Entre el 13 y el 16 de octubre se realizó el “Foro de la Pertinencia”, así nombrado porque 2009 es el año de la “Educación para la innovación y la competitividad”. Estuvo atiborrado de conferencias, paneles y “conversatorios” donde predominaron los terminachos que inundan ahora al sector educativo: “competencias para el desarrollo sostenible”; “formación de capital humano para los sectores productivos” y orientados por gurús en la misma onda que la ministra Vélez define como “educación pertinente para las demandas del siglo XXI”.
El punto alto lo puso Uribe, en el remedo de consejo comunal en que ha vuelto sus intervenciones en estos foros, al dictaminar, antes de atender las consabidas peticiones de computadores, pupitres, conectividad y bienestarina, que “el acople con la educación y la pertinencia” está en el desarrollo de los “nuevos sectores donde Colombia pueda ser un país de talla mundial”. Advirtió que “el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en un diálogo muy dinámico con el sector privado” ha definido “esos sectores nuevos” y entre ellos mencionó “servicios internacionales de medicina”, “software”, “call center”, “producción de cosméticos”, biocombustibles y “lo que se llama el business process outsourcing” (sic).
La educación así concebida, con un mero propósito funcional a la organización económica, que se limita a “conectar la economía con la pertinencia”, se circunscribe a la capacitación de “capital humano” relegando (¿o eliminando?) el de formación integral. No es siquiera educación sólo para trabajar, es peor: es educación en colegios e instituciones docentes hacia las labores dictadas por el “sector privado”; es la lógica neoconservadora por la cual una élite traza el camino a los demás “para garantizar la cohesión social y el bienestar comunitario”.
Al tiempo se fraguan nuevas embestidas contra la universidad pública. En la discusión sobre el Presupuesto para 2010, el aporte para los centros de educación superior se convirtió en manzana de discordia. Algunos hechos desmienten a la ministra Vélez, quien ha asegurado que “si contamos desde la aprobación de la Ley 30 en el 92, los aportes del Gobierno Central se han incrementado en 47 por ciento en términos reales”. (El Tiempo, nov. 7 /2009)
En 2000, por cada peso que el Estado entregaba a la Universidad Nacional (UN), ésta colocaba 30 centavos, en 2007 la contribución de la UN subió en esa relación a 82 y para 2010, con todas “las concesiones” presupuestales, la proporción cambiará de sentido, UN pondrá 1,1 por cada peso del Gobierno Central. Y, entre 2000 y 2007, las transferencias del Presupuesto Nacional crecieron, en pesos reales, el 17%, mientras los recursos generados por la UN lo hicieron en más del 300%. Es decir, el aumento en cobertura y la “tarea meritoria en términos de calidad e investigación” han corrido más por cuenta de los recursos de las universidades. Se sigue la senda del Plan Nacional de Desarrollo de 1999, que “despoja progresivamente a las universidades de la financiación estatal…para sustituirla por la autofinanciación” (Monge et al., 1999) y se “terminará por cerrar el ciclo que comenzó hace más de treinta años en un periplo proceloso, de privatización, antidemocracia y autofinanciación, con el único propósito de someter la universidad a las políticas económicas” (Arango et al., 2000).
A este proceso se sumó en 2008 en el Plan de Desarrollo, la concurrencia de las universidades en los fondos autónomos de pensiones. Aunque se avisa que será del 5% por año, además del reconocimiento de la deuda creada con ocasión de la ley 100 de 1993 (monto que el gobierno central no va a reconocer), desde ahora puede predecirse que los recursos propios generados no alcanzarán para cubrirla y el déficit se financiará con deuda o más privatización.
En simultánea con la celada presupuestal, se acusa a la universidad pública como nido de “bandidos”, “homicidas” y “secuestradores” en tanto se le amenaza con la bota militar para acobardarla. Los ejes de ese plan neoconservador, más allá del neoliberal en curso, fueron identificados por Buenaventura de Souza: “pérdida de hegemonía de la universidad frente a otras agencias de conocimiento científico más ‘competentes’ al servicio de intereses privados”; “pérdida de legitimidad frente a la sociedad como portadora de soluciones a los problemas sociales” y “pérdida de institucionalidad al tener que enfrentar la contradicción de luchar por su autonomía como centro de saber, frente a las imposiciones internacionales y gubernamentales que pretenden someterla a intereses no académicos”; es un programa de “largo plazo” para trastocarla del todo; y si se deja, claro está. ¿Será éste el debate que propone la ministra Vélez?
