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’Petro bajó la guardia en la lucha contra la corrupción’: De Roux

Entrevista de Yesid Lancheros, El Tiempo, Bogotá, julio 31 de 2014

Doce años después de trabajar juntos políticamente y de denunciar la corrupción en la alcaldía de Samuel Moreno, el concejal Carlos Vicente de Roux, uno de los más respetados e influyentes en Bogotá, anuncia su ruptura con el alcalde Gustavo Petro.

Los motivos para dicha decisión prenden las alarmas. En entrevista con EL TIEMPO, De Roux asegura que Petro bajó la guardia en su lucha contra la corrupción.

En un informe, expresó dudas por la transparencia en los megacontratos de Bogotá. Viniendo de usted, esa frase resulta muy preocupante. ¿Qué ocurre?

Es difícil que se hayan prorrogado esos megacontratos –la operación de TransMilenio, los trámites de tránsito del SIM y los paraderos del transporte público a la firma Eucol– sin que mediaran manos oscuras. Esos contratos había que sacarlos a licitación pública porque eran desequilibrados para Bogotá y la oportunidad de hacerlo era en el momento de su vencimiento. Pero el hecho de que se hayan renegociado es inquietante, pues de entrada es una falta de transparencia y un indicio de que pueden estar ocurriendo cosas peores.

¿Por qué se prorrogaron esos contratos?

Una prórroga es más rápida y fácil que una licitación y a veces pueden jugar factores de urgencia, como al parecer ocurrió en TransMilenio cuando la ciudad se iba a quedar sin el servicio. Es decir, hay motivos para explicar las prórrogas, pero no son suficientes frente al hecho de que eran contratos desbalanceados.

Y con las renegociaciones, ¿no quedaron balanceados?

No, lamentablemente. Los funcionarios lograron que los contratistas hicieran algunas concesiones frente a los contratos originales, pero esas conquistas son muy inferiores a las que se hubieran obtenido con las licitaciones públicas.

¿Qué responsabilidad directa tiene el alcalde Petro en todo esto?

Es lo que los abogados llaman culpa al elegir a sus colaboradores para manejar esos temas. El exsecretario de Movilidad Rafael Rodríguez no tenía las condiciones para esa responsabilidad y Petro puso al frente de TM a unas personas débiles (Fernando Rey y Fernando Sanclemente) que no pudieron encarar la negociación con los contratistas, que se plegaron a los privados y eso es una responsabilidad de Petro. Además, el Alcalde fue el que finalmente aprobó las prórrogas. Y si no se enteró, pues ¿dónde está el Alcalde?

Usted señaló que en el gobierno de Petro se repiten prácticas del ‘carrusel’ de Samuel Moreno… ¿Cuáles?

Coger contratos desequilibrados y no darlos por terminados, sino prorrogarlos y adicionarlos. Esa práctica la mencionamos en el informe del ‘carrusel’ y la criticamos y la censuramos.

¿Cree que Petro bajó la guardia en la lucha contra la corrupción?

Estoy absolutamente seguro de eso. Entre el Petro que denunciaba la corrupción en el Congreso y el que gobierna a Bogotá, veo una caída muy marcada en los reflejos para reaccionar contra la corrupción. Si él tuviera un compromiso profundo con la protección de lo público, no habría ocurrido lo de las prórrogas de los megacontratos.

¿Y por qué cree que pasó eso?

Quizás su compromiso en la lucha contra la corrupción no era tan profundo, no estaba cimentado en valores con los cuales él estuviera profundamente identificado, y todo estaba más ligado a temas de coyuntura política y a la construcción de su propia plataforma como parlamentario y líder político.

Es muy delicado eso que menciona. Petro ganó la Alcaldía, principalmente, por su lucha contra la corrupción de los hermanos Samuel e Iván Moreno…

A mí también me inquieta. Y yo me he referido a hechos y a cifras objetivas, basadas en el examen de esas operaciones contractuales. Ustedes en EL TIEMPO han investigado otras cosas, como la injerencia de su familia política en los contratos.

A propósito, ¿qué piensa del empresario Carlos Gutiérrez, concuñado del Alcalde, y las versiones sobre su injerencia en el Distrito?

Tengo referencias en el sentido de que ese señor sí rondaba la contratación de Bogotá y se reunía con funcionarios de alto nivel, que recomendó los nombramientos de algunos de ellos y que era un benefactor económico de Petro desde hace mucho tiempo. Eso no es un delito, que un particular done recursos para ayudar a sostener a un político, pero a uno le surge la pregunta: ¿a cuenta de qué un empresario conservador, de una ideología distinta a la de Petro, hace esos actos de generosidad? ¿A la espera de qué? Un líder de izquierda, que quiere construir una sociedad más justa e igualitaria, debe cuidarse de esas ayudas y apoyos.

