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Los Acuerdos de Libre Comercio ¿Nuevos mecanismos de dominación?

David Rodríguez Navarro. Bogotá, Julio de 2010.

Resumen

El desarrollo del derecho económico internacional se ha visto permeado por la generación de instituciones internacionales, pero sobre todo por el logro de acuerdo económicos multilaterales. Existe, sin embargo, una tendencia contemporánea por privilegiar los acuerdos bilaterales o regionales sobre las instituciones supranacionales o los acuerdos multilaterales. El presente escrito pretende hacer un breve barrido histórico de la situación mundial en el siglo XX para entender las necesidades de los países potencias y así poder concluir que en cada periodo histórico, luego de cambios en el mapa geopolítico y económico, ha sido necesario el desarrollo de distintas formas de dominación, las cuales se han concretado en los acuerdos comerciales multilaterales o bilaterales que nos presentan hoy. De allí que sea necesario indicar que los procesos vividos en el marco de los acuerdos económicos internacionales no responden, necesariamente, a criterios de desarrollo para las naciones sino a mecanismos de dominación que responden a las condiciones materiales de cada momento histórico.

Introducción

La historia de los pueblos se ha caracterizado por la lucha entre las naciones debido al surgimiento de grandes potencias que imponen sus intereses económicos sobre las demás sociedades. Bajo esta premisa, el siglo XX se ha caracterizado por el surgimiento de Estados Unidos como potencia mundial y la consecuente competencia económica, política y militar entre las potencias Europeas de antaño y su homólogo americano. En el aspecto económico, la competencia internacional por el predominio mundial se ha presentado en el impulso de los acuerdos multilaterales que pretendan imponer, por medio de obligaciones jurídicas, las gabelas económicas que aseguren tasas de ganancia superiores a las posibles en su mercado interno. Sin embargo, las instituciones supranacionales y los acuerdo multilaterales han dejado de servir a los intereses particulares de las potencias y por ello, tanto Estados Unidos como la Unión Europea han encontrado en los acuerdos bilaterales un mecanismo nuevo de dominación que permita una injerencia directa más efectiva y así garantizar el bienestar de las multinacionales que protegen. Para entender lo dicho, es necesario un breve recuento de las instituciones propias del derecho económico internacional y entrar a analizar los beneficios que guiaron su creación y las desventajas que impulsaron a las potencias para dejarlas a un lado.

La Necesidad de Control Mundial: Los acuerdos de Bretton Woods

Para entender la competencia económica entre Estados Unidos (en adelante E.U) y la Unión Europea (en adelante U.E.) a nivel internacional debemos entender la crisis que el primero sufrió en la segunda década del siglo XX. El fin de la Primera Guerra Mundial dio paso a una década de lujos exagerados, desarrollo productivo de bienes suntuarios y un consumo generalizado sin precedentes. Este auge del comercio se debía a la devastación en la que se encontraba Europa y la consecuente dependencia en créditos y mercancía de América. Este auge sin precedentes, sin embargo, generó una serie de enormes prácticas especulativas que generarían una burbuja de una magnitud tan inesperada, como también lo habían sido los “felices 20”.

Lo sucedido en los fatales meses de septiembre y octubre de 1929 fue una catástrofe de índole mundial. El marcado de valores caería sin que nadie lo pudiese revivir. Se generaría así, un periodo de crisis económica en E.U. que se repercutiría en el mundo entero y que sólo encontraría un alivio en el inicio de la Segunda Guerra Mundial y el desarrollo de la industria militar en Europa y E.U. [1] La reacción de los sistemas económicos en el mundo entero no se hizo esperar. Era claro que el causante principal de esta tragedia económica era el modelo del liberalismo clásico, el cual había permitido la creación de burbujas incontrolables y que, finalmente, había conllevado al octubre negro del 29.

De inmediato los diferentes países deciden adoptar medidas contrarias al liberalismo y recuperar el proteccionismo que les había permitido el desarrollo del que gozaban. Esta nueva posición económica adoptada por las grandes potencias llevó a que E.U. y los países Europeos se reunieran para generar instituciones internacionales que regularan los distintos aspectos de la cotidianidad. Por supuesto, el tema más importante y que generó las primeras inquietudes fue la conformación de un sistema económico capitalista, que hiciese frente a la Unión Soviética como nueva potencia en desarrollo y que evitara las tragedias de la gran depresión. Es así como del 1° al 22 de julio de 1944, antes de finalizar la Guerra, se reúnen en Bretton Woods (New Hampshire) unos 700 delegados de 44 países para definir un nuevo orden económico para occidente.

