cuatro veces mayor de lo que se están vendiendo. Y menos que la Chec o cualquier empresa del sector eléctrico que se vaya a vender para arreglar problemas fiscales. No creo que los problemas del país, que son eminentemente estructurales, se puedan arreglar, en el campo fiscal, vendiendo tres o cuatro empresas bien rentables.
¿Cómo es el problema de la contratación de profesionales? El Doctor Diego Otero Prada, presidente de Aciem, ha hecho una radiografía de lo que hacen con la contratación los privatizadores cuando adquieren las empresas. Abusan, colocan los plazos que quieren, ponen los precios que se les antoja y pagan cuando desean. Pero, eso sí, si los contratistas no les cumplen, inmediatamente los multan. El gobierno nacional, no ha pensado en el grave daño que le está haciendo a la mano de obra colombiana, porque, además, nos están introduciendo profesionales extranjeros de segunda y tercera categoría, para desplazar especialistas colombianos de primera calidad. Gran parte del desempleo tiene que ver con la penetración de empresas extranjeras que importan personal para que ejerza funciones que los colombianos estamos capacitados para hacer mejor. Yo tengo experiencias propias en este campo. Hace poco terminé un contrato con una firma de comunicaciones extranjera y quienes me recibieron las obras, que habíamos hecho ingenieros colombianos, fueron profesionales argentinos y brasileros que devengaban sueldos en dólares, mientras en Manizales abundan los ingenieros desocupados.
¿Y qué opina sobre la privatización de Isagen y, con ella, de la de Hidromiel y Miel I? Me uno al comentario de los muchos que han sentado una premisa muy importante: que las empresas estatales de servicios públicos que funcionen bien no tienen por qué venderse, porque el Estado también tiene derecho a manejar empresas eficientes. ¿Por qué le vamos a dejar al Estado solo las empresas que dan pérdidas económicas, para que el presupuesto nacional se vaya por esos rotos. Además, ¿qué tal que una empresa como ISA, que maneja casi el 80 por ciento de las transmisión y la transformación de energía, estuviera en manos de inversionistas extranjeros? Nos pasaría igual que lo que pasó hace poco en Chile, donde prácticamente apagaron el país para presionar un alza de tarifas y frenar expansiones del sector eléctrico que bien necesitaba el país. Eso mismo nos puede pasar en Colombia si le entregamos toda la generación, transmisión y transformación de la energía a firmas extranjeras. ¡Ojo!, que se está entregando una parte muy importante de la soberanía nacional. Y este razonamiento se tiene que trasladar al ámbito regional con la venta de la Chec. Si se vende la Chec a privatizadores, estamos entregando el interruptor de la energía en nuestra región. Que cualquiera que compre la Chec, el día en que le parezca que el gobierno no satisface sus ambiciones en tarifas, empiece a presionar a través de los racionamientos.
Carlos Tadeo Giraldo
¿Qué tipo de empresa es la Chec? Es una de las mejores empresas del sector. Que se puede volver más eficiente, pero que no se necesita venderla para hacerlo. La Chec tiene una cobertura del 97 por ciento, que es la mayor del país. En cuanto a subestaciones, tienen una tecnología de punta, y las redes están remodeladas en el 90 por ciento de los municipios. O sea que la calidad y la cobertura no sirven de disculpa para privatizar la Chec.
¿Qué opina de la decisión del gobierno nacional de privatizar la Chec? Primero, las condiciones no son favorables para que se privatizace ningún activo del Estado en este momento y, segundo, esto se está mirando solamente desde la óptica financiera, sin medir el impacto social ni el costo beneficio. Por lo tanto, hay un error gravísimo en salir a vender una empresa como la Chec, que está consolidada y a la cual el gobierno nunca ha tenido que invertirle plata del presupuesto nacional. Todos los caldenses, y todos los del Eje Cafetero, debemos comprometernos a defender a la Chec, porque puede generar mayores dividendos en manos del sector público que en manos del privado.
