Muchos colombianos desconocen que el 14 de marzo, cuando se elegirá el Congreso, recibirán un tarjetón, adicional al de Senado y de Cámara, para seleccionar las cinco personas que representarán al país en el Parlamento Andino. Esta institución se originó en 1979, cuando dentro del Pacto Andino fue fundada como medio para orientar acciones y formular políticas hacia la integración de sus miembros y sus instituciones.
Dicho Pacto, denominado ahora como Comunidad Andina de Naciones (CAN), estuvo “inspirado y manejado entre bambalinas (por) los consorcios internacionales”, para “invertir dentro de las mayores seguridades” y “gozar de un mercado ampliado con mínimas trabas arancelarias” (Mosquera, 1975). Con la globalización, los convenios subregionales fueron relegados por la OMC o el ALCA porque las multinacionales buscaron reubicar la producción a escalas superiores persiguiendo mayores tasas de ganancia y así, lo que fuera franquicia, se volvió traba.
Estados Unidos y la Unión Europea, validos de los TLC con Colombia y Perú, maquinan la abolición del Arancel Externo Común, que los andinos imponen a mercancías de otros países, y que es un impedimento para las importaciones provenientes de economías poderosas. Esto ayudó a precipitar el retiro de Venezuela, lo que, junto con las discrepancias políticas y el tratamiento impropio dado a ellas, tiene a la CAN en grave inestabilidad.
El primer perjudicado es Colombia, pues le resultaría costoso, en inversiones y empleos, perder exportaciones que en 2008 fueron de 2.448 millones de dólares a Bolivia, Perú y Ecuador y de 6.092 a Venezuela. En 2009, las ventas a este país ya descendieron el 33%, casi el triple de la caída para todos los destinos. Igualmente, el retraimiento político que sufrimos en Latinoamérica no se compensaría ni participando en otros convenios, como APEC, ni siendo colonia mimada del Tío Sam.
En ese entorno, sumado al deterioro de las relaciones regionales a causa de las bases militares norteamericanas en Colombia, se presentará la elección al Parlamento Andino. Debe votarse por los partidos comprometidos, preservando la soberanía, en “la solidaridad e integración de los pueblos latinoamericanos”, a contramano del gobierno de Uribe que ha actuado de varias formas en perjuicio de dicha unificación. En consecuencia, mi voto será por la lista del Polo Democrático Alternativo, y concretamente, por Raúl Arroyave, miembro del comité directivo de la CUT y del Consejo Consultivo Laboral Andino, quien comprende estas contradicciones y sus alcances, quien por décadas ha participado positivamente en las justas causas que han requerido de su concurso y que cuenta con el apoyo del senador Jorge Robledo. En la Comunidad Andina están en juego asuntos significativos que exigen afrontarlos con dirigentes probados. Esta elección es ocasión es propicia para escogerlos.
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