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No es haciendo felices a las trasnacionales mineras como se va a sacar al país adelante

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en la sesión de la Comisión Quinta del Senado, 14 de agosto de 2012.

Por acuerdo casi unánime, senadores de la Comisión Quinta, junto con expertos y dirigentes sindicales, constituyen el Comité por la Defensa del Interés Público en Cerro Matoso. El gobierno, casado con la prórroga. Según los contratos, Cerro Matoso debe revertir a la nación. El 051 sirvió para cambiar ilegalmente los dos contratos anteriores. La plata que pierde la nación si la mina no revierte. Billiton quiere ir hasta el año 2044. Un contrato hecho para defraudar a la nación. Un alquiler ridículo y una burla al Estado, porque el canon se calcula con base en la información suministrada por el arrendatario. La Contraloría les sale al paso con el control de advertencia. Puede terminar gente en la cárcel. ¿Por qué hay colombianos involucrados? El gobierno, en contravía del interés nacional. ¿Cuál es el problema de fondo? Que detrás está el gran poder a través del cual las trasnacionales y los grandes imperios manejan el mundo.

Antes de entrar en materia, dos temas. Primero, a ver si el gobierno resuelve en serio el paro de Fenoco, gravísimo para la economía del país, para los habitantes de esa región, para los trabajadores. He mirado el pliego de peticiones de los trabajadores y no me parece que sea una desproporción. Son peticiones que se pueden atender. Me preocupa además que Drummond se esté disponiendo a hacer una especie de suspensión de labores que dejaría sin trabajo a todos los trabajadores de Drummond, lo que agranda el conflicto en proporciones alarmantes. Le pedí antier al ministro del Trabajo y hoy se lo pido a usted, señor ministro de Minas, investigar un hecho que llama la atención. Ese paro pudiera estar siendo precipitado por la intransigencia de la empresa con un propósito, el de desabastecer en parte el mercado mundial para presionar alzas del precio del carbón a escala global, alzas que podrían resultarle un gran negocio si tuviera grandes reservas en Europa y en Estados Unidos, porque aquí dicen no tenerlas. Simplemente, llamo la atención de que se resuelva este problema y que el gobierno estudie si aquí ante lo que estamos es ante un paro patronal disfrazado. Se estaría obligando entonces a los trabajadores a hacer el cese de actividades para presionar al alza los precios del carbón en el mercado mundial. Cosas como estas no son tan extrañas en la economía global.

(Interpela el ministro Cárdenas: le pido la interpelación simplemente porque como no es el tema central de hoy, pero sí un punto muy importante, y agradezco que usted lo traiga a consideración. Ayer se produjo una votación entre los trabajadores de Fenoco, y mayoritariamente y cumpliendo obviamente el quórum requerido por la ley, votaron a favor de un tribunal de arbitramento. Esperemos que ese tribunal llegue a una fórmula satisfactoria para todas las partes. Yo coincido con usted y nosotros les hemos dicho a las empresas que busquen fórmulas. El paro no le conviene a nadie, no les conviene a las empresas, no les conviene a los trabajadores. De manera que ese ha sido nuestro mensaje. Creemos que la figura del tribunal de arbitramento es la mejor opción en este momento. Afortunadamente, los trabajadores la aprobaron y votaron. Y esperemos que rápidamente el tribunal se pronuncie y tome la decisión sobre esos puntos que usted menciona, que tienen que ver sobre todo con temas salariales. Con respecto a que esto pueda generar una manipulación de precios internacionales, lo dudo, por una razón. No tenemos el peso suficiente en el mercado internacional como para ejercer realmente una influencia sobre los precios. No creo que esa sea la motivación. Simplemente, aunque somos un productor importante, no tenemos tanta injerencia sobre los precios y las cotizaciones internacionales. Pero tiene usted razón en que es mejor la fórmula de una solución negociada, en este caso a través de un tribunal de arbitramento).

JER: Habría preferido que hubiera sido la empresa y no usted la que me hubiera respondido que no con respecto a esa posible manipulación de los precios internacionales y que usted simplemente me hubiera dicho que lo iba a investigar. Pero bueno, cada uno responde las inquietudes de los senadores como le parece más conveniente. Quiero insistir en que es importante que no se pierdan los roles.

Lo segundo antes de entrar en materia: el 1° de agosto hubo movilizaciones contra la locomotora minera del presidente Santos en 21 ciudades de Colombia y Canadá, porque hay muchísimos problemas, incluida la persecución a los pequeños y medianos mineros, mientras vemos cómo las trasnacionales gozan de todo tipo de gabelas. Entiendo que usted no estuviera de acuerdo, pero lo que quiero reclamarle es que usted ese día, en el programa de Pregunta Yamid, afirmó que las movilizaciones habían fracasado. No es cierto. No fracasaron, hubo importantísimas movilizaciones. Pero bueno, cada uno tiene su apego a los hechos como quiera mirarlos. Pero lo que quiero señalar es que usted dio como prueba del fracaso el hecho de que no hubo desórdenes. Me parece de una gravedad inaudita. Usted tiene que medir, ministro, cada palabra que pone en sus labios. Qué tal que quienes protestan salieran a promover sus exigencias llamando a que haya desórdenes, precisamente para hacerse sentir. Lamentable esa manera de ver las cosas.

Amplia unidad en defensa del interés público

Entrando en materia, empiezo por resaltar una cosa que acabamos de constituir en esta Comisión: el Comité por la Defensa del Interés Público en Cerro Matoso. Estamos en él casi todos los congresistas de la Comisión, además de especialistas, organizaciones sindicales, trabajadores y representantes de los alcaldes de la región, a fin de hacerle fiscalización a este tema. Me parece importante porque es un buen propósito el que nos permite congregarnos, así tengamos desacuerdos en otros temas.

