Inicio > Prensa > Revista de Prensa > Mockus y Santos coinciden en dejar el statu quo sin cambios significativos

Mockus y Santos coinciden en dejar el statu quo sin cambios significativos

Entrevista de Semana.com al doctor Carlos Gaviria Díaz, 22 de abril de 2010

Luego de varias semanas en su ‘cuartel de invierno’ tras la derrota en la consulta popular de su partido, el ex presidente del Polo Democrático Carlos Gaviria Díaz volvió a la arena política. El 13 de abril pasado, en el ‘Encuentro de Unidad’ organizado por esa colectividad, se estrechó en un abrazo con el candidato de la organización, Gustavo Petro, y saldó su distanciamiento con la campaña.

El hecho fue interpretado como la búsqueda de la reconciliación de los sectores que cada uno representa: el ala radical y el ala moderada.

En los últimos días Gaviria ha hecho duras críticas al candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, y a pesar de que dice ser tan solo un “militante” del Polo, está claro que sus declaraciones forman parte de una estrategia del partido de izquierda para trazar distancia frente a Mockus.

De hecho, la fórmula vicepresidencial de Petro, la ex secretaria de gobierno del Distrito Clara López ha señalado que Mockus es parecido a al candidato del Partido de La U, Juan Manuel Santos, y que nunca le ha oído hacer una crítica al Gobierno. En el mismo sentido, Gaviria, Petro y el senador Jorge Enrique Robledo han calificado al candidato de los verdes de “neoliberal”.

A propósito, Semana.com habló con el ex magistrado Gaviria, quien explicó las diferencias entre el Polo y el Partido Verde.

Semana.com: En sus últimas intervenciones, usted ha cuestionado al candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, y su ascenso en las encuestas. ¿En qué se diferencian las propuestas de Mockus al programa del Polo?

C.G.D.: Mis críticas han sido a las propuestas políticas del candidato Antanas, pero de ninguna manera tengo la mínima resistencia personal frente al candidato, a quien aprecio mucho.

Mis críticas son: en primer lugar, no se conoce un proyecto social de Antanas Mockus. En segundo lugar, me parece que se está produciendo un hecho grave para una democracia: se está construyendo un mito en torno a la figura de Mockus. La gente no parece escuchar sus respuestas, sino que parece sorda frente a temas a los cuales debería estar atenta.

Semana.com: Por ejemplo…

C.G.D.: Le cito dos casos: en el primer debate le preguntaron a Mockus qué pensaba del uso de bases militares en Colombia por soldados estadounidenses. Mockus dijo que le parecía muy bien porque de esa manera no tendríamos que entrar en la carrera armamentística. Eso hay que leerlo así: “Como tenemos un Gobierno extranjero que nos defiende, entonces no tenemos que entrar en la carrera armamentística”. Yo no me explico cómo una persona con la ética de Mockus y que además tiene fama de filósofo, da una respuesta absolutamente pragmática. ¡Cómo pasa por alto la soberanía del Estado, que es la dignidad del Estado! No me cabe en la cabeza que al doctor Antanas no le importe.

En el segundo debate dijo algo que a mí me parece sumamente preocupante. Cuando le preguntaron cuál fue su opinión sobre el bombardeo al campamento de Raúl Reyes en Ecuador, dijo que no la recordaba. A mí me parece eso completamente inexplicable e inaceptable. Está bien que una persona olvide un nombre, una fecha, una circunstancia, pero que olvide cuál era su opinión sobre un episodio tan importante, no me cabe en la cabeza. Uno tiene algunos principios que le indican si un hecho es condenable o plausible. Pero además, el doctor Antanas dijo: “Por fortuna no me hicieron muchas entrevistas en ese tiempo”. ¿Por qué el doctor Mockus hizo este agregado? Yo creo que uno puede hacer una conjetura: porque le da temor que la opinión que ahora expresa no coincida con la que expresó en ese momento.

Semana.com: Es decir, ¿usted cree que le faltó coherencia?

C.G.D: Uno no encubre una incoherencia, uno la supera o la reconoce. Uno dice: “incurrí en una incoherencia”, o “cambié de opinión”. Pero que trate de encubrir una incoherencia me parece que no le queda bien al doctor Antanas, no está a tono con la ética que se predica de él, porque eso es falta de transparencia. Y es precisamente eso lo que le atrae a mucha gente de él.

Semana.com: Usted dijo que se estaba formando un mito. ¿Por qué?

C.G.D: Cuando se crea un mito en torno a una persona, es a la leyenda y no a la persona a la que se remiten todos sus hechos. Como la leyenda que se inventó es impecable, la persona no puede equivocarse. Entonces, no se confrontan sus opiniones, sino que se aceptan sin crítica.