A partir de estos acercamiento se logra la formación del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyos propósitos fueron definidos en Washington en octubre de 1947 y que propendía por buscar la expansión del comercio, controlar las tasas de cambio, fijar un sistema multilateral de pagos entre los países y poner sus recursos al alcance de los miembros que debían corregir los desequilibrios en sus balanzas de pago. “El fondo, así concebido y manejado desde el Tesoro de Estados Unidos, regía la convertibilidad de las monedas y controlaba la liquidez mundial”. [2] Esto permitió que E.U. tuviese el control de la expansión comercial y del sistema multilateral de pagos ya que la divisa sería el dólar norteamericano. Esta institución ha cambiado a través del tiempo para convertirse en una institución de financiamiento internacional la cual incluye la exigencia de reformas en la política de cada país. [3] La otra institución creada en el marco de esta reunión multilateral, fue el Banco Internacional para la Reconstrucción y Fomento (BIRF) que luego se convertiría en el Banco Mundial. Esta institución aportará los capitales necesarios para la reconstrucción de Europa y luego brindaría apoyo tanto a las naciones industrializadas como a aquellas en vías de desarrollo. [4]

Esta preponderancia estadounidense sobre sus homólogos del norte europeo se explica por la completa destrucción y debilitamiento en el que se encontraba el viejo mundo a causa de la Segunda Guerra Mundial. Como ha indicado SUAREZ MONTOYA, “las reuniones de implementación de las dos instituciones creadas en Bretton Woods, apuntalaron más al poderío estadounidense fijándoseles como sede a Washington”. [5]

La competencia por el dominio mundial

Es necesario aclarar que no obstante se hable de imperialismo en muchas etapas de la historia de la humanidad, en este escrito nos referimos al imperialismo monopolista del capitalismo financiero predominante en el siglo XX. Por este motivo, no podemos confundir el imperialismo propio de la Roma de hace 2000 años o incluso el manejo por parte de España de sus colonias de Ultramar. Sin embargo hay características que agrupan este concepto y radican esencialmente, en la pérdida de soberanía de los países neocoloniales, y una preponderancia de los intereses de los países neo-imperialistas. El erudito norteamericano Michael Doyle indica que el imperio “es la relación, formal o informal, en donde un Estado (la metrópoli) tiene un control efectivo sobre la soberanía política de otra sociedad política”. [6]

En el aspecto económico internacional, el profesor de la Universidad de Carlleton, Manfred Bienefield, en visita a Colombia en 1998 dijo que las instituciones internacionales son “profundamente problemáticas porque imponen reglas que no son y no pueden ser políticamente legítimas en los distintos países donde se aplican (…) el mundo está entrando en un nuevo periodo de imperialismo, el imperialismo corporativo”. [7] Estas palabras serán de gran importancia para entender la dinámica en los acuerdos económicos en el contexto internacional.

El contexto de la posguerra para América Latina no podía ser mejor. La reorganización luego de la crisis de 1929, además de la protección automática de los mercados internos debido a la guerra, permitió que varias economías latinoamericanas encontraran una estabilidad economía importante para el desarrollo nacional y la producción de bienes de capital. [8] De allí que el profesor Fernando Cardoso afirme que en la década de 1950, estaban dados todos los presupuestos para que las economías de varios países latinoamericanos, dieran un paso hacia el desarrollo. Sin embargo esto nunca sucedió, y como lo veremos más adelante, se debe principalmente a la injerencia de las potencias que en lugar de permitir la toma de decisiones a favor de estas naciones, impusieron políticas multilaterales a favor de los intereses de los países más desarrollados.

Por su parte E.U. entraba en una etapa de auge económico luego de la Segunda Guerra, generado principalmente por la exportación de capitales y el paralelo triunfo del dólar sobre las demás monedas en los acuerdos de Bretton Woods. Como lo indica el profesor Aurelio Suarez, el dólar “encontró las condiciones para que pudiera irrigarse por todo el mundo bajo distintas modalidades en busca de mano de obra barata, de materias primas y fuentes de energía a bajo costo, expandir el comercio de sus mercancías y obtener rentabilidades superiores en mercados externos donde el capital fuera escaso. Esa internacionalización del capital financiero y de las empresas multinacionales de Estados Unidos, de corte imperialista, implicaba reducir a la condición de neocolonias a las naciones receptoras”. [9]

En resumen, en la etapa que sigue a la Guerra Mundial, se empieza a fraguar la pelea por el dominio del mundo. Como se alcanza a prever en las declaraciones de Schumann para la constitución de un órgano comunitario en Europa, uno de los intereses fundamentales es el manejo o injerencia en otras zonas geográficas del globo, lo cual les garantizaría una constante accesibilidad a materias primas, y un mercado en el cual ofrecer sus productos manufacturados. En esta misma dinámica estará E.U. y más adelante, luego de la Guerra de Vietnam, se unirá La U.R.S.S. al cambiar su política comunista por un imperialismo soviético.

La Primera Hegemonía: El Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio

En febrero de 1945, el presidente Roosevelt, en un mensaje enviado al congreso, señaló la necesidad de complementar los logros obtenidos en Bretton Woods con la creación de una organización que permitiera la reducción de los obstáculos al libre comercio. Es así como inician una seria de conferencias al respecto, finalizando en 1947 con la conferencia de la Habana que emite la Carta de la Habana y crea la Organización Internacional de Comercio (OIC). Paradójicamente E.U., quien mas había impulsado la creación negó su ratificación y por ello nunca logró entrar en vigencia. Sin embargo, durante la preparación y realización de la conferencia de la Habana, se lograron acuerdos previos en cuanto a la reducción de los derechos arancelarios y de los obstáculos al comercio. Estos logros previos se lograron concretar en el texto del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio GATT (por sus siglas en inglés). [10] En tanto, el gran logro de la potencia estadounidense, que ya ejercía control en casi todo el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial, fue la implantación del GATT y su paulatina exigencia a los países de todo el mundo (especialmente a menos subdesarrollados).

