Asegura que sí está "pendiente" de los temas de Caldas, pero que no está dispuesto a vender su conciencia. Dice que la vía al Magdalena y terminar el aeropuerto son las prioridades. Cree poco en el Estatuto de la Oposición, y asegura que el presidente Juan Manuel Santos quiere hacer lo mismo que Uribe, pero no con garrote sino con zanahoria.
Acostumbrado a decir "no" a casi todo lo que tenga que ver con el Ejecutivo, no le fue difícil al senador del Polo Democrático Alternativo Jorge Enrique Robledo Castillo afirmar que "no soy tramitador de auxilios", al explicar su apatía en la gestión de proyectos regionales ante el Gobierno Nacional.
Lo que nadie, ni el propio Robledo, puede negar, es que en su vida también hay muchos "sí". Por ejemplo sí es el senador que sacó la mayor votación del Polo en el país (165.339 sufragios), sí es uno de los pocos parlamentarios que lideran debates profundos e inteligentes en el Congreso y sí es quien mejor encarna la palabra "oposición".
Este señor canoso, de numerosos reconocimientos académicos y profesor con honores de la Universidad Nacional por casi tres décadas, tiene una vocación de piedra en el zapato difícil de igualar, y es seguro que en los próximos cuatro años se destacará como gran contradictor del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, aunque reconoce que era más fácil oponerse a Uribe.
Alejado de su vieja pasión por la arquitectura, este ibaguereño de 60 años que vivió en Manizales durante 26 años hasta que en el 2002 decidió establecerse en Bogotá, y que acaba de comenzar su tercera legislatura en línea, ha sido calificado por el columnista Luis Felipe Gómez Restrepo como un "activo importante" de la democracia y como "gallo de espuela afilada" por el periodista Daniel Samper Pizano.
¿Buenos al gobernar?
-El Polo es bueno para oponerse, pero al parecer no tanto para gobernar. Por ejemplo, Samuel Moreno…
Se puede valorar de distintas maneras la administración de Samuel Moreno, pero hay una parte muy grande de las críticas relacionada con la conspiración que la Fiscalía descubrió que se montó en el DAS para maltratar al Polo. La Fiscalía habló de una “empresa criminal” para agredirnos de diferentes maneras e intentar dividirnos, decir que éramos de las Farc y desacreditar a la Alcaldía de Bogotá, y en eso han tenido cierto éxito las fuerzas uribistas y santistas.
-¿Pero el Polo sí es capaz de gobernar bien?
Claro que sí. El desastre de hoy en Colombia es producto de que ha sido gobernado toda la vida por los que hoy son santistas y uribistas. Esas críticas sí son los pájaros tirándoles a las escopetas... ¿de qué se ufanan, por ejemplo, las administraciones de Caldas y Manizales?
-Justamente, otra crítica es que los temas de Caldas y de Manizales no le interesan mucho…
Yo he estado pendiente, lo que pasa es que no soy tramitador de auxilios o partidas presupuestales, porque eso implicaría vender mi conciencia y eso no lo voy a hacer. Pero cuando hablo de educación, salud, empleo, producción, café o libre comercio estoy hablando de los intereses caldenses de la manera más amplia.
-¿Qué piensa de lo que ocurre hoy en Caldas?
Oportunamente advertí que embarcarse en la construcción del aeropuerto de Palestina, sin asegurar toda la financiación del Gobierno, iba a conducir a problemas. Lo de la Licorera tampoco es un tema nuevo y ya me he manifestado sobre eso. Lo que pasa es que yo opino como no les gusta a quienes están en el poder en Caldas. Hay que esforzarse en torno a ciertos proyectos, como la comunicación al Magdalena, terminar el aeropuerto, pero la principal exigencia que debe hacer es que el Gobierno Nacional cambie el modelo económico, lo vengo insistiendo desde hace 20 años. Mientras siga este modelo, Caldas va a ser perdedor.
-¿Cuál será el proyecto político del Polo en Caldas y Manizales para las próximas elecciones?
Estamos mirando con detenimiento, la idea es participar en los diferentes niveles de elección, pero aún no lo hemos definido.
El opositor mayor
- Usted ha sido el líder de la oposición. ¿Era más fácil oponerse a Uribe que a Santos?
En asuntos económicos y sociales son idénticos, la misma cosa en libre comercio, neoliberalismo, régimen plutocrático y más desempleo y pobreza, pero es evidente que Santos se está esforzando para diferenciarse formalmente de Uribe, pero para poder seguir haciendo lo mismo. Llega con una capacidad de manipulación renovada y es probable que sea más complejo el debate con él. Santos está marcando cierta diferencia, para confundir a los colombianos.
