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Política laboral de Peñalosa es contra los trabajadores

Transcripción de la Intervención en el Concejo de Bogotá, el 26 de septiembre de 2016, publicada en octubre 7 de 2016

Abaratar la mano de obra es de la esencia del modelo neoliberal. Solo se puede generar empleo formal si hay desarrollo empresarial, y en Colombia no lo hay porque los TLC acaban con el agro, la industria y el empleo formal. Una de las herramientas preferidas para abaratar la mano de obra es la tercerización. En la Alcaldía de Enrique Peñalosa, como en las anteriores, se contrata a trabajadores para que realicen funciones misionales y permanentes por contratos de prestación de servicios, una conducta abiertamente ilegal. Invito a los trabajadores a seguir luchando contra las malas políticas de Santos y Peñalosa.

La política laboral del alcalde Peñalosa consiste en violar descaradamente los derechos laborales de los trabajadores del Distrito para abaratar la mano de obra y, con los recursos que se ahorran, favorecer a los grandes negociantes de la ciudad, especialmente los extranjeros. Es la misma política del presidente Juan Manuel Santos, incluido su Ministerio del Trabajo, y ha sido la de las últimas administraciones de la ciudad. Yo he sido crítico de las últimas administraciones distritales en distintos temas y esas administraciones también se rajan en lo que tiene que ver con las violaciones de derechos laborales.

Abaratar la mano de obra es de la esencia del modelo neoliberal. Desde que se impuso el neoliberalismo a comienzos de la década de los 90, se ha tomado una serie de decisiones para recortar derechos laborales. Por solo mencionar algunos ejemplos, la Ley 50 de 1990 generalizó los contratos a término fijo inferiores a un año y ahondó la inestabilidad laboral. Y la Ley 789 de 2002, bien conocida por los amigos del Centro Democrático, redujo la indemnización por despidos sin justa causa, rebajó el pago de dominicales y festivos y alargó el día, señalando que la jornada nocturna no arranca a la seis de la tarde sino a las diez de la noche, y todo calculado para escatimar el pago del trabajo nocturno.

Nos metieron estas reformas neoliberales que llamaron de flexibilización laboral con el argumento de que así se generaba empleo formal, ¡hágame el favor! Había que recortar derechos laborales y pagar más barato a los asalariados porque solo de esa manera se generaba empleo.

Resultado nefasto después de 25 años

Bueno, llevamos veinticinco años padeciendo la política neoliberal y hoy Colombia sufre la tasa de desempleo más alta de América Latina y una tasa de informalidad del 63%, o sea que hoy, casi siete de cada diez trabajadores están en el desempleo o en el rebusque. Es evidente el fracaso de la política neoliberal de abaratar la mano de obra dizque para generar empleo.

Como lo muestra la historia de los países desarrrollados, solo se puede generar empleo formal si hay desarrollo empresarial, y en Colombia no lo hay porque los Tratados de Libre Comercio del doctor Santos y del ex presidente Uribe acabaron con el agro y con la industria nacionales y destruyeron los empleos formales.

Abaratando la mano de obra se buscan básicamente dos propósitos: uno, aumentar las ganancias, especialmente del capital extranjero, protegido por la Confianza Inversionista, y dos, acumular unos ahorros para promover los grandes negocios, como lo hace el alcalde Peñalosa, y para pagar la deuda pública.

Ojo con eso. Aquí el sistema es muy perverso, porque al quebrar la economía, el Estado se queda sin ingresos y tiene que endeudarse con la banca internacional. ¿Cómo el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se garantizan buena parte del pago de la deuda? Imponiéndole a Colombia la obligación de mantener a sus trabajadores en condiciones indignantes para no pagarles el salario al que tienen derecho. Y una de las herramientas preferidas es la tercerización.

