Inicio > Prensa > Revista de Prensa > La “nueva” vieja economía

La “nueva” vieja economía

Guillermo Maya Muñoz, El Mundo, Medellín, agosto 17 de 2010

A partir de 1900, debido al proceso de acumulación de capital en el sector comercial y primario exportador anterior, por un lado, y por otro lado, debido a las coyunturas internacionales, la Primera Guerra Mundial, la crisis del 30 y la Segunda Guerra Mundial, que provocan la retirada de las economías de los PD de la competencia en el mercado mundial, con una caída en sus exportaciones, ante las circunstancias adversas de las guerras o de la crisis, y para poder así enfrentar las graves situaciones que vivían sus economías, los sectores empresariales latinoamericanos ven la oportunidad para impulsar el desarrollo de una economía manufacturera, de características livianas, principalmente productora de bienes de consumo, que va a crecer pari pasu con el desarrollo urbano, y que va a ganar espacio, tanto en términos económicos, como sociales.

Este es el modelo de substitución de importaciones. Las economías latinoamericanas, en cierta manera, se cierran, y comienza a desarrollarse una economía centrada en el mercado interno, con buenas tasas de crecimiento del PIB, empleo, salarios, etc.

Sin embargo, a partir de 1980, comienza a devolverse el péndulo de la política económica, y por efectos, del desarrollo de los países emergentes de Asia, como Corea, Taiwan, etc, la industria latinoamericana, menos competitiva que la del Este Asiático comienza a decaer, con relación a su participación en el PIB, empleo, exportaciones, etc.

En cuanto a la política económica, se impone el llamado Consenso de Washington, un recetario liberal, que se centra sobre los procesos de apertura de las economías a la competencia externa y orientada a las exportaciones. Esta política es instigada e impuesta desde los organismos internacionales multilaterales, expresando los intereses de los EEUU y otros países desarrollados (PD). Además, en los países en desarrollo (PED) se aplican políticas de austeridad fiscal y monetaria para construir los postulados de la inversión financiera internacional, con la existencia de un banco central independiente, que no pueda hacer préstamos al gobierno, mientras éste último tiene que recurrir al mercado de capitales para financiar su gasto, cayendo así bajo el poder financiero, renunciado de hecho a la soberanía de la emisión monetaria, que queda en manos de los bancos comerciales, para su propio lucro y rentabilidad.

Por otro lado, el sector primario exportador vuelve a ser el centro de la estrategia de desarrollo, tanto en las prioridades de política, como en la composición del PIB, el empleo, etc, y hay un proceso de desindustrialización. Este proceso se defiende sobre la política del libre comercio y la teoría de las ventajas comparativas ricardianas que la sustenta, especializando a los PD como productores de manufacturas, con alta intensidad de capital y alto contenido de conocimiento, mientras los PED se especializan en productos agrícolas y minerales y manufacturas intensivas en trabajo.

Claramente, la estrategia de los PD es el desarrollo del sector primario, agro-minero y energético, para suplir las necesidades crecientes de la demanda por materias primas que el aparato industrial y de defensa necesitan para la sostenibilidad de los PD. Si bien, los PED latinoamericanos son ricos en recursos naturales, y han desarrollado una clase empresarial de relativa importancia, las transnacionales de los PD se reservan para sí el acceso, a través de las supervisas en que se convierten los TLC para los extranjeros, a la explotación de los recursos naturales, dejando en los países receptores pingües regalías, baja generación de empleo y una alta contaminación ambiental.

De esta manera se establece un proceso de acumulación por desposesión, a favor de las transnacionales de los PD y de los sectores empresariales nativos, asociados al capital financiero-transnacional. Como resultado, cada vez más hay menos y menos industria local, y más importaciones, tanto de bienes de consumo como de capital.

China es el nuevo actor, que proveniente del socialismo real, de partido único, se ha erigido como la contraparte competidora al capitalismo europeo-americano, y que rivaliza con éste por el acceso y domino de los recursos naturales de la región. En este sentido, AL vive un boom primario exportador.

La minería tiene dos desafíos para AL. Por un lado, la contaminación ambiental y el deterioro de las fuentes de agua y de vida de la población, y por otro, la burbuja de precios de los minerales ha creado un inmenso flujo de dólares, que presiona la apreciación de la tasa de cambio, convirtiéndose en un factor adicional que destruye la base industrial que no está asociada al boom minero, y que crea las condiciones para el surgimiento de la llamada enfermedad holandesa o española. El oro de América destruyó la industria española. Ahora el “oro” de América destruye la industria latinoamericana -lo que queda-, mientras a los estados latinoamericanos solo les queda parte de las rentas agrarias y mineras, que se convierten en objeto de las luchas internas, entre los diversos sectores sociales, para apropiarse de estas rentas.

Ahora, EEUU está ahí para asegurarse que nada cambie en contra de sus intereses, de control de las materias primas no renovables. Está en juego su futuro. Ahí entra Colombia, para jugar a favor de estos intereses. Los enemigos son aquéllos que ponen en peligro el control de los recursos naturales, Bolivia, Venezuela, Ecuador, etc. El resto es teatro y máscaras, “por qué no te callas”, “sea varón”, etc, mientras la galería cree que todo gira alrededor de un hombre providencial. No. Todo gira alrededor del control político militar de las grandes potencias.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
Siga a Jorge Enrique Robledo en Twitter
  • Imágenes
  • Videos
  • Audios
  • Todas
  • Todos
  • Todos

  • Suscríbase a la lista del PDA-MOIR

    Comunidades del MOIR

    POR LA SOBERANIA, EL TRABAJO Y LA PRODUCCION ¡RESISTENCIA CIVIL!
    Sede Nacional : Calle 39 Nº 21-30 Bogotá Colombia - Telefono: (57 1) 245 9647.

    Seguir la vida del sitio