Luis Felipe Gómez Restrepo S.J., La Patria, Manizales, abril 22 de 2007
Para mucha gente las posiciones del senador Jorge Enrique Robledo son incómodas. Y no es cosa de ahora, desde hace muchos años, desde cuando con Fabio Trujillo realizaron las marchas más importantes de los productores de café, la presencia de Robledo en la escena pública es considerada una piedra en el zapato. Recuerdo cuando algunas personas me pedían que le quitara la columna que tenía en este mismo Diario, me decían ‘cómo LA PATRIA le hace de caja de resonancia a este líder de la izquierda’, afortunadamente todavía tiene su espacio en las páginas editoriales.
Pues bien, este arquitecto experto en el bahareque; profesor con honores, publicaciones y reconocimientos académicos; este líder de los pequeños cafeteros que llenaron las plazas de todas las capitales del Eje Cafetero; este ex candidato a la gobernación de Caldas y ahora senador de la República por el partido del Polo Democrático Alternativo; representa en muchos temas la ‘otra opinión’ en el debate público. No pocas de sus posiciones no las comparto, especialmente por el exceso de carga ideológica, pero siempre me ha llamado la atención su coherencia de pensamiento y política, otros la llamarán terquedad. Pero en fin, ha sido coherente con su forma de pensar bien acuñado desde sus épocas de activista en el MOIR (para aquellos que no sepan qué quiere decir, significa: Movimiento obrero independiente y revolucionario). Ahora es el vocero de su partido y en tal calidad ha tomado una gran notoriedad en los medios de comunicación.
Pero así como a algunos les incomoda su presencia en la palestra pública, para la democracia colombiana es un activo importante que existan representantes de las diversas posiciones con libertad de expresión en espacios para el debate amplio, pluralista y no violento. Él nutre nuestra democracia. Nuestra democracia debe ampliarse cada vez más para que todos los matices de la sociedad puedan encontrar espacio y eco. La construcción de la nueva Colombia no se hace solamente con seguridad democrática, sino con inversión social. El crecimiento económico no solamente se logra con TLC sino también con redistribución del ingreso. En fin, la presencia de la izquierda democrática en el Congreso, representa, sin lugar a dudas, un peso de balance para la ecuación de ese nuevo país.
Finalmente, me ha gustado mucho la posición férrea de Robledo contra la violencia armada y el terrorismo. Debido a ello, supongo que unos de los que más incómodos deben estar con su presencia en el debate público son precisamente las Farc.