Bajo la premisa anterior se entiende que el GATT se configuró como un instrumento que sirviese a los intereses económicos de E.U. para lograr su desarrollo y predominio comercial en el mundo entero. Para ello necesitaba un acceso irrestricto a los mercados de los países menos avanzados y a la materia prima y mano de obra que estos mismos países ofrecen. Era necesario eliminar todo tipo de restricciones que se generaran al comercio. [11] Por este motivo, los principios generales del GATT “vienen constituidos en grandes líneas por dos enunciados: a) la necesidad de trasparencia y b) la no discriminación”. [12] Este último propósito se logra mediante la cláusula de Nación más favorecida y el Trato Nacional.

Cómo se puede concluir de lo dicho anteriormente, el GATT constituía un proyecto diseñado desde E.U. e impuesto a los países menos desarrollados. Adicionalmente, el proyecto de apertura económica sólo beneficia al imperio Norteamericano que pasaba por un auge económico y productivo lo cual lo lleva a buscar nuevos mercados. En contrario a una Europa destruida que entra en crisis económica, lo más recomendable (como se mostró en los años 30) no era la apertura, y mucho menos para los países en desarrollo a quien se le cierra el camino que habían transitado las grandes potencias, a saber, el proteccionismo y desarrollo del aparato productivo interno.

Pero no todo fueron alegrías para E.U. ya que el contexto en el que se creó el acuerdo, generó ciertas limitaciones que perjudicarían el desarrollo al ritmo que E.U. lo pretendía. Por un lado, la U.R.S.S. se alzaba ante el mundo como una potencia en términos militares y económicos y por ello la influencia comunista no aceptaba las medias que el capitalismo monopolista y financiero imponía desde E.U. Pero la dificultad más importante fue la inclusión en el acuerdo de cláusulas o medidas relativamente democráticas que fueron solicitadas por los países menos desarrollados y que generaban una seria de restricciones a las obligaciones de la apertura. En primera instancia, la exigencia de unanimidad y “(…) el sistema de igualdad de voto para todos los participantes no resultaba conveniente para dicho país” [13] ya que muchas de sus exigencias imperialistas fueron rechazadas por la mayoría de países en desarrollo.

Ahora bien, las excepciones incluidas en el tratado también generaron una serie de dificultades para los intereses de los países desarrollados. La doctrina ha dividido estas excepciones en tres grupos: 1) aquellas consentidas por las partes, 2) las negociadas en las rondas y 3) las establecidas para productos concretos. [14] Frente al tema que nos interesa, es interesante concentrarnos en las primeras excepciones. Entre ellas encontramos las relativas a la integración económica, aquellas derivadas del desarrollo y las generales de salud pública y seguridad previstas en el artículo XX. Al tratar las integraciones económicas como una excepción, encontramos la influencia necesaria por parte de Europa quienes ya pronto iniciarían sus propias negociaciones con el fin de lograr una integración en términos económicos, y más adelante, políticos.

Frente a las excepciones relativas al desarrollo es indispensable la mención de la creación de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCYD o UNCTAD, del inglés, United Nations Conference on Trade and Development) [15] en 1964 y que respondía a la reacción de los países menos desarrollados frente a las políticas implementadas desde el GATT. Esta actitud traía su ímpetu desde 1958 cuando un informe de expertos presidido por Gottfried von Haberler, demostró que los problemas de los países en desarrollo se debían a las políticas comerciales de los países desarrollados. Debido a esta reacción, fue necesaria la incorporación de la parte IV en el Acuerdo General, dando paso a una serie de negociaciones lideradas por los países en desarrollo (la ronda Kennedy) la cual, a pesar de no obtener todos los beneficios esperados, alcanzó diferenciaciones relevantes como una reducción inferior en los aranceles. Bajo esta misma dinámica, en 1979 se aprobó una “cláusula de habilitación” la cual permitía eximirse de los principios librecambistas para las importaciones de los países en desarrollo. No obstante la aplicación de esta cláusula exigía elementos de fondo y de forma que dificultaban su utilización, sí respondía a una fuerza cada vez mayor de los países atrasados y generaba trabas para los intereses de E.U. y sus grandes multinacionales. Lo último a mencionar es la aplicación de las exenciones aprobadas por las partes contratantes y que permiten, para ciertos casos excepcionales, excusar al beneficiado del cumplimiento de sus obligaciones.

