A la izquierda colombiana se le ha ubicado en medio de una discusión que no debería siquiera haberse formulado. Pese a las inmensas diferencias conceptuales y programáticas que existen entre el Polo Democrático Alternativo y los demás partidos políticos de Colombia, inusitadamente el apoyo o no que le demos al candidato rival de Santos, pareciera marcar una diferencia notable en el resultado de la contienda electoral. La disyuntiva según muchos es elegir entre dos candidatos, “el menos malo”. Sin embargo la democracia ofrece otras dos opciones que poco se evalúan: votar en blanco o abstenerse. A conciencia, ya hemos optado por la última.
Se nos dice que Mockus es radicalmente opuesto a Santos y que por eso hay que votar por él o que en últimas es el menos malo y no traerá vientos de guerra. Siento disentir en esto y lo hago por dos razones: primero porque los programas de gobierno y las actuaciones que en el plano social y económico ambos candidatos han llevado a cabo, son profundamente similares y porque la posición de los dos frente al conflicto armado y la estrategia militar resalta por sus semejanzas. A pesar de que sus vidas y carreras han ido por cauces diferentes, las políticas que Santos y Mockus proponen aplicar en el país, solo buscan mantener el status quo y no alterar el orden de las cosas tal y como están.
No es coherente apoyar a un candidato que dentro de su discurso y accionar nunca ha incorporado la lucha por lograr la equidad y la justicia social en Colombia y que inerme ante el establecimiento se ha dejado constreñir por los marcos de una legalidad que adolece por su falta de justicia.
Es injusto y malintencionado entonces, que ahora se nos intente endilgar el ascenso de Santos al poder por la supuesta abstracción en la segunda vuelta presidencial. La lucha que hombres y mujeres valientes han librado durante 8 años, señalando y combatiendo los grandes canceres que consumen a nuestra nación y a quienes los producen, los agudizan y los perpetuán, pretende ser ahora reducida y despreciada por un discurso insulso y vacuo, dirigido a desviar la atención de los colombianos de los hechos que trascienden y deben marcar la elección en una democracia real y efectiva. Nuestra lucha no es de ahora y no terminará porque llegue un gobierno peor al anterior. Nuestra lucha no se ciñe ni se ceñirá a cálculos electorales, sino a las necesidades del pueblo colombiano, nuestra lucha es por alcanzar profundas transformaciones democráticas en la sociedad colombiana. Si nuestro deber es continuar en la oposición para privilegiar los verdaderos intereses de las masas, así lo haremos, porque ninguno de los dos candidatos en cuestión representa un cambio para el país y por ende ninguno debe merecer el apoyo de quienes consideramos que Colombia merece otro rumbo.
¿Cómo podemos votar por alguien que, de múltiples maneras y en reiterados espacios ha expresado su respaldo y admiración por las políticas de Uribe? Por alguien que manifiesta siempre que “hay que construir sobre lo construido”, como si los cimientos sobre los que se ha erigido nuestro país no estuvieran construidos sobre una base de inequidad que ha repartido a diestra y siniestra carestía, hambre y miseria o como si estuviéramos obligados a aceptar el continuismo y mantener por la fuerza las políticas diseñadas por los anteriores presidentes. Bajo esta premisa entonces, si el atraso, el subdesarrollo y la falta de soberanía han sido los signos de las anteriores administraciones, estás se deben institucionalizar y mantener porque “hay que construir sobre lo construido”.
No podemos apoyar a un candidato que funge como el garante del cambio, y sin embargo actúa de manera opuesta a él. Es un imposible ético respaldar a un candidato que busca constantemente la venia del uribismo asegurando que el también puede cuidarle los “3 huevitos” a Uribe, cuando este se refiere a la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social.
El candidato de la honradez, la decencia y la legalidad busca conservar las políticas que han sumido a Colombia en este funesto bache. Pretende mantener los “3 huevitos” a sabiendas que el primero de ellos -seguridad democrática- fue el causante de la muerte de más de dos mil civiles, que fue la política que generó una persecución perversa y rastrera a la oposición y que relegó el gasto público en educación por el prurito de invertir en guerra. Sabe Mockus que el segundo “huevito” -confianza inversionista- le dio gabelas inmensas al capital privado extranjero y envileció de manera flagrante las condiciones laborales. Y no ignora que el último -cohesión social- es solo un chiste flojo, porque bajo el régimen de Uribe logramos ser la sociedad rural más desigual del mundo y la urbana que más brechas presenta entre ricos y pobres en Latinoamérica.