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Observador del Acontecer Nacional
- 2009-11-11 06:04:48
"En simultánea con la celada presupuestal, se acusa a la universidad pública como nido de “bandidos”, “homicidas” y “secuestradores” en tanto se le amenaza con la bota militar para acobardarla. Los ejes de ese plan neoconservador, más allá del neoliberal en curso, fueron identificados por Buenaventura de Souza: “pérdida de hegemonía de la universidad frente a otras agencias de conocimiento científico más ‘competentes’ al servicio de intereses privados”; “pérdida de legitimidad frente a la sociedad como portadora de soluciones a los problemas sociales” y “pérdida de institucionalidad al tener que enfrentar la contradicción de luchar por su autonomía como centro de saber, frente a las imposiciones internacionales y gubernamentales que pretenden someterla a intereses no académicos”; es un programa de “largo plazo” para trastocarla del todo; y si se deja, claro está. ¿Será éste el debate que propone la ministra Vélez?". Pertinentes las consideraciones que hace Aurelio Suarez en torno a la política educativa oficial, trazada desde mediados del siglo pasado por el Banco Mundial y el F. M. I. para los paises latinoamericanos por conducto de los llamados organismos filantrópicos de la ONU, para adecuar la educación en su conjunto a las exigencias expansionistas de las multinacionales y del capital financiero internacional de entonces, con el " libre comercio" aparejado al Pacto Andino, con reformas a la primaria y al bachillerato con los programas de Escuela Nueva y la Diversificación del Bachillerato o Inemización de la enseñanza, y la reforma de la educación superior de los años 60 y 70, con base en las recomendaciones de Atcon (Ver LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA, de Rudolph P.Atcon, asesor de UNESCO durante la década de 1950, 1960 y 1970, encargado de planear la reforma de algunas Universidades en Latinoamerica). En los años que corren es el "libre comercio" el que sigue condicionando el conjunto de la políica educativa que agencia el régimen, con el ímpetu que le imprime el neolibealismo en boga desde los noventa. La "Apertura Educativa" de Cesar Gaviria estableció los parámetros de las reformas que se han sucedido en el sector, en especial con Andrés Patrana y Alvaro Uribe, con las enmiendas constitucionales que cambian las reglas del juego en la financiación de la educación. En efecto, el recorte a las transferencias de la nación a la entidades territoriales reglamentado en la Ley 715/01, conlleva no solo a la progresiva privatización del servicio si no también al deterioro de su calidad, porque se deja de invertir en obras civiles y dotación, resolviéndose cobertura con hacinamiento, obviamente en detrimento de la calidad. Es la parte medular de la neoliberalismo en esta materia, complementada con mediads igualmente lesivas como el entierro de pobre que se propina a la Ley General de Educación ( Ley 115 de 1994), totalmente descuadernada o ignorada en los aspectos curriculares y administrativos. La "revolución educativa" del binomio Uribe - Velez centraliza la política y el control y desde el MEN se programa lo que deben pensar y orientar los maestros desde sus aulas de clases, con el modelo de formación por competencias, con la estandarización de la enseñanza - currículo uniforme y centralizado - y el desconocimiento de la autonomía escolar en materia pedagógica, atada a los requerimiemntos de las multinacionales retomadas en el TLC, o sea, pensada para el desarrollo de lo foraneo en nuestro pais, en detrimento de nuestro desarrollo autónomo. De allí que la pertinencia que invoca el MEN está totalmente desenfocado, no apunta a lo que nos sirve si no a intereses ligados al "libre comercio", muy en correspondencia con la condición de una nación sojuzgada, o colonizada. Si a ello se agrega el atraso del aparato productivo criollo, la pertinencia que se invoca se traduce en un lastre para la educación, a lo que se suma su control ideológico y la neutralización política de los educadores. Y ese modelo vigente desde el preescolar hasta la media, poco a poco se ha ido extendiendo a la educación superior, impuesto con demagogia y represión: Privatización, hacinamiento, formación por competencias, los tipos de evaluación, las carreras cortas, la baja calidad. También en ese nivel tendrás la calidad que estés en condiciones económicas de pagar. En este orden de ideas es impensable que el régimen brinde educación gratuita y de calidad, realmente pertinente y que responda no solo a la realidad del medio si no a las expectativas de un desarrollo material y humano sostenible, que arme a la educación como fuerza social productiva jalonando el desarrollo independiente del pais, lo cual supone formación integral, que va mucho más allá de formar en competencias, aun cuando las suponga. Finalmente, los términos neoliberalismo y neoconservatismo en sus efectos prácticos son la misma cosa. Lo de nuevo liberalismo, porque los monopolios y las multinacionales hacen suyo el "lesseferismo" de Adam Smith, imponiendo a la sardinas y a los tiburones jugar con las mismas reglas; y lo de neoconservatismo porque fueron mandatarios de esa denominación como Margaret Theacher en nglaterra y Ronald Reagan en los EEUU quienes hacen suya la estrategia o modelo económico para los tiempos de la modernidad. |