No me voy a referir, porque ya se ha mencionado aquí, a las prácticas contrarias al interés nacional que han venido sucediendo en Cerro Matoso. Eso solo daría para un debate entero: cómo liquidan las regalías, qué pasa con la canga, los impactos ambientales que son inmensos, los malos tratamientos a los trabajadores que reclaman contra las malas relaciones laborales, la falta de información, en fin, podríamos hablar de muchas cosas, pero no tengo tiempo suficiente para desarrollarlas. Entiendo que el doctor Guillermo Rudas, una de las personas que más saben de estos asuntos en Colombia, va a mirar con detenimiento lo que está pasando a la hora de su intervención.

El gobierno, casado con la prórroga

Me voy a centrar en el tema de los contratos. Hay dos contratos de los años 1963 y 1971, modificados a mi juicio de manera leonina, tramposa, dolosa, por el contrato 051. La discusión que hoy tenemos es que Cerro Matoso, por razones obvias, aduce que hay que cumplir el 051, así se muera el que sea. Pero cómo no, si fue maravilloso lo que logró. Muchos otros abrigamos serias duda y no aceptamos esa tesis. Y lo grave es que el gobierno, como lo señaló aquí el representante a la Cámara, David Barguil, ya se casó con la idea de que hay que cumplirle a Cerro Matoso, a BHP Billiton, también socia de El Cerrejón. Este es el punto sobre el cual me quiero detener. Cómo se hizo todo esto, porque en últimas, si el 051 se cumple, la nación será tumbada inexorablemente. Pienso que no solo no se debe cumplir ese contrato, sino que se le debe declarar la caducidad, por lo menos en los aspectos que guardan especial relación con los dos otros contratos que está afectando. Se abren muchas posibilidades y estoy seguro de que la nación va a salir mejor librada, que es al final de lo que se trata.

Se vuelve muy importante, colombianos y senadores, entender por qué el ministro de Minas y el presidente de la República, porque negocios tan grandes no se mueven sin la mano del jefe del Estado, están ya casados con la que, a nuestro juicio, es el peor punto de partida para Cerro Matoso. Ahí la nación está muerta, como suele decirse, porque resulta que BHP Billiton lleva desde el año 1996 fraguando este momento sin ninguna oposición. Ha ido en coche montando una y otra cosa y ya les llegó la hora de cobrar la presa.

Cerro Matoso debe revertir a la nación

Cuál es la historia. Hay dos contratos, el 866 de 1963 y el 1727 de 1971, por 700 hectáreas, una superficie en apariencia pequeña, pero ahí es donde está prácticamente todo el níquel y ahí está la fábrica y ahí está el ciento por ciento de la producción. Los dos contratos establecen con claridad que al 30 de septiembre de este año, básicamente todo lo que está allí debe revertirle a la nación. Los contratos de concesión tienen en cierta medida un punto como de la felicidad para un país como el nuestro y es que a lo largo del desarrollo de la explotación, mientras está la trasnacional actuando ahí, quedan unos pesos de impuestos y de regalías, bastante escasos por lo demás, pero el momento esperado llega el día de la reversión, cuando todo lo que eran utilidades de la trasnacional se vuelven utilidades del Estado, con todos los equipos listos para seguir funcionando.

Lo que entonces sucede es que en el año 1996 a Billiton, a Cerro Matoso, se le ocurre que no son suficientes las 700 hectáreas. Pide otras 60 mil con un nuevo contrato, el 051. Por esas 60 mil hectáreas pagan hoy 782 millones de pesos al año en canon superficiario. Por canon superficiario debe haber pagado unos 13 mil millones de pesos, o sea, le duelen a Billiton esas 60 mil hectáreas, pero nunca han hecho nada por ellas y todavía están en exploración. Llevan 16 años explorando. Y no hacen nada porque ahí no hay níquel. En el total, los dos primeros contratos cuentan con el 96% de las reservas y el tercero, el 051, solo con el 4%. Entonces la pregunta, muy sencilla, es la siguiente: ¿para qué sirve el 051? Lo sabe la contralora, que lo ha venido haciendo muy bien, así refunfuñe el doctor Hommes. No se preocupe por eso, doctora Morelli. Hay que hacer un inmenso esfuerzo para coger en un acierto al doctor Hommes. Llevamos ya veinte años padeciéndolo y si de pronto el ministro, que debe ser amigo de él, lo logra, nos avisa. ¿Para qué sirve el 051? Adelantémoslo desde ya: para cambiar ilegalmente los dos contratos anteriores. Ese es todo el truco que estamos develando. Todo empieza con una jugada dolosa, fríamente calculada. Repito, Billiton le mete plata en grande a un contrato que no le sirve para nada, porque fue la llave con la cual violentaron los dos contratos iniciales.