Estas problemáticas presentadas en el origen y desarrollo del GATT, que se generaron por la forma impositiva y perjudicial en que fue impuesto, truncaron el desarrollo de E.U. La presión hecha desde los países en desarrollo – que generalmente eran apoyados por U.R.S.S. - y la lucha contra el sistema socialista, detuvo el avance librecambista de E.U. y sus empresas trasnacionales de manera que el GATT, para finales de la década de 1980, resultaba una herramienta poco llamativa para seguir construyendo. Sin embargo, en este mismo periodo se presentarían una serie de circunstancias que impulsarían una nueva propuesta y generarían las condiciones materiales para la formación de la Organización Mundial de Comercio: 1) la caída del enemigo comercial debido al desaparecimiento de la U.R.S.S., 2) el inmediato aparecimiento de una nueva teoría macroeconómica impulsada desde E.U. y la U.E., el neoliberalismo y 3) el auge de la mercantilización de servicios de primer orden que se encontraban, por lo general, en cabeza del Estado.

La Segunda hegemonía: La Organización Mundial de Comercio

El primer elemento estructural definitivo para el surgimiento de un nuevo acuerdo multilateral generado en la ronda de Uruguay es la caída de la U.R.S.S. quien había constituido durante toda la segunda mitad del siglo XX, un opositor económico para los intereses del capitalismo norteamericano y europeo. En efecto, desde la década de 1950 la Unión Soviética había presentado un aumento en su economía e influencia internacional que ni tenía precedentes cercanos la historia mundial. En medio de esta guerra fría “el partido Comunista de la Unión Soviética hizo ver más plenamente las ventajas del socialismo sobre el capitalismo y se granjeó la estimación y la simpatía de los más amplios círculos de la opinión mundial”. [16] La fuerza adquirida en el oriente, su influencia militar sobre multitud de países y su posición opositora en ámbito multilaterales como las Naciones Unidas, permitían que la U.R.S.S. fuese un contrapeso de importancia a los intereses Norteamericanos. No obstante, a partir de la década de 1970, la U.R.S.S. renuncia al pensamiento marxista-leninsta y decide iniciar una lucha imperialista frente a Estados Unidos. [17] Tal oposición de carácter económica, política y militar, terminaría en los confines de la década de 1980 con la implementación de la Perestroika [18] que llevó a la destrucción de una gran potencia en muy pocos años. Por lo tanto, el inicio de la década de 1990 significó para E.U. un mundo sin la oposición socialista y la inestabilidad europea [19] la cual hacía un tránsito de modelos en aquellas zonas de influencia soviética.

El segundo aspecto de gran importancia para el surgimiento de la OMC (y consecuencia inmediata de la caída de la U.R.S.S.) fue el fortalecimiento de una política económica que abría su espacio en el contexto mundial, el neoliberalismo. Es posible indicar el momento de surgimiento del neoliberalismo en el mundo entero a partir del consenso de Washington de 1989 [20] en el cual se establece la política económica de E.U. ante el supuesto logro de la hegemonía mundial con la caída de la U.R.S.S. Esta política, aunque presentada al mundo como una respuesta a la crisis económica y a la pobreza de los países subdesarrollados [21], tiene como finalidad la apertura de las economías para facilitar el comercio de las grandes multinacionales y los monopolios mundiales.

El tercer aspecto esencial para entender el surgimiento de la OMC es el repentino auge de la mercantilización del sector de servicios, principalmente, los servicios públicos y esenciales que prestaba el Estado mediante la privatización de los mismos [22]. Debido a la postura ideológica que imperaba en el mundo entero (comunismo en oriente y keynesianismo en occidente), los Estados eran muy reticentes a la privatización de los servicios públicos que normalmente prestaba. Sin embargo, el auge neoliberal de los años 90 impulsó la privatización de todo tipo de servicios públicos esenciales (electricidad, comunicaciones, acueducto, salud, educación) para que fuesen explotados por el sector privado. Es allí cuando nacen las principales multinacionales dedicadas al comercio de estos servicios y obtienen un rendimiento económico excepcional [23]. Por este motivo, era imperante la necesidad de abrir el mercado a los servicios el cual estaba excluido de lo dispuesto en el GATT.

En este contexto se genera la llamada Ronda de Uruguay, abierta en Punta del Este en 1986 y que concluiría en Marrakech el 15 de diciembre de 1993. Como se puede concluir de lo indicado anteriormente, E.U. encuentra un contexto mundial similar al acontecido 40 años atrás luego de la Segunda Guerra Mundial [24], y por ello considera que puede construir un nuevo instrumento económico, que responda a sus intereses inmediatos, y que pueda manejar con facilidad debido a su hegemonía como potencia mundial. De allí que se interese por el desarrollo de la Ronda de Uruguay y la creación de la Organización Mundial de Comercio OMC como un nuevo instrumento de dominación que responde a los nuevos acontecimientos y las condiciones materiales de finales de la década de 1980.

Los resultados de la Ronda de Uruguay son una respuesta coherente a los intereses económicos expansionistas de E.U. en el momento en que se produjo la OMC. Esto se evidencia en la estructura del Acuerdo de Marraquech denominado “Acta Final”, el cual fue ratificado por los distintos países para la creación de la OMC.

