Mi análisis parte de las siguientes supuestos:
1.1. El carácter de izquierda y la misión del PDA como partido del pueblo, con la tarea histórica de transformar a Colombia desde sus cimientos para el cabal ejercicio de la soberanía nacional y de la democracia real.
1.2. El carácter de derecha y neoliberal del régimen Uribista y los intereses pro imperialistas y oligárquicos que defiende, que se continúa en el gobierno que se inicio este 7 de agosto cuya misión fundamental es la de empollar los huevos dejados por su antecesor, o sea profundizar las nocivas políticas de “Seguridad Democrática”, “Confianza Inversionista” y “Cohesión Social”.
1.3. En consecuencia, ante la defección de liberales y verdes, al Polo le cabe el honroso papel de levantar con toda consecuencia las banderas de la oposición al régimen, para que se afirme ante la opinión pública como la auténtica alternativa de poder. Y para ello es obvio que ha deslindar campos con el santismo y no generar falsas expectativas o crear ilusiones sobre los alcances de la encerrona a la que se está llevando al pueblo con lo del gobierno de la “unidad nacional”.
1.4. El Polo, pues, debe aspirar a gobernar con su programa y con su gente. No nos conformamos con migajas de poder sino con todo el poder para el pueblo, para poder remover los obstáculos al desarrollo material y al progreso social que necesitamos y merecemos como nación soberana e independiente de potencias imperialistas. En esta visión estratégica de hondo calado y largo plazo no hay lugar para el desespero. La paciencia es la virtud que debemos poner al mando. Una oposición consecuente es el camino a seguir.
1.5. Lo otro por puntualizar es que la INSTITUCIONALIDAD del partido, la competencia de sus actuales instancias de dirección, nace del mandato legítimo de II Congreso, y de manera alguna supeditado a resultados de los pasados comicios presidenciales.
2º. De lo dicho se desprende:
2.1. la Importancia estratégica del Polo Democrático Alternativo y la acertada y consecuente táctica trazada por la dirección nacional para el presente periodo. El PDA constituye la herramienta que transformará estructuralmente a Colombia en todos los órdenes, instaurando un régimen de Nueva Democracia con soberanía, desarrollo, equidad y justicia social. Debe afirmarse como una fuerza aglutinante que congregue en torno suyo al 90% o más de la población colombiana, con absoluta comprensión de las causas que generan sus males y los obstáculos que se atraviesan en su desarrollo.
2.2.Para lograr su cometido histórico el Polo requiere de UN AMBIENTE DE UNIDAD interna y de juego limpio, en el que sus asuntos y contradicciones se diriman de manera fraternal, democráticamente, en una sana emulación de tesis y propuestas, tomando como criterios guías sus principios programáticos y los estatutos por todos convenidos.
2.3.Conspiran contra esta unidad, las posturas arrogantes, caudillistas, disociadoras y divisionistas a las que recurre GUSTAVO PETRO para imponer su posición de correr el partido a la derecha, de convertirlo en furgón de cola del “santismo”. La impostura de “rueda suelta”, de no acatar las decisiones convenidas por consenso o por mayoría cuando no le favorecen, es pernicioso por ser disociador; de erigirse como poder alterno trazando directrices y orientaciones de manera autónoma y en contravía con la línea del partido Parejo a esto el chantaje, la amenaza de renunciar…pero sin renunciar, de andar con un píe adentro y otro afuera, pescando en río revuelto, reclamando derechos sin asumir deberes, no lo permiten en ningún partido o agremiación seria en el mundo. Y tampoco el Polo debe admitirlas. No nos digamos mentiras, Petro quiere tomarse al partido y si no lo dejamos, entonces sustráerle sus efectivos o dividirlo.
2.4.Alegar que la votación obtenida como candidato a la presidencia se constituye en un mandato de los electores para ser ungido como Presidente del Polo, no es más que una argucia, no lo contempla los estatutos y en consecuencia carece de asidero legal. El Ejecutivo Nacional no satisfizo su aspiración por el factor confianza: Gustavo Petro no interpreta adecuadamente ni el carácter de izquierda ni la política del partido.
2.5.Es una perla el considerar que el Ejecutivo Nacional tenía la competencia para designarlo como Presidente , pero no a Clara López. Eso nadie lo entiende.
2.6.Lo determinante en todo caso es el partido y no el líder, por muy carismático o emblemático que piense, diga o aparente ser, salvo que se esté pensando en un “partido de opinión”, en analogía al eufemismo inventado por Alvaro Uribe de su “estado de opinión” prevaleciente sobre el “estado de derecho” prevalido de los siete millones de electores que votaron por él, cuando se empecinaba en tercer mandato.
2.7. Solo el descrédito espera a quienes renuncian a los principios de izquierda democrática, dejándose cooptar por la derecha y contribuyendo con la conspiración que han montado contra el pueblo bajo el ropaje de la Unidad Nacional. Cuando a mitad del camino se varen las “locomotoras del desarrollo” y el espejismo de la “prosperidad democrática” se esfume y pele el cobre la demagogia oficial y se devele los motivos ocultos… entonces se valorará con toda justeza lo acertada de la táctica elaborada por el Polo Democrático Alternativo, de oposición consecuente al gobierno de Santos. Y los que difunden falsas expectativas sobre los “profundos cambios” que acometerá el gobierno a favor de la democracia y del pueblo, los hechos, LOS TOZUDOS HECHOS empiezan a desmentirlos.
2.8.Pese a todo, no queremos que Petro se pierda para la causa , pero necesita crecer como dirigente con la responsabilidad de preservar a las organizaciones populares, si aspira a continuar dentro del Polo. Pero si se mantiene en sus imposturas debe cambiar de militancia o montar rancho aparte, para bien de los intereses de la izquierda democrática que son los mismos del pueblo y de la nación colombiana. Es posible que estando en otra tolda, podamos concertar acuerdos mínimos de sana convivencia y emulación política, sin estarnos “pisando las mangueras” o jugando el triste papel de “caballo de troya” del enemigo.
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