Insisto: no le estoy imputando un delito con eso, pero me pregunto ¿hasta qué punto se compromete un político al recibir determinadas donaciones y apoyos? Y bajo este telón de fondo, yo entro a revisar decisiones contractuales específicas del Distrito, como las prórrogas de contratos gigantescos.

¿Pero tiene pruebas que comprometan al Alcalde directamente?

No tengo ningún elemento de juicio para decir que a Petro le pusieron en la mano determinada suma de dinero para ampliar un contrato, pero siento que su gestión anticorrupción es baja. El Alcalde es una persona de una gran sagacidad, de un olfato impresionante y es prevenido, un poco paranoico a veces. Él tiene las antenas muy afinadas de quién se mueve en su entorno y con qué propósitos. Entonces, decir que las acciones de Gutiérrez se hicieron a sus espaldas, con todo el respeto, no lo creo. Petro tenía que saber que él estaba rondando la contratación, tenía que saber que Gutiérrez se reunía con funcionarios del Distrito, tenía que saber que su concuñado tenía intereses. La pregunta es cuáles fueron las gestiones de Petro ante eso.

Pero el Alcalde ha dicho que les pidió a sus colaboradores mantener distancia con sus familiares...

En la lucha contra la corrupción uno no puede atenerse a las declaraciones de los mandatarios. Lea el discurso de Samuel Moreno, cuando se posesionó, y verá que hay una referencia a que en su gobierno no se iban a tolerar actos de corrupción. El punto no es solamente decirlo y declararlo, sino si Petro tuvo la firmeza para haber cortado todo eso de raíz, desde que empezaron a surgir las evidencias de las andanzas de Gutiérrez y también de su cuñado Juan Carlos Alcocer.

¿Y usted cree que el Alcalde tuvo esa firmeza?

No la tuvo. La familia política de Petro es como una sombra que lo rodea. Una parte de Petro está comprometida con la transformación de la ciudad, pero está el lastre de la incidencia y la presencia de su familia política, que es de otro mundo, de otra constelación, con otras visiones, propósitos, con otra lógica, y Petro no tuvo la firmeza, la claridad y el vigor de trazar una raya o una frontera entre lo que él representaba como líder político de izquierda y esa familia.

Con todo esto, ¿usted está rompiendo políticamente con el Alcalde?

Sí. No puedo compartir lo que está representando la actitud de Petro frente a estos temas. Nuestra alianza estaba muy avanzada en la lucha contra la corrupción y él no ha estado a la altura de ese factor que incidió en que pudiéramos trabajar juntos. Espero que la gente se alinee en la dirección de demandar del Alcalde que corrija las omisiones y las acciones en las que ha podido incurrir y que son funcionales a la corrupción. Que corrija en provecho de Bogotá. Lo veo difícil, pero desearía que eso pudiera ocurrir.

Algunas personas van a decir que usted está haciendo esto porque se va a lanzar a la Alcaldía de Bogotá el próximo año. ¿Es así?

Ni me lo he planteado, ni tengo la cabeza puesta en eso, porque una candidatura mía no tendría muchas posibilidades. El espacio de la izquierda está muy copado por Clara López. Me nace de las vísceras luchar contra la corrupción.

¿En qué queda el Movimiento Progresistas?

Hay dos orientaciones: la del petrismo puro y duro, que está muy ligada a las decisiones autónomas de Petro, a lo que él diga. Las señales que hay es que el Alcalde se inclina por un movimiento distinto a Progresistas, que se lanzaría a elecciones el año entrante por firmas, totalmente desamarrado del Partido Verde. La otra posición es la de los progresistas que se mantienen en la línea de la fusión con los verdes. La fusión con ellos fue un proceso complejo, no fue de un día para otro. En Bogotá se hicieron asambleas en las localidades, se nombraron órganos, coordinadora distrital y entró Antonio Navarro Wolff. La mayor parte de la bancada progresista está en esa línea. Yo ya estoy mayor para salir a sumarme a la causa de un líder destacado, carismático, pero que no tiene sentido de organización política distinto a su propia discrecionalidad y a sus decisiones autónomas.

De 1 a 5, ¿con cuánto califica al gobierno Petro?

Le pongo 3.

¿Por qué tan bajo?

A pesar de tener unas apuestas programáticas muy buenas, tuvo serísimos problemas en ejecución en casi todos los frentes. Es un modelo centrado en el líder, en las ocurrencias del líder y muy confrontacional con quienes no comparten el esquema. Eso no es ideal para manejar una ciudad como Bogotá.

Algunos petristas radicales lo pueden llegar a tildar de desleal y hasta de traidor...

Creo en la lealtad para el grupo con el que uno trabaja y con los líderes que uno ha respaldado. Pero hay un valor superior, que es el que tiene que ver con el respeto a unas normas legales que protegen lo público y a unos principios de protección de lo público. Eso está por encima de la amistad. No decir lo que estoy diciendo sería traicionarme a mí mismo.

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