Lo principal en el Acuerdo de Marraquech es la conformación de una organización internacional que pueda gestionar y presionar a los países para el cumplimiento de las obligaciones indicadas. Esta será la tarea de la OMC, quien surge como institución reguladora del derecho económico internacional, medio siglo después de la creación del FMI y el BM. Dentro de la OMC se incluye el acuerdo sobre comercio de mercancías GATT, con algunas modificaciones en interpretación, y que había soportado los intereses norteamericanos por 40 años. Sin embargo, se añaden dos acuerdos adicionales que incluyen nuevos temas a ser tratados en el comercio internacional; el GATS (Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios) y el ADPIC (Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio). De esta forma, el comercio internacional y su apertura para el favorecimiento de las grandes industrias no se limitará a las mercancías sino que se ampliará a los servicios y la propiedad intelectual. Adicionalmente, se amplía el espectro de comercialización de en algunos sectores los cuales constituían acuerdos bilaterales antes de la OMC y que logran el estatus de plurilaterales en este acuerdo. Estos se componen de cuatro acuerdos: Aeronaves Civiles, Contratación Pública, Productos Lácteos y Carne de Bovino. [25]

Como se evidencia del estudio del acuerdo de 1993, los intereses concretos de E.U. se reflejan en la creación de obligaciones jurídicas para los demás Estados. Estos se pueden resumir como sigue: 1) ante la posibilidad de ejercer la hegemonía mundial en materia de comercio internacional, se crea una institución impulsada y controlada desde E.U. Casualmente, se establece su sede en el único país de Europa central que no hace parte de la Unión Europea: Ginebra Suiza. 2) los acuerdos se fundamentan en una ideología político-económica propiciada desde E.U. y que responde a sus propios intereses, el neoliberalismo. Esta influencia es clara en la intención de abrir los mercados, disminuir la intervención estatal en la economía y la promoción de privatizaciones en el mundo entero. 3) en el acuerdo se abre campo para nuevos sectores que estaban fuera del comercio capitalista hasta ese momento como son los servicios y la propiedad intelectual. En conclusión, para el momento histórico que atravesaba E.U., la creación de la OMC permitía desplegar sus intereses de dominio mundial.

Sin embargo, en la OMC no se lograron imponer todos los intereses norteamericanos y librecambistas. A los países en desarrollo, tal y como sucedía con el GATT, se les permitían varias excepciones y facilidades para su adaptación paulatina al libre mercado. La intervención del Estado en las cláusulas de trato nacional, fueron matizadas para proteger el desarrollo de los países periféricos y la adopción de las decisiones debía contar con la aprobación de la mayoría (aunque ya no en unanimidad) de países entre los cuales gran porcentaje pertenecen a estos países subdesarrollados. Por lo anterior, en el seno mismo de la OMC quedó plasmada la necesidad de continuar con el desarrollo y regulación del comercio internacional de manera que la apertura de los mercados y la privatización y mercantilización de nuevos sectores avanzara hacia los ideales neoliberales.

El Surgimiento de Nuevas Potencias: ALCA y TLC

La década de 1990 y el nuevo siglo, no ha tenido el avance que pretendían los norteamericanos y por ello, han visto truncados sus proyectos económicos en los demás países. Lo anterior se debe principalmente por la aparición y desarrollo de nuevas potencias económicas en el mundo entero y la consolidación de la Unión europea como contrapeso a la hegemonía que venía detentando E.U. El cambio en las condiciones mundiales, exige de E.U. una reforma en sus políticas y especialmente significa el alejamiento de la OMC como instrumento de dominación. La estructura de estas organizaciones internacionales –toma de decisiones por mayoría, participación de todo tipo de sistemas económicos, la constante presión de los países en bloque y la supervisión para garantizar el respeto a los derechos de los estados– permite que un país hegemónico lo utilice con gran facilidad. Sin embargo, cuando esa hegemonía se ve disminuida por el surgimiento de nuevos poderes, el multilateralismo ya no parece cumplir con sus intereses económicos.

En el caso de la unión Europea, es evidente su avance durante la década de 1990. En 1992 se firma el Tratado de Maastricht –tratado de la Unión Europea– el cual da un paso adelante en el proceso de integración de los países europeos. De los 27 países que integran la Unión Europea en la actualidad, sólo 12 pertenecían a ella en 1990, lo que demuestra el aumento en términos territoriales y demográficos en estas dos últimas décadas. En Diciembre de 1999, los logros alcanzados por los Acuerdos de Bretton Woods en materia de moneda internacional, se perdieron al aparecer en la escena mundial una nueva moneda para competir con el todopoderoso Dólar Americano. En efecto, en 10 años el Euro ha podido desplazar el Dólar en la hegemonía del comercio internacional y ha podido demostrar mayor estabilidad en momentos de crisis. [26] Las circunstancias de este periodo, cambiaban el panorama en el seno de la OMC en donde el poder de E.U. se veía disminuido. A lo sucedido con la Unión Europea, se le debe añadir el surgimiento económico de países como China, India, Japón, Brasil y Rusia [27] quienes, no obstante no tienen aun el poderío para hacer contrapeso a la hegemonía de E.U., si han logrado posesionarse como centros decisorios y de influencia económica en el mundo entero.