Qué pierde la nación si no revierte

De cuánta plata estamos hablando. Es bueno que los colombianos lo sepan. Los activos generales, según las publicaciones de la empresa, valen 2,41 billones de pesos. De pronto haya ahí algunos pesos que no tienen que revertir, pero en general estamos hablando de una plata grande. El propio gobierno calcula que vale por lo menos 1,33 billones de pesos lo que debe revertir a la nación. Ahora, volvámoslos utilidades y preguntémonos a cuánta plata es a la que le estamos tirando, como se dice coloquialmente. Pues bueno, en los últimos siete años el promedio de utilidades de Cerro Matoso, reconocido en los libros, es de 350 mil millones de pesos al año. Todos sabemos que lo normal es que esas empresas oculten, señor director de la DIAN, una parte importante de sus utilidades, pero bueno, dejémoslo en esa cifra. Alguien me podrá decir que hubo un año en el que las utilidades fueron muy grandes, lo que hace atípica la serie. Bueno, bajémoslo entonces a 245 mil millones de pesos al año. Cojamos incluso el último año, que no fue tan bueno, ministro, porque estamos hablando de 204 mil millones. Si la reversión se hiciera, al gobierno colombiano le deberían entrar por la operación de la mina, después de regalías y de impuestos, 204 mil millones de pesos pulpitos en los próximos doce meses. Creo que es más, porque, obvio, el día que el Estado les entre a los libros de Cerro Matoso va a encontrar más de una verdad por allí paisajeada en la contabilidad, práctica usual, como sabemos. Difícil encontrar una empresa en el mundo que en las cuentas públicas consigne todas sus utilidades, porque hay muchas maneras de manejar las cuentas. 204 mil millones: ese es el tesoro que nos estamos disputando.

Billiton quiere ir hasta el año 2044

Si eso revirtiera a la nación colombiana, este país tendría 200 mil millones de pesos más en su bolsillo. Hoy Billiton está pidiendo que le dejen la mina hasta el 2044, lo que significa que tenemos reservas por otros 32 años e, incluso, creo, más allá, una mina pulpita que ha superado los momentos del arranque, de las complejidades tecnológicas, de mercados, un negocio por completo pulpo. El lío es que el gobierno quiere reconocerle a Cerro Matoso el 051 y lo que estamos cuestionando los demás es que eso no se debe aceptar. ¿Por qué lo decimos? La explicación es obvia. ¿Qué dice el 051? Son muy astutos. Lástima que esos abogados, criollos en buena parte, en vez de pensar por el país, lo hagan contra el país. El 051 dice que a partir de septiembre de 2012, fecha de la reversión, queda obligada la nación a alquilarle todo a Cerro Matoso, a Billiton, por una suma determinada. Ya hay allí una medida que violenta el interés nacional, que viola la soberanía del Estado colombiano, porque por un lado Cerro Matoso queda obligada a revertir, pero por otro no, porque el Estado colombiano está obligado a alquilarle todo.

Y eso incluye la idea de irse hasta el 2029 o hasta el 2044. Ojo con este detalle interesante, que me explicaron mis abogados. En el contrato 051, la palabra prórroga no aparece por parte alguna, pero según ellos dicen, está prorrogado hasta el 2029. ¿Y por qué no aparece? Porque, claro, por aquellas astucias de los rábulas, si aparece la palabra prórroga, queda al descubierto la ilegalidad. Entonces lo que hay es una prórroga por debajo de la mesa para ocultar la verdad y para defraudar el interés nacional. Esta la primera, llamémosla con amabilidad, pilatuna, o el primer acto doloso de Billiton Cerro Matoso, que no pudo haber sido hecho sin la complicidad en los funcionarios del Estado, digámoslo con nombre propio, porque el ministro de Minas de ese entonces se llama Rodrigo Villamizar Alvargonzález, hoy muy reputado ciudadano norteamericano, uno de los famosos del miti-miti. Los funcionarios que lo firmaron ya se escaparon de la acción de la ley, porque todos los procesos han prescrito. Lo que habría que preguntarse desde ya, y le hago la pregunta a los directivos de Billiton aquí hoy, es si van a investigar a su gente. ¿Va a investigar a quienes firmaron el 051 o van a validar lo que hicieron? ¿La junta directiva mundial respalda lo que están haciendo sus directivos en Colombia? ¿La junta directiva de Cerro Matoso de hoy respalda lo que hicieron sus antecesores en el 96? ¿El presidente de la empresa respalda lo que hicieron en el 96? ¿Les parece que es la manera de hacer negocios con un país que les abrió las puertas y que los ha enriquecido a reventar?

Un alquiler ridículo

Colombianos, ¿saben en cuánto hay que alquilarle a Billiton todo ese potosí? En una suma equivalente al 1,25% de las utilidades de la empresa, después de impuestos. Les doy el siguiente dato, y ya lo citó en algún medio el doctor Guillermo Rudas: si se liquida con base en las utilidades del año pasado, de 204 mil millones, habría que alquilarles ese potosí por 2.500 millones de pesos al año.* Es el monto irrisorio del negocio que estamos haciendo, con una advertencia y es que pueden no pagar nada. Es más, algunos de los analistas aseguran que hay una cláusula montada para poder decir que no hubo utilidades y entonces no pagar nada. Es el tamaño del tumbado que le quieren hacer a la nación colombiana.

(*) Se modifica parte de lo dicho, porque quedó inexacto. El sentido preciso es el que aparece en la réplica al final de esta transcripción.

La discusión es si ese contrato leonino, doloso contra el interés nacional, calculado para defraudar al país y para enriquecer a unos inversionistas extranjeros que ni saben dónde queda Colombia, la discusión, repito, es si ese contrato se va a cumplir o no. Ya ha salido el doctor Escobar, el vocero de la empresa, a decir que hay que cumplirlo y el ministro también lo dijo y ambos aducen que es legal. Entonces aquí empieza la discusión de si es legal o no el contrato. El Código de Minas de 1988 establecía con toda claridad que “la duración de los contratos de concesión será de 30 años” y, por tanto, los dos contratos no se podían prorrogar de ninguna manera. El consejo directivo de Ingeominas en 2008 conceptuó: “Bajo la legislación vigente en ese momento no se contemplaba la prórroga de los contratos de concesión”. No se podían prorrogar contratos, no era posible. La contralora Morelli ha advertido que lo que quieren gobierno y empresa “es transmutar la naturaleza de la concesión a una licencia” y concluye que “carece de asidero legal”. Es clarísimo que lo que están es en los hechos violentando la legislación.

