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Las lecciones del paro camionero

José Arlex Arias Arias, La Verdad, Cartagena, febrero 21 de 2011

En la noche del pasado 17 de febrero se firmó un Acta de Acuerdo entre la Asociación Colombiana de Camioneros y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. Los puntos que permitieron levantar el paro iniciado el 3 de este mes, contempla entre otros aspectos:

“Los proyectos de Decretos de fecha 17 de enero y 11 de febrero del año 2011 se retiran y se reemplazarán con el nuevo proyecto de Decreto que surja de la mesa de diálogo y concertación, la cual funcionará hasta el día 15 de junio del presente año. El nuevo Decreto estará basado en el documento CONPES 3489 de octubre de 2007, con el cual se debe migrar a un sistema regulatorio basado en los costos operativos y la intervención del Estado cuando existan fallas de mercado que así lo ameriten”

“Que mientras se producen los acuerdos producto de dicha concertación, el Gobierno Nacional mantendrá plenamente vigentes en su integridad las disposiciones y regulación vigente sobre la materia”, esto es la Tabla de Fletes

“De conformidad con la norma andina el Gobierno Nacional se compromete hacer efectivo el control del cabotaje de vehículos de carga extranjera, aplicando para ello la regulación andina vigente y normas concordantes. En la mesa de concertación se tratará lo referente a la política de combustibles Diesel y también al modelo de reposición del parque automotor”.

Sostuve en la columna publicada el pasado 16 de febrero que “este paro confronta a la medula espinal de la política neoliberal, que tiene su eje en permitir la toma de nuestro mercado interno en todos los ámbitos” y rematé “lo seguro es que estamos ante otra lucha de resistencia civil contra la recolonización económica”.

Los gobernantes colombianos, en forma ininterrumpida, abrazaron el dogma de fe del libre mercado del “Consenso de Washington, definido por Wikipedia como “un listado de políticas económicas consideradas durante los años 1990 por los organismos financieros internacionales y centros económicos, desprendidos de un documento formulado originalmente por John Williamson en noviembre de 1989, que le impusieron a los países la receta de: disciplina fiscal, recorte del gasto público, reformas tributarias, liberalización de la tasa de interés, un tipo de cambio competitivo, liberalizar el comercio internacional y la entrada de inversiones, privatizaciones, desregulaciones de las leyes y facilidad para los derechos de propiedad”. Con los cuáles Estados Unidos pretendía crear el Área de Libre Comercio de América –ALCA-, que ante su fracaso los trasladó a los Tratados de Libre Comercio, para apropiarse de los mercados internos de los países en desarrollo.

Ahí encontramos la raíces del paro camionero, en la pretensión del gobierno de trasladar este importante sector económico a los circuitos financieros internacionales, dejando en evidencia las verdaderas intenciones de la “Unidad Nacional”, que no es otra a la de seguir llenando de canonjías a los inversionistas y multinacionales en contra del interés de la Nación y sus productores, a nombre del cual impulsa todas estas políticas.

Para la aplicación de El Consenso de Washington, que es Capitalismo Salvaje, se ha acudido a toda una estrategia para desmovilizar a la población, que va desde atomizar o eliminar las organizaciones sindicales, criminalizar la protesta social, cooptar a sus dirigentes, impulsar mecanismos donde se concilian los derechos de la población pero no la de los grandes empresarios, estigmatizarlos como terroristas, violación de derechos laborales y humanos, hasta la desaparición física.

El paro camionero, que fue otra lucha del pueblo colombiano contra la recolonización económica impuesta por Estados Unidos, nos deja varias lecciones: que la contradicción entre los propietarios nacionales y las multinacionales es absolutamente antagónica, por ello solo la movilización y la lucha democrática civilizada son las armas con las cuales pueden defender sus intereses. Pero además que el diálogo propuesto por el gobierno siempre fue de sordos, en el cual todos pueden hablar pero sólo se hace lo que decide el gobierno; finalmente que el acuerdo no fue producto de la posición de conciliación del gobierno sino de la lucha de los conductores y propietarios camioneros. Esta formidable batalla ayuda a desbrozar el camino al pueblo colombiano.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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