Hay distintos tipos de tercerización, que yo clasifico en dos grandes categorías:

La tercerización en sentido estricto, cuando una empresa o una entidad no contratan directamente a los trabajadores, sino a través de un tercero. El caso típico es el de la multinacional Claro, de don Carlos Slim. Claro dispersa a los operarios que hacen las instalaciones en pequeños grupos de empresas diferentes, violándoles derechos básicos como el de asociación sindical, el pago de horas extras y otro tipo de derechos que se les desconocen sistemáticamente.

Hay otro tipo de tercerización en la que el trabajador es vinculado directamente, pero no mediante un contrato laboral con todas las garantías, sino mediante contratos civiles, por lo común de prestación de servicios. Los mismos trabajadores deben pagarse su salud y su pensión y ni siquiera tienen derecho a las cesantías y demás prestaciones sociales. Están además sometidos a una plena inestabilidad laboral, porque son enganchados a un mes, a tres meses, máximo a seis meses, y no pueden afiliarse a un sindicato y todavía menos fundarlo, porque se condenan ellos mismos a que no les renueven el contrato.

Esta política la está promoviendo el mal gobierno de Juan Manuel Santos desde el Ministerio de Trabajo con el Decreto 583 del año 2015, que la ministra de Trabajo no ha querido derogar pese a que las centrales obreras le han demostrado que es totalmente perjudicial.

Y es la misma que está aplicando Peñalosa en Bogotá. Aprovecho para explicar que en el proceso de paz, uribismo y santismo se presentan como dos bandos muy contradictorios, pero en el resto de materias de importancia para la vida nacional representan los mismos intereses, promueven las mismas políticas. El uribismo, el santismo, el vargasllerismo, el alcalde Peñalosa, todos, hacen parte de la pandilla neoliberal que tanto daño le ha hecho al país.

La política laboral del alcalde Peñalosa

Voy a dividir mi intervención sobre la política laboral del alcalde Peñalosa en cuatro sectores: el sector central, el sector de salud con los hospitales públicos, las empresas distritales y el magisterio.

En el sector central, la forma que asume la política de tercerización son los contratos de prestación de servicios. Tengo los datos de cada una de las entidades, pero los voy a dar de manera global porque no hay mucho tiempo. Me llegaron datos de 30 entidades. El total de trabajadores es de 31.037, 31.000 en números redondos, y de ellos, solo 10.100 son de planta. En cambio, mediante contratos de prestación de servicios son 20.932 y les llamo la atención a los órganos de control y a los mismos tercerizados. ¿Qué quiere decir esto? Que el 67% de los trabajadores vinculados al sector central son trabajadores tercerizados, a quienes se les violan todos sus derechos. Siete de cada diez trabajadores del sector central en la alcaldía de Enrique Peñalosa son trabajadores tercerizados, con malos salarios, ningún tipo de prestaciones, inestabilidad laboral, sin el derecho a sindicalizarse y sin poder siquiera cuestionar las políticas de la administración distrital. Una de las ventajas de contar con trabajadores de planta es que, como tienen garantizada su estabilidad, pueden hacer críticas frente a las políticas que se estén adelantando. Hay trabajadores que laboran incluso sin contrato, porque el nuevo no se les firma con rapidez. Nos arguye la Administración que muchos de esos contratistas no realizan funciones misionales y resulta que sí lo hacen. Aquí el Secretario de Movilidad, que estaba hace unos minutos y se fue, me respondió que el 86% de los contratistas en la Secretaría de Movilidad ejecutan funciones misionales.

Este tipo de contratación es ilegal. Es ilegal lo que está haciendo el alcalde Peñalosa y lo que hacían las administraciones anteriores, porque mire lo que establece el Decreto 2400 de 1968:

Para el ejercicio de funciones de carácter permanente se crearán los empleos correspondientes y en ningún caso podrán celebrarse contratos de prestación de servicios para el desempeño de tales funciones.

Y resulta que la Alcaldía de Enrique Peñalosa, como las anteriores, contrata trabajadores para que realicen funciones misionales y permanentes por contratos de prestación de servicios. Es abiertamente ilegal, insisto, como lo ha dejado en claro la Corte Constitucional.

