Inicio > Jorge Enrique Robledo > La privatización es la peor política educativa. Que la reforma universitaria no se oculte en el (...)

La privatización es la peor política educativa. Que la reforma universitaria no se oculte en el Plan de Desarrollo

Réplica del senador Jorge Enrique Robledo a la viceministra de Educación, en la Audiencia Pública “La crisis en la educación y las verdades sobre el Acuerdo por lo superior 2034”, Congreso de la República, 26 de septiembre de 2014.

La mala educación es la política del Estado colombiano. La educación debe ser universal, con distintos niveles y de alta calidad. En muchos países, los sectores más avanzados han entendido que la responsabilidad de la educación y del conocimiento de alta calidad no puede recaer en la esfera privada o de la familia o de las religiones sino que debe ser asumida por el Estado: es una de las grandes revoluciones en la historia de la humanidad. La política del Estado es la privatización y, por lo tanto, quienes gobiernan a Colombia van por una educación de mala calidad. Dime qué país quieres y te diré qué educación necesitas. Lo de Santos es pura charlatanería demagógica. Es inaceptable que la reforma santista a la educación se apruebe oculta en el Plan de Desarrollo.

Rodolfo Llinás, médico colombiano que vive en Nueva York, probablemente el científico de mayor nivel que tenemos en Colombia, sostiene que el nivel de la educación colombiana está muy por debajo de lo que debería ser. Es un buen diagnóstico del lío que enfrentamos. Llinás agrega, y lo señalo como lo más grave, que en conocimiento y educación se está ampliando la brecha entre Colombia y los países que van a la vanguardia. Cada vez estamos peor tanto en cubrimiento como en calidad, que es supremamente mala.

En los últimos días ha aparecido una cierta coincidencia o por lo menos se han hecho unos ciertos comentarios que parecen evidenciar que se amplía la comprensión de este tema. Claro, cuando los neoliberales hablan de él hay mucho de hipocresía. Pero en general se reconoce que nuestro aparato educativo es supremamente deficitario.También hay un cierto acuerdo en que la educación y el conocimiento son muy importantes para el futuro de cualquier sociedad. Y algunos descubrieron, 500 años después, que los educadores son importantes e incluso concluyeron que la doble jornada es un absurdo. Lamentando, eso sí, que solo lo hayan descubierto cuando los extranjeros se lo hicieron caer en cuenta. El alma de vasallos de quienes gobiernan a Colombia les impide reconocer realidades tan elementales.

La educación universal y de alta calidad es muy costosa

Voy a hacer un esfuerzo por demostrar que la mala educación en Colombia no es una equivocación de la élite nacional. No es que estén confundidos. No, esa es la política del Estado colombiano. Lo que viene sucediendo no es porque les haya salido mal a quienes nos han gobernado casi desde siempre, sino porque es su propósito determinante. Si uno le pregunta a cualquier persona ilustrada cómo debería ser la educación de un país, seguro que respondería básicamente tres cosas: debe ser universal, con distintos niveles y de alta calidad. Universal, es decir, para todos los habitantes. De distintos niveles y tipologías, preescolar, básica, media, pregrados y posgrados, universitaria pero también técnica. No nos dejemos montar en esa pelea de la técnica contra la universitaria. Son necesidades diferentes. No podemos poner a volar un jet sin astrofísicos, pero tampoco sin técnicos que sepan pegar los cables y sin soldadores de primera categoría. Necesitamos cubrirlo todo. Y debe ser de alta calidad toda ella. Si no estuviéramos en el mundo de las estafas, estas realidades tan elementales no habría ni que decirlas. Pero como estamos en el mundo de las estafas, hay que repetir hasta el cansancio que la educación debe ser de alta calidad.

