Conmemoramos en estos días el quince aniversario del desaparecimiento físico de Francisco Mosquera quien, después de un riguroso análisis de la historia y de la realidad nacional e internacional, expusiera una tesis que día a día, se abre paso entre millares de compatriotas. El principal problema de la nación es la dominación de carácter imperialista que padece Colombia y mientras esto no se resuelva, será imposible alcanzar el desarrollo de las fuerzas productivas, generar el progreso material que requiere el país, y garantizar bienestar social a las mayorías. Sin ese prerrequisito no será posible una nación soberana, independiente y próspera.
Mosquera no fue el primero en señalar la presencia imperial en nuestro país. Dirigentes y pensadores a lo largo del siglo XX lo hicieron. Baste recordar las denuncias de Jorge Eliécer Gaitán, y de otras formaciones políticas enraizadas en la nación y la lucha social. El aporte de Mosquera consiste en que desmenuzó esa dominación y nos enseñó a analizar siempre, la situación política y social nacional e internacional, a la luz de esa tesis. No hay política de Estado que no conlleve, claro u oculto, consciente o no, el interés del dominio imperial.
Hoy, en un mentís a quienes pretenden ocultar esa verdad, esta se hace más visible, con la aprobación de bases militares norteamericanas en el territorio patrio. De la soberanía que alcanzaran en la gesta libertaria Bolívar y Santander queda muy poco. Es innegable que nos urge una segunda independencia nacional.
Otro aspecto de la realidad nacional es el contubernio, desde la segunda mitad del siglo XIX, de una pequeña minoría de intermediarios que, representando poderosos intereses económicos y acoyuntados en el poder, defienden y promueven esa dominación y además, pretenden hacerlo en nombre de la soberanía.
Estos dos hechos históricos y políticos han impedido que los colombianos gocemos de una verdadera democracia y disfrutemos de derechos económicos, sociales y culturales. La dominación imperial y la minoría oligárquica que la permite, son dos tragedias que requieren una solución definitiva. Lo que en medio de poderosas luchas hemos logrado construir los colombianos amenaza con disolverse. El poco progreso material y cultural construido se ha derrumbado durante los veinte años de apertura, privatización, pérdida de derechos laborales, políticos y sindicales y desmejora en las condiciones de vida de los trabajadores. Como lo señala Carlos Gaviria la tarea es, ¡Construir Democracia, no más desigualdad¡
Por estas razones, quienes luchamos con paciencia por transformar a Colombia y condenamos los métodos ajenos a los comportamientos civilizados, propios de la democracia, llenamos de alegría nuestros corazones con la constitución del Polo Democrático Alternativo, con su Ideario de Unidad y con la candidatura de Carlos Gaviria Díaz a la Presidencia de la República.
Sabemos que el Ideario de Unidad es un programa para desbrozar la más amplia unidad de todos los colombianos, alrededor de dos ideas básicas, democracia y soberanía. Las decisiones de los congresos y las juntas nacionales del partido buscan unir, no sólo a los polistas sino también a quienes no lo son. Decisiones de carácter táctico para fortalecer la lucha estratégica por transformaciones profundas en la realidad nacional. Cambios que, a pesar de lo que creen algunos, sí son posibles de alcanzar.
Estos cambios no implican ni proponen acabar la propiedad privada sobre los medios de producción, no conllevan la expulsión del capital imperialista de Colombia y de los monopolios que lo sustentan, no plantean la destrucción de la constitución del 91 y su reemplazo por una de naturaleza socialista, ni nada parecido.
¿De que es de lo que se trata entonces? De lo que se trata es de ganar la presidencia y el gobierno nacional con un programa mínimo que recoge dos aspectos sustanciales: Soberanía y Democracia. Relaciones con los Estados Unidos sí, pero sobre la base del respeto a la soberanía y el beneficio recíproco. Democracia sí, pero no al servicio de la oligarquía, sino que beneficie a la gran mayoría con las decisiones de Estado. Dos asuntos en los que, con el andar político, se desbroce un camino que lleve a solucionar, de raíz, los graves problemas nacionales.
Concluyo con la siguiente reflexión. Los problemas de cafeteros, paneleros y demás sectores del agro ¿no están acaso ligados a las políticas del libre mercado y sus tratados que tanto benefician al imperio? Los de los industriales ¿no están acaso ligados a lo mismo? Los atropellos contra los pobladores de Marmato para apropiarse del oro ¿no están acaso ligados a la entrega del interés nacional? El desplazamiento de miles de habitantes urbanos, contenidos en las políticas de renovación de la comuna San José, ¿no está acaso ligado a las decisiones de la política de Mejoramiento Integral de Barrios del BID y el Banco Mundial? Los “falsos positivos”, el paramilitarismo, las chuzadas del DAS, la yidis-política, la para-política y demás ¿son acaso, ajenos al imperio?
Doctor Carlos Gaviria, entendemos a cabalidad su propuesta. Haremos todo lo que, como dice el slogan de su campaña, de manera decente esté a nuestro alcance. Y lo haremos no sólo para luchar por impedir la reelección del presidente Uribe, lo haremos porque creemos y estamos seguros de que, sin demeritar a los contradictores en el seno del partido, la suya no sólo es la posición más completa y acertada sino porque creemos, que usted, es capaz de unir a la mayoría de los colombianos. El 27 de septiembre en la consulta popular y abierta del Polo, respaldemos a Carlos Gaviria Díaz y con ello abrámosle un futuro Decente a Colombia.
POR LA SOBERANIA, EL TRABAJO Y LA PRODUCCION ¡RESISTENCIA CIVIL!
Sede Nacional : Calle 39 Nº 21-30 Bogotá Colombia - Telefono: (57 1) 245 9647.