La Contraloría les sale al paso

Voy a leer algunas cosas que ha dicho la Contraloría General de la República: “El objeto del contrato 051 presuntamente irregular, en lo que respecta al área de concesión fuera de los términos establecidos”. Otro documento de la Contraloría, de 2011: “Minercol pactó dentro del contrato 051 una situación por fuera del alcance lógico y legal aplicable”. Dice también: “Determina situaciones por fuera del marco del ámbito de competencia del contrato (…) se excedió en contra de los intereses del Estado”. Otra: “Si el contrato 051 hace exclusión expresa y directa de las áreas de los títulos ya otorgados”, por qué se termina determinando sobre ellos. Dice también: “Ese contrato no tiene competencia para definir las situaciones de los contratos 866 y 1727 (…) Lo pactado en este contrato extralimita en el objeto del contrato mismo”. No hubo ni siquiera estudio para definir el canon. Entonces, ojo, es la trasnacional, la que tiene todas las cuentas, la que les dice unos funcionarios colombianos cuánto es el canon de alquiler.

En algún momento Ingeominas contrató unas consultorías. Por ejemplo, el doctor Alejandro Ordóñez, hoy procurador general de la Nación, dice que “no existe obligación del concedente –o sea, del Estado— de otorgar la prórroga en las mismas condiciones”. El doctor Luis Jorge Ferro: “Se concluye que no es conveniente para la nación proceder a una prórroga inmediata de la concesión con los términos vigentes”. Agrega este consultor que “busquen un arrendamiento de los equipos que sea por lo menos igual a lo que se deja de recibir por impuestos”. Y ojo con este detalle. Como los equipos siguen siendo de la nación y apenas se le alquilan a la trasnacional, la que por ese patrimonio sigue pagando impuestos es la nación colombiana. Porque finalmente ese patrimonio no le pertenece ya a la trasnacional, sino a los colombianos. Este consultor exige entonces que aun cuando sea paguen los impuestos. Les cuento lo que dijo el contralor Ossa hace muchos años: lo que paga de arriendo el puerto de Cartagena privatizado no alcanza a pagar el impuesto predial a cargo de la nación. Voy a decir una cosa muy dura: a este país se lo roban con una frescura inaudita.

Miren lo que dice el consultor Carlos Antonio Espinosa: “Las condiciones propuestas son ALTAMENTE INCONVENIENTES PARA EL ESTADO COLOMBIANO” (mayúsculas fijas en el original), “modificaciones en contradicción con la norma aplicable”, “no creemos que sea posible otorgar una prórroga por plazo de 30 años conforme al régimen legal de los contratos”, “los concesionarios no tienen tal derecho” a la prórroga, “la contraprestación adicional que se propone fijada no es un beneficio real, material y tangible para el Estado (…) Es claro que tal contraprestación no se causará casi en ningún caso”. Y están hablando del 4%, no del 1,25%. “Y en ello el documento propuesto se cuida en condicionar la base y en indicar que de no haber utilidades comerciales después de impuestos no habrá compensación alguna”. Conclusión: tienen amarrado el burro para ni siquiera pagar el insignificante porcentaje planteado.

El control de advertencia que hace la contralora general de la República, quiero llamar la atención, se lo hace a la Agencia Nacional de Minería y al ministro de Minas. Creo que hizo como una sabia la doctora Beatriz Uribe cuando renunció a ese cañengue en el que la estaban montando, porque se cae de su peso que aquí puede terminar gente en la cárcel. No soy abogado, pero sí sé leer y sé la gravedad de lo que está ocurriendo. Dice la señora contralora: “Ese es un contrato que presenta riesgo de legalidad”, ojo con el lenguaje. La Contraloría no puede emitir una condena porque no está facultada, pero cuando afirma que “presenta riesgo de legalidad” y da razones y argumentos para ello, lo que está haciendo son advertencias severas. Añade: “Tiene evidente riesgo de ser lesivo para los intereses de la nación (…) En lo económico, además del evidente riesgo legal, la forma en que se acordaron las condiciones de reversión y de arrendamientos de los activos son lesivas a los intereses de la nación”. Aquí sí se hace la afirmación tajante. Y explica: “El canon no se relaciona con el valor real de los activos” y sí “se relaciona con condiciones inciertas”. Ojo con esto, definitivamente las hacen de hojitas: establecen un canon de arrendamiento que se calcula “exclusivamente con información generada por el arrendatario”.

El Estado colombiano no tiene capacidad para fiscalizar a los titulares mineros, lo han dicho esta Contraloría y las dos anteriores. Se les cree por fe las cuentas que presentan. La DIAN tampoco ha sido capaz de ponerlos en cintura. Pero la DIAN también ha hecho acusaciones leídas en esta Comisión llamándole la atención al país de los horrores que vienen sucediendo en los negocios de la gran minería y cómo hay en ellos un mar de corrupción. También advierte algo obvio y es que el ministro tiene que verificar el cumplimiento de los contratos. Aun si la prórroga fuera posible, que no lo es, lo mínimo que tendría que hacer usted, señor ministro, es revisar si de verdad Cerro Matoso está cumpliendo o no.

¿Por qué hay colombianos involucrados?