- Sin embargo, Santos propuso el Estatuto de la Oposición. ¿No cree que sea sincero en eso?
Vamos a ver con qué sale. Una de las dificultades es que el Gobierno dice cosas y no muestra las cartas. De todos modos en el Polo veremos si nos ponemos de acuerdo o no en eso con la bancada mayoritaria. Pero no me hago ilusiones, creo que tendremos grandes diferencias. Y ¿habrá garantías reales para la oposición? Santos arrancó muy mal en esas garantías al dejar a Felipe Muñoz en el DAS. Así que no corresponde lo que dicen con lo que hacen.
- Lo del DAS fue en la administración de Uribe ¿le parece que hoy tampoco hay garantías?
Un ejemplo es la Comisión de Acusaciones: son 16 miembros y ninguno del Polo, no nos dejaron ni de testigos. En la Comisión de Relaciones Exteriores, tampoco. El nombramiento de la nueva Contralora es producto de procedimientos turbios, fruto del dedazo presidencial. El Consejo Nacional Electoral quedó con el 100% de miembros de la bancada oficialista, incluido el PIN. El Polo, los verdes y los indígenas hicimos lo que teníamos que hacer, unirnos con el propósito de lograr aunque fuera un escaño, pero no salió porque es evidente que el santismo lo hizo todo para evitarlo.
- Pero, tal vez hay que reconocer que el Gobierno ha pensado en reforma agraria, ley de tierras y ley de víctimas...
Habrá que ver las propuestas, porque esa es otra cosa en la que el Gobierno ha procedido con astucia. Durante meses, habla de proyectos maravillosos, pero no muestran los textos. Y por lo que ya se sabe, en ese tema de tierras viene demagogia en grande, para ocultar su mayor concentración. Proyectos como la Ley de Responsabilidad Fiscal o el de regalías son evidentemente retardatarios. Esperemos qué dicen los otros para poder opinar, pero tengo cero ilusiones.
- Sobre el tema de las regalías se ha dicho que el 10% financiaría la ciencia ¿eso no es bueno?
En principio suena bien que haya recursos para el desarrollo científico y tecnológico, pero ¿cómo es la propuesta, de dónde sale esa plata? ¿Se la van a quitar a educación y salud? El Gobierno presenta las cosas de manera acomodaticia, para que suenen bien y quienes somos analíticos de estos temas tengamos dificultades para ver en conjunto la propuesta. Lo de la ciencia puede ser la carnada con la que ocultan el anzuelo de una concepción retardataria.
Un poco de zanahoria
- Se le criticó a Uribe su choque con las cortes ¿Cómo ve que Santos tienda puentes de entendimiento?
Saludo que tome distancia del tratamiento del garrote que utilizó Álvaro Uribe, pero si él usó el garrote mucho me temo que Santos ataque la independencia de los poderes a través de la zanahoria. Necesitamos un poder judicial independiente, no sometido con zanahoria. Santos no cayó del cielo, él es coautor de todos los horrores del gobierno pasado, por qué creerle. ¿Quién oyó a Santos protestar porque Uribe agredió a la Corte Suprema de Justicia? Nadie.
- A propósito de zanahorias, las Farc han dicho que quieren diálogo. ¿Qué piensa de eso?
El Polo tiene una posición de principios, de buscar una solución política del conflicto armado. Lograr eso es extremadamente difícil. Hasta donde vemos, el Gobierno está poniendo unos condicionamientos que difícilmente aceptarán las Farc. Por lo que le conocemos a las Farc, es probable que eso no avance en ninguna dirección.
- El Gobierno pide liberar secuestrados y cesar el fuego ¿Qué debe hacerse, entonces, para que haya avance?
No soy ni el Gobierno ni las Farc, luego no estoy en disposición de decirle al uno o al otro qué deben hacer. Hago votos para que ojalá encuentren una manera de resolver políticamente el conflicto. Esa es mi contribución.
- También hay un acercamiento de Santos con Chávez, ¿qué beneficios o problemas le ve?
Antes de la posesión de Santos, el Polo dejó una constancia en el Senado con estos criterios: cuando los gobiernos no superan sus diferencias sufren los pueblos, y ante el fracaso evidente de la diplomacia del micrófono y de la agresividad en las relaciones, veíamos con buenos ojos que se ensayara la diplomacia en el sentido estricto de la palabra. Cada gobierno tiene sus reclamos, que se tramiten con tranquilidad y ojalá eso logre normalizar los intercambios económicos.
