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La crisis agraria y el Referendo Nacional

Diego Sierra, Bucaramanga, junio 8 de 2016

Colombia, creyéndose “país petrolero” cuando tiene mayoritariamente vocación agraria, se enfermó con locomotoras minero energéticas, inversión extranjera y libre comercio. Condenó así a sus campesinos a miseria y también a los empresarios de la agroindustria. Perdió tanta soberanía alimentaria que la misma ONU reconoce que tiene un “modelo de desarrollo rural altamente inequitativo y excluyente”.

Lo anterior no se logra concebir salvo que se entiendan quiénes son los beneficiados con ésta crisis inducida: Estados Unidos y la Unión Europea.

Tenía razón Jaime Garzón cuando decía que en los males nacionales estaba siempre “el gringo ahí”.

Cuando se analizan las cifras del estado actual del agro nacional es notoria la desigualdad en tenencia de la tierra. De acuerdo al DANE, al Tercer Censo Agropecuario de 2015, al PND de Santos y a la Misión Rural, el 30,3% de la población colombiana está en el campo, pero de ellos solo el 36,4% tiene acceso a la tierra. De esos pocos que logran acceder a ella el 69,9% tiene menos de 5 hectáreas (representando el 5% de 113 millones de hectáreas censadas), mientras que un selecto 0,42% tiene más de 500 hectáreas (representando el 62% de 113 millones de hectáreas censadas).

De esa desigualdad que muestran las cifras se desprende el casi 80% de los agricultores que están en la pobreza, y de allí el 75% del campesinado que no alcanza a recibir un salario mínimo. Y a ésta bomba de desidia gubernamental se le añade que solo el 5,2% puede acceder al crédito agrario y que de 142.000 kms de vías terciarias escasamente el 35% están en buen estado. No es gratuito que para el 2009 el coeficiente GINI fuera 0,885 (1 es la perfecta desigualdad).

Por otro lado, también preocupa que el crecimiento anual del agro colombiano es inferior al 1.8%, y no se puede esperar que sea mayor cuando se siguen sustituyendo productos agrícolas nacionales por los importados mediante los TLC. En 1990, por ejemplo, se importaron 600.000 toneladas de alimentos, esto contrasta con las más de 10 millones de toneladas importadas en 2014.

Pero mientras eso pasa más de 80 mil hectáreas de tierra nacional continúa inexplotada.

Con el fatal panorama presentado, adquiere relevancia la iniciativa de realizar un Referendo Nacional por el Agro, el cual se adelanta por organizaciones y movimientos sociales de oposición y alternativos, quienes se han puesto a la tarea histórica de recoger más de 1.736.100 firmas validas de ciudadanos (5% del censo electoral del país), en aras de que se sustituyan los artículos 64, 65, 66 y 100 de la Constitución por unos que garanticen el establecimiento de salvaguardias, la asistencia técnica, tecnológica y financiera, infraestructura para la zona rural y cobertura en educación, seguridad social y salud para esas regiones.

Si se quiere subsanar la crisis es necesario fortalecer la economía familiar a pequeña y mediana escala e impulsar una discriminación positiva a favor de los colombianos frente a los extranjeros, y no por capricho sino porque así lo dice la Constitución. En un Estado Social de Derecho, el Estado no puede establecer sistemas de igualdad formal sino que debe proteger al más débil, y es en esa situación es evidente que campesinado está en una condición menos privilegiada que el foráneo.

Por otro lado, es evidente que los extranjeros son desleales en el libre comercio, pues compiten contra Colombia con fuertes subsidios a sus productores agrícolas y condenan cualquier subsidio que se haga desde aquí para favorecerse. Violan constantemente el artículo 3º del Acuerdo sobre Agricultura de la Organización Mundial del Comercio (norma suscitada por los gringos) que ordena la eliminación multilateral de ayudas internas.

Por último, normas como el artículo 1º del Acuerdo sobre Salvaguardias, y también otras disposiciones internacionales permiten adoptar subsidios agrícolas, medidas de urgencia sobre la importación de productos determinados, administración e implementación de contingentes arancelarios y acciones compensatorias cuando las importaciones se desborden y puedan lesionar gravemente la producción nacional. posiciones que fueron aprobadas por la Corte Constitucional colombiana en sentencias C-564 de 1992, C-864 de 2006 y C-750 de 2008.

Así las cosas, salvar el agro colombiano por medio de un Referendo Nacional, se convierte en prioridad y habrá de ser una tarea histórica lograrlo, esto con una nutrida y diversa movilización social, reivindicando la dignidad y soberanía de Colombia frente a la avaricia imperial y apoyando el Referendo Nacional por el agro.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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