Cuál es la dificultad con la idea de universalidad y de alta calidad. Que es un objetivo tremendamente costoso, porque la buena educación de millones de ciudadanos le cuesta un ojo de la cara a cualquier sociedad. Pero como Colombia y el mundo están llenos de pobres y de clases medias, la gente no tiene capacidad con qué pagar la educación de calidad que una sociedad como la nuestra requiere. Y entonces desde que la humanidad comprendió que la educación debía ser universal y de alta calidad, entendió también que debía ser gratuita, porque de lo contrario, no resultaba factible lograr el propósito de que estudiaran todos en todos los niveles y con todas las complejidades.

La responsabilidad recae en el Estado

Fue cuando se dio una de las grandes revoluciones de la historia. Y es que los sectores más avanzados, ya en la dirección de los Estados en muchas partes del mundo, porque esta ha de ser una política de Estado, decidieron que la responsabilidad de la educación y del conocimiento no podía recaer en la esfera privada o de la familia o de las religiones, sino que debía ser asumida por el Estado, por ser el único que puede brindar educación universal y de alta calidad, y con todas las complejidades, y gratuita, porque si no es gratuita no podrá ser universal. Es lo que explica que algunas sociedades hayan acumulado tanto conocimiento.

Los Estados más avanzados definieron la educación como un derecho, porque cuando las sociedades convierten en derecho alguna actividad, es porque la consideran tan valiosa que no pueden excluir a nadie de sus beneficios.

Y esto nos pone entonces en el pleito con la educación privada. Cuál es el lío. Advirtamos primero que la educación pública no obedece a un prurito estatista, no es exclusiva del socialismo y ni siquiera del marxismo. La idea de la educación universal, pública y gratuita antecede a las concepciones socialistas. Es, si ustedes quieren, una idea burguesa, pero en los días en que la burguesía jugaba un papel democrático. Y entonces aquí voy a explicar cuál es el lío con la educación privada. Puedo tener educación privada de altísima calidad, es más, varias de las mejores universidades del mundo son privadas, pero el problema es que, siendo eso posible, a esa educación privada de alta calidad solo pueden acceder personas lo suficientemente adineradas para pagar las altísimas matrículas.

Por norma, entonces, la educación privada, como lógica inexorable, es sinónimo de educación mediocre y de mala calidad, tan mala como sea la capacidad de los estudiantes. En la educación privada hay una especie de escala de calidad educativa. Las mejores, muy caras y para unos muy pocos que pueden darse el lujo de pagarlas, y de ahí hacia abajo, hasta llegar a instituciones tremendamente mediocres.

Y todo esto lo saben las élites colombianas, o será qué no. Pues claro que lo saben y de memoria. ¿No saben que si la educación no es pública y gratuita, no puede ser universal? Será que ignoran que si se maltrata a los educadores, no se puede desarrollar un buen sistema educativo. Será que cuando decidieron hacer la doble jornada, desconocían que un muchacho de doble jornada estudia tres años menos que quien se educa todo el día. No son unos genios, pero tampoco lo ignoran todo. Uno se pregunta por qué será que los hijos de la élite siempre han estudiado en colegios de básica y media con jornadas por la mañana y por la tarde, sin perder esos tres años de quienes estudian en los públicos.

La política del Estado es la privatización

Siendo todo esto conocido, y es lo más grave, la política del Estado colombiano no es la educación universal, pública y gratuita, sino la privatización. La educación privatizada tampoco es una equivocación ni una confusión. No es que no entiendan, no es que no lo sepan, no, es que esa es la línea. Y que sea la línea significa entonces que quienes gobiernan a Colombia van por una educación de mala calidad. Juan Manuel Santos intentó llevarlo hasta la desproporción y fue capaz de plantear como lema educación superior privada y con ánimo de lucro. Hoy en Colombia, por lo menos en el papel, la educación superior privada no puede ser con ánimo de lucro. Los gobiernos le hacen fraude a la política, pero al menos la conservan como taparrabos. Pero Santos lo que intentó fue dar el vuelco de una vez. Y hoy este país se está llenando de trasnacionales de la educación, de vulgares mercachifles extranjeros que vienen a impartir educación cada día peor, pero con la que obtienen enormes ganancias.