- Conocemos las acostumbradas pataletas de Chávez, ¿usted cree que se mantendrá firme en lo que ha dicho?
No olvidemos que el aporte de Uribe en la diplomacia del micrófono fue importante, y Chávez también le apostó a eso. Creo que no se trata de mirar hacia atrás, sino hacia adelante. Deseemos suerte a los presidentes Chávez y Santos para que logren normalizar las relaciones aunque se mantengan las diferencias.
- Otro tema de política internacional es la caída de las bases norteamericanas. Supongo que se alegró...
He celebrado muchísimo la decisión de la Corte Constitucional. Expliqué en varios debates que esas bases eran inconvenientes para Colombia porque violaban la soberanía nacional en materia sustancial, dije que el trámite era ilegal, inconstitucional, y que si Uribe quería esas bases tenía que tramitar una ley. Me alegra que mi punto de vista haya terminado coincidiendo con el de la Corte. Ojalá se descarte esa idea por completo, en ningún país es bueno que haya tropas extranjeras en su territorio.
- ¿Cómo analiza que en otros países la izquierda sí ha llegado al poder y aquí no?
Los colombianos no podemos perder de vista lo siguiente: los países no cambian cuando cambian los dirigentes, sino cuando cambian los pueblos y los pueblos se deciden a cambiar a los dirigentes. Esa es la gran diferencia entre Colombia y esos países. En Colombia el pueblo, desafortunadamente, no ha entrado en un estado de rebeldía, en el sentido de querer cambiar las cosas, y por eso siguen ganando los mismos y sigue lo mismo.
¿Mesianismo?
- Usted es visto como del ala radical del Polo, hasta cercano al comunismo. ¿Realmente cómo se define?
Sobre eso hay mucha confusión. En el ideario del Polo ni siquiera hay una reivindicación socialista, mucho menos comunista. Aquí hay concepciones tan reaccionarias, que cosas que planteó la burguesía del siglo XIX aparecen como extremistas. Nosotros hablamos de soberanía nacional, de defender la producción nacional industrial y agropecuaria, de derechos democráticos para los trabajadores, de relacionarnos con el mundo pero no como un Estado vasallo. Defendemos el progreso del país en términos de capitalismo, si se quiere.
-Pero Usted presenta al Polo como la única esperanza para el país, en una especie de mesianismo...
Estoy absolutamente convencido de que si no se aplican las concepciones programáticas del Polo en una obra de Gobierno el país no podrá salir adelante. El programa de los otros lo estamos ensayando hace un siglo, y ahí está el desastre económico y social.
-¿Pero eso no es justamente mesianismo, el mismo que le criticaron a Uribe?
No, eso es tener convicciones e ideas. Cuando Simón Bolívar y Santander, para poner un ejemplo, dijeron que mientras hubiera dependencia de España, Colombia no podría empezar a resolver sus problemas, tenían razón, y eso no es mesianismo, es un análisis muy lógico. Si la salud y la educación no son derechos sino vulgares negocios, nunca habrá salud y educación para los colombianos, si Colombia sigue importando lo que puede producir nunca habrá empleo para los colombianos.
Café amargo
-El presidente Santos presentó el Acuerdo de Prosperidad Cafetera. ¿Cómo lo ve?
Recordemos que el doctor Santos hizo parte del gobierno de Álvaro Uribe, en donde a los cafeteros les fue de la peor manera. Por ejemplo, hoy Colombia importa más de un millón de sacos de café. No creo en milagros cafeteros en la administración Santos. En cambio, hay una cosa que ha pasado desapercibida. El Presidente dijo que iba a doblar la llamada contribución cafetera, para llevarla de 6 a cerca de 12 centavos de dólar la libra, cosa que rechazo de manera enfática. Además, en una salida en falso, dijo que haría de cada campesino colombiano un Juan Valdez, y al ver a nuestro Juan Valdez debe haber pánico en los otros sectores del agro colombiano. Los cafeteros más que nunca están muy mal, y la política económica es tan mala que se están quebrando con café a 2,40 dólares la libra.
-¿Qué debe hacerse entonces?
Para estos efectos, mientras la revaluación se mantenga, como lo ha explicado Stiglitz, premio Nobel de economía, y como se está tolerando en Colombia, van a ser liquidados el agro y la industria. La revaluación es de lo peor que pueda suceder, porque abarata los precios de los bienes importados y encarece lo que se produce para exportar. El peor de los mundos. El libre comercio destruye a países como el nuestro.
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