¿Cómo se explica que un engendro como este nos tenga ocupados en esta Comisión? Una primera respuesta, porque le interesaba a Billiton. La trasnacional está al borde de coronar el 051, un horror, quedándose con la mina hasta 2029 y le está montando una especie de presión al gobierno nacional para que se vaya hasta el 2044. Pan y pedazo, como se dice. Pero además, hay que estarles agradecidos. Ya nos salieron con el cuentico de que se cayó el tenor del níquel y de que aquí hay cosas muy complicadas y de que si no son ellos, nadie más está en capacidad de explotar la mina. A este paso les vamos a quedar debiendo el favor. Espero que usted, señor ministro, no haya comprado esta teoría. En el mundo de hoy, y se lo recuerdo a ustedes, tan fervorosos de la globalización, sobra quien explote una mina de níquel. Tan poco misterio tiene que el señor jefe de la mina, doctor Escobar, es nativo de Andes, Antioquia. Fíjense, son ciudadanos colombianos, comunes y corrientes, los que trabajan para la trasnacional, como el doctor Jiménez, de la Drummond, o el doctor Junguito, de El Cerrejón. Señores inversionistas extranjeros: no nos echen entonces el cuento de que ustedes vinieron a salvarnos del guayuco y la barbarie. Pero otra cosa, ministro, y usted la sabe mejor que yo: lo que sobra en el mundo es la plata, el dinero, los dólares. No saben qué hacer con los dólares, entre otras cosas porque la Reserva Federal y el Banco Europeo se dedicaron a falsificar moneda. Mientras a nosotros un dólar nos cuesta sufrimiento, a ellos solo les vale lo que cuestan el papel y la tinta. Esas son las tristes realidades de la globalización.

Vuelvo a hacer la pregunta: ¿por qué hay colombianos que firmaron el 051 contra el interés de su propia nación? No tengo sino dos teorías posibles. Una, son unos imbéciles, para usar la palabra del presidente de la República. Otra, son corruptos. Ahora, no creo en imbéciles en esos niveles del Estado. Tampoco es que sean genios, pero imbéciles no son. Lo que creo es que hay un acto de corrupción en contra del interés de la nación y aquí voy a ser muy directo y le reitero la pregunta que le he hecho a Billiton: ¿a escala nacional y mundial Billiton va a defender que el contrato no se origina en un acto doloso, que no abusó de las circunstancias para haberlo tramitado como se hizo? Y ahora entonces nos quieren resolver el conflicto con propaganda. Como hay de molestia con esa propaganda, tanto la de Pacific Rubiales, cómo cunde el mal ejemplo, entonces, como la Cerro Matoso. Evidente que es una propaganda calculada para evadir el debate. Porque no dice “¡Viva el 051!”, lo que sería por lo menos coherente con el debate. ¡Pero sacar unas señoras sonriendo satisfechas! El propósito de esa propaganda es silenciar a los medios de comunicación. Piensa mal y acertarás, es un axioma en la República de Colombia.

Propuestas

¿Qué hacer? Me uno a la idea de quienes proponen declarar la nulidad del 051, en lo relacionado con estos dos contratos específicos que está modificando, y que en ese sentido se dé la reversión. Declarar la nulidad porque el 051 es abiertamente ilegal, como se puede demostrar de todas las maneras, y les pido a ustedes que no insistan en defender lo contrario, porque quedan mal. Ahora, claro que abogados hay para todo. Por el módico 30%, uno consigue quien defienda lo que sea.

Nos han montado un enredo con que la explotación debe necesariamente vencer el 30 de septiembre. Creo que el gobierno debe plantearle a Billiton Cerro Matoso mantener los contratos por unos meses más mientras decide el rumbo sin afanes. Es perfectamente factible. Quitémonos ese afán de estar resolviendo mañana. No. Con el interés nacional no se puede jugar. Y que una vez se llegue a cualquier determinación en firme, se liquide lo que suceda en esos meses. Esto es sensato hacerlo. Es cuestión de ponernos de acuerdo. Que la gente de Cerro Matoso asuma por fin una actitud cordial con el país y acepte mirar sin afanes las distintas opciones y sin la presión que ya nos han hecho desde distintos puntos de convocar un tribunal internacional, que tampoco le cabe a este proceso.

Hecho esto, viene una segunda parte. Hay tres posibilidades. Una, la que quieren el gobierno y Billiton, seguir con el contrato. Esa posibilidad tendría un cambio profundo y es que no sería sobre el 051, sino con base en una relación completamente diferente, porque una vez hundido el 051 y establecida la reversión, ya se vería si Billiton Cerro Matoso sigue o no en el negocio.

Hay una segunda posibilidad que se ha planteado bastante y es que el Estado recupere el poder sobre la empresa y los activos y licite a algún tipo de convocatoria para que empresas nacionales e incluso extranjeras entren a hacer ofertas. Es decir, que si Billiton se va a ganar ese negocio, sea en franca lid, compitiendo por encima de la mesa, no con estas maniobras subrepticias que aquí se han denunciado. En otro país le prohibirían a Billiton hasta participar, porque después de todo lo que ha hecho, alguna sanción moral debería recibir. Pero bueno, en Colombia estamos.

La tercera posibilidad, y es la que más me gusta, es tirar a quedarnos con todas las utilidades. ¿Cuál es el lío de las dos anteriores? Que toca compartir o perder las utilidades con las trasnacionales, que como operan, tienen la sartén por el mango y es imposible vigilarlas. Aquí le decía hace unos años al exministro Oscar Iván Zuluaga que quien opera una empresa, sea grande o pequeña, adquiere el derecho de tumbar al socio, porque no lo vigila nadie. Entonces me uno a quienes piensan que lo mejor sería que el Estado operara directamente la empresa para quedarnos con los 200 ó 300 mil millones de utilidades al año. Tendríamos las regalías los impuestos que hoy tenemos y además las utilidades, 200 ó 300 mil millones al año, que hoy no tenemos y que le caerían muy bien a Monte Líbano o a Córdoba o a Colombia, al que fuera.