Por qué les gusta la privatización, por qué les gusta la educación de mala calidad, por qué les gusta le mediocridad del aparato educativo. Dime que país quieres y te diré que educación necesitas. Como el país que están montando es una especie de colonia de Estados Unidos, un patio trasero de las trasnacionales, un país especializado en la producción de materias primas agrícolas y mineras, no necesita educación de alta calidad. Para formar a los hijos de la élite colombiana, les bastan y les sobran dos o tres universidades privadas, relativamente buenas, y con los grandes recursos de la educación norteamericana y europea para formarse en los niveles que ellos requieren, mientras al resto del país lo siguen dejando en la mediocridad.

No creo entonces en la charlatanería de Santos de que en el 2025 van a cambiar las cosas profundamente. Cuentos, propuestas demagógicas de un politiquero en afanes electorales. No pasa de ser eso. Pero ya lo tuvieron que aceptar. La ministra de Educación reconoció con toda claridad, primero, que Colombia es el país de América Latina que menos gasta en educación; segundo, que con esos recursos no es posible cerrar la brecha entre la universidad pública y la privada de alta calidad; y tercero, que no va a ser posible cumplir la promesa del Presidente de la República. Dicho todo por la ministra de Educación.

Y las cosas van a empeorar, porque si el 2015 es año difícil en lo presupuestal, hacia adelante será más grave, porque en Colombia terminó el periodo de las vacas gordas y viene el de las vacas flacas, que de seguro va a ser bien duro y probablemente bien largo. Luego si queremos tener la educación que necesitamos, no va a ser con acuerdos demagógicos como este, por lo superior, sino que tendrá que ser la movilización de los estudiantes y profesores, con el respaldo de todos los demócratas de Colombia, incluidos nosotros. Y será con esa inmensa movilización, de la que ha dado ejemplo histórico la MANE, como lograremos el país y la educación que queremos.

Réplica a la intervención de la viceministra de Educación

Queremos hacer un comentario muy importante. Aquí dijo la viceministra, y lo ha dicho la ministra, que la reforma a la educación superior se va a tramitar a través de la Ley del Plan de Desarrollo. Es una afirmación, estoy seguro, que aquí todos los congresistas presentes repudiamos de la manera más enfática y que la MANE debe repudiar y todos ustedes deben poner los ojos sobre esto. Por qué. Porque la Ley del Plan de Desarrollo suele contener 250, 300 ó más artículos sobre lo divino y lo humano y 10, 20, 40 temas diferentes. Entonces el debate de esa ley es una farsa, porque si a usted le dan unos minutos para opinar sobre mil cosas, al final no puede opinar sobre nada.

Entonces hay que levantar una bandera desde ya y es que cualquier reforma a la educación superior o a la salud ha de ser tramitada en el Congreso. Y hago alusión a la salud, porque ya el ministro Gaviria también dijo que la reforma se iba a hacer con ese mismo mecanismo. Nosotros exigimos que sean con leyes especializadas, o sea, una para la reforma universitaria, una para la reforma a la salud y una para cada tema, pero particularmente hago énfasis en esos dos.

El debate sobre la ley de presupuesto es otro falso positivo y un fraude más de este gobierno. Sería una vergüenza que el gobierno insistiera en tramitarlo así, porque sería una manera calculada para impedir que pudiera haber debate democrático en torno al tema de la educación. Mi invitación cordial a todos los líderes estudiantiles es a que pongan los ojos sobre esto y ojalá se levante desde ya bandera exigiendo que si va a haber ley, tiene que ser especializada, para un debate realmente democrático.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
Siga a Jorge Enrique Robledo en Twitter
  • Imágenes
  • Videos
  • Audios
  • Todas
  • Todos
  • Todos

  • Suscríbase a la lista del PDA-MOIR

    Comunidades del MOIR

    POR LA SOBERANIA, EL TRABAJO Y LA PRODUCCION ¡RESISTENCIA CIVIL!
    Sede Nacional : Carrera 24 No. 27-25 Bogotá Colombia - Teléfono: (57 1) 245 7126.

    Seguir la vida del sitio