De lo anterior se desprende el desinterés cada vez más latente de E.U. por el desarrollo y mantenimiento de la OMC y su acelerado acercamiento hacia los acuerdos regionales y bilaterales. Pero la potencia del norte había sido precavida en dejar esta puerta abierta y por ello mientras algunos ven los acuerdos regionales como opuestos al GATT [28], “para la OMC los (Acuerdos Regionales de Comercio) representan un medio para fortalecer el sistema multilateral de comercio puesto que avanzan a un ritmo más rápido y comparten sus objetivos”. [29]

El apogeo de tratados regionales y bilaterales se comprende con sus cifras: para julio de 2007 no menos de 380 Acuerdos Regionales de Comercio (ARC) habían sido notificados al GATT o la OMC y existían otros 20 en funcionamiento pero sin notificación. Entre 2005 y 2006, otros 32 ARC fueron notificados con lo cual se estima que Mongolia es el único país que no está inmerso en algún tipo de ARC. [30] Es tal el auge de este tipo de acuerdos comerciales, que en medio de las negociaciones, fracasadas por demás, de la Ronda de Doha se aprobó un nuevo Mecanismo de Transparencia para los Acuerdos Regionales de Comercio. [31] Lo anterior es muestra fehaciente del interés que tienen las potencias por regular y desarrollar mecanismo de bilateralismo y regionalismo por encima de un acuerdo multilateral como puede ser la Ronda de Doha.

Frente al caso Latinoamericano es importante analizar el intento de crear una zona de libre comercio mediante la implantación del ALCA, y el surgimiento de numerosos TLC para debilitar la posición de los países del sur, y también para sobreponerse al fracaso de aquel. En 1994 se iniciaron las conversaciones para la conformación del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) durante la Cumbre de las Américas en la ciudad de Miami. En este pretendido acuerdo, se buscaba aumentar el nivel de apertura al que se había con la OMC y en tanto, ofrecer mejores prebendas para Estados Unidos en los mercados de la región. Es importante recordar que para inicios de la década de 1990, en América no existía ningún país que pudiese contrarrestar los intereses económicos de Estados Unidos y por ello era tan llamativa esta propuesta. Los lineamientos del acuerdo han sido sintetizados así:

“a) El acuerdo deberá tener la forma de un área de libre comercio (…) dentro de sus objetivos principales se encuentra la maximización de la apertura de los mercados c) Es un acuerdo de tipo simétrico como quiera que los derechos y obligaciones del ALCA deberán ser comunes a todos los países. e) El acuerdo deberá ser congruente con las reglas y disciplinas de la OMC. En este sentido los compromisos acordados en la OMC deberán servir como punto de partida de las negociaciones y constituirán un mínimo a garantizar”. [32]

De estas indicaciones se pueden lograr varias conclusiones. En primera instancia, el ALCA constituye un OMC plus ya que las negociaciones deben partir de lo ya concedido en la OMC. Por lo tanto, los países afectados por las medidas neoliberales de la OMC no podrán entrar a discutirlas en este campo ya que allí sólo se buscará un mayor desarrollo aperturista. En segunda instancia, debe analizarse como E.U. intenta establecer un criterio de igualdad entre los países para el desarrollo del ALCA cuando es evidente la diferencia en la economía entre países de esta región. Lo anterior fue evidente en los constantes debate sobre la aplicación del Trato Espacial Diferenciado y la oposición norteamericana al mismo. Al respecto se ha manifestado en varias ocasiones que “(…) el ALCA es una política que favorece en primera instancia a Estados Unidos, porque este país constituye el 79% del PIB del ALCA, el 56% de las exportaciones de la región al mundo y el 37% de la población hemisférica”. [33]

Sin embargo el desarrollo paulatino de países en desarrollo desde América Latina impidó la imposición de estas medias. En efecto, Argentina, Brasil y Venezuela, (principal pero no exclusivamente) se opusieron al tratado al punto de condenarlo al fracaso y abrir paso a la necesidad de multitud de acuerdos bilaterales. Las negociaciones del ALCA, iniciadas en 1994, continuadas en Santiago de Chile 1998 y Quebéc Canadá en abril de 2001, fueron deteriorándose al pasar los años y debido al fortalecimiento de estos países que en las últimas declaraciones manifestaron que “el ALCA busca la libre circulación de capitales y mercancías, y de lo que se trata es que la economía norteamericana, sin trabas proteccionistas por parte de los demás pero sin abandonar las propias, pueda terminar de adueñarse de los recursos y de los mercados de todos”. [34]

El fracaso final del proyecto de ALCA exigió de E.U. nuevas políticas por lo cual empezó su interés por la negociación y firma de Tratados del Libre Comercio (TLC’S) en los que se trata de imponer una posición similar a la pretendida en el fracasado ALCA. En los referidos TLC’S, aunque más demorados y con mayores trabas, se garantiza una presión más directa sobre los países y de tal manera se aseguran mejores resultados para los intereses comerciales del norte. Esto lo demuestra la cantidad de TLC’S firmados por países latinoamericanos, que no han podido mejorar sus condiciones en negociaciones viciadas y manipuladas, y que han debido soportar la imposición jurídica de obligaciones OMC plus.