La propuesta se puede concretar de dos maneras, siempre y cuando haya voluntad política. Aquí el ministro me va a decir que nada es factible. Pero si hay voluntad política, una de las maneras de hacerlo es que, por lo menos mientras se constituye una nueva empresa, sean Ecopetrol o ISA o ISAGEN, empresas donde el control lo tiene el Estado, las que operen la mina. Otra, creando definitivamente una nueva empresa desde el principio. Eso no tiene misterio. Es más, hay una propuesta que les hago aquí, y no es un chiste, a toda la cúpula directiva de Cerro Matoso y es que trabajen para Colombia en vez de trabajar para Billiton. Es más, les podemos mejorar los sueldos, doctor Escobar, a todo el staff, y a los trabajadores también, a todos. Quien sea que se quede con la empresa tendrá que trabajar con los que ya están ahí. Que se busque entonces un acuerdo para que el doctor Escobar y todos su staff siga operando a Cerro Matoso, pero eso sí, las ganancias no serían para Billiton sino para Colombia. Sería bonito, doctor Escobar, que ustedes trabajaran para su país, para su nación, y contribuyeran positivamente al progreso de Colombia. Si ellos no quisieran hacerlo, hay gerentes de sobra. Quiero enfatizar en que ya no estamos como hace siglos, cuando aquí nadie se sabía las tablas de multiplicar. Hay infinidad de compatriotas que saben mucho de estas cosas.

El gobierno, en contravía del interés nacional

Aquí hay un problema ideológico que tiene unas condiciones económicas. El ministro no va a estar de acuerdo conmigo, ni, sobre todo, tampoco el Presidente, porque el ministro hace lo que finalmente diga el doctor Santos. Ellos no van a estar de acuerdo no porque tengan argumentos, el máximo que podrían aducir es que si el Estado maneja la mina, se la roban. Pero si alegan eso, les pasa como al que escupe hacia arriba. No se le vaya a ocurrir sacar ese argumento, señor ministro, porque el Estado finalmente aquí son ustedes y lo son desde hace muchísimo tiempo. Pero además es falaz. Pongo el ejemplo de Chile, donde la minería de cobre la maneja el Estado.

¿Cuál es el problema de fondo? Que detrás está el gran poder a través del cual las trasnacionales y los grandes imperios manejan el mundo. Y entonces los grandes imperios, empezando por Estados Unidos, han dictaminado que el Estado colombiano no puede explotar directamente la mina y hay que buscar una trasnacional para que la opere. Ese es todo el secreto.

Concluyo diciendo que este es uno de esos casos bonitos que no se presentan todas las veces. Ayer se nos presentó en el caso del café y les cuento que en ese gran acto cafetero que hicimos en Manizales hubo siete congresistas que no eran del Polo. Los medios algo se detuvieron en mí, y sí, jugué un papel, porque he estado toda la vida en la lucha cafetera, pero ahí había congresistas de todos los partidos. Algo parecido estamos haciendo aquí en la Comisión Quinta del Senado, y lo podemos ampliar para buscar una solución. No quiero ser dogmático al señalar que debe revertir. Hagamos el análisis con cifras en la mano y lleguemos a una conclusión, pero no descartemos nada.

Yo llamaría a una convergencia nacional con unas cuantas ideas. Caducidad del contrato 051. Ganar un tiempo que nos permita mirar con más despacio y que más especialistas actúen y que más cuentas se hagan. Y buscar salidas que ya he explicado cuáles pueden ser. ¿De qué va a depender? De que el país se movilice. Y cuando hablo de movilizarse, lo digo en el sentido democrático. Esto que estamos haciendo aquí es movilizarnos, es hablar, es opinar, es que en la prensa se escriba, que el doctor Hommes lance otro artículo si quiere. Pero que se vuelva un debate nacional en el cual al final se termine haciendo lo que sea más conveniente para el país.

Réplica

Me uno, señor presidente, a lo expresado por los colegas de la Comisión Quinta. También como ellos, definitivamente considero que la actitud del gobierno es totalmente equivocada. A ese paso no va a terminar bien, porque es evidente que no se dan respuestas satisfactorias a los profundos cuestionamientos que aquí se están haciendo. Ayer el doctor Aurelio Suárez presentó en la Academia Colombiana de Ciencias Económicas un trabajo muy interesante sobre estos asuntos de la minería y entre las cosas que presentó encuentra que hace unas semanas, y probablemente esto explique la actitud del gobierno, el ministro Cárdenas en una reunión con 300 grandes mineras en Canadá contó que habían nombrado un viceministro “para que su trabajo sea mantenerlos feliz”.

Interpela el ministro: Senador Robledo, usted sabe que yo tengo el mayor respeto por usted, y lo he dicho en todos y cada uno de los debates. Pero no puedo permitir que aquí se diga una mentira de esas proporciones. Es una mentira de grandes proporciones.

Senador Robledo: No le sume al disparate otra mentira.

Ministro de Minas: Que ese individuo ha repetido una y otra vez por twitter. Y yo ya le he aclarado: nunca he hecho ese tipo de afirmaciones. Por favor, no le haga eco usted a la falsedad, que aquí lo hemos manejado todo en los términos más serios y más profesionales.

Senador Robledo: El hecho de que usted se ponga bravo no le resuelve ningún problema, ministro, porque resulta que aquí tengo en el teléfono (para ir a Dinero: http://bit.ly/yFCaHE),* toda la información al respecto publicada por la revista Dinero. A todos se la voy a mandar por twitter para que se sepa quién es el que está faltando a la verdad. La rectificación no se la debe hacer al doctor Suárez ni a mí, sino a la revista Dinero, que fue la que publicó la información. Aquí la tengo tomada de internet, señor ministro. Pero ese es un debate que resulta ser menor, porque lo grave no es que lo diga la revista, lo grave es la actitud que usted está asumiendo.

