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MONOPOLIO EXTRANJERO E INEFICIENCIA

Ramiro Valencia Cossio, gerente de las Empresas Públicas de Medellín, denunció maniobras "torticeras y malintencionadas por parte del Ministerio de Minas" para sacar a su empresa de la compra de Isagen.

Uno de los cuentos que las agencias internacionales de crédito le pusieron a repetir a los neoliberales criollos, fue el de que la privatización de las empresas de servicios públicos, al acabar con los monopolios estatales, aumentaría la "eficiencia" en la prestación de los servicios y bajaría las tarifas. Hoy, ya está claro que esas fueron afirmaciones falaces por donde se las analice.

Los inversionistas extranjeros sólo aceptaron invertir en el sector eléctrico si sei se les permitía mantener estructuras monopólicas y si se dividían en partes las empresas. El proceso de privatización de ISA ilustra lo ocurrido. Lo primero que se decidió, para hacerla más atractiva al capital extranjero a la hora de privatizarla, fue partirla en dos, dejándole a ISA la transmisión de energía y creando a Isagen, encargada de manejar las centrales de generación. Isagen controla, entre otros activos, centrales hidroeléctricas tan importantes como Miel I, en construcción en Caldas, y San Carlos, Jaguas y Calderas, en el oriente antioqueño. En total, en 1998 esta empresa produjo el 13.4 por ciento de la energía eléctrica del país.

A la hora de sacar en venta a Isagen, el gobierno nacional ratificó al servicio de quién está e ilustró cómo entienden los neoliberales la tan mentada "eficiencia". Lo primero que hizo fue reglamentar la enajenación para que en la puja no pudiera entrar Empresas Públicas de Medellín, una de las joyas del sector público colombiano que los privatizadores no pudieron entregarle al capital extranjero porque se lo impidió la erguida posición de los habitantes y del concejo municipal de esa ciudad. El monopolio que sustituya a Isagen deberá ser privado, sentenciaron en Washington, y repitieron Pastrana, Valenzuela y Juan Camilo Restrepo. Ramiro Valencia Cossio, gerente de las Empresas Públicas de Medellín, denunció maniobras "torticeras y malintencionadas por parte del Ministerio de Minas" para sacar a su empresa de la compra de Isagen, (La Patria 11.11.99).

Pero esta determinación antinacional, además, significa un atentado contra el manejo eficiente de los recursos hídricos del oriente antioqueño, porque no permite encadenar la producción de las dos centrales hidroeléctricas que tienen las Empresas Públicas de Medellín en los ríos Nare, Guatapé y San Carlos, con las tres que tiene Isagen sobre esos mismos ríos. El concejal de Medellín Carlos Alberto Zuluaga Díaz ha denunciado que por esa falta de coordinación no podrán producirse, con las instalaciones actuales, otros 200 megavatios de energía, que son el equivalente a la construcción de una central similar a Porce II. Mientras los privados ganen plata, la eficiencia no importa, le ordenarían desde Wall Street a Pastrana.

Queda nuevamente demostrado que la competencia capitalista no genera - aún si se diera y siempre, y en todos los casos - un uso más eficiente de los recursos y un menor costo del servicio para los usuarios. En sectores como energía, telecomunicaciones, combustibles, etc., donde de manera inevitable tienden a generarse economías de escala, lo mejor para la sociedad es la propiedad estatal altamente centralizada, como se explica en los textos elementales de economía. Según Eduardo Sarmiento Palacio, Presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, "la existencia de economías de escala indica que el fraccionamiento de la producción o su distribución en muchos productores redunda en mayores costos de producción", al tiempo que advierte que en estos casos es mejor para la sociedad el monopolio público que el privado, porque "el monopolio público está en capacidad de operar con menores márgenes que el monopolio u el oligopolio privado".

Lo otro que aclara la privatización de Isagen es que los monopolios privados se niegan a construir o adquirir grandes proyectos hidroeléctricos, a no ser que se los vendan a menos precio o que su construcción la subsidie el Estado. Ya Inverlink, la empresa extranjera contratada para valorar los activos de Isagen, advirtió que quien los compre no tiene ningún interés en terminar la hidroeléctrica Miel I, aun cuando se pierda lo invertido hasta ahora. La "solución" planteada por el ministro Valenzuela es típica de la época y de personajes como éste: "que se calcule cuánto cuesta terminar Miel I y que se deduzca esa suma del precio de venta de Isagen, para que, así, pagada de manera anticipada por el Estado, el comprador se comprometa a terminar la hidroeléctrica". Que no resulte que además de que la asalten, al final la Nación se quede con el pecado y sin el género.

En lo que a generación de energía respecta, entonces, el futuro de Colombia es obvio si se mantienen las concepciones neoliberales: o vendrán apagones porque el capital privado no construirá las nuevas plantas de generación hidráulica que se requieran, o esas plantas se construirán subsidiadas, de una u otra manera, por el Estado, o el capital privado hará plantas térmicas, en las cuales el monto y el riesgo de lo invertido es menor pero también producen a mayores precios el kilovatio.

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