Conclusión

El desarrollo del derecho económico internacional y particularmente de los acuerdos comerciales entre Estados, ha sido permeado por los propósitos económicos de los países desarrollados y su interés por imponer sus condiciones sobre los países en desarrollo. Estos últimos, ante la presión económica de las grandes potencias, no han encontrado más alternativa que ceder su soberanía para aceptar las imposiciones del norte. Aquellos que no lo han aceptado, han sido relegados, sancionados y bloqueados por las fuerzas capitalistas. Este ha sido el contexto en el que surgieron los acuerdos de Bretton Woods, el GATT y la OMC. Cada uno de estos avances en el derecho económico internacional, se ha caracterizado por la imposición desde los países del norte y por responder a intereses transnacionales y no por el progreso de los países más atrasados. No obstante, en estos acuerdos multilaterales los países periféricos han encontrado medidas para detener las imposiciones norteamericanas y europeas y por ello estas organizaciones han dejado de servir a los intereses imperialistas de estas potencias. Es allí cuando han encontrado en los tratados bilaterales y regionales una opción para imponer de manera directa las condiciones exigidas a los países neo colonizados. Esto demuestra que los Tratados bilaterales y regionales, particularmente los TLC de E.U. y los Acuerdos de Asociación de la U.E. no son más que otro mecanismo de dominación utilizado por las potencias y que les ha permitido alcanzar mayores logros que en el GATT, OMC o las instituciones de Bretton Woods.

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Ediciones en Lenguas Extranjeras. Moscú 1960. 19. SUAREZ MONTOYA, Aurelio. El Infarto de Wall Street. Ediciones Aurora. Bogotá D.C. 2009. 20. V.I.Lenin. El Imperialismo fase Superior del Capitalismo. Ediciones en Lenguas Extranjeras. China, 1975, 21. VILLEZCA BECERRA, Pedro. Las Reformas en China y su éxito Económico. Observatorio de la Economía y la Sociedad China. Número 7, junio de 2008. 22. No obstante el transcurrir del tiempo ha mostrado que estas políticas han aumentado la pobreza en estos países, han generado mayor desigualdad y menor progreso en cada uno de ello. Ver KAY, Cristóbal. Estudio del desarrollo, neoliberalismo y teorías latinoamericanas. En. Revista Mexicana de Sociología. Vol. 55, No. 3. Jul – Sep. 1993. Universidad Autónoma de México. 23. CASILDA BÉJAR, Ramón. América Latina y el Consenso de Washington. Boletín Económico de ICE No. 2803. 26 de abril a 2 de mayo, 2004. 24. La gran ventaja del comercio de servicios públicos esenciales es la necesidad de la comunidad por acceder a estos mercados de manera que se evita la especialización en productos elásticos. Estos servicios, independiente del prestador o los costos que genere, tienen un mercado asegurado en la comunidad general. 25. En efecto, para 1950 E.U. encontraba una hegemonía mundial tras la derrota del enemigo comercial y militar – la Alemania NAZI – y la existencia de una Europa destruida y dividida por la Guerra. En 1990 E.U. logra la derrota del enemigo comercial y militar – la Rusia comunista – y se enfrenta a una Europa dividida y estancada por la separación de sistemas simbolizado en el muro de Berlín. 26. Para ver el acuerdo, ingresar a la página oficial de la Organización Mundial de Comercio. http://www.wto.org/spanish/docs_s/l... 27. Revisar las estadísticas, tasas de cambios y acontecimientos económicos en relación con el cruce del Euro – Dólar Norteamericano. www.forexpros.es/currencies/... 28. En los últimos 30 años China logró multiplicar por 13 su PIB real y su consumo real per cápita más de seis veces. Rusia no hace parte de la OMC, pero su poderío militar e industrial lo hace un actos relevante en la discusión mundial. Ver: VILLEZCA BECERRA, Pedro. Las Reformas en China y su éxito Económico. Observatorio de la Economía y la Sociedad China. Número 7, junio de 2008. 29. BHAGWATI, J. US Trade Policy: The Infatuation with Free Trade Areas. En: Jagdish Bhagwati and Anne O. Krueger, The Dangerous Drift tu preferential Trade Agreements, AEI Press, Washington, DC. 1995. 30. ANZOLA GIL, Marcela y Otros. De la OMC al ALCA: Bases para la negociación. Confecámaras. Bogotá D.C. 2002. P. 34. 31. DEVUYST, Youri. The World Trade Organization And Regional Trade Agreements: Bridging The Constitutional Credibility Gap. Copyright © 2007 by Youri Devuyst and Asja Serdarevic. 2007. Ver DEVUYST, Youri. The World Trade Organization And Regional Trade Agreements: Bridging The Constitutional Credibility. 32.Ver ANZOLA GIL, Marcela y Otros. De la OMC al ALCA: Bases para la negociación. P. 46. 33.Ver ANZOLA GIL, Marcela y Otros. De la OMC al ALCA: Bases para la negociación. P. 18. 34. Ver MOSQUERA MESA, Ricardo. Globalización y ALCA. América para los americanos. P. 39

luispuyana - 2010-07-21 12:58:56

SIN REVOLUCIONAR CULTIVANDO EL INMENSO LATIFUNDIO NO HABRÁ CAPITALISMO EN AMÉRICA LATINA, por el contrario conservar los vestigios feudales e incrementándose la tenencia de tierras en pocas manos, permitimos que continúe la injerencia norteamericana en las economías de los pueblos andinos.