Lo más importante en una sociedad democrática es la conciencia crítica, la conciencia despierta. Durante los ocho años de Gobierno del doctor Uribe, han pasado cosas terribles y a los ciudadanos no pareciera importarles porque han hecho del actual Presidente una suerte de mito. Los falsos positivos no importan, las interceptaciones ilegales a los teléfonos no importan y cosas por el estilo. La creación de un mito implica una cierta anestesia de la opinión y en una democracia es necesario que los planteamientos de los políticos, de los que aspiran a ser gobernantes, se sometan a ese tamiz que es la crítica, la conciencia despierta de la ciudadanía.

Semana.com: Varios integrantes del Polo han calificado de neoliberal a Mockus en sus intervenciones. ¿Es toda una estrategia?

C.G.D.: Claro, hay una distancia grande entre el Polo y él. Nosotros consideramos que es necesario un cambio de modelo económico en Colombia. El actual ha permitido un crecimiento de la riqueza muy significativo, sin que se genere empleo y sin que se reduzca la brecha entre ricos y pobres, que es una de las circunstancias que más han contribuido a generar conflicto en Colombia. De manera que tenemos diferencias.

No basta que se diga que se hace política limpiamente. Eso es un supuesto; la política se debe hacer limpiamente. Pero no hay que evaluar sólo el medio, sino el fin: ¿cuál es el propósito de llegar al poder? Si no hay una propuesta social, como la que tiene el Polo, para crear una sociedad equitativa, pues esa propuesta no puede ser buena, ni siquiera desde el punto de vista ético. Por una razón: la justicia es un segmento de la ética, no es posible alardear de ético pero desentendido de la justicia.

Semana.com: ¿Para usted, entonces, no hay diferencia entre Mockus y Santos?

C.G.D.: Sin duda entre ellos hay diferencias. Pero hay una gran coincidencia y es que tienen propuestas que tienden a dejar el statu quo sin cambios significativos.

Semana.com: ¿En las propuestas de los otros candidatos encuentra alguna parecida a la del Polo, o la de ustedes es la única que plantea reformas profundas?

CG.D.: La del Polo es la que representa un mejor futuro para el país. Yo debo rescatar que hay propuestas interesantes de otros que también han estudiado la situación del país. Por ejemplo, Rafael Pardo. Me sorprendió que el doctor Vargas Lleras, de quien yo me encuentro separado profundamente desde el punto de vista ideológico, tuviera una propuesta de reforma tributaria. Ese es el deber ser de los candidatos, pero eso falta en el doctor Mockus.

Semana.com: ¿Por qué el Polo no dirige también críticas a Juan Manuel Santos, quien para muchos representa el continuismo y va arriba en las encuestas?

C.GD.: Yo doy por supuesto que de nadie estamos tan separados como de Juan Manuel Santos. Por una razón, y es porque venimos haciendo la crítica permanente a Uribe. Y él justamente se presenta como el candidato continuador de su propuesta. De la propuesta de Santos nos separa un abismo. Llamo la atención sobre la propuesta de Mockus porque él se presenta como un candidato alternativo.

Semana.com: En caso de que la segunda vuelta sea entre Santos y Mockus, ¿qué decisión tomará el Polo?

C.G.D.: Yo no puedo responder por el partido. Yo no hago parte de las directivas. Soy un militante. Pero lo que vería en el escenario que usted me plantea es una situación trágica para el país. Es decir: usted quiere algo que no es bueno para el país, o quiere algo todavía peor para el país. Es una situación trágica cuando uno esperaría que hubiera una propuesta atractiva que se encaminara a remediar los grandes males del país.

Naturalmente, soy amigo de cambiar la cultura ciudadana. Muchas cosas de las que Mockus dice son atractivas, son seductoras. Pero esas cosas no se pueden dar si no hay cambios mucho más profundos en el nivel social.

Semana.com: ¿Para usted, la ‘ola verde’ es un fenómeno que va a pasar muy rápido?

C.G.D.: Al contrario. Yo llamo la atención, porque hay que ser conscientes de qué es lo que están apoyando en la propia ‘ola verde’. Fíjese que Uribe mantuvo un gran respaldo en las encuestas, pero desde nuestro punto de vista su propuesta no es la mejor para el país. Que la riqueza haya crecido y no se haya generado empleo, que no se haya mejorado la situación de la clase pobre, que no se haya reducido la brecha entre ricos y pobres, es lamentable. Nosotros creemos que esos aspectos negativos han incidido en la existencia de un conflicto que Uribe niega, y lo niega precisamente para no tener que enfrentar los factores que lo han generado. No queremos que se repita que sectores que han sido damnificados con un gobierno sigan apoyándolo de una manera ciega.

