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La geopolítica del petróleo

Luis Ariel Carpio G., Cartagena, junio 11 de 2015

La decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo [Opep] de no recortar a la producción petrolera 2015 [que hubiera servido para estabilizar los precios que se mantienen por debajo de los US$60 el barril] debe ser entendida como una medida tendiente a presionar aún más el desplome del precio y a mantenerlo en el tiempo. La declaración del ministro de Petróleo saudí, Ali al-Naimi, de no preocuparle un barril a 20 dólares, parece indicar el quid de la estrategia: bombear crudo al máximo porque un descenso sostenido de los precios permitirá reestructurar el negocio petrolero y estabilizar el sector. En esa tónica se encuentran Irak a pesar de la guerra con el Estado Islámico que controla parte de la producción del norte del país, Kuwait, Emiratos Árabes y por supuesto, Arabia Saudita.

La posición que se consolida entre los jerarcas de la Opep es que para equilibrar la oferta-demanda mundial es preciso sacar del mercado dos millones de barriles por día [bpd] lo que debe conseguirse por cualquier medio diferente a que la Opep reduzca su producción. Por cualquier otro medio se entiende: quebrando producción de crudo convencional de países no Opep o quebrando la producción de esquisto estadounidense. Es decir, a fuerza de destruir una parte de la producción mundial.

En estos nueve meses de bajos precios la rentabilidad del negocio petrolero se ha venido a menos. Varias compañías, algunas de trayectoria, han visto depreciar sus acciones en la bolsa. Un buen número viene afrontando serios problemas de flujo financiero por la pérdida de ingresos. En el primer trimestre de este año las ganancias de las petroleras se han hundido en un 50% en relación con el mismo periodo del año pasado. Todo esto ha obligado a algunas a declararse en bancarrota o a tener que reducir drásticamente sus actividades, lo que empieza a repercutir en una contracción de la producción global que es precisamente lo que se pronostica.

La producción de esquisto o extracción de crudo por fracturación hidráulica, fracking, comienza a sufrir los primeros embates. La mayoría de estas compañías localizadas en el sur de los Estados Unidos son pequeñas y medianas empresas que han adquirido compromisos de deudas con el sector financiero, lo que las ha puesto como blanco vulnerable del actual ciclo de precios. Un reciente informe de la Administración de Información de Energía [EIA] señala que a raíz de la baja rentabilidad del sector, a lo que se agrega el alto costo de producir esquisto, los principales campos de fracking estadounidenses comenzarán a reducir la producción en los meses que siguen. El informe plantea que los campos de Bakken de Dakota del Norte caerán en 31.000 bpd, Eagle Ford, en el sur de Texas, bajaría en 47.000 bpd y el Niobrara, reducirá su producción cerca de 5.000 bpd. Se suma que algunas compañías como Helmerich & Payne han suspendido las perforaciones de esquisto.

Pero no solo el esquisto está siendo golpeado. México redujo su producción petrolera este año en 8%, sacrificando los proyectos de aguas profundas en el Golfo y los proyectos de esquisto en la frontera con los Estados Unidos. La firma canadiense Pacific Rubiales Energy se puso en venta, en Colombia el gobierno, socio mayoritario de la estatal petrolera Ecopetrol, ha ordenado vender activos, reducir nómina, terminar contratos con empresas, suspender proyectos, liquidar dependencias, clausurar pozos y hasta la posibilidad de chatarrizar una de sus refinerías.

Según la Agencia Internacional de Energía, AEI, Colombia bajará en 2015 su producción en 175 mil barriles día. Y es que para este organismo este será un año de reducción de la producción petrolera, unos 350 mil bpd en total por parte de los productores que no son de la Opep. Destacan, Canadá 95 mil barriles, Estados Unidos 80 mil y Rusia 30 mil bpd.

Pero mientras se anuncia la baja de la producción en 2015, la Opep mantiene la cuota de producción en 30 millones de barriles, dos millones por encima de su demanda. Una tendencia que presiona aún más el precio del oro negro.

Uno de los grandes ganadores con la caída del precio son sin duda los Estados Unidos. El petróleo barato ha aumentado la rentabilidad de sus refinerías. Los 2. 8 millones bpd de derivados que exportan a los mercados de América Latina, Europa y Canadá, los están produciendo a menores costos. Por otro lado, el petróleo barato subsidia a los consumidores. Se estima que un petróleo a 40 dólares le transfiere ahorros al consumidor estadounidense de 1.3 billones de dólares al año.

Todo este escenario le ha servido a los Estados Unidos, entre otras, para golpear a sus adversarios y afincar su posición geoestratégica.

Las recientes sanciones de Barack Obama contra Rusia han obligado a compañías como Shell y Exxon Mobil a suspender contratos petroleros con la estatal rusa Rosneft para explotación de crudo del Ártico ruso, Siberia occidental y el Mar Negro. Estas medidas ponen en riesgo la política petrolera del kremlin que con la suspensión de estos contratos verá paralizada su producción en un 25%.

Este factor, sumado a la caída brusca de los precios, perjudica duramente las finanzas del Estado. Para financiarse, Putin ha tenido que vender activos. Venderá parte de la estatal petrolera Rosneft, manteniendo el control sobre la empresa, pero reduciendo su participación al mínimo del 50% más 1 acción, lo que refleja el difícil momento por el que atraviesa la economía rusa y en particular el sector energético.

Este golpe sin cuartel a la economía rusa es acompañado de otras agresiones. El escudo antimisiles del Pentágono en las líneas fronterizas rusas; el despliegue militar de carácter ofensivo por parte de la OTAN con Ucrania como cabeza de martillo; los ejercicios militares permanentes en el Mar Negro, el espionaje, el sabotaje industrial y financiero.

Irán por su parte, continúa bajo el bloqueo económico de Washington y UE a raíz de su programa nuclear que le impiden vender 1 millón bpd en el mercado europeo y la prohibición de pactar cualquier otro tipo de negociación en los mercados occidentales. Y Venezuela, que viene siendo víctima de una guerra económica en varios frentes. Los gringos se valen de los bajos precios petroleros para generar una mayor desestabilización en ese país, para derrocar y exhibir la cabeza de Nicolás Maduro, y así regresar a Venezuela a la oscuridad del viejo régimen político, que como en otrora, vuelva a entregar la soberanía y los ingentes recursos petroleros de ese país a las multinacionales.

China ha bajado sus expectativas de crecimiento, lo que indica un menor consumo energético, India y Japón pronostican reducción de sus compras de hidrocarburos siguiendo la misma tendencia del 2014. Esta es la actual geopolítica del petróleo. Sus elementos: menor consumo, superávit petrolero, bajos precios, quiebras, guerras por control del mercado.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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