Ministro de Minas: Usted está afirmando acá que si lo dice la revista Dinero, es verdad absoluta.

Senador Robledo: No. Puede ser mentira, pero rectifíquele a la revista Dinero.

Ministro de Minas: No le haga eco a la falsedad.

Senador Robledo: Me da pena, señor ministro, si usted se irrita, yo también me puedo irritar. Cómo es posible que a usted le estén haciendo esta acusación hace semanas y usted no haya rectificado a la revista Dinero. ¿Ya le rectificó a la revista Dinero? Estos no son ataques personales. Rectifíquele a la revista Dinero. Si usted le rectifica a la revista Dinero, yo le rectifico.

Ministro de Minas. Porque cuando lo leí dije: no es posible que se digan canalladas. Y lo último que podía esperar es que aquí le hicieran eco a semejantes falsedades.

Senador Robledo: Pero si usted no lo rectificó, señor ministro, yo lo lamento. Cómo es posible. A usted si le falta demasiado valor civil, señor ministro, y me excusa, la revista Dinero dice usted que lo calumnió, no yo, ni el doctor Aurelio Suárez, la revista Dinero, una revista respetable en este país, no un pasquín. Esa revista lo cita a usted en un evento en Toronto y usted no la refuta, por qué yo voy a tener dudas. Pero sigamos, quédese ahí, póngale el pecho a la brisa, que el pleito no es conmigo. Que la gente de la revista Dinero le diga al ministro que lo están calumniando. Usted dijo eso según la revista Dinero, si es mentira, que rectifique la revista y listo. Y si no la habido, es su problema, no mío. Los hombres públicos, o rectificamos, o asumimos lo que están diciendo los medios de comunicación sobre nosotros. Si hubiera sido un periódico en Hongkong, en el fin del mundo, yo podría entender que el ministro no supo. Pero un cargo tan grave, pregunto, por qué se quedó callado.

Pero sigamos, porque ese no es el punto central del debate. No sería esa la primera actitud. Es bueno que quede claro que quienes estamos haciendo este debate no rechazamos de plano que haya minería ni inversión extranjera. Pero casos como este sí nos confirman una idea que se ha ido volviendo un lugar común en Colombia: minería sí, pero no así. Ese es el punto que estamos discutiendo. Y el gobierno no está asumiendo la actitud que debería para que no sea así, sino que ha sido en buena medida responsable de este horror que estamos viendo. Toda la desesperación del ministro es porque este es un debate en el que no ha podido explicar satisfactoriamente nada de lo que está pasando. Son demasiado graves los cargos que se están haciendo aquí, que no los hace solamente el senador del Polo, sino toda la Comisión y todos los que han hablado aquí.

Esto viene pegado de otra decisión equivocada de este gobierno y es que ya a los habitantes ni siquiera les van a llegar las regalías que les llegaban antes por Cerro Matoso, porque con la famosa ley de regalías les recortaron esos ingresos. O sea, los impactos negativos seguirán siendo iguales o mayores, pero los recursos que les van a llegar son inferiores. Es un primer hecho que quería señalar.

Quiero mencionar algo de lo que afirma el doctor Escobar, presidente de Cerro Matoso, porque uno no debe comentar las cosas que dicen las personas. Él nos dice que la empresa funciona muy bien. No voy a entrar a discutirlo, aceptemos que sí, pero eso no responde a las inquietudes que aquí estamos planteando. Que la empresa se gane sus pesos y produzca su níquel es parte del deber de las empresas.

Aquí lo que estamos discutiendo es qué va a pasar con el futuro de Cero Matoso y sobre todo con sus utilidades. Y en ese sentido, el debate tiene que aclarar, primero, que la prórroga del 051 es ilegal, a juicio de muchos de nosotros, por las razones que aquí se han explicado y que no voy a repetir. El doctor Escobar hizo una explicación clave. Nos dijo que lo que hicieron fue acomodarse a decisiones del gobierno nacional de ese entonces en las políticas de privatización. Otro argumento más para mi inventario de argumentos en contra de las privatizaciones. Este es el dato que faltaba. No hay privatización en la historia de Colombia en donde el patrimonio nacional no haya sido sacrificado. O sea que, doctor Escobar, con eso no resolvió ningún problema.

Y un punto que es crucial y al que ni se refieren. También el ministro lo silencia. Los equipos de la empresa, todo lo que debe revertir el 30 de septiembre, se los van a arrendar a Cerro Matoso por el 1,25% de las utilidades netas. Ayer mencioné algunas cifras y quedó alguna confusión. Quiero precisar el dato exacto. El año pasado, la utilidades fueron 204 mil millones de pesos. Si hubiera reversión, toda esa utilidad le debería llegar al Estado colombiano. Como no va a haberla, según se está planteando, se le van a alquilar los equipos a la gente de Billiton Cerro Matoso por un porcentaje que equivale al 1,25% de las utilidades después de impuestos. ¿A cuánto ascendería si ese contrato lo logran concretar? Sería por 2.250 millones de pesos que le arrendarían esos equipos a la multinacional, con los impuestos a cargo de la nación colombiana, porque estos pasarían al patrimonio de este país. 2.550 millones de pesos, frente a unos activos de 1,33 billones de pesos, son el 0,19%, equivalente a 212 millones de pesos mensuales, por el alquiler de unos equipos que rentan 204 mil millones de pesos al año, 20 mil millones de pesos al mes.

