Importancia geoestratégica del Cáucaso
El Cáucaso es una convulsionada región del Asia conformada en sus 300 mil kilómetros cuadrados por repúblicas independientes como Armenia, Georgia y Azerbaiyán que formaron sus Estados después de caída la URSS, y por repúblicas subordinadas a Rusia, entre las que se destacan Chechenia, Daguestán, Ingusetia, Adiguesia, entre otras. Es una región multiétnica donde predomina la población musulmana y que se caracteriza por su privilegiada posición geográfica que la hace pieza importante dentro del ajedrez geoestratégico mundial.
El Cáucaso conecta a Occidente con el Oriente desde el Mediterráneo y el Mar Negro hasta la cuenca del Caspio, esta última poseedora de una gran riqueza petrolera que según expertos supera los 200 mil millones de barriles. Es el ingreso a Asia Central y junto con Turquía constituye un eje importante para Europa en su interés de garantizar conductos alternativos para el gas y el petróleo procedentes del Caspio y contrarrestar la dependencia que tienen del transporte ruso.
En los actuales momentos Georgia junto con Azerbaiyán constituyen los principales enclaves pro-occidentales y en su territorio se encuentran desplegadas fuerzas de la OTAN. Recientemente personal y equipamiento militar de EU e Israel arribó a Azerbaiyán, ubicada en la frontera norte de Irán para lo que se cree pueden ser preparativos para una incursión militar contra el país persa.
Los rusos aumentan su presencia militar en el Cáucaso
Los rusos por su parte, cuyos principales aliados en el Cáucaso son las repúblicas de Armenia, Abjasia y Osetia del Sur, estas últimas independizadas de Georgia en el 2008 bajo el amparo del Kremlin, desarrollan por estos días una estrategia encaminada al aumento de su presencia militar en la región.
El pasado 11 de agosto agencias noticiosas europeas alertaron acerca de la instalación por parte de Rusia del poderoso sistema antimisiles S-300 en la república de Abjasia y sobre el anuncio del Kremlin de hacer iguales emplazamientos en Osetia del Sur, como parte de acuerdos de cooperación militar suscritos luego de la guerra con Georgia y que contemplan la instalación de bases militares rusas, el suministro de tecnología militar, y la presencia de unos tres mil soldados rusos en ambas repúblicas.
Igualmente, el primer ministro ruso Dimitri Medvedev, con el argumento de contener la amenaza de extremistas en la república caucásica-rusa de Daguestán, ha anunciado esta semana que creará en dicho territorio dos nuevos batallones militares para operar en su capital, y en el mismo sentido, acaba de acordar, también esta semana, extender la permanencia de la base militar rusa en Armenia y el compromiso de abastecer a la república caucásica con armamento y tecnología militar de avanzada.
Estas movidas militares por parte de Rusia han encontrado una respuesta internacional: Georgia, aliada de occidente y enemiga de Rusia, ha manifestado su rechazo a la instalación de los S-300, afirmando que de ese modo se produce un desequilibrio de fuerzas en la región; Francia, en la vocería de las potencias europeas, al igual que los EU han dirigido sus opiniones en el mismo sentido.
Rusia, que viene de propinarle una humillante derrota a Georgia por su invasión a Osetia del Sur y Abjasia en 2008, con este aumento de su presencia militar busca enviar un claro mensaje a la OTAN de que su influencia militar en el Cáucaso está vigente y que es sólida, y en particular que no está dispuesto a permitir una nueva agresión por parte de Georgia a las regiones independentistas. No hay que perder de vista que luego de culminada la guerra con Rusia, el ejército georgiano ha aumentado considerablemente su poder bélico, actuando en secreto y con el patrocinio de las potencias occidentales.
El fortalecimiento político y militar de repúblicas caucásicas aliadas de occidente, los desordenes separatistas antirusos, la mayor presencia militar de la OTAN en la zona y la creciente influencia política de Europa en el Cáucaso, la cual viene desarrollándose con la puesta en marcha de programas de cooperación y de asistencia y de manera especial el conocido como la nueva ruta de la seda del siglo XXI que no es más que el establecimiento de un puente político y comercial entre occidente y los países costeros del Caspio, sin los rusos.
Desde el Cáucaso contra Irán
El aumento militar de Rusia en el Cáucaso, tanto en el norte como en el sur, debe entenderse como la necesidad que tiene de reforzar su presencia en una región que es vital para sus intereses como nación y desde la cual occidente incuba acciones no solo en su contra, sino también contra sus más cercanos aliados. Ya se sabe, por ejemplo, que de meses atrás, personal militar norteamericano e israelí, hace presencia en el territorio de Azerbaiyán, al sur del Cáucaso, cuya posición geográfica, limítrofe con Irán, favorece los planes de agresión de occidente contra el pais islámico. Expertos coinciden que una guerra en Medio Oriente podría producir cambios en la región que afectarían a Rusia, China y Japón; a estos últimos porque les controlarían los recursos energéticos y a los rusos porque eliminando a Irán las potencias de occidente se toman el medio oriente, amenazando sus intereses en el mar Caspio y convirtiendo a Israel en una potencia regional dominante, un gendarme hostil a Rusia.
Con el control del medio oriente, el eje EU-Israel, y las demás fuerzas de la OTAN, además de apoderarse de importantísimas zonas gasíferas y petroleras, logra establecer un cerco militar anti-ruso cuyo eje se extendería desde la Europa del Este donde este año el Pentágono emplazó un poderoso sistema misilistico conocido como Patriot, pasando por el Cáucaso con Georgia y Azerbaiyán como principales enclaves, y el Medio Oriente, con Israel y las naciones árabes sometidas a su poderío.
Rusia entiende las amenazas que le rodean, de ahí que esté en la tónica de realizar preparativos para enfrentar cualquier situación. Dos hechos por resaltar. El primero de ellos es el patrullaje que por estos días realiza el crucero lanzamisiles Moskvá en aguas de Omán en la entrada del estrecho de Ormuz cerca a las costas iraníes y el Golfo Pérsico. Este crucero tiene su base en Sebastopol en Ucrania y junto con el destructor antisubmarino Kerch vigila las aguas del Mar Negro cuyas orillas tocan costas cucásicas. Cómo segundo hecho estan las maniobras conjuntas que en el Océano Índico realizan el crucero Moskvá con el destructor Pedro el Grande, el crucero de propulsión nuclear más poderoso del mundo.
Estas actividades de la flota rusa, que se dan a la par con otras demostraciones de poderío de sus fuerzas armadas, son en respuesta a las maniobras realizadas el pasado mes de junio por buques de guerra norteamericanos del Mediterraneo y la marina israelí, que cruzaron por el canal Suez, patrullaron el Mar Rojo en dirección hacia el Mar Arabigo y el Golfo Pérsico, cerca de Irán. Es la amenaza rusa a una guerra en el Medio Oriente y a cualquier comportamiento de occidente en el Cáucaso que afecte sus intereses vitales.
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