Si se privatizara la Chec, ¿cuáles serían las consecuencias para la región y para Manizales? Caldas tendría una gran pérdida, porque perdería influencia en un sector estratégico. Hoy en día la Chec hace inversiones con los municipios para proteger las cuencas hidrográficas, que están en un estado lamentable. Si la comprara un privado, dejaría de hacer esas inversiones. Lo tercero es el caso de las tarifas, porque, así se diga que el sector está regulado por el gobierno, un privado puede echar por la borda el famoso juego de la oferta y la demanda y presionar, como lo están haciendo en Chile, para que se suban las tarifas. Y en ese momento, la comisión oficial que regula las tarifas, para que no haya racionamiento, va a tener que subir las tarifas. En cuarto lugar, si el gobierno nacional le debe a la Chec más de 120 mil millones de pesos en subsidios, entonces, ¿qué va a pasar con este tema? Esto también vendría a castigar la tarifa en los estratos 1, 2 y 3, porque si el gobierno dice que no tiene con qué pagarlos, el privado no va a venir a perder plata, como dijo el mismo Ministro Valenzuela en su charla privada sobre este tema en Manizales.
¿Qué opina de la privatización de Isagen, Hidromiel y Miel I? Sigo insistiendo, que en manos de la Junta Directiva de la Chec está la mitad de la privatización de Isagen. Porque si la Junta no autoriza la venta de las acciones que tiene la Chec en Hidromiel y Miel I, el gobieno nacional no puede decidir unilateralmente. Si el Ministro vino y se nos presentó es porque el tema le está doliendo a la privatización de Isagen. Yo quisiera que el tema se revisara más a fondo, porque estoy seguro que las condiciones que se dan en el contrato de compra de energía de Miel I son muy favorables para Chec, ya que tiene garantizada una rentabilidad por su inversión que tiene que pagar Isagen.
¿Cuánto pueden valer los activos de la Chec en Hidromiel y Miel? En libros costarían más o menos cuarenta millones de dólares. El Ministro habla del famoso "sistema de flujo de caja neto descontable", que analiza tarifas y flujos proyectados, pero que tiene grandes incertidumbres en los cálculos, y que por tanto no nos convence como sistema de valoración. Pero lo que sí puedo decir de antemano es que las cifras que está manejando el ministerio no generan tranquilidad para la región y para quienes conocen el tema.
Usted ha insistido en que la región tiene posibilidades legales de impedir la privatización de la Chec, aun cuando el gobierno nacional insistiera en hacerla, ¿ cómo es eso? Dependiendo de lo que haga la región, el gobierno podría o no venderla. ¿Por qué? En su visita a Manizales, el Ministro Valenzuela dijo que no le interesa tanto el precio de venta de la Chec, como que se garantizara la cobertura y la calidad del servicio hacia el futuro. Eso nos da pie para seguir insistiendo en que la valoración de la empresa va a ser muy bajita y en que no se debe privatizar porque aquí no hay problemas ni de calidad ni de cobertura. Entonces, viene la primera opción.
Que los accionistas públicos de la región hagan uso del derecho de preferencia y se queden con los activos de la Chec, comprándolos a bajo precio. Y si no hay la plata, pues que compre el sector solidario de la región, así Valenzuela diga que no se puede, porque sí se puede, según la Corte Constitucional. Si el sector solidario compra el 3 por ciento, no más, ningún capital privado compraría acciones de la empresa, porque no va a tener el control, ya que la región no se lo va a entregar si tiene la mayoría accionaria. El gobierno nacional aquí tiene un lío. Tenemos una igualdad. No tenemos una minoría accionaria ínfima a la que se le pueda imponer. Además, los estatutos de la Chec dicen que para reformarlos o para acabar con el derecho de preferencias se necesitan dos condiciones: primero, debe asistir a la asamblea que los reforme un número plural de socios, lo que quiere decir que si no asiste ningún accionista de la región el gobierno nacional sólo no puede tomar ninguna definición, así posea el 50,045 por ciento de las acciones. Y segundo, que para tomar decisiones se requiere que se pongan de acuerdo los representantes del 70 por ciento de las acciones, porcentaje que nadie puede obtener sin los votos del departamento de Caldas, que tiene el 40 por ciento.
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