Semana.com: ¿A los candidatos les ha hecho falta una mayor distinción del Gobierno, por temor al costo político?

C.G.D.: Ese temor ha existido. Y lo digo desde mi posición de militante del Polo, que no tiene injerencia en las decisiones de las directivas ni del candidato. Pero se han cambiado propósitos ideológicos por estrategia, se calcula: “posiblemente me va mejor si me parezco más a Uribe”. Nuestra tarea debe ser simultáneamente política y pedagógica. Hay que abrirles los ojos, repetirles hasta la saciedad que ser de izquierda no es un deshonor, ser de izquierda es estar alineado con los intereses de los sectores más débiles del país y eso debe suscitar orgullo. Si usted me pregunta si ha faltado esto, creo que sí ha faltado.

Semana.com: ¿A qué atribuye que a Gustavo Petro, el candidato del Polo, a pesar de que le va bien en los debates no le va bien en las encuestas? ¿Será que la gestión de Samuel Moreno en Bogotá no le ha ayudado?

C.G.D.: Durante ocho años, el Polo ha estado sometido a una estrategia de satanización extraordinaria. La propaganda oficial ha puesto al Polo como aliado de las Farc, como aliado de Chávez, sin serlo. Eso ha calado en muchos sectores. La propaganda cala. Los que arman la propaganda lo hacen con ese propósito. Me parece que el Polo ha resistido esos embates con mucha dignidad porque en las últimas elecciones la rebaja en la votación fue insignificante, aunque rebajamos curules. Lo mismo sucede con la administración de Samuel, además ha sido vapuleado por sectores internos del propio Polo y eso tiene que hacer mella. De manera que hay factores que explican por qué nuestro candidato se encuentra en una baja intención de votos según las encuestas.

Semana.com: Finalmente, ¿cómo ve la campaña por la Presidencia?

C.G.D.: Está interesante porque varios candidatos están disputando la primera vuelta. Hay incertidumbre de cómo va a ser la segunda. Los debates le han dado un interés mayor.

Observador del Acontecer Nacional - 2010-04-23 06:48:31

Al pan pan y al vino vino, ese es Carlos Gaviria Diaz.

RELACIONES ENTRE ETICA Y POLITICA ( Una reflexiónsobre son asuntos que no son de poca monta, como pudiera pensarse por miopía o ingenuidad ).

Son muy socorridas las alusiones y referencias éticas en la actual campaña electoral. Fenómeno que no es nuevo porque quienes llegan al solio de Bolívar siempre lo hacen revestidos de un ropaje moralista, con el compromiso de acabar con las malas costumbres políticas, pero las mismas se continúan de manera recurrente. El caso de Alvaro Uribe Velez es muy ilustrativo: Sedujo al electorado con la bandera de luchar contra "la corrupción, la politiquería y el clientelismo" y durante su mandato esas prácticas degradantes tocaron fondo. No hay que olvidar que en sus hombros la llamada "clase emergente" se tomó el poder combinando "todas las formas de lucha" y una cultura mafiosa infestando el alma colectiva.

En la presente campaña son los Verdes en particular quienes hacen oportunismo en su afán de capitalizar el malestar que genera la tremenda descomposición social del régimen. Su candidato vende la imagen de la transparencia, de lo impoluto: No robar los dineros públicos, no cohonestar con el delito, cero corrupción, son sus prédicas, pasando por alto que la “calentura no está en la sábana”, que la inmoralidad es consubstancial al “libre comercio” y al modelo neoliberal con los que, no obstante, se muestran de acuerdo y practicaron cuando fueron alcaldes. Es una contradicción de fondo, máxime en tratándose del color con el que se hacen representar, el verde. Estos partidos aparecen en el viejo continente como reacción a la degradación del ambiente provocada por la explotación irracional de los recursos por parte del capitalismo salvaje, comprometiendo la vida del planeta en los tiempos que corren de la globalización imperialista.

En Colombia el daño ecológico ha sido inmenso de las multinacionales ha sido inmenso. Para citar un caso, la acción devastadora de las ccompañías minnerras sobre el ambiente y los lugareños, para citar un caso. Que lo digan los moradores de la costa norte, especial la Guajira, el Cesar y la otrora bellísima Bahía de Santa Marta: Se llevan la riqueza del subsuelo, dejando desolación, ruina, descomposición social y de ñapa los socavones.