De acuerdo a esto la pregunta es entonces: ¿Porqué Santos, que fue ministro de Uribe, encarna ahora todos los males del uribismo, mientras que Uribe, inventor y ejecutor de estas políticas de estado recibe halagos y compromiso de continuidad por parte de los verdes? Es claro que Santos ha advertido fuertemente desde hace mucho tiempo su deseo de ser el continuador de la obra de Uribe, así como queda claro ahora, que un eventual gobierno de los verdes se seguirá rigiendo por lo que ellos consideran el ineluctable dogma neoliberal.
Luchamos por lograr una Colombia justa, soberana y democrática. No luchamos solo contra caudillos, ni contra clanes politiqueros; a estos los señalamos, los denunciamos y los confrontamos en el debate público. Nuestra lucha es contra un sistema corrupto y corruptor que solo ha traído progreso y beneficio a unos pocos en detrimento de una nación entera. Después de la atroz experiencia económica y social que ha tenido Colombia, se puede concluir que quien gobierne bajo el designio del neoliberalismo y acoja para el país el acatamiento ciego de órdenes de una potencia extranjera, condenará a Colombia al rezagamiento, la ignorancia y la desigualdad. Las formas, que son vitales en la democracia y que deben ser un presupuesto ético para ejercer un cargo público, se moldean de acuerdo al contenido. Si el fondo de la política económica y social cambia, cambian las formas, de lo contrario solo se estará maquillando un sistema indigno y se estará haciendo demagogia con fines electorales.
No abandonaremos las banderas que hemos enarbolado durante tanto tiempo en defensa de la soberanía y la democracia de nuestro país. No votar por Mockus no implica apoyar a Santos, significa coherencia con una justa lucha de largo aliento por intentar transformar a Colombia. No luchamos por lo probable, luchamos por lo justo, y lo haremos hasta que lo justo sea probable.
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Esperanza
- 2010-06-20 06:47:49
Magnifico análisis, considero que expresa fehacientemente la postura de quienes abogamos por una sociedad justa sin violencia en consecuencia, por un cambio real y no de papel, por alcanzar nobles ideales que han guiado a los pueblos a luchar contra la ignominia, la falsa disyuntiva Santos versus Mockus, no solo confunde sino acalla y oculta las verdaderas causas y los reales problemas que ahora y desde antaño nos aquejan. El debate con este texto se ha colocado a la altura que ameritan los sucesos. Mis respetos y agradecimientos (aunque suene extraño) a quienes se atreven a pensar y ubicar las cosa en su justo lugar |
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erp
- 2010-06-13 22:43:52
no votar por mockus no es apoyar a santos pero si es permitir que gane santos y que gane los mismos corruptos como gaviria samper y pastrana y demas caudillos de los partidos liberal y concervador que se han tragado todas las riquezas de colombia |
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luispuyana
- 2010-06-08 18:35:47
Con estudiantes como Darío Arenas, tenemos un futuro de LUCHA Y DIGNIDAD PARA SACAR LAS SIETE BASES GRINGAS Y CONSEGUIR NUESTRA SEGUNDA INDEPENDENCIA CONTRA EL IMPERIO GRINGO. |
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Guerrero
- 2010-06-08 18:20:57
"Los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos que en tiempos de crisis moral mantienen su neutralidad" Dante Alighieri (La divina comedia) Sin duda es coherente, pero la coherencia en los momentos de evitar e mal mayor me suena a una excusa muy útil para sacar el cuerpo, es una "posicion acomodada" para entregarse fácil y de la forma más honrosa, una elegante cortina de humo. muy respetable la decisión pero no me convence, nadie espera que el Polo y los Verdes se hagan los mejores amigos, pero me parece terrible dejarle el país a Santos. Si existiera la justicia en la política de seguro Petro merecería ser presidente pero la justicia en la política no existe, es por eso que creo toca hacer lo mejor con lo que hay en el escenario y evitar que el país se joda más solo por mantener el orgullo y el ego venga de donde venga esa postura. |
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TATEQUIETO
- 2010-06-08 07:50:14
El POLO al caracterizarse como alternativa de Izquierda debe ser coherente con sus postulados y programas por lo tanto no cabe en la Derecha, que ellos mismos resuelvan sus propias contradicciones en esta contienda electoral, de por si demasiada manoseada por los medios para seguir con lo mismo, Lo que si es lamentable como el pueblo sin ni siquiera tener asegurado el desayuno del otro día este pensando como Uribista, donde se refleja que no hay educación política para poder discernir el futuro de este pueblo no con guerra ni que chavez o Correa son los culpables.Los culpables de este desastre es la clase política que nos ha gobernado durante 200 años (para culpar a extraños) son los verdaderos respònsables que ha llevado ha este pais a la situación desastroza que estamos viviendo. |
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