Qué negocio puede ser sensato en el que se plantee que unos activos de ese valor se alquilen por esa suma para que produzcan la rentabilidad de la que estoy hablando. Por supuesto que es un contrato leonino. Puede tener incluso todos los sellos de todas las notarías, y hasta terminar alguien diciendo que es legal, pero es leonino, es contrario al interés nacional, y su deber, señor ministro, es impedir que eso suceda, para eso lo pusieron ahí. Si no tiene el valor civil suficiente para oponerse, pues dígalo. Pero aquí no puede ser que del lado del capital extranjero haya verdaderos linces de las finanzas y del lado del interés nacional nos empiecen con el discurso con el que usted nos empezó, que casa con la cita de Dinero: y es que cuidado se nos ponen bravas las trasnacionales, porque de pronto no vienen a Colombia y ese es el principal activo del país. No. No es el principal activo del país, señor ministro. El principal activo del país no es lo que piensen los inversionistas extranjeros. El principal activo es nuestra naturaleza, nuestro pueblo, nuestro mercado interno, etc. Y el día que haya problemas graves de otro tipo, y el país va a hacia allá, en buena medida producto de la revaluación impuesta por la minería, ese día los inversionistas extranjeros subirán las tasas de interés hasta donde las tengan que subir, así, señor ministro, usted les haga concesiones como las que le está haciendo a la Billiton.

Hago otra reflexión. Se supone que en los negocios lícitos, el ingreso no tiene sino dos orígenes posibles o hasta tres: ingresos por trabajo, ingresos por préstamos de dinero e ingresos por el aporte del capital. Pregunto: ¿por qué razones Billiton se va a ganar el año entrante, si se sostiene ese contrato, unos 200 mil millones de pesos? ¿Originados en qué? Pregunto, ¿dónde está el origen de la ganancia de Billiton? Me podrán decir, los funcionarios. No, es que ya los estamos pagando, la utilidad es después de pagar a todos los funcionarios. ¿De dónde sale esa ganancia, cómo se justifica, cómo se explica? No hay sino una explicación. Es porque el contrato leonino nos impone alquilar unos contratos por mucho menos de lo que renta esa inversión. La plata no se la gana Billiton por su trabajo, no se la gana por el capital que está aportando, sino que se la va a ganar es porque les entregamos regalados los equipos en virtud de un contrato leonino. Eso fue lo que montaron en 1996. Ahora, ustedes han debido decir desde esos días que estaban montando un contrato leonino para favorecer a la BHP Billiton.

Por último, comentar algo que usted dijo ayer, señor ministro. Usted dio como una de las razones para prorrogar el contrato la necesidad de hacer grandes inversiones y que el tenor del níquel se había caído. Le pregunté, sabiendo que no existía, dónde estaba el estudio del gobierno, y usted me dijo que sí había estudio. Me acaba de entregar hace un rato el doctor Óscar Paredes, quien es el que se supone que tenía lo que se supone es el estudio. Aquí no hay ningún estudio, solo unos datos que dicen que el tenor del níquel está cayendo. Pero la tecnología también está aumentando. No hay estudio del Estado colombiano que sustente por qué en Carro Matoso hay que invertir mil millones de dólares, uno de los cuentos que le están echando al país, un estudio que diga cuánto va a costar la tecnología. No hay estudio, repito. No puede seguir funcionando este país, doctor Cárdenas, sobre la base de que los estudios los hacen los inversionistas extranjeros y las trasnacionales, sin que el gobierno actúe como contraparte. Le pregunto al doctor Paredes de dónde salen estos dos estudios finales que usted me cita. Y me dice que son presentados por Cerro Matoso. Entonces hago cara de sorpresa y me dice que se hicieron bajo la gravedad del juramento. Se confirma lo que ha dicho varias veces la Contraloría y es que se les cree por fe. Y he dicho siempre que creer por fe en cuestiones religiosas me parece respetabilísimo, pero creerles por fe a las trasnacionales que operan en Colombia o a cualquier negociante se me hace absolutamente inaudito.

Tenemos un gobierno que va disparado, sin estudios claros, sin refutar las acusaciones que se están haciendo, a hacerle un contrato a la BHP Billiton por razones ideológicas. Porque la teoría del presidente Santos es que los colombianos seremos felices solo si primero hacemos felices a los extranjeros. Una idea por completo equivocada.

Lo que nos queda, senadores y representantes que estamos interesados, es en seguir unidos en esta lucha exigiendo que se aclaren las cosas y continuar haciendo nuestras propuestas. La primera, que se declare la caducidad de ese contrato, porque es ilegal. Y una vez el Estado con el poder sobre el negocio, entremos a mirar qué hacemos. Hay varias opciones, por lo menos tres. La que más me gusta es que se le revierta a la nación y que operemos esa empresa con la dirección del Estado colombiano. Puede haber otras opciones, estoy abierto a analizarlas, pero sobre la base de rechazar que la ilegalidad, a mi juicio teñida de corrupción, genere derechos en Colombia. El delito no puede generar derecho.

Y en segundo término, es absolutamente inaceptable plantear que esos equipos que producen 200 mil millones de pesos de utilidad al año, aunque ha habido años de 350 mil millones de pesos, se alquilen a precio de gallina flaca para que los inversionistas extranjeros estén contentos y el gobierno colombiano crea que la está haciendo muy bien viéndoles tan felices.

* La cita completa de Dinero es: “Cárdenas también se refirió al nombramiento de un viceministro ‘especializado en minas’.

‘Su trabajo es mantenerles feliz, asegurar que todos sus problemas sean resueltos’.”

Video primera intervención:

http://bit.ly/NxvyX4

Video réplica:

http://bit.ly/Q03I3T

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