Es que el problema central de la evolución de todas las sociedades del pasado y del presente se ha centrado es en la democratización del cultivo de los grandes latifundios y quienes lo consiguieron ayer presentan hoy una elevada estatura económica en cuyas naciones industrializadas no se celebran entre sí TLC’s, más bien se imponen a las naciones en las que no se aniquiló el latifundio. Y la razón es bien sencilla, a las naciones industrializadas tienen descomunales excedentes alimentarios y como dice el refrán: Entre bomberos no se pisan las mangueras y los productores monopólicos de lado y lado de los imperios estarían dispuestos en asesinar a un presidente o responsable que ose limitar sus exportaciones agrícolas. De ahí, que en el TLC gringo que firmó el uribestia, aquellos prohibieron que ni se hablará siquiera de la compra del imperio de un gramo de azúcar, en cuyo renglón son poderosos productores. Es que en la producción agrícola de la totalidad de las tierras existentes en América Latina está el futuro de la existencia del proletariado latino como sector de clase decisivo en el desarrollo independiente y progresivo de las economías andinas. Mientras que a sus productores nacionales en el campo sino enfrentan el presente contra los TLC, de cuyas importaciones de alimentos que aquí mismo se producen, su ingreso, arruinaría casi de inmediato a millones de familias campesinas.

Poe otra parte, examinada la historia de los pueblos se concluye que la guerra entre naciones y las que se desarrollan en su interior, han sido dictaduras por monopolizar o socializar concentrando en muy pocas manos las tierras habilitadas para el cultivo sobre la base de explotar al máximo el trabajo de los hombres, de cuyas manos es que salen las riquezas que disfrutan esas minorías explotadoras. Y no es al revés, como lo predican hoy las clases dominantes: Dizque sin el capital financiero no hay progreso. Retorica desvirtuada por los tozudos hechos que a cada nada nos indican que a donde ésta o llega ese capital inversionista tienen los más altos índices de desempleo. Y las mejorías económicas que registra la prensa burguesa lo es para indicar que subieron las ganancias de los bancos y sus industrias más nunca porque los millones de asalariados echados de su trabajo regresarán a sus antiguos puestos. Así pasó en el esclavismo en el que hizo famosa la biblia el gran desplazamiento del pueblo hebrero huyendo del faraón para llegar a la tierra prometida por Moisés. Lo que no nos cuenta esas escrituras es que en el esclavismo se impuso un asco como derecho: a que los trabajadores esclavizados se les podía quitar la vida cuando se les pluguiere al señor esclavista. Con ese malnacido derecho se hizo popular Calígula. En el feudalismo con las triste célebres cruzadas Papales. En el capitalismo en su magnífica tarea de aprovechar las tierras para el desarrollo industrial en cada una de las naciones en la que se barrió el poder feudal sobre las tierras.

La clave del desarrollo es que todas y cada una de las naciones desarrolladas alcanzaron ese éxito aprovechando al máximo las tierras para cultivar alimentos ricos en proteínas del reino vegetal y animal.

EL CAPITAL INVERSIONISTA FRENA EL CAPITALISMO. Y en el capitalismo de la era de sus de los monopolios financieros bajo la dirección de los banqueros y sus instituciones financieras lo que hicieron fue retroceder la historia al esclavismo. Con la sustancial diferencia de que sólo cultivan las tierras en las naciones desarrolladas, lo que hacen con alta tecnología y subsidios arrancados de los impuestos que sólo pagan los sectores populares mientras que se oponen por todos los medios legales e ilegales a se conserven sin cultivar los inmensos latifundios de las naciones donde no cuajó el capitalismo en todo su esplendor, precisamente por ello, por NO haberse democratizado cultivando la tenencia de la tierra. Las cadenas de los esclavos las sustituyeron los banqueros creando un inmenso ejército de desempleados obligados a vender su fuerza de trabajo por el más mínimo precio, así solo les alcance para medio recuperar sus energías para el siguiente día de trabajo, mientras sus hijos crecen desnutridos. Se desata una cruel competencia entre los trabajadores por sobrevivir y se hacen zancadilla entre sí por venderse más barato. Todo ello como fruto de haber arrinconado en la miseria a millones de trabajadores de cuyo trabajo envilecido es que salen las altas ganancias de sus verdugos. Razón sigue teniendo Marx al sostener que las clases dominantes se nutren de la miseria de los explotados. Solo el batallar diario de los campesinos y desplazados de sus tierras y cultivar las diez millones de hectáreas ociosas podemos romper las cadenas económicas con las que nos tiene sometidos el Imperio gringo.

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