En el sector central se inventaron otra artimaña para violar los derechos de los trabajadores, las plantas temporales. ¿Cómo funcionan? El truco se lo inventó el presidente Santos y lo aplicó la anterior administración de Gustavo Petro y lo sigue aplicando el alcalde Peñalosa, todos del mismo combo. Se lo ingenió Santos para burlarse de las órdenes de la Corte Constitucional. Y también es ilegal, porque se están contratando funciones permanentes mediante plantas temporales de personal. Con el argumento de que eran plantas temporales para ejecutar determinados proyectos de inversión, la Alcaldía de Enrique Peñalosa despidió a más de cinco mil trabajadores.

Estuve revisando cuáles eran las funciones de esas plantas temporales y voy a demostrar con pruebas que sí eran funciones permanentes. En la Secretaría Distrital de Movilidad, por ejemplo, una de las funciones era la siguiente:

“Sustanciar actos administrativos que surjan de los procesos administrativos y contravencionales, en virtud a las infracciones a normas de tránsito”.

Como se aprecia, no tiene nada que ver con la ejecución de un proyecto de inversión de la Secretaría Distrital de Movilidad, sino con una función de carácter permanente que no puede ser realizada por plantas temporales sino por funcionarios de las plantas permanentes. Traigo otros muchos ejemplos que no voy a mencionar para ahorrar tiempo.

En el sector salud, las cifras no son menos preocupantes: el 80% de los trabajadores de los hospitales públicos en Bogotá son trabajadores vinculados mediante contratos de prestación de servicios, contratación abiertamente ilegal. Tengo los datos por cada uno de los hospitales. En el Hospital de Meissen, por ejemplo, son contratistas el 90% de los trabajadores y sin ningún tipo de derechos.

En las empresas distritales, por ejemplo, en ETB, existe una tercerización inaudita. Por cada trabajador directo hay cuatro tercerizados. Hoy el presidente de ETB, Castellanos, está negando el derecho a la negociación colectiva, como lo hizo el ex alcalde Petro, que en eso también coinciden esta Alcaldía y la anterior. Castellanos denunció la convención colectiva de ETB y presentó un contrapliego arguyendo que la nómina era muy costosa. Les doy un dato: la nómina de ETB representa el 12% de los ingresos totales de la empresa, y de acuerdo con los estándares mundiales, una empresa funciona bien cuando su nómina es inferior al 30% de sus ingresos. Así que no utilicen ustedes una falsedad, una mentira, unos inexistentes costos altos de nómina, para justificar tropelías como esta de arrebatarles a los trabajadores derechos conquistados con sus luchas históricas.

Sé que al peñalosismo le desesperan este tipo de debates y por eso me interrumpen. En la Empresa de Acueducto de Bogotá se están desconociendo los derechos convencionales. Lo mismo en la Empresa de Recaudo, lo mismo en Transmilenio, lo mismo en el Relleno Doña Juana.

Me voy con esta conclusión. La política del alcalde Peñalosa es continuar con la política de las anteriores administraciones distritales y aplicar la que promueve Juan Manuel Santos y lo que yo llamo la pandilla neoliberal, quienes adelantan políticas que van en contra del país, que no le sirven a la Nación y no le sirven a Bogotá.

A los trabajadores les digo que sigamos resistiendo, que saquemos adelante nuestras luchas, que dejemos atrás los temores, que nos unamos. Cuando los trabajadores se unen, mueven montañas. Los trabajadores petroleros a mitad del siglo pasado, con una huelga, crearon Ecopetrol, la empresa más importante del país. Si nos unimos, derrotamos a Santos y a Peñalosa, y por eso los invito que a partir del próximo domingo después de votar sí en el plebiscito, preparemos el paro nacional contra las pésimas políticas de Santos y las pésimas políticas de Enrique Peñalosa.

Vídeo intervención: https://www.youtube.com/watch?v=DhD...

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