Por supuesto que se da una estrecha ligazón entre la economía, la política y la ética, elementos medulares de la cultura o la historia, en la acepción hegeliana. El trabajo productivo proporciona los medios de vida que posibilita la satisfacción de las necesidades básicas del hombre y el accionar político da cuenta del poder público ejercido en el reparto de los bienes y el usufructo de esos medios de vida. En este orden de ideas se afirma que la política no es otra cosa que la economía por otros medios, que cuando se procura el bien común adopta la forma constructiva de ética pública; y cuando priman intereses subalternos de tipo plutocrático, entonces se degrada adoptando formas aversivas contrarias todas a la democracia. Entonces, predican una cosa y practican otra. Es el “ladrón que grita: Al ladrón!”. La astucia maquiavélica al mando, lo del fin justifica los medios, el “todo vale”, que denota la carencia absoluta de escrúpulos, o sea, posturas amorales. La astucia es el uso retorcido de la inteligencia, el diablo haciendo hostias.

El hombre como producto de la relaciones sociales de producción piensa y valora de acuerdo a como vive, en su condición de patrón o asalariado, demos por caso - idea esta del materialismo histórico que recoge el ensayista español Ortega y Gasset cuando afirma “Yo soy yo y mi circunstancia” - y explica en cierto modo por qué “una cosa piensa el burro y otra el que lo está ensillando”, lo que es bueno para los explotadores es malo para los explotados y viceversa. De allí que en el discurrir histórico de la humanidad se vayan decantando dos grandes corrientes axiológicas, una falsa y otra auténtica: una al servicio de los imperios, de los potentados y clases opresoras, y la otra como justificadora en lo moral de las luchas de liberación de naciones y pueblos. Los que espolian a los demás y viven del trabajo ajeno, son ladrones, asesinos, agresores, mentirosos (antivalores) pero disfrazados de benefactores para esconder sus fines protervo; son, pues, fariseos. En tanto que las clases productoras de riqueza, los que viven de su trabajo honrado, promueven los valores de vida al servicio del desarrollo y del progreso.social.

De todos, el valor supremo es la vida. Todo aquello que la posibilita y la fomenta es valioso. En contraste, aquello que la limita o niega, es un antivalor. Los valores son construcciones colectivas, que se generan en el marco de las relaciones sociales de producción, de la práctica social, y con el discurrir de los tiempos se arraigan en el alma de los pueblos, como su “ethos”, aquello que lo define culturalmente y lo diferencia de los demás pueblos o naciones o regiones en el mundo, configurando un “modo de ser” peculiar que hace, por ejemplo, al europeo diferente del africano, o del asiático o del latinoamericano, eso que el magistral Piero plasmó en su canción “los Americanos”, para retratar al talante gringo.

Los valores son representaciones mentales que reflejan no La esencia de los procesos y cosas del mundo real, sino la relación que los hombres en la práctica social van entablando con los mismos. También se configuran antivalores, cuando se fetichizan, perdiendo su carácter, y en lugar de fomentar la vida atentan contra ella, como factores de agresión contra clases explotadas, pueblos y naciones dependientes. De estos prejuicios y antvalores está plagada la basura ideológica que difunde el imperialismo y las clases opresoras.

En el proceso formativo, las personas hacen suyo los valores, introyectándolos en su mundo de experiencias, entonces se constituyen en guías para la acción y se expresan en el compromiso, la responsabilidad, la disciplina, la solidaridad, el compañerismo, la intencionalidad, la consecuencia, la honestidad, la transparencia. Son los auténticos valores de vida y criterios éticos para medir el grado de bondad o malicia en la conducta humana, en especial de quienes solicitan el apoyo ciudadano para su proyecto político: Si son bien intencionados o por el contrario posan de redentores pero son fariseos, falsos profetas, que pregonan el bien y la bondad, pero comulgan con concepciones y políticas dañinas para el pueblo. A ese tipo de personas las llama el pueblo “Maco malo”, por la capacidad histriónica que tienen de embaucar posando de redentores, con los medios de comunicación puestos a su servicio, deviniendo entonces el mito. Hay que quitarles la careta, su aureola de mito, o sea desmitificarlos, como lo hace el maestro Carlos Gaviria con el personaje de marras.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
Siga a Jorge Enrique Robledo en Twitter
  • Imágenes
  • Videos
  • Audios
  • Todas
  • Todos
  • Todos

  • Suscríbase a la lista del PDA-MOIR

    Comunidades del MOIR

    POR LA SOBERANIA, EL TRABAJO Y LA PRODUCCION ¡RESISTENCIA CIVIL!
    Sede Nacional : Calle 39 Nº 21-30 Bogotá Colombia - Telefono: (57 1) 245 9647.

    Seguir la vida del sitio