El debate que se adelanta con miras a las justas presidenciales del 30 de mayo ha tomado un inusitado rumbo.
El fenómeno Mockus, por el conocido boom de los medios de comunicación, que crea favoritismos de toda clase, ha ocasionado que dentro de un sector de la opinión nacional se aviven los propósitos más loables de elegir “consciente” e “inteligentemente” al próximo Presidente de la República.
Los medios de comunicación, controlados por las más poderosas firmas de la oligarquía colombiana, buscan un remedo de la actual política económica y social de Uribe pero sin los descalabros y escándalos que la han rodeado, para lo cual proponen, como modelo de esa “inteligencia” con la que los ciudadanos habremos de llegar a las urnas el último domingo de mayo, una ética y cultura ciudadanas con lo que se presume que el país saldrá adelante sobreponiéndose a todos sus males puesto que, se entiende, éstas harán posible eliminar el crimen, la corrupción, la ilegalidad y hasta la violencia política que aqueja al país.
No hay duda de que debe tenerse una buena ética y cultura, porque de esa condición depende, en buena medida, que el país no siga presenciando aberraciones como las famosas “chuzadas” del DAS y los falsos-positivos, responsabilidad del hoy candidato presidencial Juan Manuel Santos, la persecución que el Ejecutivo hizo a las altas Cortes, la yidispolítica, el parauribismo, los negocios de los hijos del presidente y el escándalo del programa AIS, entre otros, ética y cultura ciudadanas que deben poseer todas las personas y todavía más aquellas que aspiran al poder público.
Pero en Colombia no solamente abundan el crimen y la corrupción, sino también la pobreza y la desigualdad, que ya alcanzan niveles intolerables. Una nación donde hay veinte millones de colombianos en la pobreza absoluta y nueve millones en la indigencia, colombianos que si desayunan no comen y a veces hasta ni desayunan, porque en el rebusque en el que están no encuentran nada; un sistema de salud tan precario e insuficiente que condena a miles de compatriotas a morirse en la entrada de los hospitales; tres millones de personas por fuera del sistema pensional y cinco millones de jóvenes y niños en edad escolar sin servicio educativo; un índice de desempleo de más del 60%; una política fiscal que incrementa los impuestos a los pobres y crea excepciones tributarias a los ricos y a los consorcios extranjeros que están en el país; una producción nacional arruinada por las importaciones de productos del extranjero, especialmente de Estados Unidos (son cerca de diez millones de toneladas de alimentos las que se importan anualmente); las privatizaciones del sector público y estatal; la reducción de los derechos laborales y salariales de los trabajadores; el alza indiscriminada en los servicios públicos y la carestía en los alimentos, además de bases militares norteamericanas, que violan la soberanía nacional y ponen en peligro a nuestro pueblo.
Realidades tan dolorosas no sólo se cambian teniendo un buen comportamiento ciudadano, sino con un proyecto político que, identificando las causas del desastre económico y del drama nacional, sea capaz de rescatar para el país los empleos, los buenos salarios, la producción, la salud y la educación pública, la paz, la democracia y la soberanía.
Pero asumamos que el debate electoral debe consistir en el miramiento de las cualidades éticas de los candidatos. En ese caso, ¿qué tipo de ética deberían tener? No creo que sea la del señor Mockus, quien dice que “arrinconará a la ilegalidad” al tiempo que acepta los TLC, las bases gringas y la privatización y propone como fórmula de escape descapitalizar a Ecopetrol, disminuir el salario mínimo para los jóvenes, eliminar los parafiscales que sostienen al SENA, el ICBF y las cajas de compensación familiar. ¿Puede acaso ser ético insistir en las mismas políticas que hambrean a Colombia? Tampoco la de Santos y Noemí. Esta ética sólo puede ser la del Polo Democrático Alternativo y la de hombres que rechazan todo acto de corrupción y defienden el interés nacional y la democracia.
El país se apresta a elegir el 30 de mayo. Y puede hacerlo, de un lado, por la política uribista de Santos o la de Mockus (quien se define a sí mismo como un “uribista simple”) y, del otro, por la política de la vida y la dignidad de Gustavo Petro. O bien elegimos una ética que dé prioridad a la defensa del interés nacional y la democracia, o bien una que, sacada del calabazo del uribismo e impulsada por los grandes monopolios nacionales y trasnacionales, siga con la misma guasca arruinando la nación y entorpeciendo su desarrollo.
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luispuyana
- 2010-04-28 18:44:40
LA ÉTICA DEL IMPERIO GRINGO SE NUTRE: DE LOS BAJOS SALARIOS Y DE LOS ABOMINABLES EMPRÉSTITOS, es por eso que la huelga general en Francia del 19 febrero 2009 ante la ética imperialista salió con una pancarta sosteniendo: “PRIMERO EL PUEBLO QUE LOS BANQUEROS”, exigiendo salarios dignos y la defensa del sector público contra los cuales conspira la ética del neoliberalismo del gobierno de Nicolás Sarkozy y demás gobiernos adictos al capital financiero contra los cuales crece una resistencia popular para desterrar ese plan oprobioso de extender el poder de los banqueros contra toda la humanidad. Si por allá llueven las protestas contra el neoliberalismo en Colombia esas luchas nacionales contra el oprobioso neoliberalismo está representado por el Polo Democrático y su candidato Gustavo Petro los voceros de la real ética de defender el patrimonio público de sus recursos naturales con sus empresas estatales, incluyendo la defensa del sector productivo nacional arrinconado en ruina por la eliminación de los aranceles en total beneficio de los productores extranjeros que no tienen a quien venderle sus descomunales excedentes de alimentos, sus vehículos y electrodomésticos, como la de de llenar a la humanidad entera con sus empréstitos que a la postre siempre paga los de abajo, los desposeídos de toda fortuna y con salarios miserables. CONTRA LA ÉTICA IMPERIALISTA DE LAS NACIONES INDUSTRIALIZADAS SE OPONE LA ÉTICA DEL POLO DEMOCRÁTICO Y SU CANDIDATO GUSTAVO PETRO ÚNICOS DEFENSORES DE LA SOBERANIA NACIOANAL TRADUCIDA EN SALARIOS DIGNOS CON PENSIÓN Y ARANCELES PARA LA PEQUEÑA Y MEDIANA INDUSTRIA NACIONAL GOLPEADA Y ARRUINADA POR LOS VILES TRATADOS COMERCIALES FIRMADOS POR EL GOBIERNO URIBISTA. |
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